El número 7

El número 7 fue y sigue siendo un número mágico, ya que era el número de los planetas visibles, el Sol, la Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno. En la Antigüedad y en la Edad Media, muchas funciones estuvieron asociadas a la Astronomía.

Así hay 7 días de la semana, 7 notas musicales, 7 pecados capitales y 7 virtudes en el cristianismo, 7 demonios en Mesopotamia y 7 trompetas en el Apocalípsis judeocristiano. Los antiguos dividieron también el cuerpo humano en 7 partes. Los templos budistas tienen 7 pisos. El infierno sumerio tenía 7 puertas.

Este mito tiene también su vertiente anatómica, ya que el útero de las conejas y otros animales tiene 7 cavidades. Los médicos antiguos no estudiaron la anatomía humana en cadáveres por respeto a los muertos y se conformaron con disecar animales, sobre todo, cerdos, por ser el que más se parece interiormente al hombre.

Galeno aseguró que el útero femenino tiene 7 cavidades y así lo describieron los médicos medievales hasta que se realizaron las primeras disecciones humanas, ya en el siglo XIII.

La historia de los 7 arcoiris 

“Muy en el principio de los mundos que luego caminaron nuestros más grandes abuelos, los más grandes dioses, los que nacieron el mundo, los primeros, se bajaron a platicar con los hombres y mujeres de maíz. Era una tarde como ésta, de frío, lluvia y sol que parpadea. Se sentaron los más primeros dioses a platicar con los hombres y mujeres de maíz para hacer los acuerdos de los caminos que debían caminarse los hombres y mujeres verdaderos. Porque estos dioses, que eran los más primeros, los que nacieron el mundo, no eran mandones como los dioses que fueron llegando luego. No eran mandones los primeros dioses, buscaban el buen acuerdo entre ellos y con los hombres y mujeres de maíz. Buscaban siempre llegar al buen camino juntos, con buen acuerdo y buena palabra. Y entonces estaban esta tarde, que era de las primeras del mundo más primero, platicando los dioses más grandes con los hombres y mujeres de maíz, con sus iguales.

Acuerdo hacían de buscar los acuerdos buenos con otros hombres y mujeres, con otras lenguas y con otros pensamientos. Tenían que caminar los hombres y mujeres de maíz hasta muy lejos adentro de su corazón para buscar las palabras que otros hombres y mujeres, que otros colores, que otros corazones entendieran.

Y entonces sacaron acuerdo de los trabajos que debían hacer los hombres y mujeres de maíz para hacer un mundo bueno. Y entonces sacaron el acuerdo de que siete eran los trabajos más primeros, los más importantes para hacernos nuevos. Y hablaban los 7 primeros dioses, los que nacieron el mundo, diciendo que 7 eran los trabajos que debían cumplirse para que el mundo fuera bueno y nos hiciera nuevos. Decían los más grandes dioses que 7 debían de ser porque 7 eran los aires o los cielos que techo le ponían al mundo y así decían los dioses primeros que estos eran los siete cielos; el séptimo aire el de Nohochaacyum, el gran padre Chaac. En el aire sexto los Chaacob o dioses de la lluvia. En el quinto los Kuilob Kaaxob, los señores del yermo. En el cuarto aire los guardianes de los animales. En el aire tercero los malos espíritus. En el segundo los dioses del viento. En el primero, inmediatamente por encima de la tierra, los Balamob que guardan las cruces del pueblo y de las milpas. En las profundidades estaba Kisin, el dios del temblor y el miedo, el diablo.

Y también decían los primeros dioses que 7 eran los colores y 7 su número en que se contaban. Y la historia de los colores ya te la conté en otro día y la de los 7 trabajos te la cuento después si es que hay tiempo y modo que la escuches y que yo te la hable ­apura el Viejo Antonio al mismo tiempo que se agota el último resplandor en su cigarro.

