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Un paseo religioso por Siria: Homs la antigua ciudad de Emesa

Monasterio de San Jorge o Deir Mar Georges en la ciudad de Meshtaye

La ciudad de Homs (en árabe: حمص) denominada antiguamente como Emesa (griego: Ἔμεσα, Emesa), es la tercera ciudad más importante de Siria después de Damasco y Alepo. Según el historiador Al Muqaddasi, Homs era entonces la ciudad más grande de toda Siria.

Tenía, (hasta antes de la guerra), una población de unos 900.500 habitantes y es la capital de la gobernación de Homs, localizada al oeste del país. Ciudad industrial situada a 501 metros sobre el nivel del mar, junto al río Orontes, a 140 km al norte de Damasco, es también un importante centro carretero y ferroviario. Las industrias de la ciudad comprenden refinamiento de petróleo, procesamiento de remolacha azucarera, textiles, joyería y obras metalúrgicas. Durante aproximadamente 2,000 años, Homs ha servido como un mercado agrícola clave, centro de producción y centro de comercio para pueblos cercanos. Comenzó a declinar bajo el Imperio Otomano, y recuperó su importancia económica después de 1946 cuando Damasco financió la industria del algodón que llenó una porción significativa de tierras fértiles en toda la provincia.

“Emesa” es una composición de “Ham-Es”,  haciendo una referencia al Dios del Sol, (El-Gabal), en los tiempos de la antigüedad.​ El nombre “Emesa” o “Hemesa” es también atribuido a “Emesenoi”, el nombre de la tribu árabe que habitó la zona antes de su incorporación al Imperio Romano. También se cree que los romanos usaron este nombre en su tiempo. “Emesa” fue reducido a “Homs” o “Hims” por los árabes, muchos de los cuales habitaban aquí antes de la conquista musulmana de Siria.​ Este nombre ha sido preservado en el tiempo, superando incluso el periodo de ley islámica que está hoy en día vigente. Es también conocida como “la Chamelle” por los Cruzados, aunque ellos nunca gobernaron la ciudad.

Es sede de la Arquidiócesis Metropolitana de Homs, del Patriarcado de Antioquía.

Iglesia de San Elián, (Julián), en Homs

Iglesia de San Elián (Julián)

San Elián o Julián, nació en la tercera centuria de padres paganos en la ciudad de Emesa (la actual Homs).  Se desconoce cómo se convirtió al cristianismo, pero su vida y muerte testifican como lo vivió y sufrió. Él era un afamado y hábil médico  cirujano.

Fue conocido por no cobrar sus honorarios y por su gran altruismo filantrópico. Además de ser médico de cuerpos, condujo a muchos hacia el camino de la Fe en Cristo. Todo esto causó la envidia de otros doctores de la ciudad celosos de su capacidad y generosidad. Los gobernadores romanos recibieron órdenes de perseguir a los cristianos y el padre de Elián o Julián era un oficial de alto rango en la ciudad. Fue el responsable de arrestar al obispo Silouan, al diácono Lucas y al lector Mokimos, para torturarlos. Los golpearon y arrastraron por la ciudad amarrados a una carroza para aterrorizar públicamente a los cristianos, después fueron torturados continuamente.

Iglesia de San Elián, (Julián), en Homs

Elián se escabulló dentro de la prisión intentando curar sus heridas pero fue sorprendido, arrestado y presentado ante su padre quien a su vez lo remitió al gobernador, presenció la ejecución de Silouan, Lucas y Mokimos.

Después su padre lo amarró a un caballo y lo arrastró por las calles, lo apresó y torturó por meses, pero Elián nunca renunció a su fe, sufriendo todos los suplicios de Cristo.

Finalmente su padre le clavó un gran clavo en la cabeza y en los pies. Alcanzó a caminar hasta una cueva en las afueras de Homs, donde finalmente falleció el 6 de Febrero de 284.

Catedral de Santa María o Iglesia del Cinto de la Virgen

La iglesia del Cinturón de la Virgen, (en árabe Kanisat Umm Az Zinar), es uno de los lugares de mayor interés de Homs. En la primera época del cristianismo el cinto de la virgen fue escondido en un cilindro de metal, bajo el altar de la iglesia.

En el año 1852, con motivo de unas obras de restauración del templo, ordenadas por el obispo Julius Butrus IV, se encontró esta reliquia de la Virgen María, se colocó nuevamente en el altar y se cerró con una enorme piedra para preservarla de los saqueos.

El santuario quedó en el olvido durante casi un siglo. Por segunda vez el cinturón se encontró el 20 de julio de 1953, después de descifrar los textos de su ubicación.

