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Barenboim, 70.º aniversario – Por Daniel Capó

Daniel Barenboim
Daniel Barenboim

Daniel Barenboim, quizás el músico más importante de nuestro tiempo, cumplió el pasado 15 de noviembre setenta años. Nacido en Buenos Aires en 1942, el pianista argentino fue un niño prodigio mimado por Furtwängler, Celibidache y Nadia Boulanger. Su padre lo educó en la disciplina de Bach -el Clave bien temperado concebido como Antiguo Testamento de la música- y la fe en el poder redentor de la alta cultura europea. Ya desde la infancia tuvo algo de apátrida, de Argentina a Israel, de allí a París, luego a Londres, a Chicago, a Berlín. Boulanger pulió su sonido -«se paseaba en clase con una pequeña vara y te golpeaba los dedos cuando te equivocabas», cuenta el propio Barenboim- y el director berlinés Wilhelm Furtwängler le señaló el camino. «Todos -escribe en su ensayo El sonido es vida- hemos tomado a Furtwängler como punto de referencia ineludible». En efecto, no fue el único. El pianista moravo Alfred Brendel dice algo similar en El velo del orden, un interesante libro de entrevistas con Martín Meyer: «Furtwängler me dejó la impresión de que en circunstancias excepcionales es posible tener una perspectiva de toda la obra y aún así concebirla desde el primer movimiento como una novedad». Esa idea de que existe un orden en medio de la nada, de que el caos no tiene la última palabra porque hay una especie de continuidad oculta -un nudo de relaciones- entre el principio y el fin que ilumina la condición humana y, a su vez, la trasciende, constituye el sentido último del arte y de la cultura. Daniel Barenboim -argentino, judío y centroeuropeo- se inserta en esa tradición.

Como me ha sucedido tantas veces -pienso ahora, por ejemplo, en la literatura de Jane Austen-, he llegado tarde a Barenboim. De más joven, sus interpretaciones me interesaban tangencialmente, menos que las de otros gigantes del siglo XX: Benedetti Michelangeli, Sviatoslav Richter, Artur Schnabel, Edwin Fischer? No fue hasta que escuché su Bach -tan denostado por la crítica historicista- que logré intuir la esencial libertad que nutre su música. O lo que es lo mismo, el rigor del pensamiento anclado en un profundo humanismo. Artesano de lo humilde, Barenboim construye el sonido desde una sencillez asombrosa -no exenta de imperfecciones- que se niega a ser coartada por ninguna doctrina, esa miopía recurrente ante la Verdad. Conozco a pocos artistas que hayan asumido tantos riesgos después de saborear el triunfo: del piano a la dirección orquestal, del judaísmo a las óperas de Wagner, de Israel a Palestina con la orquesta que fundó junto a Edward Said y que está compuesta por jóvenes estudiantes israelíes, árabes y palestinos. Su obra ha ido creciendo con el tiempo precisamente porque jamás ha dejado de aceptar desafíos ni le ha puesto freno a la curiosidad. Supongo que hay algo profundamente europeo -de la gran cultura europea, quiero decir- en esa voluntad de profundizar en el misterio de la creación, asumiendo que el fracaso forma parte del camino.

En mi discoteca ideal, junto al Schubert de Richter, o el Bach de Nikolayeva se encontrarían, sin duda, las sonatas de Beethoven por Barenboim. Lo escucho agradecido. Y le deseo una larga vida.

Ine.es

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Crónicas: ¿Cuántas prisiones secretas mantiene Israel?

Mayo 2009

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El organismo para el control de la tortura de Naciones Unidas ha criticado a Israel por negarse a permitir que se inspeccione una prisión secreta, apodada la “Bahía de Guantánamo de Israel”, y exigió saber si actualmente hay operativos otros campos de detención de esa índole.

En un informe publicado el pasado viernes, el Comité Contra la Tortura exigió que Israel identificara la ubicación del campo, al que se refiere oficialmente como “Instalación 1391”, y permitiera el acceso al mismo del Comité Internacional de la Cruz Roja.

