¿El romanó, el caló, el romanó-kaló o el gitañol?

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Soy gitano de Madrid y sociólogo. Esas dos facetas de mi vida determinan mi subjetividad y el enfoque de este artículo. Quiero decir que la versión de la gitanidad que conozco más en profundidad es la madrileña y que mi formación académica en el ámbito de la sociología hace que las herramientas metodológicas que utilizo para mis reflexiones sean las propias de mi especialidad (es decir, no espere el lector encontrar aquí un análisis lingüístico ni tampoco histórico).

La estructura de este artículo, en forma de breves notas, obedece a la voluntad de transmitir al lector el verdadero estado del conocimiento académico al respecto de la sociolingüística romaní: estamos en los albores. Y planteo esta cuestión no como una queja sino como una llamada a la comunidad científica, un reclamo para que los jóvenes investigadores dirijan su mirada hacia estos terrenos aún vírgenes y necesitados de exploración.

1. A propósito de los etnónimos

El etnónimo «gitano» (y sus afines en otros idiomas europeos: gipsy, tsigane zigeuner) es un exónimo surgido de una primera confusión (consistente, según la mayor parte de los estudiosos en confundir «la pequeña Egipto» o sea el puerto de Modón (1), situado en el Peloponeso y que en su época fue una parada clave en las peregrinaciones a Tierra Santa por su situación intermedia entre Venecia y Jaffa, con el Egipto real), convertida después en mito, utilizada primero por los propios gitanos en su favor (el hecho de ser considerados penitentes egipcios que peregrinaban a Santiago para redimir el pecado cometido contra la Virgen María les permitió viajar por Europa libremente e incluso protegidos por las autoridades de la época) y vuelta en su contra posteriormente como estigma (se llegó a acusar a los gitanos de haber forjado los clavos con los que se crucificó a Jesús).

1.2.‒ El etnónimo Rrom (y su plural Rroma) es, en cambio un autónimo, es decir, el término con el cual se refieren a sí mismos la mayor parte de los gitanos del mundo.

1.3.‒ En España históricamente hemos preferido el uso del etnónimo «caló», que también es un autónimo usado por otras comunidades romaníes de otros países (Finlandia, Portugal, sur de Francia, Brasil y Argentina), pero desde hace algunos años se está imponiendo el uso de «Rrom» debido a la influencia del movimiento asociativo romanó europeo liderado principalmente por activistas de origen étnico romanó (2).

Los gitanos españoles formamos una comunidad que, si bien se diferencia en pequeños grupos en virtud de la idiosincrasia local o regional (los calós extremeños, los calós catalanes, los gitanos de Sevilla o los de Madrid), constituye un continuo identitario. Es decir, un caló de Triana (barrio popular de Sevilla) se siente más cercano a otro caló de Sevilla que a uno de Barcelona, y dentro de ser sevillanos, le reconocerá mayor grado de hermandad a otro que sea del mismo Triana. Esto mismo sucede en Barcelona o en Madrid o en Alicante. Pero todos nos reconocemos como calós con lo que ello implica de mutua solidaridad.

1.5.‒ En otros países, la comunidad romaní se subdivide en grupos tales como los kalderaś, lovara, ćurara, urśara, etc. A diferencia de lo que ocurre en España, estos grupos están más diferenciados entre sí y no se reconocen mutuamente en su condición de hermanos salvo en relación a los gachós. Es decir, sólo sienten unidad frente a los no-gitanos.

1.6.‒ Como consecuencia de la liberación de la esclavitud que sufrían los gitanos en las tierras rumanas (hasta mediados del siglo XIX) hubo una oleada de nuevos grupos gitanos que llegaron a España para asentarse en el territorio nacional. Estos grupos se dedicaron principalmente y de manera nómada a las actividades circenses. Estos son los gitanos llamados «húngaros». Posteriormente y a consecuencia principalmente de la Segunda Guerra Mundial hubo otra gran oleada de inmigrantes gitanos procedentes en este caso básicamente de tierras eslavas. También a estos se les aplicó el nombre de «húngaros». Pero ellos mismos no se consideraron nunca «gitanos» ni «calós» sino kalderaś, rrumungre, lovara, etc.

