Shajar al-Durr – Sultana de Egipto

Shajar al-Durr

Shajar al-Durr (en árabe: شجر الدر)

Fue la primera mujer musulmana de la Historia que gobernó en Egipto. Siendo así  la primera sultana de la dinastía Bahrí de los mamelucos de Egipto.

Variaciones de nombre: Shajar al Durr; Shajarat; Shagrat al-Durr.

Murió en 1259, (algunas fuentes citan 1258), en El Cairo; se casó con Najm ad Din, también conocido como al-Salih Ayyub o Salih II Ayyub, sultán ayyubí de Egipto, en 1240, (murió en 1249); se casó con Aybak, sultán mameluco de Egipto, en 1250; hijastros: Turan o al-Muazzam Turanshah.

La primera Sultana

Shajar al-Durr, una de las pocas mujeres en la historia musulmana en haber gobernado como sultana, jugó un papel importante en la derrota de la Séptima Cruzada. Poco se sabe sobre su origen familiar, excepto que ella era turca y había sido esclava antes de su matrimonio. Shajar fue entregada como esclava a al-Salih y viajó con él hasta Egipto, dándole además un hijo y sucesor varón. Tras el nacimiento del niño de ambos, al-Salih se casó con ella.

En 1240, se convirtió en la esposa de Salih II Ayyub, el sultán de Egipto. En 1249, ella actuó como regente de Egipto mientras su esposo estaba en una campaña militar en Damasco. El ejército cruzado dirigido por el rey francés Louis IX había capturado la ciudad portuaria de Damietta en junio de 1249; Shajar organizó el ejército egipcio contra los cruzados.

Tras la muerte de al-Salih, Shajar en noviembre de 1249,  informó al comandante del ejército y al jefe eunuco que controlaba el palacio, pero como en esos momentos se encontraban bajo el ataque de los cruzados, los tres decidieron no revelar la muerte del sultán. Shajar y el comandante del ejército usaron papeles en blanco con la firma del sultán para seguir emitiendo órdenes sin que nadie supiera de su muerte; del mismo modo, Shajar fingía llevarle comida y visitarlo en su tienda.

Shajar al-Durr

Temida por los Cruzados

De esta manera, ella gobernó sola en su nombre, manteniendo con éxito su muerte en secreto hasta que el heredero del sultanato, su hijastro Turan, regresó de Siria para tomar el poder. En la primavera de 1250, ella y Turan organizaron la defensa de El Cairo contra Luis, derrotando a los cruzados y capturando al rey. El comandante del ejército fue asesinado, pero entonces Shajar accedió al plan de Baibars, defender la ciudad de al-Mansurah y finalmente los cruzados de Luis IX de Francia fueron derrotados. Luis fue rescatado y tuvo que entregar a Damietta, (ciudad egipcia), en abril, después de lo cual se dirigió a Palestina. Turan fue asesinado en mayo por oficiales militares mamelucos, (turcos), del ejército egipcio que querían un sultán mameluco. Finalmente, la noticia de la muerte del sultán llegó a oídos de los cruzados, quienes se animaron a marchar sobre El Cairo.

Shajar, quien se convirtió así en  la primera mujer sultán de Egipto  en gobernar en su propio nombre. El período mameluco duraría dos siglos. Con el fuerte apoyo de los líderes militares egipcios, Shajar comenzó a consolidar su poder, emitiendo monedas en su nombre. Sin embargo, como era una mujer, el señor supremo de Egipto, el califa de Bagdad, se negó a reconocer que su gobierno era legítimo. Shajar se vio obligada a abdicar después de solo unos meses. El califa envió al soldado mameluco Aybak para tomar su lugar. Shajar,  se casó con Aybak, y juntos consolidaron el dominio mameluco en Egipto, formando una nueva capital en El Cairo. Durante sus ocho años de gobierno conjunto, Shajar, llamada sultana, promulgó leyes y emitió decretos; según los informes contemporáneos, ella era una  más activa que su marido. En tan sólo tres meses, Sharaj había conseguido vencer a los cruzados de Luis IX de Francia e iniciar una nueva dinastía en Egipto.

Los siguientes conflictos con Bagdad y Siria hicieron que poco a poco, los mamelucos abandonaran a Aybak en favor de la dinastía siria. Sin embargo, cuando Aybak intentó tomar una segunda esposa en 1259, Shajar lo hizo asesinar. Pronto dos facciones militares estaban peleando por el futuro del sultanato: aquellos que apoyaban el gobierno continuado de Shajar, y aquellos que no querían que el hijo de Aybak, Turanshah, fuera gobernado por su ex esposa.

Turanshah, el hijo del sultán fallecido, llegó a Egipto y fue nombrado soberano, pero sabía que nunca tendría el poder completo mientras Sharaj y los mamelucos siguieran a su alrededor. Comenzó a eliminar a puestos de confianza de su padre y a reemplazar a los antiguos oficiales. Después, exigió a Sharaj que le devolviera las joyas de su padre. Ella se quejó ante los mamelucos, quienes acabaron con la vida de Turanshah por ese motivo y también al saber que, en estado de embriaguez, había abusado de las doncellas de su padre.

Sharaj siempre firmó usando los nombres de su marido y su hijo para ganar legitimidad.

Monedas de Shajar al-Durr

Se emitieron monedas con sus títulos y se rezaba por ella en las oraciones del viernes de las mezquitas. El califato se negó a reconocer a Sharaj como sultana de Egipto por lo que, por presiones de los mamelucos, ésta se casó con Izz al-Din Aybak, abdicando después en él.

Sharaj, que pretendía recuperar su poder, se mantuvo cerca de su esposo hasta que tras varias intrigas, hizo que fuera asesinado por sus sirvientes mientras tomaba un baño. Sharaj dijo que había muerto repentinamente pero los mamelucos no la creyeron y obtuvieron la verdad torturando a los sirvientes. Quisieron acabar con su vida pero los que aún la defendían, quisieron protegerla llevándola a la Torre Roja. Finalmente, Sharaj fue desnudada y golpeada hasta la muerte.

Su cuerpo fue encontrado tirado en un foso, donde permaneció tres días sin que nadie lo enterrara y donde le fue sustraído un paño de seda y perlas que lo cubría. Los sirvientes que asesinaron a Aybak, su marido, fueron ejecutados. Actualmente la tumba de Sharaj puede verse en la mezquita de Tulun y está considerada una joya de la arquitectura funeraria islámica. Sus huesos fueron trasladados a la mezquita llamada en su honor, donde permanecen hoy.

Mausoleo de Shajar al-Durr

Con información de Jackson-Laufer, Guida M. Mujeres que gobernaron. Santa Bárbara, CA: ABC-CLIO, 1990.

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