No estamos de acuerdo con que se inicie otro ciclo vicioso de negociaciones” – Entrevista con el dirigente del FPLP, Bassel Ismail Salem

Bassel Ismail Salem
Bassel Ismail Salem

A propósito de la nueva arremetida estadounidense para intentar los postergados Acuerdos de Paz, Bassel señaló que tenemos más de veinte años de idas y vueltas con las negociaciones. ¿Qué esperanzas podemos tener los palestinos si por un lado hablan de paz y por el otro nos siguen asesinando y construyendo asentamientos para más colonos sionistas? Sin exagerar puedo decir que la mayoría del pueblo palestino y de las fuerzas políticas patrióticas palestinas, sean integrantes o no de la OLP, no estamos de acuerdo de que se inicie otro ciclo vicioso de negociaciones y volver a caer en el engaño y la mentira”.

El dirigente del FPLP puntualizó que: “Esto es un sentir de la mayoría de los palestinos, incluyendo al movimiento Al Fatah. Recientemente se conocieron declaraciones de Al Fatah diciendo: “no podemos ir a las negociaciones así”. Sabemos que estas iniciativas engañosas llegan en un momento en que nuestros enemigos históricos, tanto Israel por la ocupación de Palestina, como su aliado estratégico, Estados Unidos, reafirman su objetivo principal de proteger al Estado sionista”.

Esto ocurre, apuntó Bassel, precisamente cuando ellos “ven movimientos de posibles cambios, que anuncian el amanecer para el mundo árabe, a través de tantas demandas populares en varios países ; cuando ellos ven que puede empezar a recorrers el verdadero camino para lograr la independencia y la soberanía para el pueblo árabe, que somos un solo país, una sola nación y una sola patria”. Y continuó: “Cuando sucede esto, nuestros enemigos siempre optan por la represión brutal, para seguir presionando y mantener el estado de división”.

El representante palestino no dudó en criticar las continuas divisiones que se dan en la resistencia palestina. “Lamentamos mucho el papel tibio que suele jugar la dirección de la OLP, pero también ocurre lo mismo con la dirección de Hamas, a quienes nuestro pueblo había otorgado un voto de adhesión en función de su promesa de volver poner a Palestina en el carril verdadero de la revolución, algo que en los hechos y en el terreno no ha ocurrido”.

Bassel insistión en que para enfrentar a Israel y sus aliados, “necesitamos unidad geográfica, identidad como un solo pueblo. Este pueblo está tanto en Gaza como en Cisjordania, en el exilio, entre los refugiados palestinos y en ese millón y medio de palestinos que están dentro del Estado sionista de Israel. Esta unidad pasa por un momento muy difícil y muy crítica. Ahora vivimos un nuevo intento imperialista de seguir presionando a la parte palestina para tener más concesiones, que se concentran en proteger de nuevo al Estado de Israel para de esa forma darle más vida al sistema colonial imperialista”.

“El régimen sionista israelí que ocupa Palestina, es la punta de lanza principal de la hegemonía en Medio Oriente. Esta política de ir cambiando de una táctica a otra, la hacen para no perder la brújula por dónde van. Actualmente ellos están pidiendo concesiones a la parte palestina y aceptar esas presiones significaría el suicidio y la autoeliminación, por parte de los mismos palestinos”, señala el representante del FPLP. Y enseguida se pregunta: ¿Cuáles son esas condiciones? Los palestinos deben reconocer el carácter judío del Estado israelí y esto es sumamente peligroso, porque justifica que Israel comience un genocidio y expulsé más de un millón y medio de palestinos que están dentro de lo que ahora es la Palestina ocupada desde 1948. El otro punto es el tema de intercambio de terrenos. Ellos quieren mantener el estado actual, como hecho consumado en el territorio palestino, algo que han concretado robando y construyendo colonias de más de medio millón de colonos judíos, y solo estoy hablando de la parte de Jerusalén y sus alrededores. A esto se suma la construcción del muro en territorio palestino, robando tierra palestina. ¿Qué control tienen los palestinos de esas tierras? Apenas el ocho o el nueve por ciento de Cisjordania, que son centros de ciudades y algunas aldeas que son clasificadas como la Zona A en aquel acuerdo de Oslo. Ni siquiera en el nueve por ciento de esos territorios la Autoridad Nacional Palestina tiene control o soberanía porque el ejército israelí puede entrar, secuestrar, matar, hacer todo lo que le da la gana, salir y quedarse en la frontera de un centro poblacional”.

