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Labneh (لبن) – Delicioso queso de Medio Oriente

El Labneh es un queso de pasta blanda y cremosa que se hace principalmente en hogares , mediante el drenaje y filtrado con un paño de muselina con sal para eliminar el suero de la leche agria o yogur, durante aproximadamente 24 horas hasta que no queda humedad, dándole una consistencia entre la del yogur y el queso. Tradicionalmente, las tribus beduinas utilizaban una piel de cabra o de oveja. Comúnmente se hace usando la leche de la vaca pero la leche de oveja o cabra también se puede usar.

En todo el Oriente Medio, en particular en Siria se le conoce como Labaneh. En Líbano recibe el nombre de Labneh. La denominación genérica para este tipo de queso en árabe es Gibne. Labneh, es una palabra derivada de ‘laban’, el nombre labahn o laban significa blanco o leche.

Este queso suave, deliciosamente rico y aterciopelado, tiene una acidez fresca de limón. El sabor depende en gran medida del tipo de leche utilizada: el Labneh de leche de vaca tiene un sabor algo más suave. Los que se hacen con leche de oveja presentan un maravilloso dulzor. También la calidad de la cobertura de aceite de oliva influye en el sabor del Labneh. La leche de camellos y otros animales se utilizan en la producción de Labneh en Arabia Saudita y otros países del Golfo.

Un monasterio jesuita en Líbano, en un pequeño pueblo en el valle central de la Bekaa que es famoso por su producción Labneh. Cuando los visitantes se detienen en ese pueblo de 800 habitantes en su camino a un festival en Baalbek, verá gente pidiendo bocadillos de Labneh en los cafés. Es bastante asombroso de ver. Pero tal es la importancia del Labneh para la gente libanesa.

Este queso, se consume todos los días en las casas libanesas tradicionales, se suele comer preferentemente en el desayuno con aceite de oliva, acompañado con menta  y por supuesto, un trozo de pan de pita y tal vez, algunas aceitunas y piñones con hierbas frescas locales o pequeños trozos de tomate y pepino. También se puede tomar Labneh dulce con miel de jengibre y de flor de azahar. Lo podemos acompañar de “Almaza” la cerveza nacional de Líbano, de tipo Pilsner. Es fresca y ligera. Acompaña perfectamente a todos los platos árabes.


Receta

2 litros de leche hervida y tibia
1 taza de cuajada (se puede reemplazar por yogur natural sin sabor)
Una pizca de sal
Menta seca picada
Aceite de oliva para su presentación y conservación

Preparación

Hervir la leche. Dejar entibiar. Agregar el yogur o cuajada y cubrir con un lienzo por 4-6 horas en lugar tibio.

Colocar la preparación en un lienzo limpio de manera que el “suero” vaya drenando.

Dejar descansar en la heladera por espacio de 4 horas evitando que la preparación toque el suero que drena. Se puede conservar por varios días en heladera cubierto con aceite de oliva.

Se sirve con una capa fina de aceite de oliva y menta seca finamente picada.


Con información de Mundo Quesos

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Cultura física y del deporte en el antiguo Oriente Medio

Se puede considerar al deporte como un importante componente del desarrollo de la cultura humana.

Sin bien la actividad física en forma general es tan antigua como el hombre, las prácticas deportivas son más modernas aunque tiene sus orígenes en comunidades primitivas.

En la antigua Mesopotamia, Egipto, la práctica de deportes data de miles de años. En Oriente próximo la enseñanza de artes como la lucha, natación y equitación aparecen como formas  primitivas de deportes así como el fútbol, el boxeo y la esgrima. La razón principal para adquirir destrezas deportivas a través del ejercicio físico está ligada estrechamente a la prevención de enfermedades y a la  preparación para la guerra.

Las habilidades adquiridas para la equitación, tiro con arco, jabalina, carrera, natación, marchas a pie o la caza, eran absolutamente necesarias para la supervivencia.

Antiguo Cercano Oriente

Sumeria, Egipto, Palestina, Siria y Persia, en estas civilizaciones, la educación física se constituyó con el fin de educar al individuo física y moralmente para los conflictos bélicos. Fueron sociedades dinámicas y visionarias. Se creía en vivir con plenitud. La participación en actividades físicas era impulsada por razones militares y en parte  por desarrollo espiritual. Sus habitantes se involucraban en una gama amplia de actividades, desde la equitación y arquería hasta los juegos con bolas y el baile. Estas actividades formaban parte de su vida diaria común.

Sumeria y Egipto fueron reconocidas como la cuna de la civilización (5000 antes de Cristo) y posteriormente le siguieron las naciones de Asiria y  Babilonia.

