Blatter debe expulsar a Israel de la FIFA!

La FIFA debe expulsar a Israel
La FIFA debe expulsar a Israel

Faltan 23 días para la inauguración de la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014, y como es de esperar, todo el mundo está hablando las 24 hs de fútbol,y como para no desentonar tanto con el entorno, pues, he decidido hablar de fútbol también.

Hace muy poco tiempo, (apenas pasado un mes), hubo una celebración que, si se toma en serio, debería ser importante para la toma de conciencia. En 2013, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 6 de abril como Día Internacional del Deporte para el Desarrollo y la Paz para celebrar la contribución del deporte y la actividad física a la educación, el desarrollo humano, los modos de vida saludables y la paz en el mundo. La fecha, propuesta por la organización sin ánimo de lucro Peace and Sport, con la recomendación del Comité Olímpico Internacional, se ha incluido en los días internacionales del calendario oficial de la ONU y se celebró este 6 de abril por primera vez.

El mismísimo Joseph Blatter, (presidente de la FIFA), declaró en un video que tomó estado público, que cree “firmemente en el poder del fútbol para inspirar a las personas, construir puentes y cambiar vidas. Nuestro deporte tiene un alcance verdaderamente global y ofrece oportunidades inigualables para la comunicación con personas de todas las naciones y orígenes del mundo, y demuestra que incluso en los escenarios más difíciles, como Afganistán o Somalia, el fútbol puede traer esperanza“.

… Afganistán y Somalía le parecen “escenarios difíciles”, me gustaría saber que calificativo le pondría entonces a los territorios palestinos usurpados por Israel …

En una iniciativa conjunta con el Centro Nobel de la Paz, la FIFA presentó el “Apretón de manos por la paz“, un protocolo en virtud del cual los capitanes y los árbitros se reúnen en el centro del campo tras el encuentro y se estrechan las manos en nombre de la paz, independientemente del resultado. La campaña se llevará a cabo durante la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014 y su objetivo es vincular la universalidad y el poder del fútbol con un gesto simple con el que se pretende transmitir un profundo sentimiento de buena voluntad, respeto y paz a toda la sociedad en su conjunto.

El presidente Blatter concluyó destacando el constante compromiso de la FIFA de contribuir a los ideales de desarrollo y paz para llevar a cabo su misión de desarrollar el fútbol en todo el planeta, conmover a todo el mundo a través de sus torneos y construir un futuro mejor para todos.

Hasta acá estamos en un todo de acuerdo con el presidente Blatter, en verdad, a los oídos suena hermoso … casi perfecto, pero … ¿qué hacemos con aquellos gobiernos, países o pueblos que literalmente con sus actos deleznables se sitúan en la vereda opuesta a los hombres de buena voluntad?,¿qué pasa con aquellos que no quieren darnos el “apretón de manos de la paz” porque no pertenecemos al pueblo elegido?

Para muestra sobra un botón” decía setti … y tenía razón!. Vayamos a los hechos por los cuales los bien nacidos pedimos, (en principio), la expulsión inmediata, definitiva e inclaudicable de Israel de la FIFA.

Jawhar Nasser Jawhar, (19 años), y Adam Abdel Raouf Halabiya, (17 años), (jóvenes deportistas palestinos que tenían una vida, sueños y proyectos por delante), fueron baleados por soldados israelíes cuando iban camino a sus casas después de una sesión de entrenamiento en el estadio Faisal al-Husseini en al-Ram en el centro de Palestina el 31 de enero.

Tres días más tarde, el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, presidió una mediación para buscar una solución a las restricciones de viaje impuestas a los futbolistas y los funcionarios palestinos en Palestina por las fuerzas de seguridad israelíes. La reunión contó con la presencia tanto el jefe de la Asociación de Fútbol Palestina,Jibril al-Rajoub, y su homólogo sionista, Avi Luzon, así como representantes de la Confederación Asiática de Fútbol y la UEFA. 