Y entonces los hombres y mujeres de maíz se estuvieron de acuerdo en cumplir con los 7 trabajos para que el mundo fuera bueno y miraron al lugar donde el sol y la luna se turnan su duermevela y preguntaron a los dioses primeros que cuánto debían caminar para cumplir esos 7 trabajos que sirven para hacer el mundo nuevo y entonces los dioses primeros dijeron que 7 veces 7 se caminaran el 7 porque así había salido el número que recuerda que no todos pueden ser pares y que siempre puede haber lugar para el otro. Y entonces los hombres y mujeres del maíz dijeron bueno y volvieron a mirar hacia la montaña que cajita era para guardar los pechos de la madre tierra por turnos, uno de día, de noche la otra. Y mirando los hombres y mujeres de maíz se preguntaron que cómo saben cuántas veces es 7 veces 7 caminar el número 7 y los dioses primeros dijeron que no lo sabían tampoco porque eran dioses primeros pero no todo lo sabían y tenían todavía que estudiarse mucho y por eso no se iban luego sino que se quedaban con los hombres y mujeres de maíz para aprenderse juntos lo nuevo. Y entonces se hicieron una reunión entre los dioses primeros y los hombres y mujeres de maíz y se pusieron a pensar juntos para juntos encontrar el buen camino que nuevo hiciera el mundo.

Y en eso estaban, o sea que pensándose, o sea que sabiéndose, o sea que hablándose, o sea que aprendiéndose, o sea que estándose cuando la lluvia se colgó en la mera mitad de la tarde sin caerse ni levantarse, nomás estando ahí y los hombres y mujeres de maíz se quedaron mirando y también los primeros dioses y ahí nomás que se empieza a pintar un puente de luz y nubes y colores y de la montaña venía el puente y al valle iba al puente y luego clarito se veía que el puente de colores, nubes y luz no iba a ninguna parte ni se venía de ningún lado sino que nomás se estaba ahí, encima de la lluvia y el mundo. Y tenía el puente de luz, colores y nubes 7 colores como franjas y entonces los dioses primeros y los hombres y mujeres de maíz se miraron otra vez y se volvieron a mirar el puente que no iba ni venía sino nomás se estaba y entonces se entendieron que el puente de colores, nubes y luz no va ni viene sino que sirve para ir o para venir y entonces se pusieron muy alegres los todos que se estaban pensándose y aprendiéndose y supieron que eso era lo bueno, ser puente para que vayan y vengan los mundos buenos, los nuevos que nos hacemos. Y rápido sacaron los musiqueros sus instrumentos y rápido se sacaron los pies los dioses primeros y los hombres y mujeres verdaderos y a bailar se pusieron porque ya estaban un poco pensándose y sabiéndose y hablándose y aprendiéndose. Y ya que se acabaron de bailarse, se reunieron otra vez y encontraron que 7 veces 7 era que 7 arcoiris de 7 colores tenían que hacerse caminando para que pudieran cumplirse los 7 trabajos principales. Y entonces ya se supieron también que terminados los 7 se seguían otros 7 porque los puentes de nubes, colores y luz no van ni viene, no tienen principio y final, no empiezan ni acaban, sino que se la pasan siempre cruzando de un lado a otro. Y así quedó el acuerdo que sacaron los dioses primeros y los hombres y mujeres verdaderos. Por eso, desde esa tarde de alegría y saber, los hombres y mujeres de maíz, los verdaderos, se pasan la vida haciendo puentes, y en la muerte también se hacen puentes. Puentes siempre de colores de nubes y de luz, puentes siempre para ir de uno a otro lado, para hacer los trabajos que nacen al mundo nuevo, al que buenos nos hace 7 veces 7 se caminan el 7 los hombres y mujeres de maíz, los verdaderos. Haciendo puentes se viven, haciéndose puentes se mueren…”Se calla el Viejo Antonio. Yo me le quedo mirando y estoy a punto de preguntarle que qué tiene que ver eso con mi pregunta de hasta cuándo nos vamos a estar escondiendo, cuando una luz le renueva la mirada y sonriendo me señala hacia la montaña, a occidente. Yo me giro y veo un arcoiris que no va ni viene, que se está ahí nomás, puenteando mundos, puenteando sueños…

