Un paseo religioso por Siria: Ma’alula – Pueblo de la lengua de Cristo

Ma’alula

Malula, (o Ma’alula), es una ciudad siria situada a menos de 60 kilómetros al norte de Damasco, en dirección a la ciudad de Homs, en la provincia de Rif Dimashq, en el distrito de Al-Qutayfa y cerca de la frontera con Líbano.

Es un pequeño pueblo en el que las casas, pintadas de color arena y azul plateado, cuelgan de las escarpadas paredes de un acantilado. La mayoría de los cristianos locales pertenecen a la iglesia greco-católica melquita. La ciudad es conocida en Oriente Medio por la ferviente solidaridad con que celebran cada 14 de septiembre la fiesta de la exaltación de la cruz.

La ciudad, que en 2004 apenas superaba los 2.000 habitantes, está protegida por un desfiladero que se asoma al desierto sirio, un accidente geográfico que ha permitido ese aislamiento y ha jugado a favor de la conservación de esta lengua semítica dentro de un país árabe.

Ma’alula

Un pueblo antiguo y pintoresco

Ma’alula es un pintoresco pueblo troglodita, que se encuentra en un valle encajonado al pie de una serie continua de acantilados, a más de 1.600 metros de altitud. Bajo escarpadas paredes pétreas, un enjambre de casas se eleva una encima de otra dispuesta de tal manera que las azoteas de unas sirven de callejones y pasos a las de más arriba.

Algunas están literalmente colgadas de los salientes de los acantilados casi desafiando la ley de la gravedad. Los colores de las casas pintadas de colores pastel amarillo, azul y malva contrastan con el ocre de las rocas. Sus diminutas ventanas y aberturas, pequeñas galerías sostenidas por inseguros tablones de madera y pequeñas puertas adornan estas construcciones cúbica que se alza al pie de un risco.

El arameo, la lengua de Cristo

Junto con otras dos que hay en la región, (Jaba’deen y Bakh’a), tiene la particularidad de que sus habitantes hablan todavía arameo, lengua utilizada por Cristo.

La lengua de enseñanza y de culto es el árabe. Aunque las tres aldeas están situadas sólo a una pequeña distancia unos de otros, hay diferencias notables en el lenguaje, de modo que se puede hablar de tres dialectos diferentes.

El neo-arameo occidental ha sido objeto de estudios filológicos desde el siglo XIX. Esto se debe a su posición única como la única continuación de los dialectos arameos occidentales de la antigüedad.

La lengua aramea constituye en la antigüedad del Medio Oriente el lazo de comunicación, (como el inglés en nuestros días), preponderante entre los pueblos semitas. Alrededor del siglo VIII a.C. prácticamente el imperio de la lengua aramea se extiende desde Egipto hasta regiones muy apartadas de Asia. Los primeros testimonios en lengua aramea se hallan sobre la tumba del rey Kilamu, (siglos IX-VIII a.C), o en Neirab sobre las estelas funerarias del dios Luna al sur de Aleppo.

A partir del siglo VII a. C. el arameo es utilizado en todo el Imperio Asirio. Hacia el año 500 a. C. también los persas adoptan el arameo como lengua “oficial”. La escritura con caracteres alfabéticos se extiende rápidamente. Una vez que el Imperio Persa se extiende el arameo se generaliza. Documentos encontrados en la India, (siglo III a.C.) nos muestran que el arameo se utilizaba en toda Asia Menor.  Nos queda claro que la palabra cristiana fue difundida por Cristo y sus discípulos en arameo; idioma hablado y escrito por ellos.

Lo que hoy llamamos siriaco es en realidad un dialecto del arameo hablado en Mesopotamia, (y en lo que hoy es Urfa, Turquía), y que luego se convirtió en la lengua de los cristianos de Siria. A su vez, el siriaco sufre la presión de los invasores árabes sobre todo a partir del siglo V de nuestra era. La distinción entre siríaco oriental y siríaco occidental, (este último hablado en Ma’alula), aparece también en la escritura.

El siriaco oriental utiliza los viejos caracteres unciales, es decir una escritura en mayúsculas; mientras que la escritura del siriaco occidental es más bien cursiva.

