Guerra fría en la República Siria

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Hay mucho más en el conflicto de Siria de lo que se observa a simple vista. Siria es actualmente el escenario de una guerra fría entre Estados Unidos, la OTAN, Israel y el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), por un lado, y Rusia, China, Irán y el Bloque de la Resistencia, por otro. En medio de la lucha entre el Gobierno sirio y las fuerzas antigubernamentales, también una intensa guerra de inteligencia ha ido teniendo lugar. El servicio de inteligencia de Alemania, el Bundes Nachrichtendienst (BND, Servicio Federal de Inteligencia) ha ido señalando con su dedo a al-Qaeda por los atentados (terroristas) en Siria. Esto, sin embargo, posee el efecto de ocultar y retirar el papel que los servicios de inteligencia de Estados Unidos y sus aliados han desempeñado.

Mediante la atribución (de los atentados) a al-Qaeda, el BND está ayudando a que Washington y sus aliados consigan liberarse de responsabilidad o culpa. Si bien es cierto que al-Qaeda es mucho más que una baza de la inteligencia estadounidense, la organización y el sello de al-Qaeda son usados para camuflar las operaciones de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y otros servicios de inteligencia adscritos. Asimismo, intelectuales y científicos sirios, según se ha informado, han sido asesinados en Damasco. Como en Iraq e Irán, probablemente es obra del Mossad de Israel y parte de la política de Tel Aviv consistente en inutilizar el progreso científico y tecnológico en Estados enemigos. Fuentes informadas en Washington han aclarado ya, que Israel está ayudando al Ejército Libre Sirio y participando activamente en la guerra de inteligencia contra Siria. Un oficial estadounidense, del que no se ha dado el nombre, ha confirmado a David Ignatius que tanto la CIA como el Mossad están involucrados en Siria. De acuerdo con sus propias palabras: “Los objetivos de la inteligencia israelí también están operando en la frontera de Siria, aunque mantienen un bajo perfil”. Un desertor catarí en Venezuela, según se ha informado, ha divulgado que los cataríes han encargado trabajo de inteligencia contra Siria junto a la CIA y el Mossad.

El atentado de la sede central de la Seguridad Nacional Siria y su Unidad de Crisis en Damasco

Hay todavía muchas preguntas sin respuesta sobre el atentado terrorista en el barrio noroccidental damasquino de Al-Rawda, el 18 de julio de 2012. Muy poco se sabe realmente acerca de lo que sucedió con exactitud. Es más, la televisión siria y los medios no mostraron escenas de la explosión como aquellas a las que la gente ha llegado a acostumbrarse. Esto quizá se deba al tipo, basado en la seguridad, de la ubicación de la voladura.

Los miembros clave de la seguridad de Siria y la estructura del mando militar, Dawoud Rajiha, Assef Shawkat, y Hassan Turkmani, fueron todos asesinados el 18 de julio. Rajiha era el Ministro de Defensa sirio, diputado Primer Ministro, y diputado comandante en jefe de las Fuerzas Armadas sirias. Assef Shawkat, el diputado sirio Ministro de Defensa y marido de Bushra, la hermana mayor de Bashar Al-Assad. Hassan Turkmani, el ayudante sirio en la Vicepresidencia, jefe de las operaciones de gestión de crisis, y el general de ejército que había sido anteriormente Ministro de Defensa, de 2004 a 2009. También Hisham Ikhtiyar (Bakhtiar/Bakhtyar), el jefe de la Oficina Nacional Siria, quien resultó asimismo herido en el atentado, moriría, a causa de las heridas que sufrió, dos días después, el 20 de julio. Todos estos hombres integraban la denominada Unidad de Crisis.

También un momento debería tomarse para destacar que los antecedentes biográficos de estos oficiales sirios de alto rango rebaten los argumentos que sostienen que el Gobierno sirio es un régimen alauí. Mientras que Shawkat era un alauí, Rajiha era un cristiano ortodoxo griego, Ikhtiyar un musulmán sunní, y Turkmani era tanto de etnia turcomana como de confesión musulmana sunní.