Hoy, en el séptimo día del amanecer del año, hasta 6 arcoiris fueron apareciendo en el camino. Contradiciendo la angustia en el pecho y la resaca la asfixia del desvelo anterior, un puente curvo de luz, de nubes y de colores 6 veces recordó al Viejo Antonio y su historia de los 7 arcoiris. Pasé el camino esperando la aparición del séptimo y el frío coleto me trajo otros recuerdos de unas madrugadas de hace 2 años cuando con bombas y soldados se pretendía apagar el Ya Basta! moreno que amaneció el mundo. Hace dos años, en estos mismos suelos, la dignidad indígena despertó y nos despertó. No fue poco el dolor ni pequeña la muerte. Pero ésa es otra historia y yo nomás quería decirles que aquí nomás se estaba el séptimo arcoiris, en esta reunión o foro en el que estamos pensándonos, hablándonos, aprendiéndonos, sabiéndonos. Y yo quería decirles que éste, el suyo y el nuestro, es el séptimo arcoiris, el séptimo puente que tenemos que hacernos para nacernos nuevos mundos. Así que ya nomás nos faltan 7 veces 7 caminar el 7 para decir y decirnos que hemos terminado los 7 trabajos que nacen al mundo bueno, al que nos hace nuevos.

Referencias:
Breve historia de los sumerios, Ana Martos Rubio.
Palabras del subcomandante Marcos en la Plenaria del Foro Nacional Indígena San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México.7 de enero de 1996

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Juan Latino, de esclavo a catedrático

Retrato de un negro anónimo de Durero, (1508)

Juan Latino pasó de servir a ser profesor de latín. Escritores como Cervantes lo citan en sus textos.

Contaba una comedia renacentista que el esclavo afroandaluz Juan Latino aprendió a leer de forma clandestina, escondido tras las puertas de una habitación en la que un maestro enseñaba las lecciones al nieto del Gran Capitán, en el palacio donde prestaba sus servicios a la familia Fernández de Córdoba, del Ducado de Sessa. Esto ocurría en el siglo XVI, un hombre del que hablaron con admiración en sus textos Cervantes y Lope de Vega.

“Aprende con gran pena y gran trabajo, porque no entra en la clase, y en la puerta se baxa, y oye, y mira por debaxo, y saca la lición entera y cierta”, relataba el dramaturgo sevillano Diego Jiménez de Enciso en su obra Juan Latino sobre la inspiradora vida de un esclavo de ascendencia subsahariana que no sucumbía a las “babas y gargajos” que le lanzaban en la época para humillarlo y demostró tener brillantes capacidades.

Juan Latino existió, vivió en el siglo XVI en Andalucía, y sus fuerzas, ánimos, espíritu e inteligencia le llevaron a ser liberado por sus amos, a estudiar, a graduarse como bachiller en Artes y a obtener una cátedra de Gramática en la Universidad de Granada. Se casó con una mujer blanca de alta alcurnia, y como excepción de sus tiempos, por amor. Todos hitos de su época.

“Fue el primer afroeuropeo que escribió obras de creación literaria en latín erudito, el primer humanista afroespañol, y el primer etíope que se dirigió con ironía a los blancos. Además conformó una de las primeras parejas mixtas legalmente constituidas en España”, defiende la profesora de Antropología Histórica de la Universidad de Granada Aurelia Martín, que ha publicado un nuevo libro sobre su historia, titulado Juan Latino, talento y destino, y también un cuento para niños, en inglés y español, para que sirva como ejemplo de vitalidad y superación.

El libro se titula talento y destino porque este esclavo, víctima de una España que fue centro esclavista desde el siglo XIV hasta finales del XIX, poseía un destacable intelecto y un importante dominio de la escritura. Y destino porque tuvo la suerte de que su dueño fuera un mecenas, amante de las artes, que apoyó su educación. Esto le permitió entrar en la Universidad de Granada, que igualmente mostró gran apertura al aceptar su registro en la institución.

“Incluso Cervantes alabó su manejo del latín”, interpreta la investigadora, que destaca entre las obras literarias de Latino un poema a la batalla de Lepanto, llamado La Austriada, en honor a Juan de Austria. Cervantes lo menciona en el prólogo de El Quijote como pleno conocedor de las letras; y Lope de Vega lo dejó plasmado en sus escritos otorgando dignidad a la negritud hasta reconocer que él quería ser el “Juan Latino blanco” del duque de Sessa. Consiguió pues dignificar a los negros en su época. “Es fundamental aprender del pasado, se consiguieron avances que se deberían de perpetuar”, apunta Martín.

