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Nawal As-Saadawi y su formación para ejercer la medicina

Nawal al-Saadawi

Sana Helwâ binti. Sana Helwâ tabiba Yasmín.

Nawal sacó muy buenas calificaciones en secundaria y logró acceder a la Escuela Médica en 1948 para cursar unos estudios que se consideraban “masculinos”. El primer curso tenía carácter preparatorio y se impartía en la Escuela de Ciencias, que estaba situada en el edificio principal de la universidad 1. Habían pasado veinte años desde que la institución universitaria abriera sus puertas a las mujeres, incrementándose la presencia femenina en las aulas en la segunda mitad de la década de los treinta.

Nawal As-Saadawi describe su ingreso en la academia y la segregación sexual presente en determinadas carreras universitarias desde la auto-consciencia y eligiendo cuidadosamente las palabras para reconstruir su experiencia. Buscaba “rehacer” su identidad y obtener independencia económica, como otras muchachas egipcias 2 :

“En aquellos días, no se animaba a las chicas a elegir carreras de ciencias, o a estudiar medicina, ingeniería o ciencias puras. La palabra “ciencia” en árabe era un sustantivo masculino y tenía un algo masculino, pero aadaab (literatura) era femenina, y sus letras eran parecidas a las de adab, que significa buenos modales, obediente, dócil. Un dicho que se repetía a menudo era: “Se prefieren los buenos modales a la ciencia” (con el significado de conocimiento). De las chicas se esperaban buenos modales y obediencia, pero no pasaba lo mismo con los chicos.” 3


Sin embargo, a lo largo de su autobiografía siempre encuentra un momento para recordar que su verdadera vocación era escribir, no la medicina. Tras conseguir el certificado de enseñanza secundaria con muy buenas calificaciones, su primer impulso fue matricularse en la Escuela de Literatura, ser escritora. Su padre le dijo que los graduados de esa escuela acababan siendo funcionarios del gobierno u oficinistas 4. La gente de letras no tenía futuro, vivían y morían en la pobreza, como el poeta Al-Deeb 5. Preocupada, la madre decidió tantear el amor propio de su hija:

“¿Sabes, Nawal, quienes buscan entrar en la Escuela de Literatura? Los que no fueron buenos en la escuela y tienen notas bajas. Pero tú tienes las más altas calificaciones. Ve a la Escuela de Medicina. Podrás ser una doctora famosa como Ali Ibrahim, [uno de los principales cirujanos de Egipto], y podrás cuidar de nosotros sin que tengamos que pagar” 6. La joven acabaría cediendo pero en sus sueños imaginaba que llegaría a ser escritora, como Taha Hussayn 7: “Cuando decía eso, mis colegas sonreían sarcásticamente. ¿Qué tontería estás diciendo? Escribir no te dará de comer, Nawal” 8.

Su padre decidió ahorrar para pagarle la carrera. Pero ella consiguió que el Decano de su Facultad la eximiera del pago de la matrícula durante todo el período de estudio por haber pasado los exámenes de la escuela secundaria con las máximas calificaciones. Cuando volvió a casa para devolverle el dinero ahorrado a su progenitor, la cara de éste quedó grabada en su memoria: “Fue un momento que no puedo olvidar y cuyos detalles vivirán para siempre” 9. La lucha de Nawal por afirmarse, gestionar sus propios asuntos y obtener respetabilidad empezaba a dar resultados.

En la universidad empezó a mezclarse con el “otro sexo”, algo que estaba prohibido en la educación primaria y secundaria. Las dos palabras que más le ruborizaban las mejillas eran: sexo y hombre. En su primer año preparatorio, de anatomía, se agudizaron sus preguntas al conocer tanto el cuerpo femenino como el masculino. No entendía por qué su madre hacía tantas distinciones entre ella y su hermano, por qué hablaba del hombre como si fuera un dios a quien tendría que servir en la cocina durante toda la vida, por qué la sociedad había tratado siempre de convencerla de que la masculinidad era una distinción y un honor y la feminidad una debilidad y una desgracia.

Le molestaba que la sociedad formara a los hombres para sentirse dioses y a las mujeres para ser incapaces de hacer nada. Pero pronto sus pensamientos cambiaron de rumbo para concentrarse en sus estudios y en aprobar los exámenes de fin de curso. Después del año preparatorio se trasladó al edificio principal de la Escuela de Medicina, en la calle Kasr Al Aini 10. Allí accedió al primer curso de Al Mashraha 11.

