Olorosa Mirra

mirra

“Y le dieron a beber vino mezclado con mirra; Él no lo tomó.”(Marcos 15:23).

Los antiguos tenían la costumbre de hacer una infusión de mirra y vino para darle un sabor y una fragancia más agradable. Es muy posible que el vinagre que le dieron a Jesús estuviera mezclado con mirra, como era de esperarse entre los soldados romanos y las clases más pobres. Posiblemente la mirra fue adicionada posteriormente para ayudar a calmar el dolor ya que tenía efectos narcóticos sobre las personas heridas.

La mirra es una resina aromática que exuda la Commiphora myrrha, un árbol que de forma natural crece al noreste de África, en Arabia y Turquía.

La mirra se relacionaba en el mundo antiguo con los preparativos amorosos, la voluptuosidad y el placer. Era el perfume con que se aromatizaban los lechos cuando se preparaban para el amor:

“He rociado mi alcoba con mirra y óleo, y cinamomo: Ven, embriaguémonos de amor hasta la mañana; solacémonos con amores (Proverbios 7:17-18)”.

En el Cantar de los Cantares (1:12-13) se refiere a la práctica de las mujeres de llevar una pequeña bolsa que contenía mirra, bajo sus vestidos (Keller, 1980:223):

“Mi amado es una bolsita de mirra que descansa entre mis pechos.”

Con mirra se perfumaban las camas y las ropas de los reyes, y con mirra se preparaban a las bellas jóvenes que eran elegidas para formar parte del harén. El libro de Ester (2:13) refiere que las futuras esposas debían ungirse durante seis meses con óleo de mirra antes de ser presentadas al rey Asuero, a quien se lo identifica con el rey Jerjes I, que reinó entre 585 y 465 a. C.

Su elevadísimo precio hacía que antaño se le considerara un tesoro; una sola gota de mirra tenía el poder de convertir a un perfume ordinario en costosísima y codiciada fragancia. Pero su demanda decreció a partir de la difusión del cristianismo ya que con los sepelios simples de los cristianos menguaron las prácticas crematorias romanas y con ello, el habitual uso de la mirra en los funerales. Hoy en día, su aplicación es muy limitada (fabricación de tónicos, dentífricos, remedios para el estómago y medicinas para calmar el dolor de encías y boca) y por ello ha perdido su valor económico.

La mirra ha sido empleada  y muy valorada en la antigüedad, en Egipto se utilizaba como uno de los principales componentes para la elaboración de perfumes, incienso, ungüentos, medicinas y para diluir la tinta en los papiros. Se usaba también para embalsamar a los muertos.

La mirra, durante el Imperio Romano era usada como anestésico para los moribundos o los condenados a muerte, y se solía dar mezclada con vino.

La resina dorada de la mirra es también conocida como Lágrimas de Horus por el Dios que simboliza el poder y la renovación . Su incienso sagrado se quemaba para los sacrificios religiosos y en honor del Dios sol, Ra, todos los días al mediodía. El perfume de la mirra estaba dedicado a Hathor y purificaba los templos de Isis.

En la Biblia, la mirra es más preciosa que el oro y aparece citada no menos de 22 veces desde Moisés hasta los regalos de los Reyes Magos al Niño Jesús y la crucifixión de Cristo.

El mito de Mirra está estrechamente ligado al de su hijo, Adonis, que ha sido más fácil de rastrear. Adonis es la forma helenizada de la palabra fenicia “Adoni”, que significa “mi señor”. Se cree que el culto de Adonis era conocida por los griegos alrededor del siglo VI antes de Cristo, pero es incuestionable que llegaron a conocerlo a través del contacto con Chipre. Alrededor de este tiempo, el culto de Adonis se anota en el libro de Ezequiel, en Jerusalén, aunque bajo el nombre de Tamuz en Babilonia.

Adonis era originalmente el dios fenicio de la fertilidad que representa el espíritu de la vegetación. Además, se especula que era un avatar de la versión de Baal, adorado en Ugarit. Es probable  la falta de claridad en cuanto a si Mirra fue llamada Esmirna, y que su padre fuese ubicado en Chipre antes de que los griegos encontraran por primera vez el mito. Sin embargo, está claro que los griegos añaden mucho a la historia de Adonis y Mirra, antes de que se registrara por primera vez por los estudiosos clásicos.

Durante los siglos Mirra, la niña, y mirra, la fragancia, se han relacionado etimológicamente. La palabra mirra deriva del latín myrrha. Mirra se originó en el MRRA del griego antiguo, pero, en última instancia, la palabra es de origen semítico, con raíces en el MURR árabe, el MOR hebreo y el arameo MURA, todos con significado “amargo”, así como una referencia a la planta. En cuanto a Esmirna, la palabra es una forma dialéctica griega de Mirra.

La forma más conocida del mito se relata en Las Metamorfosis de Ovidio. Existen varias versiones: La Fabulae de Higinio, Las Metamorfosis de Antonino Liberalis, La Biblioteca Mitológica de Apolodoro con importantes variaciones que representan al padre de Mirra como el rey asirio Theias o Cínyras, rey de Chipre.

Afrodita para castigar a Mirra, la indujo a desear a su propio padre, provocando en Mirra una pasión incestuosa. Mirra sedujo al rey (con la ayuda de su nodriza Hipólita ).  El rey, engañado , yace doce noches con su hija , al descubrir que se trataba de su propia hija, se suicida. Los dioses se apiadan de Mirra y la transforman en un árbol, el cual exuda una resina gomosa, de color amarillo que al secarse tiene formas irregulares y tonalidad pardo-rojiza. De acuerdo con el mito, son las lágrimas de la princesa Mirra. El árbol creció durante diez meses y de él nació un hermoso niño , Adonis.

Afrodita quedó hechizada por su belleza, así que lo encerró en un cofre y se lo dio a Perséfone para que lo guardara, pero cuando ésta descubrió el tesoro que guardaba quedó también encantada con el niño y rehusó a devolverlo. La disputa entre las dos diosas fue resuelta por Zeus (o Calíope, según las versiones), quien decidió que Adonis pasase cuatro meses con Afrodita, cuatro con Perséfone y los cuatro restantes del año con quien quisiera. Adonis sin embargo prefería vivir con Afrodita, pasando también con ella los cuatro meses sobre los que tenía control.

Adonis, el hermoso, transitaba su existencia dedicado a la caza en el Monte Líbano (En la mitología de Siria, Liban o Líbano es el nombre de un joven que se distinguía por su fervoroso culto a los dioses y quien fue asesinado por su extraordinaria piedad. Los dioses, en recompensa por su fervor le transformaron en un monte que tomó su nombre. Por ello, de los árboles del Monte Líbano se hacían coronas para las divinidades), hasta que un día Ares, dios de la guerra y amante de la diosa, (otras versiones dicen que fue Apolo), lleno de celos, se convirtió en jabalí y lo dio muerte tras repetidas e interminables cornadas. Su muerte está relacionada con el color rojo de la rosa. Cuando Afrodita corrió a socorrer a Adonis en su trance mortal, se clavó una espina de rosa (que era una flor blanca), tiñendo las rosas (flores que se le consagran) con su sangre. Esta misma leyenda se atribuye a las anémonas.

De sabor muy amargo, la mirra también tiene numerosas propiedades medicinales y se usaba para tratar la ronquera, la disentería y como antiparasitaria. Además, Dioscórides también menciona en su tratado “De Materia Médica” las propiedades abortivas de la mirra…

Oriente, perfume de mirra : ¿Volverá la primavera a cubrir con flores las heridas de la tierra?

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