Los informes del incidente cuentan que las fuerzas israelíes abrieron fuego sin previo aviso cuando los chicos estaban caminando cerca de un puesto de control. Después de recibir disparos en repetidas ocasiones, fueron mordidos y mutilados por los perros del puesto de control, posteriormente los soldados israelíes los arrastraron por el suelo y los golpearon. Las bestias no tuvieron lástima ni compasión por el hecho de que fueran dos muchachos muy jóvenes, casi niños … y los perros tampoco.

Este ha sido sólo el último ejemplo de la represión focalizada sobre los futbolistas palestinos por parte del ejército y las fuerzas de seguridad israelíes. La muerte, lesiones o la prisión ha sido una realidad para varios miembros de la selección nacional palestina durante los últimos cinco años . Imagínense si los miembros de la selección de honor de España hubieran sido encarcelados, baleados o asesinados por otro país antes de la Copa Mundial. Sólo es cosa de imaginar la indignación internacional que esto produciría en los medios. O imagínese si jugadores juveniles de Brasil fueran fusilados en los pies por los militares de otra nación. Pero, por desgracia, estos hechos ocurridos en puestos de control israelíes contra el pueblo y el deporte palestino han recibido poca y nada de atención en las páginas de deportes de los periódicos del mundo.

Ambos jóvenes  fueron luego trasladados a un hospital israelí en Jerusalén, donde fueron objeto de una serie de operaciones para quitarles las balas.

Los informes médicos dijeron que Jawhar fue filmado con 11 balas, siete en el pie izquierdo, tres en el derecho, y uno en la mano izquierda. Halabiya recibió un tiro en cada pie. Los dos fueron trasladados al hospital gubernamental de Ramallah antes de ser trasladado al Rey Hussein Medical Center en Amman.

Rajoub condenó el tiroteo y dijo: “la brutalidad israelí contra ellos (los niños) hace hincapié en la insistencia de la ocupación en la destrucción de deporte palestino“.

Rajoub expresó que la FA Palestina buscará la expulsión de Israel de la FIFA en el próximo Congreso de la FIFA en junio, y que cuenta con el apoyo de otras naciones árabes y del norte de África.

La pregunta que surge es, ¿porqué se debe esperar a Junio para condenar estos hechos aberrantes y penalizar a los responsables?. ¿Es entonces el de la FIFA un doble discurso?. ¿Insisto con el fair play dentro del campo de juego pero miro hacia otro lado cuando se masacra a los contrarios en el mundo real?.

La FIFA reconoce a Palestina como miembro de pleno derecho, como lo hace el invasor sionista. Las fuerzas de seguridad israelíes han acusado a los palestinos “de utilizar el fútbol para ocultar el movimiento de terroristas y equipos dentro de la región”, (cuando vemos que los verdaderos terroristas armados y con perros están en los puestos de control, en los territorios usurpados por colonos y en los partidos de la derecha sionista). Los palestinos se han negado esto y apuntan a la imposibilidad de obtener los futbolistas a los entrenamientos y partidos que dicen que es un acto deliberado de la opresión.

Rajoub dijo :”Doy la bienvenida a la iniciativa del Sr. Blatter para poner fin al sufrimiento de los futbolistas palestinos y poner fin a las restricciones impuestas por la ocupación israelí. No son sólo los jugadores. Usted está hablando de instructores, asesores, cualquier persona que quiera venir a Palestina. Tienen que esperar  horas antes de conseguir los permisos “.

Mucho se ha escrito sobre el efecto psicológico que este tipo de ataques tiene en los territorios ocupados. Los deportes representan escape, alegría y comunidad y el equipo de fútbol nacional palestino, para un pueblo sin nación reconocida, es una fuente de enorme orgullo y unidad. Al atacar a los jugadores se ataca la esperanza de que el equipo nacional vuelva a tener un hogar de verdad.