En la actualidad, una parte de este cinturón de la virgen (la otra parte está en Jerusalén) se exhibe en una caja con un lado transparente. El edificio de la iglesia se construye sobre parte de la capilla subterránea del año 59 d.C, siendo una de las capillas cristianas más antiguas en Siria.

Monasterio de San Elián El Viejo (Qaryatein)

Qaryatein es un monasterio que se encuentra en la carretera que va de Palmira a Damasco, Mantuvo a cierto número de fieles que vivieron en el lugar y trabajaron en la agricultura y el cultivo.

El primer documento que se conoce sobre este monasterio se encuentra en el Museo Británico, (sustraído en su momento de los archivos del monasterio de Mar Mousa), indica que la edad de este monasterio es de aproximadamente 1.000 años, aunque evidencias encontradas revelan que tiene  más de 1.500 años.

Se convirtió en un centro espiritual en el siglo XVI, hasta el siglo XVIII para sumergirse otra vez en la oscuridad. Sin embargo el cementerio de San Elián se mantuvo y fue venerado tanto por musulmanes como por cristianos. Para los cristianos era San Elián, y para los musulmanes era  Sheikh Ahmad Al-Houri.

Durante todo el siglo pasado el lugar fue visitado por campistas y por grupos de enseñanza. En la actualidad y tras el derrumbe de algunas partes de la estructura original, se reconstruyó una nueva iglesia y se llevaron a cabo varias excavaciones y trabajos de restauración.

Monasterio de San Jorge (próximo al Krak de los Caballeros)

Situado en el llamado Wadi al Nasara o el “Valle de los Cristianos”, el Monasterio de San Jorge o Deir Mar Georges, cuenta con salas subterráneas y un iconostasio.

Desde el monasterio se puede ver la fortaleza del Krak de los Caballeros. Es una zona llena de verdor y muy agradable para visitar sobre todo en los cálidos meses del verano.

El monasterio de San Jorge o Deir Mar Georges es un histórico monasterio ortodoxo antioquiano situado en la pequeña ciudad de Meshtaye en el llamado “valle de los Cristianos” o Wadi al Nasara. Este valle es el centro regional de los cristianos greco-ortodoxos desde el siglo VI.

Veintisiete de sus treinta y dos localidades son hoy en día habitadas por cristianos, otras cuatro están habitadas principalmente por musulmanes alauitas y solo uno, el pueblo del Al Hosn, (adjunto al Krak de los caballeros), está habitado por musulmanes sunitas.

Se dice que el monasterio fue construido sobre los restos de una estatua del dios Homero por el emperador bizantino Justiniano en el siglo V. El monasterio ocupa 6,000 m²  y fue construido enteramente con piedras de estilo bizantino. La moderna iglesia fue reconstruida en 1857. Gran parte de los objetos del antiguo monasterio fueron conservados y están expuestos en el monasterio en la actualidad. Su entrada tiene un triple arco y dos columnas de soporte de origen bizantino. En la entrada sur del monasterio se puede encontrar una gran piedra histórica con grabados religiosos.

El iconostasio de madera que se encuentra en el interior de la iglesia está decorado con impresionantes grabados y son magníficas obras de arte, sus dorados iconos representan varias escenas de la vida de Cristo.

Debajo del principal patio del monasterio se halla una capilla más antigua que data del siglo XIII con un más pequeño iconostasio, que tiene más de 300 años de antigüedad. Sus iconos representan escenas de la vida de San Jorge, (un santo muy venerado entre los cristianos de Oriente Medio).

En este plano inferior también hay lo que se cree es la entrada del monasterio original del siglo VI y varias grandes ánforas. También el Monasterio de San Jorge exhibe muchos otros antiguos artefactos como cruces, escritos, libros, grabados, copas y otros instrumentos. También guarda un manuscrito redactado  por el califa Omar bin al Khattab, que trataba de las relaciones entre los musulmanes y cristianos.

Un gran número de peregrinos asisten al monasterio durante la fiesta de San Jorge celebrada el 6 de Mayo y en la fiesta de la elevación de la Sagrada Cruz  el 14 de Septiembre.

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Alejandría, el sueño del gran Alejandro Magno

Al inicio de su  campaña en pos de la conquista del mundo, Alejandro III, hijo de Filipo II de Macedonia y luego  conocido como Alejandro Magno, había conquistado el primer gran poderío persa, cuando expulsó a las fuerzas de Darío III de Egipto. Alejandro dejaría a Ptolomeo Sores, uno de sus generales, a cargo de Egipto y seguiría su marcha hacia oriente. El proyecto de Alejandro, discípulo de Aristóteles, era fundir el mundo en uno.  En la cosmopolita Alejandría. El ideal se concretó, particularmente en el primer centro de conocimiento de la humanidad establecido con la pretensión de abarcarlo todo, la Biblioteca de Alejandría.  La Biblioteca funcionó hasta la conquista árabe del puerto (640), es decir, durante casi un milenio.

