Dialecto Libanés – La lengua de los hijos de Los Cedros

Dialecto Libanés

La forma de árabe dialectal hablada en Líbano se denomina comúnmente árabe libanés. Existen también, como en otras partes del mundo árabe, un registro intermedio entre el árabe estándar y el árabe dialectal que se utiliza en contextos formales pero distendidos. Como el resto de las variedades habladas de la lengua árabe, no tiene carácter oficial, siendo el árabe estándar la variedad que se usa en la escritura, los medios de comunicación y los contextos muy formales.

La mayoría de los vocablos del libanés son árabes, pero como ocurre con todos los dialectos de la región, se ha enriquecido con aportaciones del turco desde el siglo XVI, cuando la región estaba gobernada por los turcos otomanos. Este dialecto además, ha asimilado palabras provenientes del francés y del inglés.

El dialecto  árabe libanés es una de las variedades de árabe levantino del idioma árabe. Muchos libaneses, especialmente grupos radicales de derecha como los Guardianes de los Cedros, consideran al árabe libanés una lengua separada.

El árabe libanés raramente es escrito en ámbitos formales, excepto en novelas donde el dialecto está implicado o en algunos tipos de poesía que no utilizan el árabe clásico en absoluto. Las publicaciones formales en Líbano, tales como los periódicos, son escritos en el árabe clásico estándar. El árabe utiliza una lengua literaria para la escritura llamada árabe estándar moderno o ¨fushá¨. El alifato o alfabeto árabe es utilizado regularmente, sin embargo, el alfabeto latino es usado informalmente en los medios de trasmisión electrónica. El poeta y filósofo Saïd Akl propuso el uso del alfabeto latino, pero no tuvo aceptación general.

El libanés no es un dialecto árabe

Según Said Akl, poeta, filósofo libanés, e intelectual, para hacer “libanés”, su designación del vernáculo hablado de Líbano, el idioma nacional reconocido de su país heterogéneo. Este esfuerzo es “libanismo lingüístico”. Akl, un cristiano maronita que se ve a sí mismo como el Dante libanés, ha argumentado que el libanés no es un dialecto árabe (ammiyya ¯ o lahja) en absoluto, pero en realidad el semita indígena idioma del país, enraizado en fenicio / canaanita y siríaco / arameo con una superposición árabe. Esta superposición oculta aún más su verdadera naturaleza, más aun así  cuando se procesa en la escritura árabe consonántica, que es totalmente inadecuada para representar su fonología. Al argumentar este punto, Akl estaba siguiendo los pasos de los fenicios, como Charles Corm y Michael Chiha. Akl fue mucho más allá de sus predecesores nacionalistas, eventualmente.

La teoría de Said Akl

Cualquier persona con familiaridad  con lo que convenientemente llamamos el Arab World es consciente de que en esta vasta extensión que se extiende desde Mauritania y Marruecos en el noroeste de África a Irak, muy al este en Asia, no hay lenguaje hablado común. Más bien existe una gran cantidad de vernáculos, comúnmente denominados dialectos árabes, que no son mutuamente inteligibles y que pueden diferir entre sí tanto como una lengua romance difiere de la siguiente. Además, muchos países árabes acogen otras lenguas nativas como bereber, kurdo, nubio, armenio y arameo, que se hablan por minorías étnicas o religiosas, a veces minorías muy importantes.

También hay varios países donde los idiomas europeos, particularmente el francés o inglés, se utilizan a diario, no solo por élites, sino por cualquier persona con un mínimo de educación. Este bilingüismo es una parte integral de la cultura local de medio oriente, con personas que cambian de idioma a mitad de una conversación o incluso en mitad de la oración (lo que los lingüistas llaman cambio de código). Esto es especialmente cierto en el antiguo Magreb gobernado por Francia y en Líbano.

En el paradigma nacionalista árabe, es el idioma literario clásico árabe (al- # arabiyya al-fu. sh. a¯) en su forma moderna revivida, algo simplificada llamada Modern Standard Arabic (MSA) que une este mundo culturalmente, étnicamente, y en un sentido idealizado (pero no cumplido), políticamente. En esta literatura, el idioma debe aprenderse en la escuela y difiere de los idiomas hablados tanto como el latín difiere del francés, español, italiano y otros idiomas romances.