Hoy se hace público porque son deportistas de primer nivel, pero lo mismo ocurre decenas de veces al día en todos y cada uno de los puestos de control, a lo largo y a lo ancho de toda la Palestina ocupada. Todos los días ciudadanos palestinos son vejados y ultrajados de mil y una manera por sionistas mal paridos en los puestos de control sin que la comunidad mundial tome cartas en el asunto!.

Sabemos que al invasor sionista que pretende figurar y victimizarse en cuanto medio y lugar pueda el repudio y la expulsión le va a doler como un hierro candente. Por lo mismo decimos que este es el momento de tomar decisiones y hacer justicia, en menos de un mes la máxima dirigencia del fútbol mundial y los representantes de todo el mundo van a estar reunidos en la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014, por lo tanto  a ellos hablamos y ¡exigimos la expulsión de Israel de la FIFA y del Comité Olímpico Internacional!.

Por Moro
Para Páginas Árabes

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Blatter debe expulsar a Israel de la FIFA! por Moro se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.
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Satán y el Paraíso perdido

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… Desde el antiguo mundo fueron trasladados al principio a aquellas tristes regiones los hijos de fementidos enlaces: los gigantes que llevaron a cabo inútiles proezas, entonces muy celebradas; posteriormente los que edificaron a Babel en la llanura de Sennaar, que sin desistir de su frustrado intento, seguirían construyendo nuevas torres si tuviesen medios con que efectuarlo.

Uno tras otro llegaron luego muchos más, entre ellos Empédocles, que para ser tenido por Dios, se lanzó voluntariamente a los abismos del Etna; y Cleombroto, que para gozar del Elíseo de Platón, se sumergió en el mar. Empeño interminable sería mencionar a otros, hipócritas o dementes, anacoretas y frailes blancos, negros y grises, con todos sus embelecos.

Por allí vagabundean los peregrinos que tan largo viaje arriesgaron buscando muerto en el Gólgota al que vive en el cielo; y los que para ganar el Paraíso, visten al morir el hábito franciscano o dominico, imaginando que este disfraz les allanará la entrada.

Cruzan todos ellos los siete planetas, las estrellas fijas, la esfera cristalina, cuyo balanceo produce la trepidación, objeto de tantas controversias, y la esfera que se puso en movimiento antes que ninguna otra. En la puerta del cielo parece aguardarlos San Pedro con sus llaves: tocan ya en el umbral; y cuando levantan el pie para penetrar en él, a impulsos de un furioso viento que en encontradas direcciones los combate, son lanzados a diez mil leguas de distancia en la inmensidad del aire.

¡Qué de cogullas, tocas y hábitos se ven entonces revueltos y despedazados como los que con ellos se cubren, y qué de reliquias, escapularios, indulgencias, dispensas, bulas y absoluciones, que vienen a ser ludibrio de los vientos! Revolotea todo ello por los espacios ilimitados, sobre el mundo, y en el vastísimo limbo llamado después «Paraíso de los locos», que si andando el tiempo fue de pocos desconocido, hallábase despoblado entonces y nadie penetraba en él.

Encontró a su paso el infernal Enemigo aquel tenebroso globo, y anduvo recorriéndolo largo tiempo, hasta que el resplandor de la escasa luz le atrajo hacia el sitio de donde salía. Pudo entonces descubrir a lo lejos un magnífico edificio que en anchurosa gradería se alzaba hasta la muralla del cielo, y al terminar aquélla, una construcción más suntuosa aún, semejante a la puerta de regio alcázar, coronada con un frontispicio de diamante y oro. Brillantes perlas orientales adornaban el pórtico, que ni pincel humano ni modelo alguno aceptarían a imitar en la tierra; sus escalones eran como aquellos por donde vio Jacob subir y bajar a las celestiales cohortes de los ángeles, cuando huyendo de Esaú, camino de Padan-Aram, y entregado de noche al sueño en los campos de Luza, bajo el estrellado firmamento, exclamó al despertar. «¡Esa es la puerta del cielo!»

