El sagrado mes del Ramadán

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Fieles a sus creencias, a partir del 29 de junio más de mil 200 millones de musulmanes en todo el planeta observarán con fervor el ayuno del sagrado mes del Ramadán, uno de los cinco pilares fundamentales en los que se sustenta la milenaria religión islámica, aunque no todos, por adversas circunstancias, lo podrán realizar en medio de la paz y el sosiego espiritual que sus preceptos demandan.

El mes del Ramadán es el noveno del calendario Lunar Islámico (Hégira) y se inicia con la aparición de la luna a finales del Sha´ban, octavo mes de ese calendario, tras el cual los musulmanes practican el ayuno diario, el que enfermos y niños no están obligados a cumplirlo.

Ramadán es también el momento en el que el Profeta Muhammad tuvo la primera revelación y por eso es llamado también el “Mes del Corán”, el libro sagrado de los musulmanes.

Durante ese período de tiempo, los seguidores de las enseñanzas del Profeta, se abstienen de comer, beber, fumar y mantener relaciones sexuales en la parte del día comprendida entre el amanecer y la puesta del Sol.

Para los creyentes del Islam, que en el idioma árabe significa paz y obediencia, este es una etapa de purificación, devoción, fortalecimiento de la fe, plegarias y meditación; de generosa práctica de la caridad, peregrinación a las mezquitas y santos lugares, y también de amor, paz, solidaridad humana, unión y júbilo familiar.

Cada día al finalizar el ayuno se levantan las regulaciones y a las escasas actividades de la jornada da paso el Iftar, las cenas familiares y la animación de diversas celebraciones, que se prolongan hasta horas de la madrugada.

Al término del Ramadán se inicia El Eid Al Fitr, que son los tres días de celebraciones festivas en las que los musulmanes disfrutan en hogares y mezquitas de comidas familiares, dulces, visitas entre amigos, paseos y otros divertimentos.

No obstante, esta práctica de fe no transcurrirá de igual modo para todos los pueblos del mundo musulmán, pues muchos de sus fieles seguidores del Islam en Afganistán, Irak, Egipto, Siria, Palestina, Libia, Yemen, Turquía, Túnez, Sudán, Somalia, Sahara Occidental, o Nigeria, entre otros, se verán obligados a cumplir sus ritos religiosos en medio de la extrema violencia, guerras de agresión y ocupación, injerencia extranjera, terrorismo, fratricidas conflictos armados, étnicos y confesionales o desplazados de sus lugares de origen.

Cruentas tragedias causantes de enormes sufrimientos, de pérdidas de vidas humanas, de destrucción material, de herencias y valores culturales milenarios, contrarias a los nobles y pacíficos principios a los que convoca el mes del Ramadán.

Deberes, meditaciones y oraciones, los cuales todos los fervorosos musulmanes miembros de la Liga Islámica de Cuba y demás devotos islámicos en nuestro país, pueden practicar en sus hogares y centros de reunión, rodeados de un clima de paz, hermandad, comprensión y respeto a su creencia religiosa.

Por Juan Dufflar Amel
Con información de Trabajadores

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