1.7.‒ Recientemente, nuestro país ha acogido un buen número de gitanos extranjeros procedentes por un lado de la antigua Yugoslavia (especialmente bosnios), que huían de las guerras que han asolado esos territorios en los años noventa del siglo pasado, y, por otro, de Rumanía. Esta última es una migración claramente de tipo económico. Ambos grupos, aunque internamente están subdivididos en kalderaś, erlie, lovara, etc., se reconocen a sí mismos como Rroma. Se saben, por tanto, relacionados con los gitanos del país aunque no convivan con nosotros ni entre ellos.

1.8.‒ Los calós españoles saben que todas estas personas son gitanas pero, raramente, comparten con ellas su vida. Es decir, hay una ruptura en el continuo de la identidad gitana del que hablábamos en la nota 1.4.

1.9.‒ La palabra «Rrom» (pronunciada por los calós españoles básicamente como ron) forma parte del acervo lingüístico gitano español. Significa «hombre adulto» y «esposo». Así mismo, el femenino «romí» (3) forma parte de nuestro vocabulario con el significado equivalente. Es decir, este sustantivo no ha tenido tradicionalmente el uso de etnónimo entre la comunidad romaní española.

1.10.‒ El nuevo uso como etnónimo de «Rrom» ha sido importado por el movimiento asociativo, como ya ha quedado dicho en la nota 1.3, pero hasta la fecha no es percibido por la amplia mayoría de los calós españoles como autónimo. Tiene más bien un uso restringido al ámbito asociativo (se utiliza en las publicaciones y lo usan los activistas en sus reuniones).

2. A propósito del idioma

2.1.‒ El romanó forma parte de la familia lingüística llamada neosánscrita o indoirania. Ello significa que está emparentado con idiomas hablados en la actualidad tales como el bengalí, el guyaratí, el hindi, el cachemiro, el maratí, el punyabí. Todos ellos son idiomas oficiales en uno o más Estados de la República de la India. Es, por tanto, una lengua indoeuropea surgida desde el sánscrito.

2.2.‒ El romanó, como todos los idiomas está dialectizado. En España fruto de la convivencia entre el romanó y el español surgió el caló.

2.3.‒ El caló no es exactamente un dialecto del romanó sino que es un pogadolecto (4). Este neologismo ha tenido que ser ideado por los lingüistas romaníes para definir una categoría de fenómenos lingüísticos que se dan en múltiples lugares del mundo y en muy variados contextos históricos y sociológicos (5).

2.4.‒ Un pogadolecto consiste en un habla cuya estructura gramatical está tomada de una lengua A, en la cual se inserta un léxico procedente de una lengua B. En la terminología lingüística este tipo de fenómenos se denominan «hablas mixtas» pero prefiero el término pogadolecto. Primero porque creo que es más concreto y segundo porque es una aportación de la lingüística romaní a la lingüística en general y eso, a mi entender, lo dota de un valor añadido.

2.5.‒ En el caso del caló de España (6), este pogadolecto ha tomado la estructura gramatical del español y sobre ella ha ido insertando el vocabulario romanó.

2.6.‒ La mayor parte del léxico caló tiene un origen etimológico romanó, si bien contiene algunos préstamos de otras lenguas (7).

2.7.‒ El caló es una creación colectiva de los gitanos españoles. Es decir, es un habla surgida en España. Desde aquí regresó al sur de Francia con los gitanos catalanes que allí se instalaron, y pasó a Portugal y desde allí a Brasil. El caló hablado en Argentina (8) llegó allí con los gitanos españoles que emigraron a aquellas tierras.

2.8.‒ Es probable que los primeros gitanos que llegaron a la península ibérica hablaran romanó (9). El romanó de entonces tendría, presumiblemente, su estructura gramatical y flexional propia y su léxico estaría compuesto principalmente por términos de origen sánscrito pero ya entonces contendría préstamos procedentes del persa, el armenio y el griego básicamente (10).

2.9.‒ Acaso, los gitanos españoles fuesen creando el caló de manera progresiva en virtud de su relación con el mundo gachó. Recordemos que en España, a pesar de la persecución (11), el grado de integración de los gitanos y de lo gitano en la sociedad y en la cultura mayoritaria es superior al resto de países no ya de nuestro entorno sino posiblemente del mundo entero. De modo que hasta comienzos del siglo XIX se escucharían en España frases completas en romanó pero el proceso de conversión en lengua mixta, en pogadolecto probablemente comenzó incluso antes de la llegada a España.

