Comemos con los ojos, el color de la zanahoria

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Cuando escuchamos la palabra zanahoria inmediatamente la asociamos con el color naranja , es precisamente el color el primer elemento observado en la apariencia de un producto alimenticio. Los seres humanos comenzamos a vincular ciertos colores con diversos tipos de alimentos desde el nacimiento, y relacionaremos estos colores para ciertos gustos y sabores durante toda la vida. Por ejemplo, podemos esperar un postre amarillo en un plátano o un sabor limón o caramelos rojos en un sabor a cereza o canela. En alimentos frescos, como frutas y verduras, nos basamos en el color para determinar su nivel de madurez y / o frescura. Si el color de un producto alimenticio no coincide con nuestras expectativas, podemos percibir su sabor y aroma diferente – algunas compañías usan un efecto psicológico en algunos alimentos para su beneficio.

Las papilas gustativas juegan un papel importante en la determinación de los cuatro grupos básicos de sabor, que son dulce, salado, ácido y amargo. Cuando el paladar entra en contacto con los alimentos, envía señales al cerebro para interpretar sabor. Debido a que nos fijamos en nuestra comida antes de ingerirla, nuestros ojos envían señales a nuestro cerebro mucho antes de que nuestro paladar tenga oportunidad. Esto puede predeterminar cómo vamos a percibir el gusto y el sabor de lo que estamos a punto de comer.

La zanahoria no siempre fue naranja

La palabra zanahoria proviene del árabe andalusí اِسفاناريجا ‘Isfannārỉya. Daucus carota subespecie sativus, llamada popularmente zanahoria, es una hortaliza que pertenece a la familia de las umbelíferas, también denominadas apiáceas, y considerada la especie más importante y de mayor consumo dentro de esta familia. La gran mayoría de las lenguas europeas emplean algún derivado del latín carota o de pastinaca, o del griego karoton σταφυλίνη ἀγρία (stafylíne agría o zanahoria silvestre) .

Corominas indica como primera documentación en castellano la forma çanahoria, que llega hasta Nebrija, pero también se registró acinoria, que pasó al portugués como cenoura. En algunas partes de Salamanca y Burgos se la conoce como cenoria. Safanoria es una de las formas arcaicas que se conserva en el sefardí .

Se registra que las primeras zanahorias que cultivaron los humanos se localizan en Afganistán,  eran de color púrpura por fuera y amarillas por dentro. Los árabes extendieron la raíz de zanahoria por Asia y África, con el tiempo surgieron  diferentes variedades de colores desde el púrpura, blanco, amarillo, verde e incluso negro. Ibn al-Awwam, en Andalucía, describe tanto las variedades rojas como amarillas; Simeon Seth, médico y erudito judeo-bizantino del siglo XI, también menciona ambos colores.

Sin embargo hay quienes atribuyen a Holanda la primera zanahoria naranja, durante el siglo XVI  y que fue intencionalmente desarrollada mediante experimentos botánicos. El objetivo era que coincidiera con el color de la casa real holandesa de Orange. Posiblemente porque en el siglo XVI, los holandeses eran los principales productores europeos de zanahorias y todas las variedades que conocemos descienden de sus cuatro tipos de color naranja: la Early Half Long, la Late Half Long, la Scarlet y la Long Orange. Por éso es que para muchos lo cultivares de esta hortaliza se agrupan en dos amplias clases: “zanahorias orientales” y “zanahorias occidentales”. Recientemente, se han producido cierto número de cultivares nuevos por propiedades específicas.

Comenta Manu Ruiz que “… actualmente las zanahorias moradas se encuentran  en Mallorca, La Huerta de Valencia, en Cataluña y en Málaga con la ventaja de que son cultivos ecológicos (no reconocidos) de campesinos que no querían perder la semilla a pesar de que su beneficio sería menor al no ser tan apreciada como las de color naranja… “.

Es importante recordar que más allá de los grandes beneficios de la zanahoria consumir demasiadas de cualquier tipo puede causar una condición llamada carotinemia (a veces conocido por su antiguo nombre, xantosis diabetica). El beta-caroteno en las zanahorias se pone en circulación y se acumula en capas de grasa justo debajo de la piel. Los primeros lugares de la piel de naranja teñida aparecerá por lo general son los pliegues en la palma de la mano y el pliegue justo por encima de la nariz. Las personas con piel más oscura tendrán color amarillo de las palmas de las manos y plantas de los pies.

Galletas de zanahoria con almendras
Receta de Andrea Antolín

Ingredientes:

100 g de mantequilla
80 g de azúcar en polvo
100 g de zanahoria rallada
180 g de harina
1 cucharadita de levadura
Una pizca de sal
Opcional: 1 cucharadita de esencia de vainilla
80 g de almendra tostada

Preparación:

Batimos bien la mantequilla con el azúcar. Añadimos la zanahoria rallada, volvemos a batir (con batidora o con varillas). Una vez todo mezclado añadimos el resto de los ingredientes excepto las almendras y removemos bien . Se elaboran las galletas y se colocan en una bandeja previamente engrasada . Una vez tengamos toda la masa dividida en galletas  repartimos la almendra troceada sobre cada galleta. Se introduce la bandeja en el horno precalentado a 180º durante 15 minutos o hasta que estén doraditas.

Hace poco se hizo viral que un un hombre que padecía cáncer de pulmón recuperó la salud gracias a la recomendación de un herborista famoso de China, mismo que aconseja beber un licuado de zanahoria , manzana  y betabel. No obstante , me da vueltas el final del ensayo que escribió Caludio Obregón en Jugo de Zanahorias: “Hace unos 10 mil años, la Tierra equilibró sus temperaturas y en el Trópico de Cáncer se presentaron las condiciones ideales para desarrollar la agricultura. Por aquellos soles, los seres humanos serían 10 millones; nuestra especie se ha reproducido de manera exponencial y ahora superamos los 6 mil millones. Existen más seres vivos en este momento, que la suma total de todos nuestros ancestros y algo deberíamos haber aprendido de nuestras experiencias, sin embargo, apenas empezamos a conocer la historia y composición de nuestro universo y presurosos prendemos la mecha del barril de dinamita que hemos colocado debajo del telescopio; nos reconocemos globalizados pero procuramos nuestra individualidad, viajamos cada vez más rápido hasta lugares distantes y al llegar, rápidamente les tomamos una foto porque debemos regresar justo a tiempo para descubrir la cura a nuevas enfermedades creadas por la necesidad de ir más rápido, más rápido y cada vez más rápido…”

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