Cada uno de aquellos escalones contenía un misterio, mas no siempre estaba allí fija la escala, que a veces se ocultaba en el cielo y se hacía invisible. Fluía por debajo de ella un mar brillante de jaspe y de perlas líquidas, que surcaban los que habían subido de la tierra en alas de los ángeles, o arrebatados en un carro por corceles de raudo fuego.

Mostrábase entonces la escala en toda su extensión, ya para alucinar al Enemigo con la facilidad de la subida, ya para acrecentarle la pena con que había de verse excluido de la mansión bienaventurada.

Enfrente de aquellas puertas, y precisamente encima de la risueña morada del Paraíso, abríase un camino que conducía a la tierra, camino mucho más ancho que fue en los venideros tiempos el espacioso que llegaba hasta el monte Sión y la Tierra prometida, predilecta del Señor. Recorrían incesantemente aquel camino los ángeles que comunicaban las órdenes supremas a las dichosas tribus, y el Altísimo dirigía miradas bondadosas a las que habitaban desde Paneas, manantial de las aguas del Jordán hasta Bersabé, donde la Tierra Santa confina con el Egipto y las playas de la Arabia.

Tan vasto era aquel camino, que sus límites se perdían en las tinieblas, como las profundidades del Océano. Desde allí, llegado que hubo al escalón inferior de las gradas de oro que conducen a la puerta del cielo, Satán inclinó su vista y quedó maravillado al descubrir repentinamente todo aquel mundo. Como el espía que caminando toda la noche por peligrosos y desiertos sitios, llega por fin al despuntar la risueña aurora, a la cumbre de empinada altura, y ve de pronto la agradable perspectiva de tierra extraña, que con asombro contempla por primera vez, o de metrópoli famosa, embellecida con pirámides brillantes torres que iluminan los dorados rayos del sol naciente, así el espíritu maligno quedó embargado de asombro; aun con haber visto en otro tiempo las maravillas del Cielo; mas el aspecto de aquel mundo que tan hermoso parecía, todavía le inspiró mayor envidia que admiración.

Dominando desde aquella elevación la inmensa sombra de la noche, recorrió con la vista desde el punto oriental de la Libia hasta el signo que toma el nombre del animal que condujo a Andrómeda más allá del horizonte del mar Atlántico. Vio luego la extensión que media entre los dos polos, y sin más detención dirigió el raudo vuelo hacia la primera región del mundo, y fácilmente torció el rumbo a través del puro y marmóreo aire, entre innumerables estrellas que brillaban desde lejos como astros, pero que de cerca parecían otros tantos mundos; y lo serán acaso, o bien islas afortunadas como los jardines de las Hespérides, tan celebrados en la antigüedad.

Campos de bienandanza, bosques y valles floridos, islas tres veces felices ¿quién tenía la dicha de habitarlos? Satán no se detuvo a averiguarlo.

Atrae sobre todo sus miradas el áureo sol, resplandeciente como el Empíreo, y hacia él dirige su vuelo atravesando el sereno firmamento; pero en qué dirección y hasta qué punto más o menos del centro, difícil es discurrirlo; encaminóse a la región desde donde el fulgente astro comunica su luz a las vulgares constelaciones que se mantienen a distancia proporcionada, y que en su sucesiva evolución regulan el cómputo de los días, los meses y los años, ya acercándose en sus varios movimientos al astro vivificante ya suspendiéndolos en virtud de la influencia de sus magnéticos rayos, que templan con dulce calor el universo, y, aunque invisibles, penetran con benigna eficacia en todas partes hasta en lo más profundo de los abismos; tan maravillosamente está situado.

Detúvose allí el Impío; y acaso ningún astrónomo descubrió jamás con el auxilio de su cristal óptico semejante mancha en el disco del astro luminoso.