Bassel explica que: “Si ellos están hablando del intercambio territorial quiere decir que buscan mantener la ocupación dentro de Cisjordania y a cambio dar a los palestinos otros territorios, pero que son nuestros también. Esta tierra que nos quieren dar es muy pobre desde el punto de vista del agua, de los recursos, pero a su vez se roban más del ochenta por ciento del agua subterránea de Palestina. Quieren mantener posiciones topográficas altas, donde hay algunas aldeas en Alsbon, en Jenin, en Tulkaren, que es la parte al lado de Jerusalén. Si la parte palestina acepta eso, ¿qué nos queda?”.

Palestina y su función universal

El representante del FPLP puntualizó que: “La causa palestina necesita aferrarse y mantenerse en los principios revolucionarios, y nunca debemos olvidar los objetivos estratégicos. Por eso necesitamos la unidad política, geográfica del pueblo, de la identidad y la cultura, necesitamos esa fortaleza. Pero estamos en medio de muchas influencias regionales, arábicas e internacionales, que presionan e influyen sobre la causa palestina. No podemos decir que a los palestinos y Palestina no les interesa lo que está pasando en Siria, eso no es verdad y no es correcto. La causa palestina no pertenece sólo a los palestinos, sino que también es de los árabes como nación, de los revolucionarios, de la región, de todos los amigos nuestros como es el caso de Irán, de los turcos revolucionarios que aman de verdad a Palestina y no están de acuerdo con la política de su gobierno. Palestina pertenece a toda la humanidad, y entre ellos, a los que luchan aquí en América Latina. Defendemos la revolución cubana y la revolución bolivariana, rendimos en ese sentido un homenaje a nuestro comandante Chávez, ya que él fue uno de los más firmes, fuertes y valientes defensores de nuestra causa. Tanto Chávez como Fidel son de una dimensión y una talla universal, por eso defienden a los pueblos del Tercer Mundo. Esto nos obliga a estar aquí firmes, por principios, porque estamos enfrentando a un enemigo común que nos obliga a unirnos”.

-¿En esta recomposición de las formaciones de la resistencia palestina, ¿con quién se siente más a gusto el FPLP a la hora de las alianzas?

– El interés y la preocupación y todo el trabajo se concentra en que tenemos que salvarnos de esta situación, y para salvarnos estamos obligados a trabajar con todas las facciones. No puedo decir que todos los que están dentro de Al Fatah apoyan la política de Mahmud Abbas y de la ANP. Hay sectores de Al Fatah que son nacionalistas y progresistas, que rechazan esa política, entonces les decimos bienvenidos para trabajar juntos. En el caso de Hamas, su dirección política se equivoca, pero no quiere decir que todos sus militantes estén de acuerdo con esa dirección. Incluso también hay que trabajar no sólo con los políticos, sino con todo el tejido nacional palestino social, de masas, sindicatos, estudiantil. La idea es ir acumulando fuerzas para llegar a una alianza. No podemos permitir que las contradicciones internas afloren por la violencia dentro de Cisjordania o en la Franja de Gaza. El diálogo democrático es lo más óptimo, junto a ejercer la presión popular a la dirección política y a los líderes palestinos, para que entiendan de que el tiempo es muy corto, como bien dice un dicho árabe: el tiempo es como el machete, si no te cuidas te cortas”.

Rescatar el papel revolucionario de la OLP

Bassel reafirma que: “Estamos obligados a no perder el tiempo en mantener esa situación de división. Hay que trabajar con todos, recordando los acuerdos firmados antes del asesinato de Arafat, el acuerdo de El Cairo, y todo lo que fue desarrollado posteriormente para encontrar una salida democrática para reconstruir la gran casa palestina, fortalecer la reconstrucción interna, con elecciones legislativas, con el objetivo de rehabilitar las instituciones y las organizaciones de la OLP. En otras palabras, rescatar el papel revolucionario y el liderazgo de la OLP. Lo más importante es que la OLP, que es un frente amplio, tenga su papel para poner un retén a todo lo que viene, eso sería como una fortaleza militar. Por eso necesitamos estar unidos internamente para después enfrentar los ataques que viene de afuera para destruir esta fortaleza palestina. Esto hay que hacerlo con todos los componentes de la causa palestina, caracterizando las realidades de Gaza, Cisjordania, y nuestros hermanos que pelean en el corazón del ocupante, y tener en cuenta a los más de seis millones de refugiados. No podemos permitir que estos refugiados estén marginados, que no tengan voz, y no puedan participar en el destino de su causa y de su pueblo”.

