La cocina,alquimia de amor

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La cocina es un lenguaje mediante el cual se puede expresar armonía, creatividad, felicidad, belleza, poesía, complejidad, magia, humor, provocación, cultura.

Durante un breve tiempo de soltería después de su tercer divorcio, mi amiga Hannah contestó uno de esos avisos clasificados del periódico para buscar pareja. Por teléfono el hombre parecía perfecto: se ganaba la vida entrenando perros para ciegos y había ido como voluntario a construir escuelas en Guatemala, donde una bala perdida le voló una oreja. Mi amiga, inexperta en avisos personales y algo desesperada, lo invitó a cenar antes de verlo. (Ni se les ocurra: las citas a ciegas son muy peligrosas). Lo apropiado en estos casos es un breve encuentro en un sitio neutro del cual ambos puedan escapar con dignidad, jamás una comida a solas que puede convertirse en un largo martirio. Ella esperaba una versión madura del Che Guevara, pero llegó una réplica de Vincent van Gogh.

Nada tiene ella contra la pintura impresionista, a pesar de que prefiere motivos astrológicos para sus paredes, pero aquel desconocido con los pelos color zanahoria y ojos despavoridos fue una desilusión. Se arrepintió apenas lo vio. En fin, ya estaba allí y no era cosa de cerrarle la puerta en las narices por cuestión de una oreja más o menos. Mi amiga no estaba en condiciones de ponerse quisquillosa por menudencias, pero ese hombrecillo era peor de lo imaginado en sus solitarias pesadillas. Había planeado luz de velas y unos lentos sambas del Brasil, pero no quiso provocar iniciativas indeseables en su huésped, de modo que encendió todas las luces y colocó una de sus composiciones musicales de zumbido de viento y aullidos de coyotes, que tienden a producir un letargo hipnótico. Se saltó la copa de vino preliminar y otras cortesías de rigor y lo condujo directamente a la cocina, dispuesta a preparar unos tallarines de última hora, alimentarlo a toda prisa y despedirlo antes de servir el postre. El hombre la siguió manso, sin dar muestras de desencanto, como quien está acostumbrado a recibir un trato más bien brusco, pero una vez en la cocina algo cambió en su actitud, respiró hondo, inflando el pecho, se le enderezó el esqueleto y sus ojillos de liebre recorrieron todo, tomando posesión del terreno, conquistándolo.

Permítame, dijo, y sin darle oportunidad a Hannah de contradecirlo, le quitó suavemente el delantal de las manos, se lo amarró en la propia cintura y la instaló a ella en una silla. Veremos qué hay por aquí, anunció, mientras rescataba de la nevera los ingredientes que ella había decidido guardar para el día siguiente y otros en los que no había pensado. Van Gogh echó mano de ollas y sartenes como si hubiera nacido entre esas cuatro paredes. Con gracia y destreza inesperadas hizo bailar los cuchillos partiendo verduras y mariscos para dorarlos con mano liviana en aceite de oliva, lanzó los tallarines al agua hirviendo y preparó en un abrir y cerrar de ojos una salsa traslúcida de cilantro y limón, mientras le contaba a mi amiga sus aventuras en Centroamérica. En pocos minutos aquel hombrecillo patético se transformó: sus pelos de payaso adquirieron la fuerza viril de una melena de león y su aire de náufrago se convirtió en serena concentración, mezcla irresistible para una mujer como Hannah.


 TALLARINES CON ALCACHOFA

Este plato se prepara en 10 minutos. Lo recomiendo para componer el cuerpo de los amantes cansados ya que está saturado de ingredientes afrodisíacos. También sirve como ensalada al día siguiente.

1/4 kg de tallarines
1 taza de alcachofas marinadas en aceite (picadas)
1 frasco pequeño de pimiento rojo
1 queso de cabra suave (60 g)
6 aceitunas grandes (negras o verdes) 1/4 taza de piñones (optativo)
2 tomates grandes maduros
1/3 taza de aceite de oliva
2 cucharadas de albahaca fresca picada fina
Sal y pimienta negra

Preparación:

Caliente el aceite, el jugo de las alcachofas y los pimientos en una sartén pequeña. También los piñones, en caso de usarlos. Cocine los tallarines al dente, mientras pica el tomate y las aceitunas. Junte con las alcachofas picadas. Escurra el agua de los tallarines y en la misma olla caliente revuelva todos los ingredientes, incluyendo el queso de cabra.


CAMARONES AL AZAFRÁN

Recuerde que el azafrán es considerado un poderoso estimulante en Oriente.

Ingredientes:

8 camarones grandes pelados y limpios
1/4 kg de pasta farfala (en forma de corbatitas o mariposas)
1/2 taza de queso mascarpone (puede usar queso crema muy fresco)
1/2 cucharadita de azafrán en polvo
1 cucharadita de aceite de oliva
1 cucharada colmada de mantequilla
Sal, pimienta, una pizca de páprika y otra de ajo en polvo

Preparación:

Fría los mariscos en mantequilla con sal y pimienta. Al fondo de la fuente donde servirá la pasta, bata el queso con una cuchara y agregue de a poco el azafrán hasta obtener una crema amarilla homogénea. Añada sal, pimienta, ajo y páprika, revuelva bien. Cocine la pasta en 8 tazas de agua caliente. Cuélela (debe quedar al dente). Agregue el aceite y revuelva. Vierta de inmediato sobre el queso y revuelva bien.


El aroma que surgía de la sartén y el borboriteo de la olla empezaron a producir en ella una creciente anticipación, sintió que le corrían gotas de sudor por la espalda, empapándole la blusa, que se le humedecían los muslos y se le hacía agua la boca, al tiempo que descubría, sorprendida, las manos elegantes y las espaldas anchas de aquel hombre. Las heroicas anécdotas de Guatemala y de los perros para ciegos le llenaron los ojos de lágrimas; la oreja cortada adquirió para ella el valor de una condecoración de guerra y un deseo irresistible de acariciar la cicatriz la estremeció de la cabeza a los pies. Cuando Van Gogh colocó sobre la mesa una fuente con humeantes tallarines a la pescatore, como los llamó, ella suspiró vencida. Sacó de su escondite la botella de vino francés, que pensaba reservar para otro candidato más meritorio, apagó la luz, encendió las velas y puso en el tocadiscos el samba lento del Brasil. Espérame un momento, anunció con un ronroneo de gata, voy a ponerme algo más cómodo. Y regresó con su traje de cuero negro y sus botas de domadora…

Por Isabel Allende

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La cocina,alquimia de amor por Isabel Allende se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.
Basada en una obra en http://paginasarabes.com/2014/11/09/la-cocinaalquimia-de-amor/.

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