2.10.‒ En esa primera parte del siglo XIX se empezaron a publicar los diccionarios de caló. Sabemos que la mayor parte de los diccionarios publicados más tarde, incluso los del siglo XX y los más recientes, no responden a una verdadera investigación de campo y son más bien copias de los anteriores (véanse los trabajos a este respecto de Torrione y Adiego).

2.11.‒ Curiosamente, en esas primeras décadas del siglo XIX surge la moda de la «afición»: payos que presumían de su conocimiento y práctica del gitanismo. Esta «afición» fue la principal inventora del caló de los diccionarios (12).

2.12.‒ Creo sinceramente (puesto que no hay ninguna investigación de campo que avale mi convicción he de conformarme con mi creencia) que los gitanos españoles jamás hemos hablado el caló según aparece en esos diccionarios. Pero ello no significa que en verdad no exista un caló, un pogadolecto, un habla mixta surgida de la convivencia del romanó con el español.

2.13.‒ El análisis lingüístico y comparativo permitió ya en el siglo XVIII conocer el origen del romanó y, por tanto, acabar con el mito del origen egipcio de los gitanos. No obstante, dada la pertinaz pervivencia de los mitos, aún hay muchas personas, tanto payos como gitanos, que no acaban de creerse que el origen de los gitanos es la India. Incluso los «gitanólogos» siguen dudando y buscando explicaciones, a veces rebuscadas, a la salida de la India.

2.14.‒ El estudio del romanó ha permitido establecer, por tanto, el origen indio (del norte de la India, entendiendo la India en un sentido amplio que incluiría lo que hoy es Pakistán) y, teniendo en cuenta los préstamos lingüísticos incorporados en el romanó europeo y también en el español, podemos conocer cuál fue el itinerario seguido por aquellos emigrantes indios hasta llegar a Europa y convertirse en gitanos (13).

2.15.‒ Hasta ahora, los estudios lingüísticos, no han permitido fijar una fecha ni un lugar concreto para la salida de los gitanos de la India. Todo lo más que podemos afirmar es que esa salida debió de producirse hace unos mil años y que el sitio de partida debió situarse en el norte del subcontinente indio (14).

2.16.‒ Tampoco podemos establecer un motivo por el cual se produjo esta primera migración. Pero soy más partidario de pensar que los motivos fueron básicamente económicos. Esta hipótesis nos permite entender mejor por qué los gitanos no hemos conservado un verdadero sistema religioso o una verdadera organización política (15).

2.17.‒ Los gitanos españoles hablamos caló. Pero el caló es hoy un habla en estado de regresión, en claro peligro de extinción. Si todo lenguaje tiene como misión fundamental la comunicación, el caló hace tiempo que dejó de ser útil a este respecto. Hoy en día, el caló sirve, básicamente como herramienta identitaria básica. Es decir, sirve para identificarnos como gitanos ante otros gitanos. Y que, a partir de esa primera identificación, la relación se sitúe en el plano de la comunidad, del nosotros, de la solidaridad. Pero incluso para esta primera identificación, el caló está perdiendo relevancia. En la actualidad, basta con utilizar alguna frase en español relacionada con el culto (16) y serás admitido en la comunidad.

2.18.‒ En otros países, la realidad lingüística de los Rroma es muy diferente. Varía de unos países a otros y dentro de cada país existen diversas situaciones lingüísticas. Por ejemplo, en Francia hay grupos de calós en el sur que hablan caló del mismo modo que en España, es decir poco uso y limitado ámbito, pero también hay gitanos de origen catalán que hablan catalán como lengua vernácula propia; así mismo encontramos gitanos manuś que hablan su propia variante de romanó (17) o kalderaś que tienen su propio dialecto (18); todos ellos son, por lo menos, bilingües. Pero también hay casos extremos como en algunas zonas de Albania o Bulgaria donde algunos grupos gitanos son monolingües en romanó. También sucede en muchos países que los gitanos no hablan otra lengua que no sea la de la sociedad mayoritaria (19).