Pero como en la Europa medieval, donde el latín fue el único reconocido lenguaje escrito por ecclesia et regnum hasta que llegaron Dante, Petrarca y otros, una ficción doctrinaria es mantenida por los proponentes del arabismo y el islamismo, de que las lenguas habladas vivientes son meramente formas dialectales vulgares del verdadero lenguaje, MSA, que es el único medio legítimo para escritos y comunicación formal. Por lo tanto, a un hablante nativo de una lengua vernácula , se le ha enseñado que el lenguaje literario en la escuela no puede entender una transmisión de noticias o un texto escrito cuando se lee en voz alta.

Said Akl defensor del dialecto libanés como lengua oficial del país

De religión maronita, oriundo de Zahle (poblado del valle de la Bekaa), falleció el  28 de noviembre de 2014 a los 102 años.

Poeta, periodista y escritor, Akl deja tras de sí un vasto legado literario. Algunas de sus obras fueron representadas en teatros, otras convertidas en canciones llevando al trovador más allá de las fronteras de Líbano para ser conocido en todo el mundo árabe. Su personalidad y sobretodo el fervor que caracteriza sus obras, en verso como en prosa, no dejó lugar a la indiferencia. Su pluma lo convirtió en un controvertido personaje tanto en las letras como en política. Como todo escritor de renombre, fue vivamente alabado por unos pero también duramente criticado por otros.

Se le recuerda como ferviente patriota , firme defensor de la identidad libanesa, que él trazaba con orgullo en la era fenicia.

Said Akl llegó incluso a crear lo que autoproclamó como alfabeto libanés, transcribiendo el dialecto libanés en un alfabeto de 36 letras usando caracteres latinos como hiciera Kamal Ataturk tras la descomposición del Imperio Otomano. Una apuesta lingüística que si bien no cuajó entre la casta literaria sí alimentó a sus detractores en lo que consideraron un ataque a la lengua árabe.

Sin embargo, Akl optó por el dialecto libanés y el árabe clásico para ensalzar las virtudes de Líbano a la par que rendir homenaje a las grandes metrópolis árabes desde Jerusalén a Damasco pasando por La Meca.

Reforma de la lengua escrita

La cruzada lingüística de Saïd Akl comienza en 1954, cuando pronuncia una conferencia en el Cénacle Libanais, (célebre foro de debate de l’âge d’or libanesa), en la que identifica al árabe con el latín, afirmando, por tanto, que el MSA no es sino una lengua muerta, incapaz de expresar las necesidades del hombre contemporáneo y haciendo un llamamiento a la adopción del dialecto libanés como vehículo de expresión no sólo privada, sino también pública.

Las ideas de Akl no son, sin embargo, tan extrañas como pudiera parecer, pues ya antes que él otras figuras relevantes de la literatura árabe como Salama Musa, Tawfiq Awwan, Abdelaziz Fehmi Pasha o el mismísimo Taha Husein se habían manifestado en pro de la reforma de la lengua escrita. Sin embargo, nuestro protagonista no se quedará en comparaciones árabe-latín, sino que irá más allá y, a partir de los años 60, pasará a negar cualquier tipo de relación entre el árabe y la que, a partir de entonces, denominará siempre lengua libanesa, o como él mismo dice – “la lengua libanesa es el vástago de tu madre Fenicia, no de tu tía Arabia”, es decir, el libanés es una versión modernizada y actualizada de la antigua lengua canaanea hablada en Tiro y Sidón hace miles de años.

El alfabeto akliano

Si la lengua hablada en Líbano no es árabe, lógicamente tampoco la escritura árabe servirá para representar los sonidos de esta lengua libanesa, dirá Saïd Akl, apoyándose para ello en la obra de autores como Adrien Barthélemy, quien en su Dictionnaire des Dialectes de Syrie: Alep, Damas, Liban, Jerusalem, afirmará sin embargo, que “los tres símbolos [vocálicos] de la lengua escrita son incapaces de expresar con precisión las diez vocales de la lengua hablada”.

Frente a la complejidad del alfabeto árabe, con sus más de 600 signos (no en vano, para representar el fonema /g/ se emplean ni más ni menos que cuatro grafías diferentes: غ، ـغـ، غـ، ـغ), Akl propondrá un alfabeto latino modificado, (“consistente en sólo treinta y seis símbolos, desprovistos de puntos, guiones, apóstrofes, acentos o cualquier otro , diacrítico”) y en el que además cada letra representa, sola y exclusivamente, un sonido, a diferencia de lo que ocurre, por ejemplo, en castellano (en donde la letra c puede representar los fonemas /θ/ o /k/ dependiendo de la vocal que la acompañe).

