La estrategia de la hermandad musulmana

Los “hermanitos” armados hasta los dientes con armas largas para atacar a la policía, ejército, cristianos coptos, laicos, la izquierda y el pueblo en general
Los “pacíficos” Hermanos Musulmanes armados hasta los dientes con armas largas para atacar a la policía, ejército, cristianos coptos, laicos, la izquierda y el pueblo en general. ©Resistencia Libia

“Si Dios decreta que tenemos que caminar por siete mares de sangre y que la región entera tiene que hundirse en la sangre para obtener venganza por el honor y dignidad, entonces nosotros caminaremos por los mares de sangre.”

(Radio Damasco, 11 de junio de 1967)

El 14 de agosto de 2013 sucedió lo que muchos esperaban. Las fuerzas del Estado egipcio  procedieron a ejecutar el levantamiento forzoso de todos los campamentos de protestas de los seguidores de la Hermandad Musulmana en las importantes ciudades egipcias de Nasser y Giza. Varios medios internacionales insistieron en resaltar y magnificar las cifras no menos importantes de muertos y heridos producto de la violencia generada por la acción del ejército egipcio y la resistencia de los seguidores del depuesto presidente egipcio Mohamed Mursi. La acción de las fuerzas egipcias encontró resistencia armada por parte de los milicianos de la Hermandad Musulmana que no dudaron en responder con igual poder de fuego. Imágenes impactantes de fuego cruzado nunca aparecieron en los primeros momentos de los eventos.

La información estaba claramente parcializada y dominada por Al-Jazzera, (claramente alineada con EEUU), que colocaba a los islamistas como víctimas de una clara represión. De los policías y militares muertos nada se comentó en los mismos medios. Hoy comienzan a circular  por los medios alternativos. Cabe destacar que desde el derrocamiento de Mursi, el pasado mes de julio, los manifestantes islamistas habían llevado al país a una virtual paralización de todas sus actividades habituales y generado conatos de violencia sectaria en todo el país , atacando iglesias coptas y a los grupos afectos al gobierno de transición dirigido por Adli Mansour y el general Abdel Fatah Al Sisi.

Las fuerzas militares egipcias pretendían con esta acción el restablecimiento del orden público, romper con la resistencia de la Hermandad Musulmana para continuar con el proceso de transición y arribar de forma pacífica a las elecciones presidenciales previstas para febrero del próximo año. El actual gobierno dirigido por Adli Mansour había hecho reiterados llamados a la dirigencia de la Hermandad Musulmana para que no siguiera utilizando a los manifestantes pro-Mursi como “escudos humanos” para el momento en que venciera el plazo hecho por las Fuerzas Armadas Egipcias para iniciar el desalojo de las ciudades tomadas. Cientos de mujeres y niños estuvieron presentes en dichas concentraciones y presenciaron los eventos dolorosos y brutales del desalojo, y fueron utilizados como escudos por los islamistas armados.

La estrategia de la Hermandad Musulmana ha consistido históricamente en victimizarse ante la comunidad internacional por la represión; antes, del dictador Hosni Mubarak (gobierno en el que participó la Hermandad Musulmana hasta sus últimos días), y hoy se victimizan por la represión del gobierno de transición. Para ello han contado con el apoyo de los medios trans-nacionales y fundamentalmente de Al-Jazzera. Pero ninguno de estos medios se atreve a difundir la noticia de que grupos comandos jihadistas-mercenarios traídos de Siria y Libia han ejecutados acciones terroristas contra las instalaciones militares egipcias en el Sinaí y en todo el país, pretendiendo con esto presentar una imagen de caos e ingobernabilidad de Egipto. Tampoco dicen nada sobre el apoyo que Al-Qaeda se encuentra brindando a la Hermandad Musulmana.

El frente Tamarrud (responsables de las grandes movilizaciones previas al derrocamiento de Mohamad Mursi) y La Corriente Popular Egipcia, el más importante frente de izquierda de Egipto y encabezado por el muy popular ex candidato presidencial Hamdeen Sabbahi, sostienen que la Hermandad Musulmana es responsable principal de la violencia del miércoles pasado debido a que el grupo islamista ha “elegido un escenario de enfrentamiento con el Estado” y llaman a la conformación de comités de defensas populares para apoyar al gobierno transitorio.

Una posible guerra civil en Egipto sería la cruel situación más ansiada por la Hermandad Musulmana, los Estados Unidos e Israel. Si bien es cierto que los estrategas estadounidenses poseen una gran influencia dentro de la cúpula militar egipcia, saben que los últimos eventos acaecidos en ese país han develado la responsabilidad de los Estados Unidos, la Unión Europea y las petro-monarquías del Golfo por su apoyo a la Hermandad Musulmana. La situación que vive el pueblo egipcio ha radicalizado a muchos grupos dentro de las Fuerzas Armadas, razón que motiva hoy fuertes dudas y desconfianza por parte de los estrategas halcones imperiales hacia los militares de ese país.

El criminal proyecto del Islam político reaccionario para la región -en el que coinciden tantos los estrategas estadounidenses como sus aliados sionistas- se inscribe precisamente dentro del plan de desmantelamiento de todos los Estados-Nación del mundo árabe y más allá; en la división confesional y tribal de todos aquellos territorios de forma que dé lugar a la creación de nuevos califatos y reinados medievales (similar a Arabia Saudita, Qatar, Bahréin y los Emiratos Árabes Unidos) regidos por la anarquía y la interpretación reaccionaria de la Ley islámica (La Sharia).

Para alcanzar este propósito en Egipto, la Hermandad Musulmana lo intentó a través de reformas constitucionales. Fracasado el intento y derrotados por la movilización popular y la oportunista cúpula militar que terminó por derrocar a Mohamed Mursi, ahora la vía por la que pretenden imponerse será la Guerra Civil. Un Estado debilitado por el caos sería objeto fácil para su desmantelamiento. (Todas tácticas utilizadas desde antaño por N.O.M.).

Los muertos egipcios sólo benefician a la Hermandad Musulmana y abonan su propósito criminal para buscar apoyo internacional a su causa, una intervención extranjera auspiciada por la ONU y su retorno al poder en ese país. La primavera árabe se ha convertido en un cruel invierno para los pueblos de la región y en una nueva oportunidad para el reaccionario proyecto político que esconden los islamistas.

Lo que sucede en la República Árabe Siria es ejemplo de lo que pretende reeditar la Hermandad Musulmana en Egipto. Pero el pueblo egipcio y su vanguardia nasserista no caerán fácilmente en la trampa de los reaccionarios.

“Los muertos sólo benefician a la Hermandad Musulmana en Egipto” de Basem Tajeldine*

* Marxista. Investigador de temas geopolíticos internacionales en el Centro de Saberes Africanos. Moderador del programa VOCES CONTRA EL IMPERIO, RadiodelSur y RNV.

Con información de : Aporrea

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