Entrevistas | Por Carlos Aznárez y Leandro Albani

Tercera información

©2013-paginasarabes®

Los sueños mercantiles del príncipe Chenar

Los sueños mercantiles del príncipe Chenar
Los sueños mercantiles del príncipe Chenar

El calor se hacía sofocante. Hombres y animales trabajaban lentamente, esperando la crecida, sinónimo ésta de un largo período de reposo para aquellos que no tuvieran deseos de ser empleados como peones en las obras del faraón. Una vez recogida la cosecha, la tierra parecía estar a punto de morir de sed.

 Pero el color del Nilo había cambiado, y su tono marrón anunciaba la próxima subida de las aguas beneficiosas de las que dependía la riqueza de Egipto.

 En las grandes ciudades se buscaba la sombra; en los mercados, los comerciantes se refugiaban bajo grandes telas tendidas entre estacas. Acababa de empezar el periodo más temido: el de los cinco últimos días del año, que no pertenecían al armonioso calendario que comprendía doce meses de treinta días. Esos cinco días fuera del ciclo regular formaban el dominio de Sekhmet, la terrorífica diosa con cabeza de león que hubiera acabado con la humanidad, rebelada contra la luz si el creador no hubiera intervenido una vez más en su favor haciendo creer a la fiera divina que él bebía sangre humana cuando tomaba cerveza roja, a base de cizaña. Cada año, en este mismo periodo, Sekhmet ordenaba a sus hordas de enfermedades y miasmas que se desplegaran por el país, y se encarnizaba en librar a la tierra de la presencia de humanos viles, cobardes y conspiradores. En los templos se cantaban día y noche letanías destinadas a apaciguar a Sekhmet, y el faraón en persona dirigía una liturgia secreta que permitiría una vez más, si el rey era justo, transformar la muerte en vida.

 Durante esos cinco temibles días, la actividad económica era casi nula; se aplazaban proyectos y viajes, los barcos permanecían en el muelle, muchos campos estaban vacíos. Algunos rezagados se apresuraban a consolidar los diques que exigían los últimos refuerzos, temiendo la aparición de vientos violentos, testimonio de la cólera de la leona vengadora. Sin la intervención del faraón, ¿qué habría quedado del país, devastado por un despliegue de poderes destructivos?

 También al jefe de seguridad del palacio de Menfis le habría gustado esconderse en su despacho y esperar la fiesta del primer día del año, cuando los corazones, liberados del temor, se abrían a una alegría desbordante. Pero acababa de ser llamado por la reina Tuya, y no dejaba de preguntarse sobre el motivo de esa convocatoria. Habitualmente no tenía contacto directo con la gran esposa real y recibía las órdenes de su chambelán. ¿Por qué este procedimiento desacostumbrado?

 La gran dama lo aterrorizaba, como a muchos notables.

 Vinculada al carácter ejemplar de la corte de Egipto, no soportaba la mediocridad. Disgustarla era una falta sin remedio.

 Hasta entonces el jefe de seguridad de palacio había llevado una carrera tranquila, sin alabanzas ni amonestaciones, subiendo los escalones de la jerarquía sin molestar a nadie. Tenía el arte de pasar inadvertido y de arraigar en el puesto que ocupaba. Desde su toma de posesión, ningún incidente había perturbado la quietud de palacio.

 Ningún incidente, salvo esta convocatoria.

 ¿Alguno de sus subordinados, que codiciaba su puesto, lo habría calumniado? ¿Un íntimo de la familia real buscaba su perdición? ¿De qué error sería acusado? Estas preguntas lo obsesionaban y le provocaban una jaqueca insoportable.

 Temblando, afectado por un tic que le hacia pestañear, el jefe de seguridad fue admitido en la sala de audiencias en la que se encontraba la reina. Aunque era más alto que ella, le pareció inmensa.

 Se prosternó.

 -Majestad, que los dioses os sean favorables y que…

 -Basta de fórmulas huecas, sentaos.

 La gran esposa real le señaló una silla confortable; el funcionario no se atrevió a levantar los ojos hacia ella. ¿Cómo una mujer tan menuda podía poseer tanta autoridad?

 -Vos sabéis, supongo, que un palafrenero ha intentado suprimir a Ramsés.

 -Sí, majestad.

 -Y también sabéis que se busca al carretero que acompañaba a Ramsés en la cacería, y que quizá es el instigador del Crimen.

 -Si, majestad.

 -Sin duda estáis informado del estado en que se encuentra la investigación.

 -Temo que sea larga y difícil.

 -Teméis… ¡Sorprendente expresión! ¿Teméis descubrir la verdad?