“Mi imaginación se desbocaba al acercarme a la entrada del edificio. ¿Cómo iba a ser capaz de cortar un cuerpo humano?, ¿Cómo sería capaz de seccionar el músculo llamado corazón, que nunca había dejado de latir durante toda mi vida?, ¿Cómo sería capaz de cortar las células del cerebro que nunca había dejado de hacer preguntas, y de recuperar los recuerdos de la infancia?”12.


Le costó acostumbrarse:

“Los primeros días, temblaba cada vez que hacía un corte en el cadáver con el escalpelo, porque no podía olvidar que era carne humana lo que diseccionaba. Dejé de comer todo tipo de carne, y cuando veía algún trocito flotando en la sopera, me entraban náuseas. Me recordaba a un miembro flotando en formalina” 13.

En Memorias de una Joven Doctora 14 habla de lo que la ciencia le hizo descubrir, de cómo le abrió los ojos, encontrando en ella respuesta a muchas de las preguntas que se había hecho desde pequeña. Durante años había intentado entender el mundo, comprender las diferencias entre chicos y chicas, y averiguar las causas de la discriminación sexual. Ahora, en esta nueva etapa de su vida iría sustituyendo los discursos legitimadores religiosos por los discursos científicos. Thomas Laqueur aún no había publicado su libro sobre el análisis histórico de la literatura médica, en el que pone de relieve el salto cualitativo que supuso pasar de la percepción de un solo sexo, el masculino, pues el “cuerpo femenino” se consideraba un mero apéndice o versión devaluada de él, a la consideración de dos sexos, el masculino y el femenino, con sus propias características y sus representaciones culturales 15.

La dualidad se puso de relieve en la profusión de dibujos sobre la anatomía del cuerpo femenino, las nuevas interpretaciones sobre la reproducción humana y el papel de las mujeres en ella, algo que canalizaría la educación femenina hacia la domesticidad 16. La ciencia le reveló a Nawal la igualdad y la diferencia desde perspectivas biológicas, culturales y éticas. Existían cuerpos sexuados, categorías generacionales, étnicas y raciales que a veces se combinaban debido a un cúmulo de circunstancias. Conviviendo con ellas se palpaban la presión social y familiar, la educación segregada, la huella de unos roles históricamente construidos y de unas ideologías justificativas de la desigualdad que creaban relaciones de dependencia y de sometimiento personal 17. De ahí “la inferioridad” de las mujeres. A partir de ese momento se abriría un mundo nuevo ante la joven estudiante de medicina.

Su “yo” llegó a una fase nueva, de adaptación. Abducida por los estudios que le requerían mucha concentración y dedicación, por la responsabilidad de aprobar los exámenes de fin de curso y ser la alumna modelo a ojos de la sociedad y de su familia, Nawal dejó de lado sus preocupaciones por su condición de mujer, para verse sumergida en una nueva lucha: terminar su carrera y luchar por la liberación de su patria:

“La niña se había transformado en una muchacha veinteañera, una estudiante que se tomaba su trabajo muy en serio, estudiaba anatomía, bioquímica, psicología y patología. Había leído el Corán y partes del Antiguo y el Nuevo Testamento, además de otros libros de filosofía, religión y, sobre, todo, historia, desde el tiempo de los faraones y los antiguos egipcios hasta el Khedive Ismail, la ocupación británica, el rey Fouad y el rey Farouk, y el nacimiento de los partidos políticos en Egipto 18.

Tras el relumbrón intelectual y emocional que provocó en ella el descubrimiento de la medicina, Nawal constataría en su práctica profesional en hospitales y centros de salud que el cuerpo humano, cada cuerpo, supone semejanza, desigualdad y diversidad; valoraría las consecuencias del uso abusivo del “biologismo” y el “culturalismo”, cuando se utilizan en un sentido reduccionista, y entendería que la construcción de una genealogía femenina basada en la necesidad de valorar los hechos, trabajos y aportaciones sociales de las mujeres se había anticipado a las argumentaciones científicas sobre el alcance de la diferencia sexual 19.