Los hallazgos de los grupos por los derechos humanos israelíes muestran que esa prisión se utilizó en el pasado para encerrar allí a prisioneros árabes y musulmanes, incluidos palestinos, y que los malos tratos y la tortura fueron prácticas que los interrogadores utilizaron de forma rutinaria.

El panel del comité de Naciones Unidas, formado por diez expertos independientes, encontró también creíble la información aportada por los grupos israelíes que afirman que los detenidos palestinos son sistemáticamente torturados a pesar de la sentencia del Tribunal Supremo de Israel de 1999 prohibiendo tales prácticas.

La existencia de la Instalación 1391 vio la luz en 2002 cuando por primera vez se detuvo allí a varios palestinos durante una nueva invasión de Cisjordania.

En una presentación ante el Comité de Naciones Unidas, Israel ha negado que en la actualidad mantenga a ningún prisionero en ese lugar, aunque admite que tuvo allí detenidos a varios libaneses durante el ataque contra el Líbano de 2006.

El comité expresó su preocupación por una sentencia del Tribunal Supremo israelí de 2005, que encontraba “razonable” que el estado no investigara las sospechas de tortura en esa prisión. El panel expresa su preocupación de que al no llevarse a cabo inspección alguna de la prisión, es muy probable que siga utilizándose o que vuelva a abrirse en cualquier momento.

El tribunal israelí, escribió el comité, “debería asegurarse que todas las acusaciones de tortura y malos tratos a los detenidos en la Instalación 1391 sean investigadas de forma imparcial y hechos públicos los resultados”.

Hamoked, una organización israelí por los derechos humanos, fue quien primero identificó la prisión después de que en 2002 las familias de dos primos palestinos detenidos en Nablus les perdieran el rastro. Funcionarios israelíes admitieron finalmente que los tenían detenidos en un lugar secreto.

Israel sigue negándose a identificar la localización exacta de la prisión, que se encuentra dentro de Israel, a unos 100 kilómetros al norte de Jerusalén. Pueden verse unos cuantos edificios, pero la mayor parte de la prisión es subterránea.

“Sabemos algo de la prisión porque el ejército cometió el error de llevar a los palestinos allí cuando ya no hubo más espacio en las principales prisiones israelíes”, dijo Dalia Kerstein, directora de Hamoked.

“El propósito auténtico del campo es interrogar allí a prisioneros del mundo árabe y musulmán, a los que es difícil seguir la pista porque sus familias no pueden contactar con organizaciones israelíes en petición de ayuda”.

La Sra. Kerstein dijo que esa prisión representaba una violación aún más grave del derecho internacional que la de la Bahía de Guantánamo, porque nunca había sido inspeccionado y nadie sabía lo que se estaba perpetrando allí.

Según los testimonios de los dos primos palestinos, Mohammed y Bashar Yadallah, les mantuvieron en celdas de aislamiento que medían dos metros cuadrados, con paredes pintadas de negro, sin ventanas y con una débil bombilla encendida las 24 horas del día. En las muy contadas ocasiones en que les escoltaron al exterior, les obligaban a ponerse una especie de gafas completamente opacas.

Cuando Bashar Yadallah, de 50 años de edad, preguntó dónde se encontraba, le respondieron que “en la luna”.

Según el testimonio de Mohammed Yadallah, de 23 años, fue repetidamente golpeado, le colocaron grilletes muy apretados, se le ató en posiciones dolorosas a una silla, no se le permitió ir al baño y se le impidió dormir, arrojándole agua si se quedaba dormido. También se informó que los interrogadores le mostraban fotos de sus familiares y les amenazaban con hacerles daño.

Aunque los palestinos que pasaron por esa prisión fueron interrogados por la policía secreta interna, el Shin Bet, los extranjeros cayeron bajo la responsabilidad de un ala especial de la inteligencia militar conocida como Unidad 504, tristemente célebre por utilizar métodos de interrogatorio mucho más duros que la primera.

Poco después de que se supiera de la prisión, un antiguo preso –Mustafa Dirani, dirigente del grupo chií libanés Amal– presentó una demanda en Israel afirmando que un guardián le había violado.