2.19.‒ Aunque se conocen ejemplos de romanó escrito desde el siglo XVI, el romanó empezó su andadura literaria al comienzo del siglo XX en la Unión Soviética. Pero quienes más han contribuido a su difusión han sido sin duda los Rroma yugoslavos. En la extinta Yugoslavia se crearon periódicos y revistas, se pusieron en marcha emisoras de radio y televisión, se publicaron multitud de discos con canciones en romanó y se editó mucha literatura, sobre todo poesía, pero también alguna novela y algo de teatro. Para mi gusto, el poeta romanó de más elevada condición es Rajko Ðurić, belgradense que en la actualidad vive refugiado en Berlín. Sigue habiendo producción literaria en los países surgidos de la extinta Yugoslavia, sobre todo en Macedonia. Pero el centro neurálgico se ha trasladado y habría que empezar a situarlo más en Hungría. También en Rumanía, pero en este caso se trata más de la edición de materiales didácticos. Existen emisoras de radio en otros países (Alemania, Austria, Chequia, Italia y Suecia) y de televisión (en Macedonia e Inglaterra) que emiten si no enteramente su programación sí algunos espacios en romanó. Así mismo, Internet se ha convertido en un espacio de divulgación del romanó.

2.20.‒ Podemos decir que el romanó en sus diferentes versiones es una lengua viva, hablada y escrita, presente en Europa, Asia, América y Oceanía.

2.21.‒ Más allá de la traducción de algunos pasajes bíblicos, algunas coplas flamencas y en los diccionarios, el caló no tiene una tradición literaria ni existe en estos momentos creación artística conocida.

2.22.‒ En el año 1971 tuvo lugar en Londres el Primer Congreso Mundial Gitano. Entre sus frutos podemos contar con el diseño de la bandera internacional romaní (franja superior azul, franja inferior verde y en el centro una rueda de carro roja) y la composición del himno internacional romanó «Gelem, gelem» (20). Así mismo, el Congreso encomendó a Juan de Dios Ramírez Heredia la elaboración de un informe sobre la estandarización del romanó

2.23.‒ Consecuencia de ese encargo, Ramírez Heredia ha dedicado buena parte de su actividad en el área lingüística a intentar realizar una estandarización del caló. Esta versión es más conocida como «Romanó-Kaló». A pesar de sus esfuerzos por difundir sus hallazgos esta variante de caló estandarizado no ha trascendido más allá de algunos artículos publicados en Nevipens Romaní. Y no ha tenido aceptación tampoco entre los lingüistas romaníes.

2.24.‒ La Comisión de Lingüística de la Unión Romaní Internacional, liderada por el Dr. Courthiade, ha sido la encargada de llevar a cabo la estandarización del romanó. Primero se procedió a la realización de una encuesta dialectológica para conocer realmente cómo son los dialectos romaníes y cuál es la distancia dialectométrica que separa unos de otros. Posteriormente se diseñó un alfabeto (aprobado por el IV Congreso Mundial Gitano, Varsovia, 1990) y se consensuaron los criterios de estandarización: flexibilidad en el léxico, flexibilidad en la sintaxis y respeto a la ortografía.

El proceso de estandarización sigue en marcha, con un aumento progresivo de usuarios del alfabeto (que es la principal herramienta que aporta la estandarización) y con la publicación en diversos países de métodos de enseñanza de esta «nueva» variante de romanó (21).

2.25.‒ En España, se conoce muy poco el romanó estándar. Tan sólo en algunos círculos muy restringidos. Nunca hasta ahora se ha hecho ningún esfuerzo para su difusión más allá de la realización de algún que otro cursillo o la publicación de algún artículo en las revistas gitanas.

2.26.‒ El pasado año se puso en marcha la Fundación Instituto de Cultura Gitana (22) y entre sus proyectos cabe destacar la edición de un método de enseñanza de romanó estándar que será el primero de esta clase que se edite en España (23).

2.27.‒ Los gitanos españoles, además, hablan una variante de español específicamente gitana. Este dialecto español que podríamos llamar gitañol no ha sido hasta la fecha ni reconocido ni estudiado (que yo sepa), pero a mi entender tiene la misma importancia que cualquiera de las versiones locales o regionales de nuestra lengua común.