En sus prácticas médicas tuvo ocasión de comprobar que el patriarcado y sus instituciones identificaban feminidad con maternidad y que a partir de la capacidad anatómica y biológica reproductiva de las mujeres se habían construido modelos de feminidad, normas jurídicas y educativas, mecanismos de control de la sexualidad, discursos, representaciones y experiencias que las llevaban a “desaparecer” como sujetos tras su función materna 20.

Nawal As-Saadawi se graduó en la Universidad de El Cairo en 1955 con unas calificaciones excelentes, motivo por el que pasó a trabajar como médica residente en el hospital universitario de Kasr el Aini. Allí desapareció la pesadilla que de manera reiterada le había acompañado durante su niñez y su juventud:

“Mi madre me dejó la tarea de encender el hornillo. Todas las noches, dormida, soñaba que el hornillo habría estallado, veía a mi madre en medio de las llamas y corría a salvarla, pero era demasiado tarde porque ya se había muerto abrasada. La envolvían en un sudario blanco y colocaban su cuerpo sobre el lecho de latón. En el sueño, el sudario era el blanco vestido de seda con que se casó” 21.


El sueño se repetiría de diferentes maneras: “Sólo me dejó, recuerda Nawal As-Saadawi, después de graduarme en la escuela de medicina y convertirme en residente con “honores” en el hospital universitario de Kasr Al Aini” 22. Posiblemente a través de estas fantasías oníricas, que obedecían a impulsos diversos, se estaban expresando vínculos ocultos de afecto y temor entre la madre y la hija 23.

A comienzos de abril de 1955, Nawal cobró por primera vez en su vida un sueldo mensual. Nueve libras, “cada una de ellas tan grande como la siguiente, para usar una expresión de Sittil Hajja” 24. Se había convertido en una mujer independiente, hablando en términos económicos, un requisito básico para construir el camino de su liberación personal.

Después de trabajar un año en el Hospital Universitario fue enviada a un Centro de Salud de la zona rural de Kafr Tahla, que albergaba tres secciones distintas: unidad clínica, unidad de servicios sociales y unidad educacional. Se trataba de uno de los proyectos emprendidos en las áreas rurales por el régimen revolucionario en 1956.

Por Mouna Aboussi Jaafer, (Universidad de Málaga)


Notas:

  1. AS-SAADAWI, Nawal, op. cit., pág. 298.
  2. Las obras de Virginia Wolf marcaron el camino. Cf. Un cuarto propio, Madrid, Horas y Horas, 2003, Tres guineas. Barcelona, Lumen, 1999 y Las mujeres en la literatura, Barcelona, Lumen, 1981. La segregación sexual, a pesar de los avances experimentados, aún se mantienen. Ver BALLARÍN DOMINGO, Pilar (ed.), Desde las mujeres. Modelos educativos: coeducar/segregar. Granada, Universidad de Granada, 1992; BLANCO, Nieves, Educar en femenino y en masculino, Madrid, Akal, 2001 y ARENAS, Gloria, Triunfantes perdedoras. Investigación sobre la vida de las niñas en la escuela. Málaga, Universidad de Málaga, 1996.
  3. AS-SAADAWI, Nawal, op. cit., pág. 304.
  4. AS-SAADAWI, Nawal, La hija de Isis, op. cit.,pág. 296.
  5. Este escritor dice en uno de sus poemas: “Soy una pared en la que está escrito: ¡Oh, hombre de vejiga llena, mea aquí!”. Ver AS-SAADAWI, Nawal, La hija de Isis, op. cit, 296.
  6. Idem. 
  7. Taya Hussain
  8. AS-SAADAWI, Nawal, op cit, pág. 322.
  9. Idem, pág. 316.
  10. Idem, pág. 305.
  11. Idem, pág. 308. La sala de disección. Se refiere al curso en el que los estudiantes cursan anatomía y fisiología del cuerpo humano, además de farmacología y parasitología.
  12. AS-SAADAWI, Nawal, op cit, pág. 308.
  13. Idem. pág.310
  14. AS-SAADAWI, Nawal, Memorias de una Joven Doctora, Barcelona, Lumen, 2006.
  15. LAQUEUR, Thomas, La construcción del sexo. Cuerpo y género desde los griegos hasta Freud. Madrid, Cátedra, 1990.
  16. SCHIEBINGER, Londa, “Skletons in the Closet: The First Illustrations of the Fenmale”, en Catherine Gallagher y Thomas Laqueur (eds.), The Making of the Modern Body: Sexuality and Society in the Nineteenth Century. Berkeley, Los Ángeles, Londres, University California Express, 1987, págs. 42-82.
  17. TUBERT, Silvia (ed.), Del sexo al género. Los equívocos de un concepto. Madrid, Cátedra, 2003 e IZQUIERDO, María Jesús, El malestar de la desigualdad. Madrid, Cátedra, 1998, especialmente el capítulo segundo: “El cuerpo: semejanza y diversidad”, págs. 57-112.
  18. AS-SAADAWI, Nawal, Prueba de fuego, op. cit., pág. 49
  19. IZQUIERDO, María Jesús, El malestar en la desigualdad. Madrid, Cátedra, 1998, pág. 13.
  20. TUBERT, Silvia (ed.), Figuras de la madre. Madrid, 1996, págs. 8-10.
  21. AS-SAADAWI, Nawal, La Hija de Isis, pág. 178.
  22. A los estudiantes de medicina graduados con buenas calificaciones se les asignaba una plaza de residente en el hospital universitario.
  23. BUZZATTI, Gabriella y SALVO, Anna, El cuerpo-palabra de las mujeres. Los vínculos ocultos entre el cuerpo y los afectos. Madrid, Cátedra, 2001, págs. 20, . 37 y ss.
  24. AS-SAADAWI, Nawal, La Hija de Isis, op. cit., pág. 178.

