Las mariposas y la llama

Una noche las mariposas se reunieron, con el ansia de conocer la llama.

Decían:

“Es necesario que alguien nos dé alguna noticia”.

Una de ellas se acercó a un castillo, y desde afuera vio, a lo lejos, la luz de una vela. Contó su impresión, según lo que había podido entender.

Pero la mariposa que presidía la asamblea no se dio por satisfecha. “No sabes nada de la llama”, dijo.

Partió otra, y penetró en el castillo, tocando la vela, pero manteniéndose lejos de la llama. También esa reportó un pequeño manojo de secretos, contando su encuentro con la vela. Pero la sabia mariposa le dice:

“Tampoco esto es importante, querida. Tu relación vale tanto como la otra”.

Partió una tercera, y ebria, ebria por el fuego, se posó moviendo las alas, sobre la llama.

Estiró las patas y la abrasó, perdiéndose alegremente en ella.

Envuelta completamente por el fuego, sus miembros se pusieron rojos. Cuando la sabia mariposa la vio desde lejos, convertida en una sola cosa con la llama, ya del color de la luz, dijo:

“Sólo ésta ha alcanzado el objetivo. Sólo ésta, ahora, sabe algo de la llama”.

Solo comprendemos el fuego cuando somos abrasados por él.

Con información de Cuentos Árabes de A.J

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