El legado del “Dante Libanés”

Aunque la lengua libanesa continua siendo el vehículo de comunicación oral predominante en Líbano (tanto en las conversaciones cotidianas como en el espacio público: las clases en la universidad, los sermones en las iglesias, los programas de televisión, etc. se desarrollan, con contadas excepciones, en libanés), lo cierto es que la reforma alfabética propuesta por Akl no ha conocido el éxito que él esperaba (lo que no impide que el autor se identifique a sí mismo con Dante y otros “lobos solitarios” que promovieron las lenguas vernáculas frente a los latines de su tiempo), y él mismo ha continuado escribiendo en árabe clásico.

Las razones que pueden explicar el fracaso de esta propuesta lingüística son, desde luego, numerosas y van desde escrúpulos religiosos (no olvidemos que el Corán está escrito en árabe y que, para los musulmanes, contiene la palabra de Dios mismo; admitir que la lengua árabe está fosilizada o anticuada podría causar preguntas incómodas desde el punto de vista teológico, sobre todo a la luz de Corán 12:2) hasta la pereza, en palabras del propio Said Akl, por aprender nuevos signos y reglas gramaticales .

El intento de Akl ha fracasado, y sin embargo, por doquier se ven instituciones y páginas web dedicadas a la enseñanza de la lengua vernácula libanesa, empleando versiones modificadas del alfabeto akliano, al tiempo que los mitos y leyendas que él contribuyó a crear han saltado de las páginas de Cadmus o Yara a la cultura popular.

Quizás algún día se diga que, efectivamente, Akl ha sido el Dante libanés, pero también cabe que nos preguntemos: ¿qué sentido tiene promover una lengua con tres o cuatro millones de hablantes, cuando hay cuatrocientos millones que utilizan un dialecto del árabe? ¿Puede sobrevivir una lengua minoritaria en este mundo de televisiones por satélite (Al-Jazeera, Al-Arabiya) y comunicaciones globales por internet? Sólo el tiempo podrá responder a estas preguntas, por ahora no nos queda más remedio que felicitar al ya centenario Saïd Akl por haber tenido la valentía, con luces y sombras, de agitar el panorama cultural árabe de su época con sus propuestas rupturistas.

Con información de Franck Salameh, Language, Memory, and Identity in the Middle East: The Case for Lebanon y El-Sawt.

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El misterioso mapa de Pîri Reis – El almirante Turco

El mapa inexplicable

Popularmente conocido como “El mapa inexplicable”, diferentes investigadores han intentado ofrecer una exégesis sobre qué quería representar de verdad su autor. Aunque el mapa fue descubierto en 1929, internet lo ha reconvertido en un curioso fenómeno viral. ¿Qué información real contiene este trozo de cuero de gacela policromado?

El mapa de Pîri Reis

La historia del mapa comienza en 1501, cuando los otomanos capturaron siete naves cerca de las costas españolas. Al frente de la flota se encontraba el capitán Kemal Reis. Uno de los prisioneros decía poseer un mapa dibujado por el propio Cristóbal Colón, por lo que Reis envió a su sobrino Pîri para estudiar el documento.

10 años después, y tras reunir unas 20 fuentes cartográficas de otros saqueos (existe una nota en el mapa que asegura este hecho), Pîri Reis elaboró su propia carta de navegación que fue presentada ante el mismísimo sultán Suleimán el Magnífico, quien, impresionado, lo premió, ascendiéndolo a la condición de almirante.

En el lado derecho del documento se puede interpretar las bien definidas siluetas de la Península Ibérica y de la costa occidental de África. Un entramado de líneas atraviesa el Océano Atlántico, pero no se trata de los meridianos y paralelos a los que estamos acostumbrados, sino de las así llamadas líneas de rumbo, típicas de las cartas que los marinos medievales tardíos usaban para establecer direcciones.

El almirante Turco

“Pîri Ibn Hadji Muhammad” fue un famoso almirante turco nacido en Karatay, provincia de Konya en 1465. Era sobrino de un corsario turco llamado Kamal Reis e inició su carrera como navegante a los doce años, cuando se enroló como grumete en el barco de su tío.