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La Vida del Amor – Gibrán Khalil Gibrán

Para mi AMOR, mi compañera, mi todo, Viviana Saf…

Primavera

Ven, amada mía; caminemos entre las cumbres,
Que la nieve es agua, y la Vida ha despertado de su
Letargo y vaga por montes y valles.
Sigamos las huellas de la Primavera hasta los
Campos lejanos y trepemos las cuestas para elevar la
Inspiración por encima de las húmedas y fértiles praderas.

La Primavera ha desplegado al alba sus adormecidos ropajes invernales
Y los ha colocado en los melocotoneros y los citros,
Y parecen novias en el rito ceremonial de
La Noche de Kedre.

Los retoños de las vidas se enlazan como
Amantes, y los arroyos irrumpen con su danza
Entre las rocas, entonando la canción de la alegría;
Y las flores surgen súbitamente del corazón de la
Naturaleza, como la espuma surge del corazón pródigo del mar.
Ven, amada mía; bebamos en copas de lilas las
Ultimas lágrimas del Invierno; aquietemos el espíritu
Con una cascada de trinos y vaguemos
Extasiados por la brisa embriagadora.

Sentémonos junto a esa roca, donde se ocultan las violetas,
Contemplemos el tierno encuentro de sus besos.


Verano

Internémonos en los campos, amada mía, que se
Aproxima el tiempo de la cosecha, y los ojos del sol
Maduran las mieses.
Brindémonos a los frutos de la tierra, como el
Espíritu alimenta los granos de Dicha de las
Semillas del Amor en lo profundo del corazón.

Colmemos nuestras alforjas con los frutos de la
Naturaleza, como la vida colma pródigamente los
Dominios de nuestras almas con infinita bondad.
De flores hagamos nuestro lecho, y de
Cielo nuestra manta, y reclinémonos, juntas
las cabezas
Con suave heno por almohada.
Descansemos de nuestra diaria labor, y escuchemos
El exasperante murmullo del arroyo.

Otoño

Vayamos a recoger las uvas de los viñedos
Para el lagar, y guardemos el vino en antiguos
Toneles, así como el espíritu guarda la Sabiduría
De las eras en eternas vasijas.
Regresemos a nuestra morada, que el viento
Ha arrancado las hojas cenicientas y amortajado las
Mustias flores que susurran elegías al Verano .
Ven a casa, eterna amada, que las aves
Peregrinas emigraron hacia el calor y abandonaron

Las heladas praderas solitarias. El jazmín
Y el mirto se han quedado sin lágrimas.

Retirémonos, que el fatigado arroyo ha
Cesado de cantar; y las burbujeantes vertientes
Desbordan de copiosos gemidos; y las
Viejas y cautelosas montañas han ocultado
Sus vívidas vestiduras
Ven, amada mía; la Naturaleza está ya fatigada
Y dice adiós al entusiasmo
Con su apacible melodía satisfecha.


