Contundencia del discurso papal

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Contundencia del discurso papal

La contundencia del Papa en su exigencia para que los católicos ayuden a los pobres “no permite dobles interpretaciones”, subrayaron líderes sociales y de excluidos.

La declaración final del Encuentro Mundial de Movimientos Populares, inédita cumbre que reunió a más de 100 delegados de diversas nacionalidades convocados por la Pontificia Academia para las Ciencias y el Pontificio Consejo Justicia y Paz, dijo que se reafirmó que la preocupación por los pobres está en el centro mismo del evangelio.

Destaca el documento “la actitud fraterna, paciente y cálida de Francisco con todos y cada uno de nosotros, en especial con los perseguidos, también expresa su solidaridad con nuestra lucha tantas veces desvalorizada y prejuzgada, incluso perseguida, reprimida o criminalizada”.

Subraya el discurso del pontífice a los participantes en el encuentro, donde aclaró que exigir tierra, techo y trabajo para todos no es ser comunista, sino que “es parte de la doctrina social de la Iglesia”.

En su revisión a estos trabajos, la declaración señala que se desarrollaron “intentando practicar la cultura del encuentro”, aunque reconoce que “no estuvieron exentas de tensiones que pudimos asumir colectivamente como hermanos”.

Entre los asuntos tocados destacaron el problema de la violencia y la guerra, “una guerra total o como dice Francisco, una tercera guerra mundial en cuotas”.

Abordaron la situación en Medio Oriente, “principalmente la agresión contra el pueblo palestino y kurdo”; la violencia que desatan las mafias del narcoterrorismo, el tráfico de armas y la trata de personas.
También los desplazamientos forzados por la violencia, el “agronegocio”, la minería contaminante y todas las formas de “extractivismo”, y la represión sobre campesinos, pueblos originarios y afrodescendientes.

De la misma manera “el grave problema de los golpes de estado como en Honduras y Paraguay, y el intervencionismo de grandes potencias sobre los países más pobres”, ponderó el mensaje.

Estableció que varios de los panelistas y oradores coincidieron en que deben buscarse alternativas a la “naturaleza inequitativa y depredadora” del sistema capitalista que “pone el lucro por encima del ser humano la raíz de los males sociales y ambientales”.

Denunció el “enorme poder” de las empresas trasnacionales, que “pretenden devorar y privatizarlo todo” –mercancías, servicios, pensamiento- y son el “primer violín de esta sinfonía de la destrucción”.

“Si los niños no tienen infancia, si los jóvenes no tienen proyecto, la Tierra no tiene futuro”, añadió.

Aclaró que lejos de regodearse en la autocompasión y los lamentos por todas esas realidades destructoras, los movimientos populares reunidos en el encuentro, reivindican que los excluidos, los oprimidos, los pobres no resignados, organizados, “pueden y deben” enfrentar con todas sus fuerzas la “caótica situación a la que nos ha llevado este sistema”.

“¡Tierra, techo y trabajo son derechos sagrados!¡Ningún trabajador sin derechos! ¡Ninguna familia sin viviendas! ¡Ningún campesino sin tierra! ¡Ningún pueblo sin territorio! ¡Arriba los pobres que se organizan y luchan por una alternativa humana a la globalización excluyente! ¡Larga vida al Papa Francisco y su Iglesia pobre para los pobres!”, concluyó.

Con información de : Excelsior

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