Pîri era un hombre culto que hablaba varios idiomas y tenía una gran afición por la cartografía. Por eso, cuando en uno de sus viajes, se cuenta que logró hacer esclavo a ni más ni menos, que a aquel famoso Rodrigo que dio el grito de ¡Tierra a la vista! en aquel lejano 12 de Octubre de 1492, no pudo resistir a interrogarlo sobre aquel maravilloso viaje y sobre todo, sobre las fuentes en las que el almirante Colón se había basado antes del viaje y que le llevó a descubrir un Nuevo Mundo.

Fruto de la investigación de los mapas de Colón y otros mapas, de su época y más antiguos, elaboró el mapa mencionado. No existe otro mapa igual en este siglo, ni lo hay en manos de nadie. Lo ha dibujado la mano de este hombre y ya está finalizado. Lo ha hecho de unas veinte cartas y mapamundis, que en los tiempos de Alejandro, señor de los Dos Cuernos, fueron dibujados. Muestran las zonas habitadas del mundo. Los árabes denominan jafariye a estas cartas. De ocho jafariyes, de este tipo, un mapa árabe de las Indias, de los mapas de cuatro portugueses que muestran los países del Hind y China dibujados geométricamente y también de un mapa de Colón en la región occidental. Efectuando la reducción a una misma escala de todas estas cartas, ha alcanzado esta forma definitiva. Así, este mapa es tan correcto y exacto para los siete mares como el mapa de nuestros países se considera exacto y correcto por los hombres de mar.

Una vez hubo terminado el mapa, se lo entregó a su señor Suleiman I el Magnífico que lo colmó de regalos y honores por tan gran servicio.

Pasaron los siglos y el mapa fue olvidado por la Historia hasta que el 9 de Noviembre de 1929 fue redescubierto durante las obras de acondicionamiento del palacio Topkapi y en 1932 puesto al conocimiento del gran público gracias a las fotografías publicadas en medios como “Illustrated London News.

Según estudios realizados a mediados del siglo pasado, tanto la costa americana como la antártica están representadas con una exactitud más propia de los mapas de hoy en día, hechos con satélite, que de carta marinas realizadas hace varios siglos. Y no solo eso, sino que está realizado con métodos geométricos y cartográficos imposibles en una época donde aún se debatía la esfericidad de la tierra, como es la división del mapa en paralelos y meridianos, que aunque ya se intuían desde la época clásica, no fueron incluidos en los mapas de forma habitual hasta mucho tiempo después.

Sudamérica

Diferentes dibujos parecen contar algunas historias de los descubrimientos más recientes que habían sucedido en aquella época. Casi con plena certeza, se atribuye uno de ellos a la expedición de Álvares Cabral en el año 1500, explorador que dio con las costas de Brasil cuando los vientos lo sacaron de su ruta hacia las Indias Orientales. Igualmente, en lo alto del mapa se puede ver un barco anclado junto a un pez que transporta dos personas sobre su lomo: una posible referencia a la leyenda medieval de San Brandán de Irlanda.

La gran incógnita, sin embargo, se halla en el lado izquierdo ya que es mucho más difícil adivinar qué zonas o qué países podrían haber sido plasmados en esta parte del mapa.

Destaca el hecho de que se muestre lo que probablemente serían Los Andes y algunos ríos que nacen de ellos, entre los que estarían el Amazonas, el Orinoco y el Río de la Plata. El profesor Charles Hapgood interpreta además que el animal con cuernos que aparece dibujado sería una llama.

No se trataría, sin embargo, del documento que mostraría por primera vez el interior de Sudamérica. Ya en el Planisferio de Caverio y en la carta de Martin Waldseemüller de 1507 aparece una larga cadena montañosa adornada con árboles.

Apoyándose en las teorías de Hapgood, algunos creen descubrir en la parte inferior del mapa una representación de la Antártida en la que sus costas aparecerían carentes de hielo y conectadas sorprendentemente a Sudamérica. Para ellos, se trataría de un dibujo del continente austral de época prehistórica.

El descubrimiento de la Antártida no se daría hasta los años 1820 y 1821, (tres personas se atribuyen el primer avistamiento), hay quienes hipotizan que una de las fuentes de Reis podrían ser mapas de antiguas civilizaciones, culturas desconocidas o, incluso cartas del Imperio Chino, (los primeros en descubrir la Antártida 60 años antes de Colón, según el ex militar británico Gavin Menzies), la teoría más difundida es que lo que aparece en el planisferio no sería más que una versión distorsionada de la costa sudamericana, bien centrada en la parte norte del continente o que abarcaría toda la línea de costa de esta parte del planeta.