Invierno

Ven a mí, oh compañera de toda la vida;
Ven a mí y no dejes que el invierno se
Interponga. Siéntate conmigo junto al hogar,
Que el fuego es el único fruto del Invierno.

Háblame de la dicha de tu corazón, pues
Es más sublime que los encolerizados elementos
Tras nuestra puerta,
Asegura la puerta y las ventanas, que el
Colérico semblante de los cielos me deprime,
Y la visión de nuestros campos cubiertos de nieve
Hace lagrimear mi alma.

Alimenta la lámpara con aceite y no dejes que su luz
se desvanezca, y
Colócala junto a ti, para que pueda leer con lágrimas
lo que
Tu vida a mi lado ha escrito en tu rostro.
Trae el vino del otoño. Bebamos y cantemos la
Canción del recuerdo a la azarosa siembra de la
primavera,
Y a los afanosos desvelos del verano, y a la
recompensa
Del otoño en tiempos de cosecha.

Acércate a mí, oh amada de mi alma; el
Fuego se extingue y huye bajo las cenizas.
Abrázame, pues me siento solo; la luz es
Mortecina, y el vino que destilamos nos entrecierra
Los ojos. Contemplémonos uno al otro antes
De que se cierren por completo.
Búscame con tus brazos y rodéame; deja
Que el sueño funda nuestras almas.
Bésame, amada, que el Invierno nos ha despojado,
Pero aún nos quedan trémulos nuestros labios.
Estás junto a mí, Eterna mía.
¡Qué profundo y vasto ha de ser el océano del sueño;
Y que cercano está el amanecer!

Gibrán Khalil Gibrán

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Mohamed Alì Seineldìn: Un hijo de Líbano en la Gesta de Malvinas

Mohamed Alì Seineldìn, el ùltimo gran patriota

Nacido el 12 de noviembre de 1933 en Concepciòn del Uruguay ,Provincia de Entre Rìos. Descendiente de libaneses, de raíces Drusas, un hombre formado dentro de los principios de honor y fe propios de un lìder innato.

Más allá de lo que significa para nosotros los argentinos, me llena de orgullo que nuestro paisano sea coterráneo de mi padre y nacido el mismo año, con diferencia de pocos días. Para mí ha simbolizado en algún modo también un padre, por sus enseñanzas, por su buen trato, por dirigirme tan bellas y nobles palabras en nuestro breve pero rico contacto.

Sus orígenes
Druso o Catòlico?

Consideraba que una persona debe adecuarse a la religiòn del paìs de residencia, por lo cual eligiò convertirse a la fe catòlica sin dejar de lado los preceptos de su origen Druso.

Segùn las costumbres de sus padres,observaron en aquel niño sus deseos de servir a la patria y lo alentaron a ser soldado. Ingresa al Colegio Militar durante el gobierno del General Juan Domingo Peròn, contrario al pensamiento familiar. Hijo de un activo militante de la Uniòn Cìvica Radical,  contrario al gobierno,produjo serias dificultades para el ingreso a la carrera militar.

Con la ayuda del padre de un amigo de la infancia, logra ingresar al colegio militar.

Su carrera militar

En 1959 con el grado de subteniente fue destinado a la provincia de Misiones a cubrir un vasto territorio desde Cataratas hasta Aguarà Guazù en una misiòn a la que llamaba “no convencional” que comprendìa enfrentar la denominada “guerra revolucionaria”.

Oficial del arma de infantería egresado del Colegio Militar de la Nación, paracaidista, comando, buzo Táctico de la Infantería de Marina egresado en Mar del Plata, oficial de Estado Mayor de la Escuela Superior de Guerra. Instruyó y dirigió las fuerzas de élite de la República de Panamá. Fue instructor de numerosos comandos de oficiales y suboficiales argentinos en el Colegio Militar y en la Escuela de Infantería instruyó a hombres de las tres FFAA y de las fuerzas de seguridad. El 2 de abril de 1982 comandó al heroico Regimiento de Infantería 25 que peleó bravamente y asestó muchas bajas a los británicos. Los soldados veteranos aún hoy veneran a Seineldín, porque recuerdan que los acompañó en las trincheras.