Parecióle aquel lugar a Satanás espléndido sobre todo encarecimiento, superior a cuanto como metal o piedra puede existir en la tierra. No eran todas sus partes semejantes entre sí, pero en todas penetraba por igual una luz radiante como penetra el fuego el interior del hierro. Si eran metales una parte parecía oro y la otra plata finísima; si piedras, debían componerse de carbunclos o crisolitos rubíes o topacios, semejantes a las doce que brillaban en el pecho de Aarón o a aquella más imaginada que conocida que los filósofos de este mundo han buscado tanto tiempo inútilmente aunque con su arte poderoso hayan sujetado al volátil Hermes y extraído del mar bajo sus diferentes formas al antiguo Proteo, hasta reducirlo por medio del alambique a la primitiva.

¿Cómo, pues, maravillarse de que aquellos campos y regiones exhalen elixir tan puro, y de que corra el oro potable por los ríos, cuando a pesar de la distancia a que se halla de nosotros, a su solo contacto produce el sol, incomparable alquimista en medio de la oscuridad y combinando entre sí las sustancias terrestres, riquezas tales de colores tan vivos y de efectos tan extraordinarios?

Lejos de quedar deslumbrado, contempla fijamente Satán todos aquellos objetos; ninguno está fuera del alcance de su vista que como no se opone obstáculo ni sombra alguna el sol lo esclarece todo.

Así, cuando al mediodía lanza éste sus rayos verticales desde el ecuador, cayendo directamente en ningún punto de alrededor puede proyectarse la sombra de un cuerpo opaco. Aquel aire puro cual ningún otro contribuía a que la mirada de Satán penetrase hasta los objetos más lejanos y así descubrió claramente un hermoso ángel que estaba en pie y era el mismo que Juan el apóstol percibió en el sol. Aunque vuelto de espaldas no se ocultaba su glorioso aspecto: coronaba su frente una tiara de oro formada por los rayos de aquel astro, y su cabellera, no menos brillante, ondeaba suelta sobre sus alas.

Parecía ocupado en un grave cargo o sumido en meditación profunda; pero el Espíritu impuro se llenó de alegría con la esperanza de tener en él un guía que dirigiese su vuelo errante hacia el Paraíso terrestre, feliz morada del Hombre, donde debía terminar su viaje y principiar nuestra desventura.

Para evitar sin embargo todo peligro o contrariedad, ideó el medio de desfigurarse tomando la forma de un querubín adolescente, si no de los de primer orden, tal que llevase pintada en su rostro la inmortal juventud del cielo y la hermosura de la gracia en todo su continente; que tan diestro era en aquellas artes.

Sujetaba una diadema sus cabellos, rizados por el aliento del céfiro, sus alas, compuestas de plumas de varios colores estaban salpicadas de oro; la túnica recogida que le cubría daba mayor desembarazo a sus movimientos, y parecía medir sus pasos al compás del tirso de plata en que se apoyaba.

No pudo acercarse sin ser oído, y al sentir el ruido de sus pasos volvió el Ángel su radiante rostro. Reconoció entonces Satán a Uriel, uno de los siete arcángeles que en presencia de Dios y como más próximos a su trono son los ejecutores de sus mandatos; son sus ojos que recorren ya los cielos, ya el globo terrestre, llevando instantáneamente su palabra, así a las regiones acuosas, como a las secas, así a las tierras, como a los mares.

Acércase Satán a Uriel, y le dice: Uriel, pues eres uno de los siete espíritus que asisten ante el glorioso y brillante trono del Señor, y el primero que sueles interpretar su voluntad suprema transmitiéndola al más elevado cielo donde la están esperando todas sus criaturas, no dudo que tus soberanos decretos te otorguen aquí igual honor, y que por lo mismo, y siendo uno de los ojos del Eterno, visitarás con frecuencia el mundo nuevamente creado. El ardiente deseo de ver y conocer las admirables obras de Dios, y particularmente al Hombre, objeto principal de sus delicias y favores, por quien todas esas obras tan maravillosas ha creado, me ha inducido a separarme de los coros de querubines y a discurrir solo por estos sitios.