El hallazgo del mapa olvidado

En 1929 se estaba llevando a cabo la rehabilitación del palacio de Topkapi, cuando de repente se encontraron con un hallazgo que tendría unas fuertes repercusiones en el mundo de la arqueología: el mapa de Piri Reis. El creador de este mapa fue el almirante de la flota otomana conocido con el sobrenombre de Piri Reis (Muhiddin Piri lbn Haji Memmed), cuya firma aparece en la misma carta náutica.

El mapa de Pîri Reis entra dentro de una obra titulada Bahriye, (sobre la navegación). Esta colección está compuesta por 210 mapas parciales que fechan entre 1513 y 1528. Están pintados sobre pergamino de gacela, y tienen unas dimensiones de 85 x 60 cm.

En esta serie de mapas aparecen dibujados los animales que habitan en cada lugar, así como los habitantes de las diferentes zonas.

Este controvertido mapa policromado fecha del 1513, y en él aparece el contorno del Océano Atlántico. Las costas de Europa, África y las Américas están dibujadas con sorprendente precisión, y con un conocimiento de la zona imposible de explicar.

La América del almirante

Pîri Reis no sólo dibujó el contorno litoral de Sudamérica y la Antártida sino que tampoco pasó por alto ríos ni montañas de un continente que todavía tardaría bastante en ser explorado.

La parte norteamericana del mapa está plagada de errores, al igual que la distribución del Caribe, (omisión de varios grados de latitud y líneas costeras que no encajan). En cambio, el litoral sudamericano oriental está bien perfilado. El conocimiento que se refleja sobre trigonometría esférica es propio de siglos anteriores. Los investigadores que se encargaron de estudiar el mapa llegaron a la conclusión de que esta carta náutica sólo podría haber sido realizada basándose en fotografías aéreas, ya que está hecho con una gran precisión y perfecto detalle. Hasta el momento, el origen del mapa de Pîri Reis es un misterio, ya que las costas americanas habían sido descubiertas muy recientemente, y la Antártida aparece cartografiada con gran lujo de detalles.

La misteriosa Antártida

El matemático griego Ptolomeo creyó en un continente al que llamó Terra Australis, que según sus cálculos debia ser el contrapeso de la masa de tierra del hemisferio norte. La creencia en la existencia de este continente impulsó al navegante británico James Cook a salir en su busca en 1772. Al año siguiente alcanzó su objetivo, pero no pudo avistar tierra por consecuencia de la nieve y el hielo.  El navegante Fabián von Bellingshausen fue el primero en descubrir la masa de tierra de la Antártida en 1819. El primer mapa de la Antártida se hizo esperar hasta las expediciones americanas Deep Freeze de mediados de la década de 1950.

En el mapa de Pîri Reis aparece el continente antártico perfectamente detallado, y estamos hablando del año 1513. Los mapas de la Antártida llegan a ofrecer datos que a nosotros únicamente nos constan después de las expediciones antárticas que suecos, británicos y noruegos llevaron a cabo en 1949 y 1952.

Pero no solo asombra el hecho de que alguien conociera a fondo la existencia de la Antártida y su disposición milimétrica, hay otro aspecto inquietante; el continente aparece sin hielo. Se ha calculado que desde hace más de 6000 años sus costas están literalmente congeladas.

En nuestros días, el mapa se resguarda en el Palacio de Topkapi, en Estambul, Turquía. El presidente turco , Kemal Atatürk, ordenó que la Sociedad de Historia de Turquía realizase una reproducción del mapa en facsímil, la cual fue publicada en 1933. El mapa de Pîri Reis ha sido desde entonces un elemento de orgullo histórico para los turcos, aunque  por el momento no se ha encontrado explicación a tal conocimiento cartográfico en una etapa tan temprana. Fechado en el año 919 del calendario musulmán, correspondiente a 1513 en el cristiano, el mapa original de Piri Reis no suele estar expuesto al público. Es uno de estos misterios que seguirán en la sombra hasta que alguien arroje un poco de luz.

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Embutidos de los Países Árabes – Un placer para el paladar

Los embutidos eran, desde tiempos inmemoriales, una opción para la conservación de la carne  condimentada con diferentes especias y hierbas aromáticas e introducida en tripas naturales de animal. En los países de tradición musulmana donde la carne de cerdo es rechazada,  se elaboran con carne vacuna o de cordero.