Un pueblo Cristiano

Si bien el arameo es hablado también en otras localidades limítrofes, Ma’alula es la única con mayoría cristiana. La población está compuesta mayoritariamente de cristianos, (principalmente ortodoxos de Antioquía y greco-católicos melquitas), además de musulmanes.

San Sergio

Monasterio de Mar Sarkis, (San Sergio)

En el monasterio de San Sergio, se puede escuchar el “Padrenuestro” en lengua aramea. Conocido como Mar Sarkis, fue construido en el siglo IV sobre las ruinas de un templo romano. De estilo bizantino, guarda en su seno uno de los primeros altares cristianos asirios. Desde su construcción hasta la fecha este monasterio ha sido utilizado como lugar de culto. El monasterio es guarda una importante colección de íconos religiosos de los siglos XVI al XVIII, entre los que se destacan un bello ícono de la Santa Virgen María y otro de los mártires Sergio y Bachos. El pasado, presente en cada rincón de, donde más se ve es en el monasterio de San Sergio que fue construido en el siglo IV sobre las ruinas de un templo pagano.

Los monjes del monasterio han grabado algunas oraciones en arameo occidental que luego lo venden a los turistas. Este monasterio fue así llamado en honor de San Sarkis, caído en mártir durante el reinado de Maximianos. Saliendo del pueblo, a la derecha de la ruta, se encuentra un camino escarpado que conduce a una terraza donde una pequeña cascada da la bienvenida al peregrino.

Monasterio de Santa Tekla

Convento de Mar Tekla, (Santa Tekla)

El Convento de Santa Tekla donde se encuentra la tumba de la Santa, una fuen­te milagrosa y el convento de San Sergio donde el padre encargado del lugar ofrece vino a los visitantes y les hace escuchar una grabación de una misa en arameo.

Es de rito ortodoxo con un edificio que fue construido sobre varios pisos lo que le confiere una presencia suntuosa. Siguiendo las escalaras se llega al último piso donde  una se erige una iglesia moderna con cúpula y una gruta que deja filtrar un agua que ha dado prueba de prodigios. Curioso monumento religioso que recibe incesantes muestras de devoción, no sólo de peregrinos cristianos, sino también muchos musulmanes convencidos de la santidad del lugar. El convento guarda celosamente los restos de Santa Tekla, hija de un príncipe Selyúcida, y adepto de San Pablo.

Otros vestigios de la vida religiosa pasada se atesoran en el convento. Pero lo que sin duda atrae al curioso es la paz del lugar. Una ocasión insuperable para meditar y entrar en comunión con la belleza del paisaje. Otras iglesias, quizá menos prestigiosas, atestiguan de un fervor religioso intacto.

Iglesia de Santa Tekla

Santa Tekla

Tekla de Iconio, más conocida como Santa Tekla, fue una mártir anatólica del siglo I, venerada como santa por la Iglesia Católica y la iglesia Ortodoxa.

Tekla fue reverenciada como un modelo de castidad femenino por los primeros movimientos ascéticos cristianos, especialmente en Egipto, Siria y Armenia. Su culto estuvo muy difundido en las ciudades de Seleucia, (donde se dice que fue sepultada), Iconium, (actual Konya) y Nicomedia.

Tecla era una joven virgen de Konya, Anatolia. Tras escuchar durante varios días los sermones de San Pablo sobre la resurrección y el valor de la virginidad, su madre y su prometido temieron que se convirtiera en seguidora del apóstol y se confabularon para castigar a ambos. Pablo fue azotado y expulsado y Tekla condenada a morir en la hoguera.

Al menos tres lugares reclaman ser el sitio donde descansan sus restos: Aya Tekla, (Mersin en Turquía), Ma’alula y Roma. En Ma’alula, se encuentra el monasterio ortodoxo griego de Santa Tekla, Deir Mar Takla, construido cerca de una cueva donde se dice que fue sepultada.

Los habitantes de Ma’alula atesoran, oralmente, un cancionero religioso-festivo único.

Tres grandes fiestas destacan como importantes en la vida de los habitantes de este mágico lugar.

El 14 de septiembre en honor de la Santa Cruz. El 22 de septiembre fiesta de Mar Tekla y el 7 de Octubre fiesta de Mar Sarkis. Durante esos días centenas de turistas acuden a gozar de uno de los festivales más religiosos de toda Siria.

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