Es el prototipo del soldado espartano, aquel que se hizo famoso en la Grecia antigua por su preparación para la guerra, acostumbrados al sacrificio que debe aceptar en la vida el soldado. y que se inmortalizó con su jefe Leónidas en la batalla de las Termópilas.

Era un soldado completo. En pocas palabras, siempre se preparó para el momento en que la Patria requiriera de sus servicios, entrega y sacrificio. Y así es como lo recordamos.


Gesta de Malvinas

Un día recibió la visita del Comandante del V Cuerpo de Ejército, quien después de la recorrida de inspección para comprobar el estado de la Unidad, le dijo: “Teniente Coronel Seineldín quiero hablar con usted y el General Daher, (Quien se desempeñaba como Jefe de la Brigada IX), a solas”.

Luego de felicitar a Seineldín por el excelente estado de su Regimiento, les pidió que en el más absoluto secreto concurrieran a Bahía Blanca, asiento de ese Cuerpo de Ejército, el primero de febrero de 1982. Cuando se concretó dicha reunión el General García dijo:

–“Teniente Coronel Seineldín, ¿Jura por su honor de soldado, guardar el secreto que le revelaré?…”
–Sí mi General, lo juro.
–He seleccionado su Regimiento, el 25 de Infantería, para recuperar nuestras Malvinas.
–No lo puedo creer mi General, usted me asigna la más hermosa de las responsabilidades, le expresé con gran emoción. Sentía que todo mi cuerpo se expresaba, desde mi piel erizada, hasta mi corazón que latía más de lo normal.

Ese niño, ese joven, y el hoy hombre hecho soldado, sentía que se cumplía su más anhelado sueño. El General Daher y él participarían en la planificación de la operación que debía ejecutarse el día 24 de mayo; luego esa fecha se adelantó para el 2 de abril por los sucesos que se dieron en las Islas Georgias del Sur.

De esta manera, el Teniente Coronel Seineldín, con una sección de su Regimiento, integrando parte de las Fuerzas Anfibias de la Marina de Guerra, se encontraría entre los primeros en pisar las Islas.

Operaciòn “Rosario Azul”

El nombre clave de esta operación era “Azul”; sin embargo, por iniciativa del Teniente Coronel Seineldín, quien se basó en sus creencias religiosas y en un hecho histórico ocurrido durante las invasiones inglesas de 1806, sugirió al Jefe de la operación rebautizar con el nombre de “Rosario” al operativo. Luego del correspondiente pedido de autorización, la operación adopta el nuevo nombre, con el que comúnmente se la conocerá a partir de ese momento.

A las 00 hs. del 2 de abril de 1982 un puñado de Comandos Anfibios y de Buzos Tácticos ponían pie en las Islas Malvinas, la OPERACIÓN ROSARIO-AZUL estaba en marcha. La orden, recuperar las Islas sin causar bajas a las fuerzas británicas ni a la población civil. Fue cumplida acabada y profesionalmente. Hoy es ejemplo de estudio en las principales Academias Militares del mundo.

El Glorioso RI 25 en Malvinas

El RI 25 tuvo una destacadisima actuación en la Gesta de Malvinas, cubrieron el aeropuerto, combatieron en la batalla de Pradera del Ganso, (Goose Green). Sus hombres, (forjados a imagen y semejanza de su líder, (“El turco” Mohamed Alí Seineldín), pelearon con bravura y honor, todos y cada uno. Hombres de la talla del Teniente Primero Daniel Esteban, del Teniente Roberto Estévez, del Subteniente Juan José Gómez Centurión y tantos otros que entregaron todo por la Gran Causa Nacional.



Discurso del Tte.Cnel. Seineldín en las Pascuas de 1982

Omnipotente Señor de las Batallas que con su poder y providencia eres el Rey de Reyes de los cielos, la tierra y el mar:

Porque nos ordenaste honrar al Padre y a la Madre en el cobijo de la Patria terrena…

Porque nos enseñaste a dar a Dios lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar…

Porque nos aseguraste que no estar contigo es estar contra ti…

Porque nos aconsejaste buscar primero el Reino de Dios y su Justicia…

Porque caíste en la tierra como semilla para morir y dar con ello abundante fruto…

Porque nos diste una Patria Grande que va desde la Quiaca a la Antártida y desde la Cordillera al Atlántico, donde nuestras son las Islas que hoy huellan con orgullo nuestros pies de argentinos bien Nacidos…

Y porque nuestras madres nos parieron varones y valientes, por eso estamos aquí, porque no amamos tanto la vida que temamos a la muerte y porque si morimos en tu gracia resucitaremos contigo para la Vida Eterna.