El asesinato de los miembros de la Unidad de Crisis fue ejecutado por un Servicio Extranjero de Inteligencia

Las fuentes saudíes han aprovechado la oportunidad para informar que los oficiales sirios fueron asesinados por Maher Al-Assad, el comandante de la Guardia Republicana Siria y hermano menor del Presidente Al-Assad, a causa de una ruptura entre los que vieron la ayuda del general como una solución política por encima de una solución de combate. Fuentes pakistaníes, que aseguran estar recibiendo informes de los autores del atentado del 18 de julio, contradijeron el informe al decir que también Maher Al-Assad era un objetivo y que fue herido durante el ataque. La fuente pakistaní publicó lo siguiente:

“Todo el mundo llegó a tiempo, pero Maher Al-Assad no apareció. Dos hombres responsables de la misión esperaron un rato y apretaron el botón de control remoto cuando el temido general tomó asiento”, dijo la fuente (Ejército Libre Sirio).

“Nuestros hombres filmaron desde una distancia segura el video que sería hecho público a su debido tiempo”, reveló él a su corresponsal (que es Naveed Ahmad). Uno de los dos temerarios era un empleado del Gobierno y trabajaba en la misma oficina en que el artefacto fue colocado, mientras que el otro era un desconocido, según la fuente (Ejército Libre Sirio).

Las fuentes (Ejército Libre Sirio) dijeron que Maher había llevado a su mejor amigo, Ghassan Bilal, al encuentro también. Maher Al-Assad, que nunca fue visto en el funeral de los asesores de seguridad clave asesinados en el ataque, fue en realidad gravemente herido y, según una fuente, quedó discapacitado.

Lo que la fuente pakistaní revela es poco fidedigno por varias razones. Una de ellas es que la credibilidad del Ejército Libre Sirio (ELS) es extremadamente cuestionable. El Ejército Libre Sirio tiene un innegable récord en propaganda chapucera y falaz. Siria ha rechazado también quejas por la implicación del ELS y las afirmaciones de que el explosivo funcionó por control remoto. Al-Manar, de Líbano, que es el medio de comunicación de Hezbollah, ha informado de que había dos artefactos explosivos y de que el primero fue realmente desactivado por Assef Shawkat antes de que el segundo explotase.

Éste fue en verdad el segundo intento de asesinato de esta reunión de oficiales de asuntos militares, de seguridad y de inteligencia sirios. El descontrolado Ejército Libre Sirio, cuyo reinado de terror ha visto brutal y absurdos ataques sobre la población civil, y diversos actos de ilegalidad y terrorismo, había reivindicado el 20 de mayo los asesinatos de estos mismos oficiales sirios antes, así como los del Ministro del Interior Mohammed Shaar y del líder del Partido Baath Mohammad Saeed Bkheitan. Las reivindicaciones del Ejército Libre Sirio vinieron a ser falsas la primera vez en que los mencionados oficiales sirios asesinados aparecieron en televisión y desmintieron las afirmaciones del ELS. Esta vez, sin embargo, no se había dado crédito inmediato y hubo silencio acerca de los crímenes.

El Ejército Libre Sirio fue el más probablemente eludido por los Estados Unidos y sus aliados por este ataque selectivo. En vez de encargar la agresión al Ejército Libre Sirio, la operación, con probabilidad, o fue dirigida por la agencia de inteligencia de un Estado de la OTAN o del Consejo de Cooperación del Golfo, o por un consorcio de agencias de inteligencia que intentan derrocar al Gobierno sirio.