Dime, pues, hermosísimo serafín, dime en cuál de esos orbes esplendorosos tiene el Hombre su residencia fija, o si no la tiene y puede habitar indistintamente en todos ellos. Dime dónde podré hallar, dónde contemplar con mudo asombro, o mostrando francamente mi admiración, a ese ser a quien el Criador da tantos mundos, derramando sobre él tal copia de perfecciones. Así podremos ambos no sólo por el hombre, sino por todas las demás cosas glorificar al universal Hacedor, cuya justicia precipitó en lo más profundo del infierno a sus rebeldes enemigos, y que para reparar esta pérdida, y para gloria mayor suya, ha creado esta dichosa raza. En todo es sabia su providencia.»

Así habló el falso Enemigo, encubriendo su astucia, pues ni hombres ni ángeles pueden discernir la hipocresía, vicio invisible en cielo y tierra, excepto para Dios que lo consiente; que aún cuando la Sabiduría vigila, la Desconfianza duerme a su puerta, o cede el puesto a la Sencillez; y la Bondad no ve mal alguno donde claramente no se descubre.

Esto fue lo que entonces engañó a Uriel, aunque como director del sol, era tenido por el espíritu más perspicaz del cielo; por lo que con natural sinceridad contestó así al pérfido impostor: «Ángel hermoso: tu deseo de conocer las obras de Dios para glorificar a su Autor supremo, nada tiene de vituperable, antes la vehemencia misma de ese anhelo es de mayor alabanza merecedora, pues desde su empírea mansión te trae solo hasta aquí, queriendo asegurarte por tus propios ojos lo que quizá en el cielo se contentan algunos con saber de oídas. Maravillosas en verdad son las obras del Altísimo, todas dignas de conocerse y recordarse siempre con delicia. Pero ¿cuál de los espíritus creados podrá calcular su número o comprender la infinita sabiduría que las produjo aunque sin manifestar lo recóndito de sus causas?

«Yo vi cuando a su voz se juntó la informe masa de la materia, embrión ya de ese mundo: oyóla el caos; la revuelta confusión adquirió forma y la infinita inmensidad se redujo a límites. Pronunció otra palabra, y las tinieblas se disiparon; brilló la luz, nació el orden del desorden y al punto se repartieron según su gravedad respectiva los elementos corpóreos, la tierra, el agua, el aire y el fuego.

Voló a la región aérea la quinta esencia del cielo y animándose según sus diferentes disposiciones, y girando a modo de esfera, se convirtió en esas innumerables estrellas que estás viendo. Cada cual ocupó distinto lugar conforme su movimiento; cada cual sigue su curso; y lo demás circuye como una muralla el Universo.

«¿Ves allá abajo aquel globo, uno de cuyos lados brilla con la luz reflejada que de aquí recibe? Pues aquélla es la Tierra; allí habita el Hombre; esta luz es su día, y sin ella cubriría la noche todo el globo terrestre, como sucede en el hemisferio opuesto. Pero la proximidad de la Luna, que así se llama aquel hermoso planeta que está enfrente, le presta oportuno auxilio; describe su círculo mensual, y acabado, vuelve a recorrerlo incesantemente en medio del cielo, iluminándose su triforme faz con el resplandor que recibe y que a su vez comunica a la tierra, y con su pálida influencia ahuyenta la oscuridad de la noche. Ese punto adonde señalo, es el Paraíso, mansión de Adán, y la sombra que en medio de él se dilata, su vivienda. No puedes equivocar el camino; a mí me incumben otros cuidados.» …

Por J. Milton

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