Al Sr. Dirani, detenido en Líbano en 1994, se le mantuvo durante ocho años en la Instalación 1391 junto con un dirigente de Hizbollah, el Sheij Abdel Karim Obeid. Israel confiaba en sonsacarles información en su búsqueda de un aviador desaparecido, Ron Arad, cuyo aparato fue derribado sobre el Líbano en 1986.

El Sr. Dirani alegó en el tribunal que un antiguo interrogador del ejército conocido como el “Mayor George” le había sometido a abusos físicos, incluido un incidente durante el que fue sodomizado con un bastón.

El caso se cerró a primeros de 2004 cuando se liberó al Sr. Dirani en un intercambio de prisioneros.

La Sra. Kerstein dijo que no había pruebas de que existieran en Israel más prisiones del tipo de la Instalación 1391, pero que algunos de los testimonios recogidos de ex prisioneros sugerían que se les había retenido en diferentes lugares secretos.

Expresó gran preocupación ante el hecho de que Israel pudiera haber sido uno de los países que recibieron vuelos con “entregas extraordinarias”, utilizados por EEUU para trasladar ilegalmente a otros países a los prisioneros capturados para someterles a tortura.

“Si una democracia permite la existencia de una prisión de ese tipo, ¿quién se atreve a decir que no hay más?”, dijo.

El comité examinó otras sospechas de tortura contra Israel, expresando una especial preocupación ante el hecho de que Israel no hubiera investigado más de 600 quejas presentadas por detenidos contra el Shin Bet desde que el panel llevó a cabo las últimas vistas en 2001.

También hizo hincapié en las presiones a que se sometía a los gazatíes que necesitaban entrar en Israel para recibir tratamiento médico tratando de convertirles en informadores.

Ishai Menuchin, director ejecutivo del Comité Público contra la Tortura de Israel, dijo que su grupo había enviado varias presentaciones al comité en las que se demostraba que se utilizaba sistemáticamente la tortura contra los detenidos.

“Después de la sentencia del Tribunal de 1999, sencillamente los interrogadores se han vuelto más creativos en sus técnicas”, dijo.

Añadió que, desde que Israel redefinió Gaza como “estado enemigo”, se pasó a considerar a los palestinos allí detenidos más como “combatientes ilegales” que como “detenidos por motivos de seguridad”.

“En tales circunstancias, podrían pensar que tienen derecho a tenerles encarcelados en prisiones secretas del tipo de la Instalación 1391”.

Jonathan Cook es escritor y periodista. Vive en Nazaret, Israel. Sus libros más recientes son “Israel and the Clash of Civilisations: Iraq, Iran and the Plan to Remake the Middle East” (Pluto Press) y “Disappearing Palestine: Israel’s Experiments in Human Despair” (Zed Books). Su página en Internet es: www.jkcook.net.

Por Jonathan Cook
Fuente: Rebelión Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

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Crónicas: ¿Cuántas prisiones secretas mantiene Israel? por Jonathan Cook se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Basada en una obra en http://paginasarabes.wordpress.com/2012/12/13/cronicas-cuantas-prisiones-secretas-mantiene-israel.

Crónica: Guantánamo se ha convertido en un "legado tóxico" para los DDHH

11 de Enero 2012 – DENUNCIA DE AMNISTÍA INTERNACIONAL

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La continuidad del centro de detención de Guantánamo, en Cuba, supone un “legado tóxico” para los Derechos Humanos, según ha denunciado este martes Amnistía Internacional (AI) con motivo del décimo aniversario del traslado de los primeros detenidos a esta “tristemente conocida prisión estadounidense”.

La sección española ha abierto una ciberacción en www.actuaconamnistia.org , en la que se pide al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que libere a todos los prisioneros que no hayan sido acusados ni procesados con las debidas garantías, que prohíba las comisiones militares, que renuncie a la pena de muerte para algunos detenidos y que lleve ante la justicia a los responsables estadounidenses que hayan cometido violaciones de Derechos Humanos.

Aparte, Amnistía Internacional-España ha pedido al presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, que siga reclamando el cierre de Guantánamo y continúe acogiendo a detenidos de la base estadounidense, “tal y como se ha hecho en los últimos años”.