Una damasquina operación Ajax

El ataque sobre el Cuartel Nacional de Seguridad Sirio en Al-Rawda fue un hecho meticulosamente calculado, que fue sincronizado con el asalto a Damasco por los diversos grupos armados que operaban bajo el paraguas y el estandarte del Ejército Libre Sirio. Está claro que los Estados Unidos y sus aliados más o menos emplearon el mismo guión táctico en Damasco que los empleados en 2011 para derrocar al Gobierno de la Jamahiriya en Trípoli. Ambos son reencarnaciones modernas de la infame Operación Ajax, que fue una operación de inteligencia emprendida por los gobiernos estadounidense y británico para derrocar al Gobierno democrático del Primer Ministro Mohammed Mossadegh, en Irán. Washington y Londres implantaron una dictadura brutal y represora bajo el shah Mohammed-Reza en el lugar del Gobierno del doctor Mossadegh, e Irán fue transformado a partir de una monarquía constitucional en una monarquía absoluta de facto.

El propósito del ataque sobre los oficiales sirios de alto rango, particularmente importantes figuras del aparato militar y de seguridad que ha sido la columna vertebral del régimen sirio era de doble intencionalidad. El propósito de la agresión era paralizar la estructura de mando de Siria con el objetivo de desestabilizar la resistencia a las fuerzas antigubernamentales y crear pánico dentro de la jerarquía del Gobierno sirio y del Ejército. Se suponía que este golpe psicológico iba dirigido a causar miedo, deserciones y traiciones cuando las fuerzas antigubernamentales atacaran los accesos a la capital siria.

Los principales medios de comunicación, en la terminología de lo que el erudito Edward Said llamó expertos en “fabricación de imagen”, jugaron asimismo un papel colaborador en el asedio, patrocinado por EEUU, de Damasco.

Asegurar un monopolio informativo y sobre los rumores ha sido también parte de la guerra de inteligencia y un objetivo de los Estados Unidos y sus aliados. Ésta es la razón por la que las señales de las emisoras sirias han sido suspendidas desde la Organización de Comunicaciones por Satélite Árabe (Arabsat) y las retroalimentaciones por satélite Nilesat. Esto tiene la finalidad de prevenir que Siria refute las afirmaciones de los Estados Unidos y sus aliados y representantes. De igual modo, EEUU y la Unión Europea están intentando cortar y bloquear las estaciones iraníes, las cuales están desafiando los relatos de los principales medios de comunicación en los Estados de la OTAN y del Consejo de Cooperación del Golfo. Éste es asimismo el motivo por el que los medios estadounidenses y británicos condenaron muy decididamente a los medios iraníes, rusos y chinos por su cobertura informativa de la crisis siria, los cuales (dichos medios) desafían la corriente de desinformación que proviene de las decadentes cadenas CNN, Fox News, France 24 y Al Jazeera.

Al igual que la Operación Ajax en 1953, en la que la estatal Corporación de Transmisión Británica (BBC) tomó parte, los principales medios de transmisión de los Estados de la Alianza Atántica y del CCG han sido sincronizados para dar forma a los acontecimientos sobre el terreno. La guerra mediática se intensificó cuando las fuerzas antigubernamentales emprendieron su ataque a Damasco. El objetivo era avivar pánico y temor, con la expectativa de conseguir que el Gobierno y el Ejército sirios se dispersaran y perdieran la esperanza, en vez de enfrentarse a las fuerzas antigubernamentales. Las metas últimas son desmoralizar a la población siria y debilitar el apoyo interno, nacional, al Gobierno sirio.

Las noticias de los medios de los Estados de la OTAN y del CCG insinuaron que el Presidente Assad y su familia huyeron desde Damasco hacia Latakia y que buscarían asilo en la Federación Rusa. Nuevamente, los objetivos eran causar pánico, y tanto el Gobierno de Siria como el de Rusia rechazaron las falsas afirmaciones. Según el Primer Ministro ruso, Sergei Lavrov, “ni siquiera estaba pensando en” escapar a Rusia. Esto fue una repetición de la mentira del titular de Exteriores británico William Hague, en 2011, de que Muammar Qaddafi había huido desde Libia a Venezuela. Esta conducta encaja en la línea de la afirmación falsa del Primer Ministro británico David Cameron de que Vladimir Putin le había contado que el Presidente Assad había caído.