Es por eso que en estas pascuas de resurrección nos consagramos al Corazón Inmaculado de tu madre la Virgen María bajo la advocación de Virgen del Rosario, en cuyo nombre fuera designado este operativo y en recordación de la otra gesta heroica de Liniers y la victoriosa batalla de Lepanto.

Reina y Madre de la Nación Argentina:

De hoy en mas depositamos en tus manos nuestros cuerpos y nuestras almas nuestra juventud y nuestra garra criolla, nuestra vida y nuestra muerte, para que dispongas de ellas lo que mejor convenga.

Te consagramos también desde hoy estas Islas Malvinas Argentinas pidiéndote que alejes para siempre todo signo de pecado, de error y de herejía aquí existente. Queremos que –como en el continente – seas honrada con la devoción que mas te agrada: el Santo Rosario, porque solamente así mostraremos al mundo que somos una Nación invencible.

Finalmente, a partir de este momento te reconocemos como comandante en jefe espiritual de nuestros hombres en tierra, mar y aire, y desde lo profundo de nuestro corazón de argentinos damos respuesta a la voz que nos dice:

– A la Virgen del Rosario Subordinación y valor

– Para servir a Dios y la Patria

Seineldin -PPR-MIN

“Jesús, María, Os amo, Salvad las almas”

¡NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO,
SÁLVANOS!


Allí, en el frío suelo de nuestras queridas Islas Malvinas quedó enterrado aquel rosario que prometiste volver a buscar turco querido, y que por designios del Creador no pudo ser.

Capítulo aparte merece tu actuación para devolver a nuestro querido ejército su espíritu Sanmartiniano.

Tuve la suerte y el honor de cumplir mi servicio militar obligatorio con superiores que combatieron con honor y con otros que aún sin haber estado en las Islas tenían la llama viva y así nos la transmitieron. Mi humilde reconocimiento a los entonces Tte.Cnel. Abel Fernando Dalbó, Sargento Pintos, Cabo 1º Alvarez, Tte. Rafael Alejandro Ortiz, Tte. Pedro Rebelato, Sargento Cayo, Sub. Ppal. Polanco, Tte. Eugenio Bruni y tantos que la memoria, en una mala jugada, hace no poder recordar sus nombres. Todos pertenecientes en aquellos años al Glorioso Batallón Logístico 9 que tanto hizo, desde su asiento en Comodoro Rivadavia y también presente en las Islas, por la recuperación de nuestras Malvinas.

Para ir cerrando el presente homenaje, algunas frases de este patriota que hoy debe estar presente en cada uno de los argentinos de bien:

  • “En el peligro el superior siempre adelante y el subalterno siempre
    atrás, en cambio en las actividades de bienestar, el subalterno adelante y el superior atrás”.
  • “En Malvinas no existieron los “niños de la guerra”. Todo los que pelearon eran verdaderos HOMBRES!”.
  • “Mientras haya tan solo un grupo de Argentinos, que resistan a ser conquistados, la patria vive”.

Mi querido Coronel, aplica en un ciento por ciento la frase de Emilio Villarino del Batallón 5 que reza:

“La gloria pertenece al hombre que está en realidad en la arena de la lucha, cuya cara está manchada por polvo, sudor y sangre… quien conoce del gran entusiasmo, de la gran devoción y quien se consume en una causa valerosa… quien al final, en lo mejor, conoce el triunfo de haber llegado, y en lo peor, falla sin importarle demasiado. Así, su lugar nunca estará con aquellas almas frías y tímidas que no conocen ni la victoria ni la derrota”.

Nuestro gran Pro-hombre murió el 2 de septiembre de 2009, de un ataque cardíaco a los 75 años. La ministro de Defensa de Argentina, la ex terrorista Nilda Garré, prohibió que reciba los honores de militar atento a su jerarquía.

Cierro esta nota con las palabras con las que cerrábamos nuestro contacto epistolar:

“Dios y Patria o Muerte”.

Illâl liqâ rais… Hasta el reencuentro! In Shâ Allâh…

Por Moro

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