Víspera de Todos los Santos – 31 de octubre

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Víspera de Todos los Santos – 31 de octubre

¿Te has disfrazado de indio nativoamericano, bailarina árabe, geisha o mexicano con sarape? En la celebración de Halloween, muchas personas tanto en Estados Unidos como en las diferentes partes del mundo donde se ha adoptado esta tradición se visten con éstos y otros disfraces que fácilmente pueden cruzar la línea entre diversión y ofensa para otras culturas.

Desde hace dos años, la organización estudiantil Students Teaching About Racism in Society (STARS por sus siglas), de la Universidad de Ohio, comenzó una campaña social donde denuncia los variados disfraces que pueden considerarse simple entretenimiento, y que contribuyen a perpetuar el racismo y los estereotipos en la sociedad. Llamada “We’re a Culture, not a Costume” “Somos una cultura, no un disfraz”, la iniciativa muestra imágenes de personas que pertenecen a minorías sosteniendo imágenes de personas disfrazadas, y denuncia que se utilizan los prejucios sobre estos grupos sociales.

Así, podemos ver a un mexicano con la fotografía de alguien con un burro y un sarape, a un chico de raza negra con la foto de una persona blanca pintada de negro y con vestimenta de “gángster”, a una persona de origen asiático con la imagen de un típico “nerd”, etc. A primera vista, los atuendos de Halloween pueden no parecer ofensivos, pero si se miran de cerca queda claro que solamente se basan en estereotipos que las personas de determinadas razas o grupos sociales tienen que enfrentar todos los días.

Desde su inicio en 2010, la campaña ha recibido una gran atención por parte de medios tanto independientes como masivos, además de comentarios negativos así como positivos respecto a su mensaje , hasta de parodias ha sido objeto. Para algunas personas, se trata de no ser tan “políticamente correctos” y dejar que la gente se divierta usando los disfraces que prefiera , mientras que para otros se trata de un recordatorio de los prejucios que aún permanecen en la sociedad.

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Somos una cultura, no un disfraz

 ¿Cuáles son los orígenes de Halloween?

La palabra “Halloween” es una contracción de la expresión inglesa “All Hallow’s Eve”. Literalmente, significa “Víspera de Todos los Santos”. Aparentemente, pues, esta celebración macabra y humorística anglosajona estaría vinculada a una fiesta solemne y considerada como de estricta observancia por la Iglesia Católica: el Primero de Noviembre, festividad de Todos los Santos.

El verdadero origen de esta fiesta anglosajona es milenario y de variada procedencia. Halloween tiene una raiz céltica y otra romana. Los romanos dedicaban la fiesta denominada Feralia al descanso y la paz de los muertos, haciendo sacrificios y elevando diversas plegarias a sus dioses. También los romanos dedicaban una festividad a Pomona, la diosa de las cosechas y los frutos, cuyo símbolo es una manzana -obsérvese que uno de los juegos tradicionales del Halloween es el juego de morder la manzana (bobbing for apples)-. Pero con anterioridad, ya los pueblos celtas de Irlanda, Gales, Escocia y norte de Francia, celebraban la festividad llamada Samhain. Samhain o La Samon era un festival que ocurría entre finales de octubre y principios de noviembre, un rito en que se celebraba el final de la temporada de las cosechas y el comienzo del invierno. Los druidas, auténticos sacerdotes o chamanes célticos, creían que en una determinada noche, la del 31 de octubre, las brujas gozaban de mayor vitalidad, a los propios druidas se les concedía el don de adivinar el futuro, los límites entre el mundo de los vivos y el mundo de los muertos desaparecían completamente, e incluso, que los fantasmas de los muertos venían del otro mundo a llevarse consigo a los vivos. Por éso, en la noche de Samhain los druidas preparaban enormes fogatas y hacían conjuros, intentando ahuyentar a los malos espíritus, y la gente dejaba dulces o comida a la puerta de sus casas, en la creencia de que los difuntos, a quienes las leyendas les atribuían la autoría de las más crueles atrocidades, se irían contentos y les dejarían en paz. En aquellas gentes, para las que cualquier hecho de la naturaleza era poco menos que profético, la noche de Samhain abría el largo y crudo invierno por el que vagaban perdidos los fantasmas de los muertos del último año en busca de cuerpos que poseer para transitar al otro mundo, hasta la llegada de la primavera cuando los días son más largos y las tinieblas menguan.

Cuando el Cristianismo llega a los pueblos célticos, la tradición del Samhain no desaparece, pese a los esfuerzos realizados por la Iglesia Católica para eliminar supersticiones paganas que pudieran entroncar con el satanismo o culto al diablo. Sin embargo la fiesta del Samhain sufre alguna transformación. En el calendario gregoriano, el 1 de noviembre pasó a ser el día de Todos los Santos; el Samhain, la víspera de Todos los Santos, pasó a denominarse All-hallows Eve y, actualmente, por contracción de la expresión, Halloween; y por su parte, el Día de los Todos los Difuntos o Día de Todas las Almas pasó a ser el 2 de noviembre. Las tres celebraciones juntas, “Eve of All Saints”, “Day of All Saints”, and “Day of All Souls”, se denominan en la tradición irlandesa Hallowmas.

A mediados del siglo XVIII, los emigrantes irlandeses empiezan a llegar a América. Con ellos llegan su cultura, su folclore, sus tradiciones, su Halloween… En un primer momento Halloween sufre una fuerte represión por parte de las autoridades de Nueva Inglaterra, de arraigada tradición luterana. Pero a finales del siglo XIX, los Estados Unidos reciben una nueva oleada de inmigrantes de origen céltico. La fiesta de Halloween, en América, se mezcla con otras creencias prehispánicas ; fiestas dedicadas al culto a los muertos . El Halloween incluye entre sus tradiciones el contar historias de fantasmas  y la realización de travesuras, bromas o los bailes tradicionales. La gente comienza a confeccionar disfraces  o trajes para Halloween .

Así, en Estados Unidos, Halloween, “evoluciona” y se “desentiende” de la tradición cristiana. Halloween se convierte en una noche con aura de débil misterio, brujas, fantasmas, duendes, espíritus, pero sin que se pierda el ánimo festivo y el buen humor. Una noche de dulces, bromas, disfraces y películas de terror, perdidos ya los miedos atávicos de los viejos ancestros irlandeses.

Cuando se logran sincretizar las ideologías y símbolos de dos lenguajes, de culturas diferentes se puede enriquecer, y puede convivir el Halloween con Fieles Difuntos, entendiendo que cada uno pertenece a un sistema de códigos diferente, pero que se puede amalgamar.

Referencias:
Expokmars .Costumbres de Halloween en el mundo celta, de Bettina Arnold ¡ Qué Viva el Día de Muertos ! – Rituales que hay que vivir en torno a la muerte . Páginas Mexicanas.

Victoria Yapur

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