La elaboración de los embutidos evolucionó como un esfuerzo para ahorrar y conservar la carne que no podía ser consumida fresca. En la era del Imperio Romano se preparaban salchichas y embutidos con fines rituales y los consumían en fiestas relacionadas con la fertilidad y el paganismo como por ejemplo el botulus, un embutido parecido a la morcilla y el salchichón.

Si bien no se conoce con exactitud cuando se empezaron a preparar, por primera vez se los menciona  en la Odisea de Homero,  escrita en el siglo VIII a.C. en los asentamientos que Grecia tenía en la costa oeste de Asia Menor (actual Turquía asiática), se nombra la tripa rellena con sangre y grasa, la cual podía asarse al fuego.

Sosis

Con una fuerte influencia turca heredada a los Países Árabes, el embutido principal, conocido como Sosis (salchicha), está elaborado con carne de vacuno mayor (buey o vaca). Son embutidos a base de carne picada. Esta carne se introduce justamente en una envoltura que es tradicionalmente la piel del intestino del animal.

Sucuk (سجق)

Pero quizás el más popular sea el conocido como SUCUK, basado en la tradición balcánica de sus vecinos, que también está hecho de carne de vacuno con ajo y pimienta y que se deja fermentar para consumirlo en crudo y quitándole la piel, como nuestro salchichón.

EL SUCUK (árabe: سجق) es una salchicha seca condimentada. El nombre procede del persa زیجک zījak, ‘tripa rellena’. El diccionario persa-inglés del siglo XIX escrito por Francis Steingass lo describe como “los intestinos de un cordero rellenos con carne picada, arroz, etcétera y aliñados”. Consumida en los Balcanes, Oriente Medio y Asia Central.

En Líbano el SUCUK cocinado en rodajas se emplea en sándwiches con salsa de ajo y tomate. Elaborado con carne picada, normalmente de ternera, aunque se hace también con otras carnes, y especias variadas, incluyendo comino, ajo, sal y pimentón, embutida en tripa, que se deja secar varias semanas. Puede ser más o menos picante, bastante salada y con alto contenido en grasa. Suele cortarse en rodajas y cocinarse sin aceite adicional, resultando suficiente su propia grasa para freírlo. Para desayunar, se usa de forma parecida a la panceta. Se fríe en sartén, a menudo con huevos, acompañado de una taza caliente de té negro dulce. Variante turca, llamada   PARMAK SUKU.

El SUCUK se usa también habitualmente en pasteles salados de Irak, Siria  y Líbano. El SUCUK SHAWARMA es otra variante de este embutido. Parecido a este, el SUCUK DÖNER fue también introducido por Turquía a finales de los años 1990 en la Comunidad Europea.

Merguez

Argelia, Libia, Marruecos y Túnez cuentan con el MERGUEZ, un embutido rojo y muy especiado, en ocasiones picante, que con la emigración se ha hecho popular en buena parte de Europa y forma ya parte de la gastronomía diaria de Francia, Bélgica, Holanda, e incluso, Alemania. Es un chorizo​ fresco rojo y picante originario del amazigh (Bereber) en el Norte de África, popular también en Francia y el Norte de Europa. Se elabora con carne de cordero, ternera o mezcla embutida en una tripa de cordero. Se condimenta fuertemente con una amplia variedad de especias, como el zumaque para darle un toque agrio, y el pimentón, la pimienta roja o la harissa, una pasta picante de guindilla, que le da sus característicos sabor picante y color rojo. Otras especias son el hinojo o el ajo.

Suele consumirse a la parrilla o con cuscús. El MERGUEZ secado al sol se usa para dar sabor a los tajines. También se consume en bocadillos y con papas fritas. Contiene especias como guindillas de Cayena molidas, pimentón dulce o picante,  pasta de chile rojo o la local harissa. Se consume habitualmente fresco, aunque en ocasiones se lleva a la parrilla o se acompaña con cous-cous.

También en África, pero fuera de la zona árabe, los embutidos son bastante apreciados en Sudáfrica, especialmente por la población de raza blanca boer. La mezcla de gamo y buey es popular entre los granjeros sudafricanos, que a veces utilizan también el cerdo o el cordero, en sus BOEREWORS (salchichas de los Boers). Esta población es muy aficionada a las barbacoas, aunque también las consumen curadas al aire. En su cultura, con reminiscencias en Holanda, Alemania y Reino Unido, existe también una especie denominados WORS ROLL, que se sirven con una salsa de tomate y cebolla que puede incluir chiles picantes o curry.

Con información de: El Portal del Chacinado

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