El huapango del Doctor Elías Naif Chessani

Dr. Chessani

ELIAS FRANCISCO NAIF CHESSANI

Por caprichos del destino nace un 7 de agosto de 1949 en Rioverde, San Luis Potosí. Su padre, (cuya familia es de origen libanés), dedicado al comercio llevó el nombre de Pedro Naif Kuri, nacido en San Luis de la Paz, Guanajuato, y radicado en Rioverde. Su madre Martha Chessani, era de origen italiano.

Elías Francisco, es el primogénito de 5 hermanos: Pedro Luis, Aurelio, Teresa, Mayela y Pedro.

A los 6 años ingresa a la escuela primaria en su ciudad natal, ahí mismo realiza los estudios de secundaria y preparatoria.

En 1969 emigra a la ciudad de San Luis Potosí, donde ingresa a la Universidad para estudiar la carrera de Medicina, titulándose en 1976. Ejerce su profesión de médico por más de 20 años en el IMSS.

 Por la música

Elías Chessani, que es como se le conoce en el medio, adopta el apellido de su madre, por lo que algunos familiares le han echado en cara ésto, porque la costumbre es adoptar el apellido del padre. Comenta que nadie de su familia tenía que ver con la música, sólo por parte de su abuelo materno don Francisco Chessani, que fuera un gran violinista.

Y es en la escuela primaria que él hacía composiciones como poemas o recitaciones.

El encuentro con la música se da cuando asistía a las fiestas de camarín o paganas que se realizaban en Rioverde que es por excelencia uno de los tantos lugares donde siempre ha habido músicos huapangueros.

Comenta que las topadas para él han sido como un encuentro de conocimientos didácticos.

Aprende a tocar la guitarra quinta huapanguera solo viendo a otros compañeros y nunca cuenta con un maestro para que le enseñara a tocar ese instrumento.

Su primera topada o encuentro de bravata lo realiza en 1986, un 16 de Septiembre frente al poeta Adrián Turrubiartes. A invitación expresa de éste.

Recuerda que su primera poesía decimal fue “Naif Chessani, mi nombre es Elías”.

La segunda vez que topó fue con el poeta Guillermo Velásquez, también en 1985 y que recuerda que fue una topada muy difícil ya que se enfrentaba a un poeta con mucha experiencia en el destino.

Comenta que en esos tiempo se escuchaban los nombres de otros huapangueros poetas como don Antonio García, Antonio Escalante, Pedro Sauceda, Agapito Briones, “…entre muchos otros que no recuerdo ahora”, dice.

Este trovador publicó en 1999 el libro Canto al gusto y a lo que arde. Décimas, valonas, sextetas y cuartetas de Elías Chessani (Instituto de Cultura de San Luis Potosí). Autora del prólogo, su esposa Hilda María describe así a Elías, médico de profesión y cuyo primer apellido es Naif:

Chessani es la voz principal y ejecutante de la quinta huapanguera. Hilda María en la voz femenina, sus compañeros actuales los Huapangueros de Rioverde participan Rogelio Hernández, primer violín; Nicomedes (Federico) Martínez, segundo violín; Omar Naif Cabriales, vihuela, jarana y segunda voz, de profesión abogado.

En las presentaciones zapatean Rodolfo González y otra hija del matrimonio, Martha Naif Cabriales, también abogada.

Fundó la Convivencia Anual de Huapangueros, la Asociación Pro Defensa del Huapango en San Luis Potosí, intervino en el documental de décimas y valonas de la película “Patrimonio Cultural de los Potosinos” editada por la Secretaría de Cultura.

Además de festivales y ferias en varios estados de México, también se ha presentado en países de Sudamérica. En Estados Unidos de América ha estado en programas de radio y televisión. Se presentó asimismo en el XXVIII Festival de Folclor en Bourgas, Bulgaria, en un foro en el que se encontraban artistas de cuarenta países.

En Junio de 2006 representó a México en Villanueva de Tapia, Málaga, España, en un evento junto a colaboradores de diez países hispanoparlantes y posteriormente tuvo una participación en el norte de Italia.


El son arribeño o huapango arribeño es un género musical de México que se da en los estados de Guanajuato, Querétaro (Jalpan de Serra) y en algunos municipios de San Luis Potosí, como en San Ciro de Acosta y Rioverde. Es un baile que se puede interpretar mediante música, a su vez interpretada por violín, guitarra huapanguera y una jarana o vihuela. El que canta suele tocar la guitarra huapanguera. El canto se lleva a cabo mediante poesías, conocidas como trovas.

El son divino tiene resonancias de minuete, es calmado, respetuoso; su canto está dedicado a Dios o a algún santo y no debe bailarse. El son profano proyecta alegría y movimiento, y se baila.

Los sones arribeño y huasteco se diferencian entre sí porque el primero, con instrumentación de cuatro o cinco músicos, tiene dos violines y el ritmo de la danza lo manda este instrumento. En el son huasteco, no hay una manda específica porque quienes lo tocan forman trío y unas veces manda el baile el violín y otras la jarana.

El son arribeño ha tenido grandes intérpretes como Antonio Escalante Hinojosa, Francisco Berrones, Antonio García, entre otros. Aunque ya fallecidos, durante el Siglo XX sus aportaciones poéticas y musicales, marcaron un estilo que continúa hoy en día.

Actualmente el son arribeño tiene grandes representantes como Guillermo Velázquez o el Dr. Chessani quienes han llevado a diversas partes del mundo este hermoso y tradicional estilo musical.


Con información de Xichulense, Wikipedia

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