La fundación de Alejandría

En el año 332 a.C. Egipto estaba bajo el dominio persa. Alejandro Magno entró triunfante en ese mismo año a Egipto como vencedor del rey persa Darío III y los egipcios lo aceptaron y lo aclamaron como a un libertador. Al año siguiente, en el 331 a.C, fundó la ciudad que llevaría su nombre.

Dicen  que Alejandro  Magno se sentía arrastrado por un anhelo siempre más grande, un impulso interior que lo empujaba a traspasar fronteras geográficas en busca de lo desconocido –“Repetidamente me aconsejaban volver los compañeros, pero yo no quise, porque deseaba ver el fin de la tierra”– y a traspasar también barreras establecidas por tradiciones inveteradas y costumbres arcaicas. A través de gestos simbólicos como los matrimonios de macedonios con mujeres persas y de él mismo con la hija de Darío deseaba fundir Oriente y Occidente en una nueva humanidad unida por el ideal de la concordia.

Los ideales de la Grecia clásica y el afán del conocimiento le habían llegado a través de su maestro Aristóteles. En sus expediciones militares le acompañaban científicos y cronistas que registraban todas las novedades de las tierras conquistadas.

Después de conquistar Siria y Egipto, Alejandro buscaba un lugar donde establecer la capital de su imperio y ese lugar lo encontró en el delta del Nilo. El territorio elegido fue una península habitada por el poblado Rakotis, un pueblo de pescadores que más tarde formaría parte  de la ciudad de Alejandría. Al abrigo de las crecidas del Nilo y con la posibilidad de crear dos puertos fundamentales, uno marítimo en el mar Mediterráneo y otro fluvial en el Nilo, que a través de un canal unía el Puerto, el Lago y el Nilo, y con el Nilo acceso a todo Egipto. En  torno al año 331 a.C  había fundado, bajo la dirección del arquitecto Dinócrates, la ciudad de Alejandría en la desembocadura del Nilo. Dinócrates se ocupó del trazado de la ciudad y lo hizo según un plan hipodámico, sistema que se venía utilizando desde el siglo V a.C: una gran plaza, una calle mayor de treinta metros de anchura y seis kilómetros de largo que atravesaba la ciudad, con calles paralelas y perpendiculares, cruzándose siempre en ángulo recto. Se construyeron barrios, semejantes a los que levantaron los españoles en las ciudades hispanoamericanas, las llamadas cuadras. Las calles tenían conducciones de agua por cañerías. Administrativamente se dividió en cinco distritos, cada uno de los cuales llevó como primer apelativo una de las cinco primeras letras del alfabeto griego.

Ciertamente Alejandría era una ciudad cosmopolita, cuya población en un principio estaba integrada por griegos, judíos y egipcios procedentes del campo.

Alejandría Helenística

Alejandría fue durante siglos no sólo la capital de Egipto, sino la reina del mediterráneo, el puerto más grande del mundo clásico. En el siglo I a.C , escribe Diodoro Sículo: “Es sin duda la primera ciudad del mundo civilizado, está muy por delante del resto ciertamente en cuanto a elegancia y extensión, riqueza y lujo”. Situada en una encrucijada de rutas comerciales que comunicaban Asia y África con Europa se convirtió en un centro de fermentación intelectual. Alejandría se hizo muy pronto famosa en el mundo helenístico por su biblioteca. Lo que sabemos de la antigua biblioteca son ecos de noticias posteriores a su época de esplendor.

La estructura de Alejandría está reflejada como telón de fondo en la descripción de la creación que hace Filón en su tratado De opificio mundi,  cuando habla de que Dios funda la megalovpoli cósmica. Megalovpoli (así la llama Filón el Judío en su In Flaccum), quien dice “Alejandría está evocando el Cesareón en el que se suicidó Cleopatra y donde siglos más tarde una población fanática y exaltada remató a la filósofa neoplatónica Hipatia; el Faro, una de las siete maravillas del mundo antiguo; el Museo, la gran biblioteca con sus setecientos mil rollos o volúmenes y su filial del Serapeo; la tumba de Alejandro”.

El gran sueño de Alejandro

Ptolomeo I, uno de los generales de Alejandro y su amigo más fiel, conocía como nadie los sueños del gran conquistador. A la muerte del héroe logró recuperar su cadáver  para enterrarlo en la ciudad de su nombre. Como fundador de la dinastía Lágida, Ptolomeo I quiso traer también a Alejandría la biblioteca de Aristóteles, muerto un año después de Alejandro (322 ac), y a su discípulo Teofrasto. No se sabe si lo consiguió pero al menos logró atraer desde Atenas a Demetrio de Falerón, discípulo de Teofrasto, y de la misma escuela peripatética, quien influyó en la fundación y concepción de la Biblioteca del Mousei’on, el santuario de las Musas, construida en torno al 306 a.C, junto al palacio real.