En Egipto (2000 a.C.) se incorporó la educación física con el fin de fortalecer a la juventud y con un claro significado religioso. Los jóvenes participaban  ejercicios físicos con el fin de desarrollar su fortaleza muscular y tolerancia. Fuera de propósitos militares   y de salud, el desarrollo físico de los egipcios estaba dirigido hacia a un fin vocacional, recreativo o religioso.

El clásico guerrero entrenaba físicamente en cacería, carreras de carruajes, uso de armas  y lucha. Desde el punto de vista recreativo, sus habitantes (de todas las clases sociales) practicaban la natación, la cacería y jugaban juegos de bola. El baile y la lucha comúnmente se practicaban como rituales religiosos. En resumen, se practicaba la lucha, levantamiento de pesas, deportes acuáticos, música, el gimnasia  y juegos sencillos con una bola.

Todo esto estaba vinculado con la adoración de algún dios.  Por razones de ambiciones imperiales.

La antigua Persia

Por razones de ambiciones imperiales, durante la civilización de la antigua Persia el entrenamiento físico alcanzó su nivel y prestigio más alto.

La civilización Persa era una nación de conquistadores, donde su meta principal era la agresión militar. Se consideraba a la educación física como un instrumento para desarrollar individuos fuertes y vigorosos, con el objetivo principal de preparar física y moralmente a su ejército. El estado Persa estructuró un programa de entrenamiento dirigido hacia la educación física y moral de los jóvenes.

A la edad de seis años se iniciaba en los niños un programa de entrenamiento riguroso. Este tipo de entrenamiento consistía de caballería (montar a caballo), arquería, la marcha, la caza y juegos activos para el entrenamiento de lo físico y para un compromiso hacia la verdad en la educación moral.

El énfasis era que estos niños aprendieran aquellas destrezas motoras necesarias para el desarrollo óptimo de un soldado, listo para el combate. Una vez se alcanzaban los doce años, el niño se sometía a una prueba de supervivencia en un ambiente remoto y hostil. Bajo estas circunstancias, el prospecto soldado tenía que cruzar ríos a nado con su armadura, protegerse contra los fenómenos climatológicos y desarrollar otras estrategias para poder subsistir.

La educación física y salud era, pues, fomentado y dirigido por los líderes militares.

Este abarcador y organizado sistema de entrenamiento muy particular en la nación Persa la condujo a un triunfo rotundo durante sus confrontaciones bélicas. Para fines del año 529 después de Cristo, el Rey Cyrus el Grande logró constituir a un imperio (el Cercano Oriente). Persia contaba, entonces, contaba con uno de los ejércitos más poderosos.

No obstante, este éxito obtenido durante las campañas militares tuvo su fin cuando el vicio y la corrupción debilitaron internamente a esta nación al pervertirse los principios morales y físicos de sus habitantes.

De hecho, fue el fracaso en mantenerse viril y fuerte físicamente y moralmente lo que llevó a la caída del imperio. Como consecuencia, el ejército Persa fue derrotado por los estados Griegos emergentes.

Con información de: Historia del deporte – (Juan Rodríguez López) y Francisco Javier Giménez Fuentes-Guerra

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Madrasa al-Salahiyya-Iglesia de Santa Ana (Hannah)

Iglesia de Santa Ana (Iglesia de Santa Ana de Jerusalén) كنيسة سانت آن (بالفرنسية

Una iglesia católica ubicada en la Vía Dolorosa en el barrio islámico dentro de las murallas de la Ciudad Vieja de Jerusalén. Construído por los cruzados en 1138, y entregado por los otomanos a Francia en 1856, donde la iglesia ahora pertenece al gobierno francés.

La reina Melisande fue la principal benefactora de la construcción de esta iglesia. Era la esposa de Balduino II (gobernante cruzado de Jerusalén, r. 1118-1131 d. C.) y madre de Balduino III (r. 1143-1162). El sultán Salah al-Din Ayyubi (Saladino, r. 564-589 / 1169-1193) la transformó en escuela islámica.

En época bizantina, en este lugar se fundó una iglesia que continuó en uso hasta el periodo abbasí, momento en el que, por razones desconocidas, quedó abandonada. En la época fatimí se recuperó como escuela de ciencias y permaneció así hasta la llegada de los francos, que construyeron la iglesia actual. El edificio estuvo en manos de los cruzados durante casi un siglo, hasta que, Salah al-Din Ayyubi (Saladino) liberó Jerusalén. Se transformó entonces en una madrasa para enseñar fiqh (‘jurisprudencia’) shafií. No obstante, la transformación del edificio en escuela islámica no lo despojó de su importancia en la cultura cristiana. El emir de Hama, Fakir al-Din (pariente de Saladino), demostró su interés por el lugar dotándolo de una fuente para las abluciones y agua corriente gratuita canalizada desde un aljibe cercano. En consonancia con su popular política de tolerancia con el cristianismo, Saladino permitía a los padres franciscanos celebrar fiestas religiosas importantes en el edificio y también dejaba que los peregrinos visitasen la cueva que está debajo del edificio, donde se creía que había nacido la Virgen María.

