El Cinturón Sagrado de La Virgen María – Madre de Jesús

Una de las reliquias más preciadas de la Virgen María es su cinturón, faja o cíngulo. La que dejo a los apóstoles como memoria de su pasaje por la Tierra.

En los evangelios apócrifos, más precisamente en la narración de José de Arimatea, se narra como la Santísima Virgen, hace entrega de su cinturón al apóstol Tomás. La narración de José de Arimatea forma parte, dentro de la literatura apócrifa, del género que se da en llamar “literatura asuncionista”, en la base de la tradición cristiana de la Asunción de la Virgen María, junto con otros títulos como el Libro de San Juan Evangelista o el Libro de Juan Arzobispo de Tesalónica. En los textos apócrifos, José de Arimatea dice:

“Yo soy José, el que depositó el cuerpo del Señor en mi sepulcro y le vi resucitado.

El que guardó de continuo su templo sacratísimo, la bienaventurada Virgen María, antes y después de la ascensión del Señor.

El que escribió finalmente en el papel y en mi corazón las palabras que salieron de la boca de Dios y el modo como llegaron a realizarse los acontecimientos arriba consignados”.

“Después el bienaventurado Tomás se puso a contarles cómo se encontraba celebrando misa en la India. Estaba aún revestido de los ornamentos sacerdotales cuando ignorando la palabra de Dios, se vio transportado el monte Olivete y tuvo ocasión de ver el cuerpo santísimo de la bienaventurada Virgen María que subía al cielo; y rogó a ésta que le otorgara una bendición. Ella escuchó su plegaria y le arrojó el cinturón con que estaba ceñida. Entonces él mostró a todos el cinturón” (op.cit. 20).

La Tradición Siríaca

La tradición siríaca relata que Santo Tomás llevó el cinturón con él a la India, donde fue martirizado por parte de sacerdotes paganos.

Un relato siríaco narra que Santo Tomás Apóstol tuvo una visión de la Asunción de María Santísima y se la narró a los demás apóstoles. Él fue quien habría recibido el cinturón de la Virgen María en su Asunción.

La narración que del glorioso tránsito de María Santísima que ha hecho San Juan Damasceno en su sermón de Dormitione Deiparae es la más reconocida en Medio Oriente

“Por una antigua tradición, ha llegado hasta nosotros la noticia de que al tiempo de su glorioso tránsito todos los santos Apóstoles que andaban por el mundo trabajando para la salvación de las almas, se reunieron al punto, llevados milagrosamente a Jerusalén.

Estando pues, allí, gozaron de una visión angélica, oyeron un celestial concierto, y de este modo entregada en manos de Dios su ánima santa, henchida de soberana gloria.

Su cuerpo, que había recibido a Dios de una manera inefable, fue enterrado en un nicho allí en Getsemaní, mezclándose en el entierro los himnos de los Apóstoles con las armonías de celestes coros.

Durante tres días se oyeron allí cantos angélicos que cesaron al cabo del tercero día.

Llegando entonces el Apóstol Santo Tomás, único que faltaba, y deseando adorar aquel Cuerpo que había tenido a Dios encarnado, abrieron el túmulo, más ya no encontraron allí el sagrado Cuerpo.

Sino solamente aquellos objetos con que había sido sepultada, los cuales despedían suavísima, fragancia: en vista de esto volvieron a cerrar el modesto túmulo.

Asombrados en presencia de este misterioso milagro, no pudieron menos de pensar en Aquel a quien plugo encarnarse en las entrañas de la Virgen María para hacerse hombre y nacer como tal, siendo Dios, el Verbo y Señor de la gloria, y que preservó incólume su virginidad a pesar del parto: quiso también honrar su Cuerpo inmaculado en seguida de su muerte, conservándolo sin corrupción alguna y concediéndole el que fuese trasladado al cielo antes de la general resurrección del género humano”.

Según cuenta la tradición patrística basada en el relato siríaco del apóstol Tomás, cuando los apóstoles de Jesús no encontraron el cuerpo de la Virgen María tras su muerte, Tomás les relató su asunción al cielo en cuerpo glorificado, y les reveló que recibió de parte de ella su cinturón.


Un lugar de Veneración

La Iglesia del Sagrado Cinturón de Santa María es una histórica iglesia ortodoxa siríaca de Homs, Siria. Cuando se llevaron las reliquias de Tomás a Edesa, en el siglo IV, el cinturón fue llevado con ellas. Finalmente, llegó a la Iglesia de la Virgen en Homs, y por eso tomó el nombre de Iglesia del cinturón de la Virgen.

La reliquia, descubierta en 1852 durante la época del arzobispo Mar Julius Peter, fue colocada en el altar del templo.

Más adelante, en 1953, fue redescubierta por el Patriarca Efrén I Barsoum, en un recipiente de piedra bajo el altar.

Con la historia milenaria de la reliquia a cuestas, el templo más antiguo del mundo se convirtió hace un par de años en lugar de bendición y peregrinación para los fieles cristianos.