Portada del libro para niños ‘Juan Latino’, de Aurelia Martín

Entre la documentación inédita aportada en el libro, la autora ha puesto al descubierto la rúbrica del autor, actas universitarias que reflejan su inmersión académica, documentación de un pleito sobre sus viviendas y la confirmación de que existió un retrato suyo encargado por Felipe II para la Galería de Hombres Sabios del Alcázar Real de Madrid. “Es una historia fascinante porque no es un sueño, es la verdad. Encontré los documentos que lo prueban. Hubo un momento en que yo misma dudé, pero cada vez estoy más convencida de que cuando uno cree algo, debe seguir adelante, como hizo Juan Latino. Justamente por eso, él es una fuente de inspiración”, dice entusiasta Martín, que dirige en la Universidad de Granada un seminario sobre esclavitud, mestizaje y abolicionismo en los mundos hispánicos. “Su figura supone un antídoto contra el racismo, que rompe con los estereotipos biologicistas y anima a avanzar en la justicia social”, declara la divulgadora.

Por Ángeles Lucas
Con información de El País

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Israel: actitud inaceptable  

El ministro de Defensa de Israel, Avigdor Lieberman,llamó ayer a la comunidad judía a abandonar Francia ante la persecución que, dijo, desatará en su contra la conferencia de paz sobre Oriente Medio que se realizará en la ciudad de París, Francia, el 15 de enero próximo.

De acuerdo con el también ex canciller, la conferencia en la que más de 70 países han sido convocados para relanzar el proceso de paz entre israelíes y palestinos se plantea como un juicio contra toda la nación israelí que amenaza la identidad judía y recuerda al famoso caso Dreyfus. En el citado episodio vergonzoso de la historia europea, un capitán francés de origen judío fue acusado de entregar secretos militares a Alemania, lo que se convirtió en paradigma de manipulación judicial y mediática antisemita.

Las declaraciones del político extremista de derecha se producen tras la histórica resolución del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que el pasado viernes condenó la política de asentamientos de Israel en el territorio palestino de Cisjordania y en Jerusalén Oriental por ser una flagrante violación de la ley internacional y un gran obstáculo para conseguir una solución de dos estados. El proyecto presentado por Malasia, Senegal, Nueva Zelanda y Venezuela fue aprobado con el voto de 14 de los 15 miembros del consejo y gracias a la inusual abstención de Estados Unidos, miembro permanente que ha usado de manera sistemática su poder de veto para proteger a Israel de cualquier llamado a cumplir con la legalidad.

Aunque la resolución de Naciones Unidas busca restaurar un elemental principio de justicia y congruencia para las conversaciones de paz, el Estado israelí ha reaccionado de manera por demás desproporcionada y con desfiguros diplomáticos, como la acusación paranoica contra el gobierno de Barack Obama de conspirar con los palestinos para aprobar la moción, o el llamado en Navidad para reprender a los embajadores de 10 naciones que votaron en favor de la medida. Otras disposiciones tomadas ayer incluyeron el corte de los programas de ayuda a Senegal y la orden de revaluar la presencia de Israel en la ONU.

Esta forma de arrogancia resulta característica del comportamiento interno y externo de Israel, mientras su continuidad se explica por el irrestricto apoyo de Estados Unidos a sus medidas punitivas contra el pueblo palestino. En el caso particular de los asentamientos, pese a la condena casi unánime de la comunidad internacional, el paraguas militar y diplomático ofrecido por los gobiernos estadunidenses de ambos partidos ha permitido que éstos no sólo se mantengan sino que en los años recientes hayan experimentado una notoria y provocadora expansión.

Lejos de esta actitud hostil y aislacionista, Israel debe aprovechar la oportunidad de retomar las conversaciones de paz con un ánimo de apertura al diálogo y respeto al derecho del pueblo palestino a contar con su propio Estado. Para ello, es indispensable comenzar con el acato a la resolución aproba- da el viernes 23, poner fin a los asentamientos en territorio árabe y reiniciar los acercamientos con su contraparte y con la comunidad internacional.

 Con información de: La Jornada

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