El edificio quedó abandonado en la segunda mitad del XII / XVIII. Más adelante, tras la firma de la alianza entre Francia y el Imperio Otomano en la guerra de Crimea contra Rusia, el emperador Napoleón III (1268-1290 / 1852-1873) pidió al sultán Abdulmecid (r. 1255-1277 / 1839-1861) que permitirse transformar Salahiyya en iglesia, promesa que se cumplió debidamente.

En el lado norte del jardín hay una estatua del cardenal Lavigerie (1825-1892), fundador de los Padres Blancos. Para entrar en la iglesia hay que cruzar una puerta ubicada al sur de la entrada principal, que está en el centro de la fachada norte. Justo antes de la entrada se encuentra el único rastro que queda del uso de este edificio como madrasa: una lápida de 144 cm de largo y 55 cm de ancho con una inscripción fundacional de cinco renglones escrita en estilo nasji ayyubí, que dice así: “En nombre de Dios, el compasivo, el misericordioso, y de aquellos de entre vosotros que habéis sido bendecidos por el Dios único. Esta bendita madrasa ha sido donada por nuestro dueño, el gobernante, el victorioso, la salvación del mundo y la religión, sultán del Islam y los musulmanes, Abi Muzaffar Yusuf bin Ayyub ibn Shadi, restablecedor del estado del comandante de los fieles. Que Dios refuerce su victoria y la de aquellos que lo acompañan, entre el bien de este mundo y del próximo, entre aquellos legistas que siguen al imam Abi Abd Allah Muhammad ibn Idris al-Shafii, que a Dios complazca”.

La iglesia presenta una planta gótica basilical que comprende un rectángulo con tres naves, la más ancha de las cuales es la central. El suelo es de mármol y el techo presenta bóvedas de crucería sobre arcos góticos que reposan sobre pilares rectangulares de piedra. El techo del ábside presenta una semicúpula poco pronunciada sobre grandes arcos. La influencia de san Benedicto (c. 480-547) se refleja en la escasez de decoración, concentrada en el altar. Las tallas en relieve del altar son obra de Phil Kiblan y datan de 1954; en ellas representó escenas del Nuevo Testamento, como la Anunciación, la Natividad y la Piedad. Algunos capiteles de columna están decorados con cabezas de toro, símbolo de san Lucas, y otras con una escultura de un torso masculino, símbolo de san Mateo; hay varios capiteles que están sin terminar.

Como puede apreciarse aún hoy en la madrasa al-Shalahiyya, la iglesia original se construyó sobre una cueva natural, cubierta con una cúpula moderna de piedra. Según la tradición cristiana oriental, fue en esta cueva, precedida por un pequeño altar, donde nació la Virgen María.

Fuentes históricas, como la obra del historiador Muyir al-Din al-Hanbali (m. 928 / 1521), y los restos de una inscripción situada encima de la entrada. La arquitectura de estilo basilical gótico también apunta a la época de las cruzadas.


Bibliografía:
  • Al-Asli, K., Maahid al-ilm fi bayt al-Maqdis [Instituciones de enseñanza de Jerusalén], Ammán, 1981.
  • Al-Hanbali, M. (m. 927/ 1520), Al-uns al-yalil fi tarij al-Quds wa al-Jalil [La importancia del ambiente en la historia de Jerusalén y Hebrón], Ammán, 1973.
  • Hazbun, L., Kanisat Qaddisa Hannah (Salahiyya) wa birkat Bayt Hasida [La iglesia de Santa Ana (Hannah/Salahiyya) y la alberca de Bayt Hasida], Jerusalén, sin fecha.
  • Martin, S., “Al Kulliya al-Salahiyya: A late Ottoman University in Jerusalem”, en S. Auld y R. Hillenbrand (ed.), Ottoman Jerusalem: The Living City 1517–1917 (parte I), Londres, 2000.
  • Al-Natsheh, Y., Kanisat al-Qaddisa Ann (al-Madrasa al-Salahiyya) [La iglesia de Santa Ana (madrasa al-Salahiyya)], Jerusalén, 2004.

Con información de: discoverislamicart

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