2.28.‒ El gitañol utiliza el léxico general español pero tiene sus propias peculiaridades:

1) Utilización de términos antiguos o en desuso: mercar por comprar, malquisto por mal considerado, emplear por adquirir mercancías para la venta, quimera por pelea…;

2) Uso de palabras generales pero en acepciones específicas: ruina como una disputa de graves consecuencias, discusión como disputa, salir como dedicarse a la venta ambulante, estrenarse como realización de la primera venta…;

3) Existencia de terminologías relativas a las actividades (económicas o culturales) propias de los calós: un pidío es una fiesta de petición de mano, el culto es la Iglesia Evangélica de Filadelfia, echar un pañuelo es participar en una colecta para ayudar a quien lo necesita, tres deos más de la marca es la talla de una caballería, una bestia es una mula, un marchao es un burro de poca calidad, un empleo es una mercancía para la venta, una rencuentra es una reunión de varias iglesias evangélicas, el pasto es el sacramento de recibir la eucaristía en la Iglesia Evangélica, un pastor es un sacerdote de esta confesión (y la pastora su señora), un candidato es un aspirante a ser pastor, una vara es un bastón, un bastonero es un hombre que en las bodas y pidios regula los bailes, pegarse una pataita es hacer un breve baile generalmente por bulerías, bailar a la novia es auparla en brazos durante la ceremonia de la boda mientras los asistentes cantan las arboleás y le echan almendras peladillas…

4) Algunos cambios fonéticos son muy propios: branco por blanco, borsa por bolsa…

5) Uso frecuente de maldiciones, dichos y frases hechas propias y evitación de términos malsonantes o procaces tenidos por más habituales entre gachós.

6) Se utilizan algunas, cada vez menos, palabras de caló entremezcladas en la conversación.

3. A propósito de la identidad

3.1.‒ A falta de una identificación religiosa, económica, política o lingüística compartida por la mayoría de los calós de España (24), la identidad romaní, la romipén/gitanidad, se articula en torno a unos rasgos culturales inestables, cambiantes, complejos, diversos en sus formas concretas (lo que en una familia extensa es así, en otra es asá, lo que en una localidad o región es un manjar apreciadísimo en otra es un tabú, lo que para unos es conditio sine qua non en otras hace mucho tiempo que perdió valor) (25) de modo que la respuesta a la pregunta ¿qué es ser gitano? depende tanto de factores locales como familiares.

3.2.‒ Pero todos nos sentimos gitanos. Es más, cada cual se siente el más gitano de los gitanos. Y en eso podríamos hoy día concretar la romipén a nivel individual: el sentimiento orgulloso de pertenencia.

Si bien los calós tenemos ese vago sentimiento de pertenencia, enardecido por el orgullo pero tan difícil de explicitar en rasgos culturales concretos, no se lo reconocemos a todos los demás calós por igual. La identidad reconocida, es decir, la mutua obligación de solidaridad, disminuye de intensidad desde el núcleo duro (mi familia) hacia fuera. La escala podría estar graduada del modo siguiente: mi familia paterna, mi familia materna, otras familias de la zona, otras familias de otras zonas o de otras regiones y los gitanos que no son calós (es decir, los húngaros o los recientes rumanos).

3.3.‒ Evidentemente, esa respuesta no es la más adecuada a nivel comunitario, menos aún si se tiene alguna pretensión institucional. No es posible organizar una autonomía cultural en torno a tan precario sentimiento. Es por ello que el asociacionismo gitano ha querido concretar, definir, la cultura gitana. Y en ese ámbito, el idioma adquiere un carácter insustituible como herramienta identitaria.

3.4.‒ La mayor parte de los calós españoles no son conscientes ni conocedores, ni, por tanto, partícipes, de los proyectos de las asociaciones.

3.5.‒ El intento de reintroducir el uso del romanó en España es una cuestión elitista y, por ello, minoritaria. Es cierto que hay amplios sectores interesados, sobre todo entre la juventud. Pero no es algo que se perciba en el seno de la comunidad como algo necesario (26). Es más bien el empeño de unos pocos (entre los que me cuento).

4. A propósito de las relaciones interétnicas

4.1.‒ El romanó y el español han convivido desde hace casi 600 años y de esa convivencia han nacido el caló como lengua mixta o pogadolecto romaní hablado en España y el gitañol como variante dialectal del español hablada por los gitanos españoles.