Un nuevo jefe de inteligencia saudí: regreso del Príncipe “Bandar Bush”

Poco después del atentado del Cuartel de Seguridad Nacional sirio, un Real Decreto del 19 de julio fue promulgado para reemplazar al Príncipe Muqrin (Mogren) ben Abdulaziz Al-Saud por el Príncipe Bandar ben Sultan Al-Saud como director general de la Agencia de Inteligencia Exterior del Reino de Arabia Saudí, Al-Istikhbarat Al-Amah (Inteligencia General).

Desde 2005, el Prícipe Bandar ha sido el Secretario General del Consejo de Seguridad Nacional Árabe Saudí, pero su nuevo nombramiento ha llamado la atención y está siendo usado para inferir que Arabia Saudí tiene una política exterior mucho más agresiva. Lo que el nombramiento refleja es que Arabia Saudí está enteramente al servicio de los Estados Unidos en sus guerras de inteligencia contra Siria e Irán, y que los hombres de Washington en Riyadh llevan un rígido control de la inteligencia, de la seguridad y del aparato militar de Arabia Saudí. En palabras del experto saudí Jamal Kasshoggi y el jefe de la cadena, con sede en Bahrein, Al-Arab: “Bandar es muy agresivo, no es en absoluto un prudente diplomático saudí. Si el objetivo es derribar a Assad de manera rápida y veloz, tendrá las manos libres para hacer lo que crea necesario”.

El Príncipe Bandar, el hijo del fallecido Sultán ben Abdulaziz Al-Saud, ha sido una de las figuras centrales en la creación de al-Qaeda y en el manejo de grupos militantes como herramientas geopolíticas para Washington desde la Guerra Fría. Él fue el embajador saudí en Estados Unidos de 1983 a 2005. Ha sido una figura clave en la guerra de inteligencia en Líbano contra Hezbollah y sus aliados, y se involucró en la exportación de Fatah al-Islam al Líbano en un intento de ayudar a la familia Hariri a combatir a Hezbollah y a la Coalición Alianza 8.

Como él era el embajador saudí en Washington, llegó a ser la figura clave en las relaciones entre Arabia Saudí y Estados Unidos, y desarrolló estrechos lazos con la familia Bush, lo cual consiguió que se ganara el nombre de “Bandar Bush”. Se ha informado de que la relación fue tan íntima que el Servicio Secreto de Estados Unidos fue parte de su equipo de seguridad. Más aún, él ha tenido una larga historia con Robert Gates, que empezó desde que Gates era miembro de la CIA y ayudó a movilizar combatientes en Afganistán contra los soviéticos.

En 2009, Bandar tal vez hubiera intentado emprender un golpe de Estado silencioso en Arabia Saudí para imponer a su padre, Príncipe Heredero de la Corona del Sultanato, como el nuevo monarca absoluto de Arabia Saudí. No fue visto durante varios años y puede que haya sido, de algún modo, confinado. Las cosas cambiaron, sin embargo, en 2011, con la Primavera Árabe: el Príncipe Bandar, hombre de Washington, fue visto de nuevo en público.

Puede que también Bandar sea una figura clave en las negociaciones saudíes con Pakistán para adquirir bombas nucleares. United Press International escribe:

“Como Irán llegue a ser más peligrosa y los Estados Unidos lleguen a ser más reticentes a tomar parte en misiones militares en el exterior, quizás Pakistán y Arabia Saudí consideren que la cooperación militar y nuclear renovada sea la mejor manera de asegurar sus intereses”, observaron Christopher Clary y Mara E. Karlin, ex consejeros de la política del Pentágono en el Sur de Asia y Oriente Medio.

El cuadro que UPI pinta realmente es engañoso. Si alguien está empujando a los saudíes a adquirir armas nucleares, ése es Washington. Los Estados Unidos han estado también suministrando armamento pesado al régimen saudí y al Consejo de Cooperación del Golfo por las mismas razones. Una dimensión de la estrategia estadounidense es clara: Washington apunta a la creación de múltiples y en curso conflictos contenidos en Oriente Medio para ensangrentar la región y mantenerla inmovilizada. Como los israelíes, Estados Unidos desea una guerra civil perpetua en Irak, Líbano, Yemen, Siria, e incluso en Turquía. Habiendo sido embaucado en la quema de sus naves con Siria, el Gobierno turco ha sentado las bases para la desestabilización de la República turca.