En un informe publicado este martes con motivo del aniversario, titulado ´Guantánamo: Una década de daños a los Derechos Humanos´, Amnistía Internacional ha puesto de relieve “el trato ilegítimo” que se inflige a los detenidos de Guantánamo y ha expuesto las razones por las que el centro de detención “sigue representando un atentado contra los Derechos Humanos”.

“Guantánamo ha llegado a simbolizar durante diez años la falta sistemática de respeto a los Derechos Humanos por parte de Estados Unidos en su respuesta a los atentados del 11-S”, denunció el investigador de Amnistía Internacional sobre Estados Unidos Rob Freer.

“El Gobierno estadounidense ha ignorado los Derechos Humanos desde el primer día de detenciones en Guantánamo, y con el comienzo del undécimo año de vida del centro de detención, esta falta de respeto continúa”, añadió. El Ejecutivo de Obama, según AI, ha adoptado el marco de la “guerra” global ideado durante la presidencia de su antecesor, George W. Bush.

171 PRISIONEROS

Pese al compromiso del presidente Obama de cerrar el centro de detención de Guantánamo antes del 22 de enero de 2010, a mediados de diciembre de 2011 el centro albergaba a 171 hombres. Al menos 12 de los trasladados a Guantánamo el 11 de enero de 2002 seguían recluidos en el centro, según la organización. Uno de ellos cumple una condena a cadena perpetua después de ser declarado culpable por una comisión militar en 2008 y ninguno de los once restantes ha sido acusado formalmente.

Al respecto, la organización recordó que el Ejecutivo norteamericano ya dejó claro en enero de 2010 que cabía la posibilidad de que alrededor de 40 prisioneros de Guantánamo no fueran enjuiciados ni puestos en libertad, sino que permanecieran en detención militar indefinida sin cargos ni juicio penal, “en virtud de la interpretación unilateral de Estados Unidos de las leyes de la guerra”.

“Hasta que Estados Unidos aborde estas detenciones como una cuestión de Derechos Humanos, el legado de Guantánamo pervivirá con independencia de si se cierra o no el centro de detención”, advirtió Rob Freer.

El centro de detención de Guantánamo, según AI, “se convirtió en un símbolo de las torturas y de los malos tratos cuando se abrió, cuatro meses después de los atentados del 11-S”. Entre los detenidos que permanecen en el centro en la actualidad figuran algunas personas que fueron sometidas a tortura y desaparición forzada por Estados Unidos antes de ser trasladadas a Guantánamo.

La rendición de cuentas por estos crímenes contra el Derecho Internacional, cometidos en el marco de un programa de detención secreta gestionado por la autoridad presidencial, es “escasa o nula”, denunció AI. Aparte, el Gobierno estadounidense ha bloqueado “sistemáticamente” todos los intentos de los antiguos prisioneros para obtener una reparación por estas violaciones.

En diez años, solo uno de los 779 detenidos de la base ha sido trasladado a Estados Unidos para ser juzgado por una corte federal ordinaria. Otros han sido sometidos a “juicios injustos” ante comisiones militares y, en la actualidad, el Gobierno trata de obtener en estos procesamientos militares la pena de muerte para seis de los detenidos, prosiguió la organización.

DERECHO INTERNACIONAL

El Gobierno de Obama ha justificado el incumplimiento de su compromiso de cerrar el centro de detención de Guantánamo con el argumento de que el Congreso no ha garantizado el cumplimiento por parte de Estados Unidos de los principios internacionales de Derechos Humanos relacionados con este asunto.

“En virtud del Derecho Internacional, no se pueden invocar las leyes y la política nacionales para justificar el incumplimiento de las obligaciones contraídas en un tratado”, advirtió Freer. “Es una respuesta inadecuada que uno de los tres poderes del Estado culpe a otro de que en el país se vulneren los Derechos Humanos”, prosiguió. “El Derecho Internacional exige que se busquen soluciones, no excusas”, concluyó Rob Freer.

Fuente: Diario Progresista

Nota de la Bitácora: a punto de finalizar el 2012,y siendo Obama reelecto para un nuevo período,la situación sigue sin cambio alguno.

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