 El jefe de seguridad se levantó como si hubiera sido picado por una avispa.

 -¡Por supuesto que no! Yo…

 -Sentaos y escuchadme con atención. Tengo la sensación de que se desea sofocar este asunto y reducirlo a un simple caso de legítima defensa. Ramsés ha sobrevivido, su agresor ha muerto y su instigador ha desaparecido. ¿Por qué buscar más?

 A pesar de la insistencia de mi hijo, no existe ningún elemento nuevo. ¿Estamos reducidos al estado de un principado bárbaro, o es que la noción de justicia ya no tiene ningún sentido?

 -¡Majestad! Conocéis la abnegación de la policía, vos…

 -Compruebo su ineficacia y espero que sólo sea pasajera; si alguien bloquea la investigación, lo descubriré. Más exactamente, seréis vos quien lo identifique.

 -¿Yo? Pero…

 -Vuestra posición es la mejor para llevar a cabo investigaciones rápidas y discretas. Encontrad al carretero que condujo a Ramsés a una emboscada y traedlo ante un tribunal.

 -Majestad, yo…

 -¿Alguna objeción?

 Hundido, el jefe de seguridad se sintió atravesado por una de las flechas de Sekhmet. ¿Cómo lograría satisfacer a la reina sin tomar riesgos y sin disgustar a nadie? Si el verdadero responsable de la agresión era un personaje bien situado, quizá se mostraría más feroz que Tuya… Pero esta última no soportaría un fracaso.

 -No, por supuesto que no… Pero no será fácil.

 -Si os he llamado no es para un trabajo de rutina. Sin embargo, os confió una segunda tarea, mucho más fácil.

 Tuya habló de los panes de tinta fraudulentos y del misterioso taller en el que eran fabricados; gracias a las indicaciones proporcionadas por Ramsés, ella precisó el emplazamiento y exigió el nombre del propietario.

 -¿Los dos asuntos están relacionados, majestad?

 -Es poco probable, pero ¿quién sabe? Vuestras diligencias nos lo aclararán.

 -No lo dudéis.

 -Me sentiré muy satisfecha. Ahora, a la caza.

 La reina se retiró.

 Abatido, con jaqueca, el notable se preguntó si su único recurso no sería la magia.

Chenar resplandecía.

Alrededor del hijo primogénito del faraón, en una de las salas de recepción de palacio, decenas de mercaderes acudieron del mundo entero. Chipriotas, fenicios, egeos, sirios, libaneses, africanos, orientales de piel amarilla, hombres de rostro muy pálido venidos de las brumas del norte habían respondido a su llamada. El esplendor internacional del Egipto de Seti era tal que una invitación a la corte era considerada como un honor; sólo faltaban los representantes del Estado hitita, cada vez más hostiles a la política llevada por el faraón.

Para Chenar, el comercio internacional era el futuro de la humanidad. En los puertos de Fenicia, en Biblos, en Ugarit, ya atracaban barcos procedentes de Creta, de Africa o del lejano Oriente. ¿Por qué Egipto permanecía reticente a la expansión de este tráfico, bajo el pretexto de preservar su identidad y sus tradiciones? Chenar admiraba a su padre, pero le reprochaba no ser un hombre de progreso. En su lugar, habría procedido a la desecación de la mayor parte del Delta y a la creación de numerosos puertos mercantes en la costa mediterránea. Como sus antepasados, Seti estaba obsesionado por la seguridad de las Dos Tierras. En lugar de desarrollar el sistema defensivo y preparar al ejército para la guerra, ¿no era mejor comerciar con los hititas y, si era necesario, pacificar a los más belicosos enriqueciéndolos?

Cuando subiera al trono, Chenar aboliría la violencia.

Odiaba el ejército, a los generales y a los soldados, el espíritu limitado de los militaristas iracundos, el dominio por la fuerza bruta. No era así como se ejercía el poder, un poder con posibilidades de durar. Cualquier día, un pueblo vencido se volvía vencedor al revelarse contra el ocupante. Por el contrario, aprisionarlo en una red de leyes económicas que sólo comprendía y manipulaba una pequeña casta eliminaría rápidamente toda tentativa de resistencia.

Chenar agradecía al destino el haberle ofrecido la posición de hijo primogénito del rey y de sucesor designado del trono.

Claro, no sería Ramsés, inquieto e incompetente, quien le impidiera llevar a cabo sus grandiosos sueños: una red mercantil a escala del mundo civilizado de la que sería amo absoluto … (CJ)

©2013-paginasarabes®