El cuento de los dos cuarteles generales de seguridad

Días después del nombramiento del Príncipe Bandar y del ataque de la Unidad de Crisis siria, una agresión sobre el Cuartel de Inteligencia General en Riyadh fue cubierto por Al-Fajr Press, de Yemen, y, luego, ampliamente difundido por los medios iraníes. Se informó de que la explosión había acabado con la vida del hombre número dos de Bandar, el diputado director general de la inteligencia exterior saudí, mientras estaba entrando en el edificio. También están circulando rumores de que tal vez Bandar haya sido herido o asesinado. Arabia Saudí ha permanecido en silencio respecto al asunto.

La explosión en Riyadh no es una mera coincidencia. Es una respuesta en forma de represalia por la explosión en el Cuartel de Seguridad Nacional de Siria. Las posibilidades de que los sirios ejecutasen la operación mientras todas sus energías están siendo gastadas en la lucha contra el asedio de su país, dirigido por Estados Unidos, son residuales, pero todavía no descartables. Esto es especulación, pero lo más probable es que uno de los amigos y aliados de Siria tomara represalias contra los saudíes por su implicación en el ataque a la Unidad de Crisis en Damasco.

Una bomba de control remoto fue asimismo descubierta delante de un edificio de la Inteligencia yemení en Adén, el 22 de julio de 2012. El suceso vino poco después de que un oficial de la Inteligencia yemení muriera tras un ataque selectivo en la provincia de Bayda. Lo que esto significa es un asunto de especulación, pero lo que está claro es que el aparato de inteligencia de los Estados árabes está siendo un blanco selectivo. Hay una totalmente externa guerra de inteligencia en Oriente Medio y hay probablemente alianzas de escenarios contrapuestos.

La política de “redirección” de la administración Bush Jr. es evidente bajo Obama

En Yemen, el ejército nacional ha sido exitosamente fracturado y dividido, lo cual es exactamente lo que Washington DC y sus aliados de la OTAN y del CCG quieren reproducir en Siria. El cambio de régimen no es su único objetivo; se persigue la destrucción y balcanización de la República Árabe Siria. Desean balcanismo y sectarización que eche raíces en Siria y a través de Oriente Medio. Para parafraesar, cuando los denominados líderes espirituales del Ejército Libre Sirio y las fuerzas antigubernamentales comienzan a decir que “Israel y los sunníes son aliados contra los shiíes” o que “todos los alauíes deben ser aniquilados”, está claro que la meta final es dividir regionalmente y conquistar los pueblos del Medio Oriente enfrentándolos a unos contra otros.

Esto es parte de la política de Oriente Medio que la Casa Blanca con Bush Jr. denominó la “redirección”, en 2007: “la “redirección”, como algo dentro de lo que la Casa Blanca ha llamado la nueva estrategia, ha llevado a los Estados Unidos más cerca de una confrontación abierta con Irán, en partes de la región, impulsado ello para extender conflictos sectarios entre musulmanes shiíes y sunníes. Robert Gates, antiguo compañero de Bandar, fue llevado al Pentágono para supervisar la “redirección”, y mantenido por Barack Obama, cuyo discurso “Un Nuevo Comienzo”, en El Cairo, es una extensión de esta política. Para The New Yorker es conveniente indicar lo que la política de “redirección” empezó a poner en funcionamiento: “(Washington) ha tomado también parte en operaciones clandestinas dirigidas a Irán y a su aliada Siria. Una consecuencia de estas actividades ha sido el reforzamiento de grupos extremistas sunníes que propugnan una visión militante del Islam y que son hostiles a América y simpatizantes de Al Qaeda”.

A pesar de la posición política que uno adopte acerca del Presidente Assad y su gobierno, lo que tiene que resaltarse es que los gobiernos de Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Turquía, Arabia Saudí y Catar, no se están viendo envueltos bajo el manto de la denominada “comunidad internacional” sobre la base de la preocupación por el pueblo sirio y el bienestar de éste. Por causa de ellos, las palabras “manifestante” y “activista” han sido secuestradas por las milicias antigubernamentales y los servicios de inteligencia extranjeros. El humanitarismo y los derechos humanos no son el motivo para La implicación estadounidense. Esto es un cuento de hadas para los ingenuos. El oportunismo geopolítico está en juego y todas las partes involucradas tienen sangre en sus manos a expensas del pueblo sirio.

El autor de este texto es Mahdi Darius Nazemroaya, autor ganador de premios y analista geopolítico. Es el autor de “La globalización de la OTAN” (Clarity Press) y de una obra de próxima aparición titulada “La guerra en Libia y la recolonización de África”. Asimismo, ha colaborado en muchas otras obras, que abordan desde la crítica cultural a las relaciones internacionales. Es sociólogo e investigador asociado en el Centro de Investigación sobre la Globalización (CRG, por sus siglas en inglés), un colaborador en la Fundación Cultural Estratégica, en Moscú, y miembro del Comité Científico de Geopolítica, en Italia. También ha hablado de Oriente Medio y de cuestiones de relaciones internacionales en varios noticieros de cadenas de televisión, incluidas Al Jazeera, TeleSur y Russia Today. Sus escritos han sido traducidos a más de veinte idiomas. En 2011 fue galardonado con el Primer Premio Nacional de la Asociación Mexicana de Prensa por su labor de periodismo de investigación internacional.

El texto original: http://globalresearch.ca/index.php?context=vaaid=32134
Con información de http://thescarletrevolutionary.wordpress.com y La Cosmogonía Árabe en la mirada de Aisar Albornoz.

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EUA se queda solo en ataque a Siria

Un frío encuentro entre el presidente de Estados Unidos, Barack Obama y su par ruso, Vladimir Putin, fue captado por las cámaras
Un frío encuentro entre el presidente de Estados Unidos, Barack Obama y su par ruso, Vladimir Putin, fue captado por las cámaras

El presidente de EUA, Barack Obama, enfrentó el jueves una creciente presión de líderes mundiales para que no lance ataques militares contra Siria, con muchos mostrando temores de que una acción de este tipo dañaría a la economía mundial y dispararía los precios del petróleo.

El Grupo de las 20 economías desarrolladas y en vías de desarrollo (G-20) se reúne en San Petersburgo para tratar de forjar un frente unido sobre crecimiento económico, comercio, transparencia de la banca y combate a la evasión tributaria.

Pero el grupo, que abarca a dos tercios de la población mundial y a 90% de su producción, está dividido sobre temas que van desde la decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos de terminar con su programa de estímulo para la economía hasta la guerra civil en Siria.

El mandatario ruso, Vladimir Putin, saludó a Obama con una sonrisa forzada y un apretón de manos formal, una clara señal de las diferencias entre ambos sobre cómo responder al ataque con armas químicas en Siria.

Ambos líderes intercambiaron cumplidos y se estrecharon la mano para las cámaras.

Putin quiere usar la reunión para convencer a Obama de que no lance una acción militar contra el presidente sirio, Bashar al-Assad, por un ataque con armas químicas del que Washington culpa a fuerzas gubernamentales.

El enfrentamiento sobre Siria eclipsó las discusiones sobre cómo revivir el crecimiento, pero no antes de que en el grupo se vieran divisiones respecto al plan de Estados Unidos de relajar su programa de estímulo.

El primer round en la cumbre fue para Putin, dado que China, los BRICS, la Unión Europea y el Papa Francisco -en una carta a los líderes del G-20- se alinearon más con él que con Obama sobre la posibilidad y legitimidad de una intervención armada.

“Una acción militar tendría un impacto negativo sobre la economía global, especialmente sobre el precio del petróleo; causará un alza en el precio del petróleo”, dijo el viceministro de Finanzas de China, Zhu Guangyao.

Más tarde el jueves, el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, dijo en una cena que cualquier acción militar en Siria debe contar con el respaldo del Consejo de Seguridad de la ONU.

“Tenemos que recordar: cada día que perdemos es un día en que civiles inocentes mueren”, dijo según lo citó la ONU. “No hay una solución militar”.

Líderes del grupo BRICS de economías emergentes expresaron preocupación durante las conversaciones del G-20 de que un ataque militar contra Siria pueda dañar a la economía mundial, dijo el portavoz de Putin.

El Papa llamó a los líderes a “dejar a un lado la persecución fútil de una solución militar”. También invitó a los 1,200 millones de católicos y a personas de otros credos a unirse a él en un día de oración y ayuno el sábado para poner fin a la guerra civil.

Líderes de la UE, usualmente fuertes aliados de Estados Unidos, describieron el ataque del 21 de agosto cerca de Damasco, que mató a cerca de 1,400 personas, como “aborrecible”, pero agregaron que “no existe una solución militar para el conflicto sirio”.

Putin, el aliado más importante de Assad, fue aislado por su postura sobre Siria en una reunión del G-8 en junio, la última gran reunión de potencias mundiales. Ahora podría desquitarse de Obama, quien recientemente lo comparó con un “niño aburrido en la parte de atrás de la sala de clases”.

Sólo Francia, que se prepara para unirse a una acción militar estadounidense, ha apoyado a Obama.

La canciller alemana, Angela Merkel, dijo que no ve posibilidades de acuerdo entre Putin y Obama sobre Siria. Las relaciones entre las potencias empeoraron cuando Rusia le dio asilo temporal al ex contratista de seguridad estadounidense Edward Snowden, quien filtró detalles de los programas de inteligencia de Washington.

Con pocas probabilidades de contar con el respaldo de Pekín y de Moscú en el Consejo de Seguridad de la ONU, donde ambos países tienen poder de veto, Obama está buscando la aprobación del Congreso de su país.

Putin afirma que fuerzas rebeles podrían haber realizado el ataque con gas y que cualquier ataque militar sin la aprobación del Consejo de Seguridad violaría la legislación internacional, una opinión que está siendo cada vez más respaldada públicamente por otros.

Los ministros de Relaciones Exteriores de estados clave del G-20 -que incluye a los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU- también discutirán sobre Siria en el marco de la reunión.

PÉRDIDA DE ARMONIA

El G-20 logró una cooperación sin precedentes entre países desarrollados y naciones emergentes para evitar el colapso económico durante la crisis financiera del 2009, pero ahora la armonía se ha perdido.

Las economías emergentes del grupo BRICS -Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica- llamaron al G-20 a impulsar la demanda global y a asegurar que cualquier cambio en política monetaria esté bien anunciado.

El llamado refleja las preocupaciones entre naciones en desarrollo por la posibilidad de que la Reserva Federal estadounidense reduzca su política monetaria ultra expansiva y una visión de que Europa no está haciendo lo suficiente para promover una recuperación impulsada por la demanda.

Rusia y China también unieron fuerzas al advertir sobre el impacto potencial de que la Fed ponga fin a su programa de compras de bonos para estimular a la economía.

Con información de : El Economista

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Obama y el factor Putin – Por Ángel Guerra Cabrera

Obama y el factor Putin
Obama y el factor Putin

Algo demasiado ominoso para ser mencionado empuja al vacilante Obama ciegamente hacia el abismo. El uso del gas sarín por el presidente Bashar Assad “contra su propio pueblo” es un argumento tan desfachatado como el de las armas de destrucción masiva de Irak si uno se guía por el documento “probatorio” colgado por Washington en Internet.