Ptolomeo II Filadelfo, continuó enriqueciéndola hasta convertirla en la primera institución académica e investigadora de la Antigüedad, en la ciudad más importante del Mediterráneo y de toda la tierra habitada. Los Ptolomeos eran de origen macedonio, habían heredado de los griegos el gusto por el saber y el conocimiento, y, como dinastía extranjera en Egipto, buscaban legitimar su autoridad con una intensa política cultural. Como expresión de esta política fijan la capital del imperio en la ciudad de Alejandría y crean una biblioteca que deslumbró a los contemporáneos por su carácter grandioso y excepcional. Durante siglos fue el vehículo por el que se transmitieron a Occidente los principales saberes de la antigüedad, gracias a la lengua común, el griego.

Con información de  Alejandría, el sueño de Alejandro Magno.

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Descubrimiento arqueológico en Palestina

Cuando la realidad supera a la ficción

La novela escrita por  Richard Ben Sapir, publicada en 1983, describe una situación que cambiaría el curso de la historia del Cristianismo. Jon Folan, un sacerdote, un veterano de Vietnam y un hombre de fe inquebrantable es elegido por el Papa para una misión aterradora y solitaria. En Jerusalén, una hermosa joven arqueóloga descubre el antiguo esqueleto de un hombre y una inscripción en arameo que dice MELEK, “El rey de los Judíos”. En una excavación arqueológica dirigida por Sharon Golban, se hallan los restos de un esqueleto de 2000 años de antigüedad. También se halla una placa en la que se puede leer: REY DE LOS JUDÍOS. Las pruebas indican que podría tratarse del propio Jesucristo, lo que crearía un grave conflicto en la religión católica. Entre los dos, Golban y Folan, surge una relación amorosa que no será bien vista por la Iglesia, a la vez que tendrán que enfrentarse a una secta de la zona, que no aprueba la profanación de tumbas.

El Cuerpo

Fue llevada al cine bajo el nombre de The Body (El cuerpo). Una película dirigida por Jonas McCord. El guión es suyo también, adaptando la novela de Richard Ben Sap. Está protagonizada por Antonio Banderas en el papel de un sacerdote jesuita; Olivia Williams y Derek Jacobi. La historia se centra en el personaje de Matt Gutiérrez, un sacerdote jesuita que había sido agente doble del servicio secreto, enviado por el Vaticano a Jerusalén a supervisar una excavación arqueológica que está llevando a cabo el personaje de Olivia Williams, durante la cual han encontrado el esqueleto de un hombre crucificado. La trama comienza realmente cuando se siembra la sospecha de que esos restos podrían ser los del propio Jesús crucificado, lo que entraría en conflicto directamente con la doctrina cristiana y su afirmación de que Jesús resucitó al tercer día. El escenario elegido para el transcurso de estas secuencias no es más que un “barrio” en Palestina donde conviven palestinos e israelíes en tensión constante.

El descubrimiento en  Bait Hanun-La Cripta de Gaza

Abdelkarim al-Kafarna, un joven palestino de Bait Hanun, al noreste de la Franja de Gaza, se preguntó el pasado viernes a dónde iba a parar el agua que caía en el patio trasero de su casa, tras una semana de lluvias intensas. Al levantar una losa descubrió unos escalones que conducían a unas tumbas antiguas situadas a unos cuatro metros de profundidad. En el interior de las tumbas subterráneas encontró huesos, lámparas votivas y otros restos de cerámica, según informó The Associated Press el sábado pasado.

 2.000 años de antigüedad

El complejo funerario, según han podido comprobar los arqueólogos locales, consta de nueve tumbas de época romana, fechadas provisionalmente en unos 2.000 años de antigüedad, a comienzos de la era cristiana, cuando el territorio formaba parte del Imperio romano. “El entierro y los métodos de excavación se remontan al periodo romano, pero puede que el lugar siguiera usándose hasta comienzos del periodo bizantino, entre los siglos V y VII d.C.”, dice el arqueólogo Ayman Hassouna, según la Agence France-Presse. “Normalmente eran tumbas familiares o grandes complejos funerarios divididos entre familias”, explica Jodi Magness, de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill.

Se deberán realizar análisis arqueológicos exhaustivos para comprobar el origen y datar las fechas fehacientemente. No obstante se considera un gran hallazgo que pueda dar luz a muchas teorías relacionadas con los primeros cristianos. Lo cierto es que esta vez la realidad ha superado ampliamente a la ficción poniendo de manifiesto que cualquier hecho “fantástico” pueda ser parte de una “realidad” futura.

Con información de National Geographic

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