La ceremonia de re-exhibición del santo cinturón se celebró en presencia del Patriarca Mar Ignacio Afram II de Antioquía y de todo Oriente, el líder supremo de la Iglesia siríaca ortodoxa en el mundo, el gobernador de Homs, y algunos funcionarios provinciales.

El cinturón había sido sacado de la Iglesia por seguridad por primera vez en 1.500 años, y había regresado.

El cinturón fue cortado en numerosas ocasiones a lo largo de la historia y actualmente únicamente se conservan tres trozos, el que se exhibe en Moscú y otros dos que se encuentran en Italia y en Georgia.

Reliquia del Sagrado Cíngulo

Tres iglesias consideran que conservan la reliquia de ese cinturón entregado a Santo Tomás. El “Hagia Zoni” Griego, conserva parte de la reliquia. Es norma que los monjes de Vatopedy entreguen a las feligresas pequeñas reproducciones del cinturón de la Virgen. Las cuales acompañan con unas oraciones y las instrucciones de unos ayunos encaminados, precisamente, a tratar problemas de infertilidad.

Se conserva otro con parecida tradición en la catedral de San Esteban en Prato, (Italia), donde existe de hecho una capilla del Santo Cíngulo. El cíngulo de Prato tiene una longitud de 87 cms., está realizado en lana de cabra, frente al pelo de camello de la que está hecha el de Vatopedy. En Rusia es venerado en una Iglesia Ortodoxa Rusa en Moscú. Los fieles creen que, entre otras cosas, el cinturón cura la infertilidad, precisamente uno de los problemas más acuciantes de la sociedad rusa que envejece a marchas forzadas.

Por ello, muchas parejas con dificultades para concebir un niño se acercaron al templo de mármol blanco construido tras la caída de la Unión Soviética con la esperanza de que el milagroso cinturón les conceda la gracia de tener hijos.

Como llegó a Europa

La Emperatriz Zoe, esposa de León VI el Sabio, en gratitud por su curación milagrosa, bordó el Cinturón con el hilo de oro, como se lo ve hoy, pero dividido en tres pedazos.

En un principio fue guardado, (mantenido), en Jerusalén y más tarde en Constantinopla.

La leyenda -consolidada en el siglo trece- estableció que esta reliquia fue traída a Prato, Italia, alrededor 1141 por un comerciante llamado Michael, que se casó en Jerusalén y lo fue dado como dote por la madre de la cónyuge.

Una vez que él estuvo de vuelta a su patria, Michael lo conservó en secreto durante años hasta el momento de su muerte, aproximadamente en 1172, cuando él lo dio a la Iglesia de Parroquia de San Esteban que todavía lo conserva. Allí durante el siglo XII bajo Manuel A Komninos, (1143-1180), las fiestas oficiales por el Santo Cinturón fueron establecidas el 31 de agosto.

Al final, el Emperador Juan VI Katakouzinos, (1347-1355), quien tenía un amor especial hacia el Santo Monasterio de Vatopedi, por la gran cantidad de gracias que recibió de allí, donó el Cinturón al Monasterio.

El Cinturón Sagrado fue reconocido como una reliquia santa por las autoridades eclesiásticas.

Por lo tanto, esto se hizo un objeto de veneración y culto, cuya fama pronto cruzó las puertas de la ciudad, atrayendo a creyentes y peregrinos de lugares distantes.

Desde entonces el Cinturón Santo es guardado en el Santo Monasterio de Vatopedi, en una caja de plata de fabricación más reciente que representa el Monasterio.

En la parte inferior derecha de la caja que contiene esta reliquia, el artista hizo el dibujo del Emperador donante Katakouzinos significando su donación al Monasterio.

Numerosos son los milagros, que han ocurrido hasta hoy con el Cinturón Santo. Su valor es incalculable porque está asociado a la Santísima Virgen María.

El Cinturón Santo se mantiene en perfecto estado de conservación, porque estuvo en contacto con la persona y la vida de la Madre de Dios.

Entre muchos devotos, hay soberanos como Luis II de Angevin, el rey de Sicilia y Jerusalén, quién vino a Prato por motivos políticos y dio homenaje al Cinturón Sagrado de la Virgen María; príncipes como Francisco Gonzaga, y distinguidas personas como Matthew d’Humières, embajador de Carlos VI, que solicitó un permiso especial sólo para ver la reliquia preciosa.


Intento de Robo de la Santa Reliquia

Una tentativa de robo ocurrió en 1312 y terminó trágicamente con la ejecución pública de Giovanni di Ser Landetto de Pistoia llamado Musciattino que quiso robar la reliquia para venderlo a la Comuna de Florencia. Su robo hubiera disminuido el prestigio de ciudad.

La reliquia de la Virgen María no sólo era un símbolo de la religiosidad de la ciudad, era también un testimonio claro de la aspiración común de compartir una identidad colectiva.

Después de la tentativa de robar la reliquia, fue construida una extensión de la Iglesia, una capilla especial, a fin de salvaguardar el Cinturón.

Con información de Foros de la Virgen

©2018-paginasarabes®

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *