Orden de San Juan a Renzo Piano: en busca de la gran historia de Malta

La Marina de La Valeta

Un viaje a La Valeta (Malta): mucha historia y una curiosa mezcla de cultura británica y mediterránea.

La República de Malta es un archipiélago del que destacan tres islas mayores y habitadas: Malta, Gozo y Comino. A medida que lo recorra, el visitante lo reconocerá como un pequeño lugar lleno en su interior de muchos lugares.

Tras la primera impresión de su condición de excolonia británica recordada por detalles como la conducción por la izquierda y los inconfundibles buzones y cabinas telefónicas rojas, inmediatamente se entiende esa impronta como una más de las múltiples que han intervenido y configurado este pequeño país de medio millón de habitantes, en el que se escucha hablar con fluidez maltés, inglés e italiano, y en cuyo paisaje y carácter se resume todo lo esencial del espíritu del Mediterráneo.

Estructuras como los templos megalíticos de Hagar Qim (erigido entre los años 3600 y 3200 a.C.) y Mnajdra, donde se celebraron sacrificios, ofrendas y oráculos rituales, ponen de manifiesto la larga historia del territorio maltés. La marcada impronta de la cultura árabe durante algunos siglos del periodo medieval se palpa, más que en vestigios arquitectónicos, en su eco en el idioma maltés y la toponimia. La de la cultura siciliana, que sucedería a los árabes en el dominio de la isla, en su comida y en la conformación de una clase aristocrática.

Pero es imposible entender la historia de los últimos cinco siglos de Malta sin la crucial impronta de la Orden de San Juan (también conocida como Orden de los Hermanos Hospitalarios u Orden de Malta), que llegaron en el siglo XVI, cuando Carlos I de España les cedió el archipiélago a cambio de pago anual de un halcón como renta, y que fueron expulsados por Napoléon.

De la llegada de los caballeros de la Orden data la fundación de su capital: La Valeta, que se decidió construir tras el Sitio de Malta (1565). Jean Parisot de la Valette, Gran Maestre de la Orden, dio inicio a la erección de la ciudad amurallada. Murió sin verla culminada y sus restos reposan en la Concatedral de San Juan, joya barroca de la ciudad. Este templo, proyectado por el arquitecto local Giormu Cassar entre 1572 y 1578, impresiona por el contraste entre su austero exterior y el exuberante barroquismo de su interior. Alberga ocho capillas, cada una de las cuales está dedicada a un santo patrón de cada una de las ocho lenguas de la Orden. Por su riqueza ornamental, destaca en particular la Capilla de Aragón, dedicada a San Jorge. Testimonio de la breve estancia de Caravaggio en la isla, donde recaló huyendo de una acusación de homicidio, son La decapitación de San Juan Bautista y San Jerónimo escribiendo, que pueden contemplarse en el oratorio de esta catedral.

Otro edificio protagonista y vinculado a la Orden es el Teatro Manoel, mandado a construir en 1731 por el Gran Maestre Manoel de Vilhena, responsable de importantes proyectos de obras públicas. Éste es hoy uno de los teatros más antiguos de Europa.

El recorrido por la historia arquitectónica de La Valeta ofrece detenerse en la Casa Rocca Piccola, el Fuerte de Sant’Elmo, la iglesia de San Pablo Naufrago (que recuerda el paso de San Pablo por la isla, en su peregrinación a Roma) y el Albergue de Castilla-León y Portugal.

Renzo Piano

Trabajo de Renzo Piano en La Valeta- Michel Denance

El visitante interesado en lo contemporáneo hallará en el reciente proyecto City Gate desarrollado por el arquitecto italiano Renzo Piano, y que ha consistido en la completa reorganización del principal acceso a La Valeta, un interesante ejercicio de rehabilitación, preservación y reconocimiento del rico y complejo pasado de Malta y su presencia dentro de los avatares de la historia mediterránea. La intervención mejora las cualidades urbanísticas del entorno e integra varias partes: la puerta de entrada a ciudad y el entorno inmediato alrededor de la muralla; el diseño de un teatro al aire libre dentro de las ruinas de la ópera decimonónica (arrasada por las bombas de la Segunda Guerra Mundial) y la construcción de una nueva sede parlamentaria.

Detenerse para una pausa en el Caffe Cordina, que ocupa un antiguo edificio en tiempos conocido como la Casa del Tesoro de la Orden, permitirá contemplar los frescos de Giuseppe Calli, que decoran su bóveda.

Al otro lado del Gran Puerto se encuentran Las Tres Ciudades: Vittoriosa (o Birgu), Cospicua (o Bormla) y Senglea (o L-Isla). La visita a esta zona, cuyo patrimonio artístico y arquitectónico sufrió seriamente los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, es especialmente importante para comprender la densidad de la historia de Malta.

Por Fredy Massad
Con información de ABC

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