4.2.‒ El español estándar ha tomado a lo largo de esos casi 600 años de convivencia con el romanó y con el caló unos 200 préstamos lingüísticos. La mayor parte de los cuales están recogidos (no siempre reconocidos) en el Diccionario de la Real Academia Española. Algunos gitanismos del español tienen un amplísimo espectro de uso cotidiano (véanse chaval, paripé, camelar, jindama, etc…)

4.3.‒ El argot español ha tomado como fuente léxica fundamental el caló. De hecho se suele confundir con éste.

4.4.‒ Donde mayor presencia tienen los gitanismos es en el mundo del flamenco (¿cómo no?) y en el de los toros.

4.5.‒ Dado que el flamenco es un arte creado para ser vendido a un público mayoritariamente compuesto por personas no-gitanas, son muy pocas las coplas compuestas únicamente en caló. Sí que hay muchas en las cuales se incorporan palabras en caló para darle a la copla en sí un toque estético que la hace sonar más flamenca por sonar más gitana.

4.6.‒ Respecto de las áreas geográficas donde se hace mayor uso de los gitanismos debo destacar Madrid y Andalucía.

4.7.‒ No se ha publicado, que yo sepa, ningún estudio relativo a los gitanismos del español desde que se editaron los trabajos del Profesor Clavería (¡1951!).

4.8.‒ Muy pronto empezaron los escritores españoles a incorporar personajes gitanos a sus obras, y junto con ellos introdujeron muchos gitanismos y otros rasgos del lenguaje que se consideraron propios del habla de los gitanos.

4.9.‒ Salvo honrosas excepciones estas son unas áreas de estudio (los gitanismos en la literatura, los personajes gitanos, etc…) que no han merecido la atención de la comunidad científica (o eso parece). 

4.10.‒ Tanto en la literatura como en el habla popular, el caló también ha aportado muchos gitanismos al español de las Américas. También aquí hay un amplio campo de investigación que permanece virgen.

Notas:

