Los cuadernos de Esther, cómic cuenta vida de los niños

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Esther es la protagonista del cómic que el autor y realizador francés Riad Sattouf acaba de publicar. Un niña despierta, que describe su cotidiano con una naturalidad hilarante. Esther es algo así como si nuestra querida Mafalda fuera de carne y hueso, y que Quino se hubiera dedicado a plasmar en viñetas todo lo que la chica le contaba.

Audio: Los cuadernos de Esther (04:47)

Eso fue lo que hizo precisamente Sattouf, como lo contaba a nuestra compañera de RFI, Sophie Torlotin: “Sí, Esther existe realmente. Va a cumplir 11 años y es la amiga de una pareja de amigos a la que volví a ver cuando estaba trabajando en mi libro ‘El árabe del futuro’, donde contaba mi propia infancia. Esta niña, que había crecido mucho desde la última vez que la vi, se puso a contarme su historia, cómo ella ve el mundo, sus amigos, su escuela, las cosas que le interesan, como ve su futuro. Inmediatamente quise poner en perspectiva lo que ella me contaba con mis propios recuerdos de infancia. Si en ‘El árabe del futuro’ yo contaba mi propia infancia en Medio Oriente, tenía ganas de contar la infancia en Francia en 2016”.

Y eso es lo que hace Sattouf en su nueva publicación, hablar con la voz de una pequeña que vive actualmente en Francia, con todo lo que eso implica. Es decir, su cómic no evita hablar de racismo, de homosexualidad o de pobreza; todo con la inocencia y sinceridad de alguien que no cuenta aún con todos los filtros sociales.

Pero Esther habla sobre todo de lo que le pasa a diario, en la escuela, de cómo los niños ven a los adultos con quienes les toca convivir, cómo se dejan atrapar por las modas o el miedo que sienten al futuro.

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Y Sattouf explica por qué: “Más que la mirada del cotidiano de la gente, creo que lo que más me gusta es el punto de vista que tienen del mundo los niños. De repente hay cosas que se vuelven absurdas y es un punto de vista que me agrada muchísimo y que corresponde a la realidad, porque la verdadera Esther, cuando trata de explicarme cosas que no entiende realmente, cosas del mundo de los adultos, tiene una manera algo inesperada de contarlas y las cosas se vuelven absurdas y es muy divertido”.

A Esther le gusta hacer garabatos, aunque no lo hace seguido. Lo encuentra demasiado vulgar, es cosa de niños. Le gusta también jugar en el colegio a la familia, juego en el que a ella siempre le toca hacer de adolescente y cuando habla de temas complejos, por ejemplo de homosexualidad, no tiene miedo a decir su verdad. O sea, que le parecería horrible tener dos papás, pero dice no entender cómo, cuándo y por qué los adultos comenzaron a ver mal el ser gay.

Y a la pregunta de si las cosas han cambiado mucho entre su pequeña escuela de Siria y el colegio privado de Esther, Sattouf responde: “Es algo que me sorprendió. Hay muchos puntos en común entre lo que yo viví y lo que me cuenta Esther. El principal punto en común es que los niños y las niñas no se hablan entre ellos. Es divertido, parece ser que hay convenciones que se imponen unos a otros y siempre hay niños que no entran en ellas y son excluidos. Esther me contó la historia de un pequeño que se llama Michel, que detesta el fútbol y que está enamorada de una niña, a la que le confesó amar. Pero las niñas atacaban a Michel todo el tiempo, siempre está triste porque no calzaba en las convenciones. Me gusta mirar y contar esas cosas”.

Precisamente eso es lo que hace a Esther universal. Porque sus historias, salvo detalles como nombres de músicos, calles, y por supuesto el idioma, podrían pasar tanto en la India como en Perú.

Sattouf dice que esa es una de las razones por las que seguirá escribiendo la vida de Esther. Porque pretende publicar varios tomos de su cómic…claro que todo depende de la voluntad de Esther de querer seguir contándole sus secretos.

Por Paula Estañol
Con información de rfi

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