Aunque la potencia imperial presume ser el guardián de la democracia, de nada han valido hasta ahora la mayoritaria negativa de su electorado a aprobar el descabellado ataque a Siria, ni la reticencia de muchísimos legisladores que deberán concurrir a elecciones en 14 meses. Ni que su faldero Cameron deserte precipitadamente rompiendo la histórica alianza anglosajona bajo la presión de un pueblo harto de guerras coloniales, que es lo que obligó al parlamento a negarle la luz verde. Tampoco ha servido que el hasta aquí obediente secretario general de la ONU Ban Ki-moon alerte que el ataque estadunidense aumentará el baño de sangre y que es contrario a la Carta de Naciones Unidas porque ni se realiza en defensa propia ni tiene la aprobación del Consejo de Seguridad. La OTAN no participará en la operación y se afirma por la televisión rusa RT que 12 de sus miembros se oponen.

Hace por lo menos dos años el ocupante de la Casa Blanca dijo que Assad debía irse. Desde entonces comenzó la primera parte de esta guerra imperialista. Se inició una carrera silenciosa de los servicios especiales estadunidenses, ingleses y franceses para infiltrar en Siria a una jauría furiosa de fanáticos ligados a Al Queda y mercenarios de distinto pelaje financiados y armados por las monarquías saudita y qatarí con el apoyo logístico de Turquía. En el país árabe, no hay duda, hubo importantes protestas populares, pero fueron secuestradas y derivadas a una espantosa guerra sectaria.

El ejército sirio, pese a no parecer especialmente entrenado para enfrentar fuerzas irregulares, ha logrado asestar duros golpes a los grupos armados y colocarse en una situación militarmente ventajosa. Es evidente que cuenta con apoyo de sectores de la inteligente y patriótica población siria que no quieren ser gobernados por un califato de Al Qaeda ni ver su país convertido de nuevo en colonia.

La ventaja militar lograda por Assad y otros hechos mencionados en mi artículo anterior, al que debe añadirse las influyentes exigencias de los fabricantes de armas (La Jornada, 29 de agosto) obran indudablemente a favor de la premura de Obama por intervenir militarmente para debilitar al ejército sirio. Pero luego de consultar confiables expertos en finanzas internacionales no descarto la urgencia de usar la guerra como cortina de humo para ocultar el incontrolable agujero negro en el sistema financiero de Estados Unidos que amenazaría de modo inminente con triturar al dólar. Obama según esto no querría pasar a la historia como el presidente que hundió al símbolo mágico de la hegemonía estadunidense.

Y no parece descabellada la hipótesis puesto que si algo no quiere aceptar Washington es el evidente declive de su hegemonía. Hasta el punto de empujarlo, con tantos factores en contra, a una aventura de consecuencias imprevisibles, seguramente trágicas y muy probablemente causantes de una catástrofe apocalíptica. Nunca desde la crisis de los misiles en Cuba se ha sentido tan cerca el peligro de guerra nuclear, cualquiera que sea el plan de ataque de Estados Unidos contra Siria.

En la guerra los planes casi nunca salen exactamente como se conciben. Por eso los grandes estrategas se han caracterizado siempre por imaginar los posibles escenarios de antemano y poseer la agilidad mental y la audacia para realizar sobre la marcha cuantos cambios requiera el plan originalmente concebido. Pero en este caso ni el más brillante jefe militar de Estados Unidos contará con opciones plausibles a menos que Siria, Hezbolá, Irán y, por supuesto Rusia y China, se dejen llevar mansamente al matadero.

Comencemos por asentar que no hay certeza de que un ataque con misiles, combinado o no con incursiones de la aviación, no termine por convertirse en una guerra general.

Mientras tanto la armada rusa hizo “ajustes” para reforzar su presencia en el Mediterráneo enviando dos buques de asalto anfibio y uno de reconocimiento. Putin podría mostrar al aturdido Obama una puerta de salida airosa que no ponga en riesgo la paz mundial en el marco de la reunión del G20 si aquel aceptara hablar en igualdad de condiciones con el lúcido líder ruso.

Con información de : La Jornada

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