(1) Methoni. Esta ciudad era conocida como la Pequeña Egipto porque junto a su puerto desembocaba un río que formaba un delta que recordaba al delta del Nilo. Según FRASER (Los gitanos. Barcelona: Ed. Ariel. 2005) en Modon había un asentamiento gitano de tamaño considerable
(2) En la diversidad de grupos que conforman la comunidad gitana, hay quienes no se autodenominan Rroma (como los sinti alemanes).
(3) Rromni en romanó estándar.
(4) Palabra formada por la raíz pogadi (del romanó pogadi ćhib pogadolecto romanó surigido en Inglaterra y que sirvió de arquetipo para la definición de la categoría lingüística que nos ocupa).
(5) Véase el espanglish.
(6) Me refiero sólo al caló español, puesto que existen otras variantes tales como el caló catalán o el calão portugués.
(7) En caló tenemos préstamos de otras lenguas tales como chabola (del vasco txabola), farra (fiesta, del portugués farra) o luganduy (estar ojo avizor, del inglés look and do it) pero también del argot español como trena (cárcel) o churumbel (niño).
(8) El caló es una de las fuentes del argot bonaerense conocido como lunfardo.
(9) No conozco referencias documentales a este respecto por lo que sólo cabe hacer una suposición. Sí que sabemos que doscientos años después de su llegada a España, Covarrubias en su Tesoro de la Lengua Castellana recoge el término gerigonza (sic) y para explicar su significado se refiere a los gitanos. Es decir que tras doscientos años de permanencia en España, los gitanos seguían usando una lengua que resultaba desconocida para los no-gitanos, pero no sabemos si aquello era romanó o, efectivamente, jerigonza.
(10) Ello explicaría la actual presencia en el caló de palabras de esos orígenes etimológicos.
(11) La persecución histórica antigitana en España se concretó en más de 2.500 leyes, ordenanzas y decretos de diverso rango y llegó a su cumbre con lo que podemos considerar un primer e histórico intento de «solución final»: la gran redada de 1749 (GÓMEZ ALFARO, Antonio: La Gran Redada de Gitanos. Madrid: Ed. Presencia Gitana. 1993). No obstante, esta persecución fue básicamente institucional, no popular, lo cual permitió que los gitanos sobreviviésemos a tanta saña y conviviésemos con los payos de modo tan íntimo que nos hemos ido apayando mientras ellos se iban agitanando.
(12) Salvo los primeros diccionarios de caló publicados en España, los demás son casi copiados unos de otros. Por otra parte, un somero análisis crítico descubriría fácilmente este carácter de invención que les atribuyo: en las lenguas mixtas como el caló no surgen de manera natural algunos giros, expresiones, usos verbales, etc. Que sí aparecen recogidos, como realmente existentes, en estos diccionarios.
(13) Según los estudios del Dr. Courthiade, la fuente léxica fundamental del romanó sería el sánscrito (90% de las palabras romaníes tendrían este origen etimológico); en torno al 8 % tendrían su origen en el persa y el resto contendría palabras originadas en el armenio, el osetio, el georgiano, el turco, el griego, las lenguas eslavas, el rumano, el español, el yidish y el alemán.
(14) Los últimos análisis del Dr. Courthiade le llevan a afirmar que el lugar de salida fue la ciudad de Kanauyi (COURTHIADE, JIMÉNEZ et. al.: Manual de Lengua Romaní. Málaga: Ed. Diputación de Málaga. 2004).
(15) El origen heterogéneo explicaría la actual diversidad en factores tan relevantes para la antropología como son el sistema de creencias religiosas o los hábitos alimentarios.
(16) Entre los gitanos españoles, la Iglesia Evangélica de Filadelfia, la cual tiene un enorme seguimiento por parte de la comunidad gitana española, es conocida simplemente como «el culto».
(17) Los manuś hablan un dialecto romanó mas cercano al sinto que a otros dialectos romaníes. El sinto es uno de los grandes dialectos romaníes. Claramente diferenciado de los demás dialectos y muy influido del alemán y del yiddish. Se habla en Alemania, Bélgica, Francia, Holanda e Italia.
(18) El Kalderaś es otro de los grandes dialectos romaníes. Es el dialecto que se utilizó de base para los primeros intentos de estandarización, el llamado Pan Vlax. Tiene una fuerte influencia de las lenguas eslavas y del rumano. Se utiliza en Argentina, Australia, Austria, Bélgica, Chile, Colombia, Dinamarca, Ecuador, Estados Unidos, Francia, Inglaterra, México, Noruega, Polonia, Rusia y Suecia.
(19) En Inglaterra, la mayor parte de los gitanos no conocen la pogadi. Pero también amplias capas de la sociedad romaní de Rumanía no utilizan el romanó. En ocasiones por desconocimiento pero también porque tradicionalmente esos grupos romaníes (Beaś, ćurara) no han hablado romanó. Otros grupos como los erlie de Bulgaria utilizan el turco o los rumungre de Hungría el rumano.
(20) Esta es la letra compuesta por Žarko Jovanović-Jagdino (26/12/1924 Batajnica, Serbia, y fallecido el 26/3/1985 en París, Francia):
Gelem, Gelem

Gelem, gelem lungone dromençar
maladilem baxtale Rromençar.
Aj! Rrom!alen kotar tumen aven
e ćaxrençar bokhale ćhavençar?
Aj! Rrom!alen!, aj! Ćhav!alen!
Aj! Rrom!alen!, aj! Ćhav!alen!
Sàsa vi man bari famìlja
mudardǎs la i Kali Lègia.
Saren ćhindǎs vi Rromen vi Rromněn
maśkar lenθe vi tikne ćhavorren.
Aj! Rrom!alen!, aj! Ćhav!alen!
Aj! Rrom!alen!, aj! Ćhav!alen!
Putar Devl!a tě kale udara
te śaj dikhav kaj si mě manuśa.
Palem ka Зav lungone dromençar
ta ka phirav bástale Rromençar.
Aj! Rrom!alen!, aj! Ćhav!alen!
Aj! Rrom!alen!, aj! Ćhav!alen!
Opre Rroma! Isi vaxt akana!
Ajde mançar sa lumǎqe Rroma!
O kalo muj ta e kale jakha
kamàva len sar e kale drakha.
Aj! Rrom!alen!, aj! Ćhav!alen!
Aj! Rrom!alen!, aj! Ćhav!alen!

Corrí, corrí por todos los caminos.
Viví con gitanicos de gloria y alegría.
¿De dónde venís, oh primitos míos,
con vuestras caravanas y estos niños siempre hambrientos?
¡Ay! ¡Gitanos! ¡Ay! ¡Primicos míos!
también, un día, tuve yo una nación, una gran familia.
Por la demoníaca Negra Legión fue exterminada.
En sus campos de concentración fueron tronchados los gitanos y las gitanas
con sus chavorrillos en las caderas.
¡Ay! ¡Gitanos! ¡Hermanos míos de mi alma!
¡Abre, Dios, tus negras puertas
que vea yo de nuevo a mi gente
correr por los caminos
en la gloria hermana de la juerga!
¡Ay Gitanos! ¡Oh Calós de mi vida!
¡Arriba, hermanos! ¡Ahora es el momento! 
¡Vayamos juntos por esta tierra! 
¡Disfrutemos de las caras morenas y los ojos negros
que su belleza es tan dulce como las uvas negras!
¡Olé, Gitanos! ¡Olé, mi gran familia
(21) Es verdad que a consecuencia de los cada día más habituales encuentros internacionales entre personas que hablan variedades diferentes de romanó, ha ido surgiendo un romanó internacional que evita el uso de particularismos en aras a la mayor efectividad comunicativa.
(22) El Instituto de Cultura Gitana es una fundación del sector público estatal promovida por el Ministerio de Cultura cuyos objetivos son el desarrollo y la promoción de la historia, la cultura y la lengua gitanas, y la difusión de su conocimiento y reconocimiento a través de estudios, investigaciones y publicaciones.
(23) En otros países, especialmente en Rumanía, hace años que vienen publicándose este tipo de materiales.
(24) En España convivimos gitanos de diversas confesiones religiosas. Principalmente puede hablarse de católicos pero entendiendo el catolicismo al modo general español, es decir, sin una práctica cotidiana (bodas, bautismos y funerales, serían casi las únicas ocasiones para acudir a la iglesia) pero, por la educación recibida, impregnando la cotidianidad. Desde los años sesenta del siglo XX se ha instalado entre los gitanos españoles la Iglesia Evangélica de Filadelfia, la cual exige a sus fieles la asistencia cotidiana al culto. Esta confesión gana cada día adeptos y va camino de convertirse en una seña de identidad gitana, pero aún no es mayoritaria, aunque eso sí, hace mucho ruido. En lo económico, también hay una prevalencia de la venta ambulante y, efectivamente, muchos calós se sienten identificados como vendedores, pero no todos los gitanos españoles son vendedores. En el ámbito de la política, podemos decir que empieza a surgir un sentimiento étnico, pero está aún por definir. Ha habido intentos de creación de partidos políticos «nacionalistas» pero han fracasado y existe la reivindicación del establecimiento de un estatuto de autonomía cultural para la Comunidad Romaní de España pero es una reivindicación demasiado reciente que aún no ha calado en el seno de la propia comunidad.
(25) A modo de ejemplo: la liebre no se puede ni mentar entre los calós de Zafra (Badajoz), pero es un manjar apreciadísimo entre los calós de La Mancha, máxime si ha sido cazada por los galgos de un compadre que te la regala; en las bodas de Madrid se arrojan peladillas a los novios mientras se les baila como augurio de prosperidad, mientras que en Valencia los hombres de la familia depositan fuentes con dulces (frutas escarchadas, caramelos, peladillas, etc…) en una manta dispuesta a tal efecto; en algunas familias el periodo de luto requiere que los hombres se dejen la barba, mientras que en otras familias los hombres pueden afeitarse; etc…
(26) Sirva una anécdota a modo de ejemplo ilustrador: en Zafra (Badajoz), preguntados algunos gitanos y gitanas, muchos de ellos jóvenes, sobre qué les gustaría a ellos que hiciera la asociación local. Respondieron mayoritariamente que sería muy bueno conseguir que el Ayuntamiento les cediese unos terrenos para construir un salón para bodas y otras celebraciones, porque encontrar un local donde se admitieran los rituales romaníes era cada vez más difícil y costoso.

Por Nicolás Jiménez González
Instituto de Cultura Gitana

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