Drusos – Una misteriosa confraternidad

Drusos
Drusos

Pero de este misterio no debe inferirse que la aludida confraternidad sea ficción nominalista con nombre propio, pues no importa que sus adeptos lo llamen indistintamente egipcio, indo o persa.

Sobre este punto dice Mackenzie:

Desde tiempos muy remotos subsiste una oculta confraternidad con su jerarquía de dignatarios y signos secretos, que por peculiares procedimientos didácticos enseñan ciencias, religión y filosofía… Si hemos de creer a los que hoy día dicen pertenecer a ella, entre sus secretos conocimientos se cuentan la piedra filosofa, el elixir de larga vida, el arte de hacerse invisibles y la facultad de comunicarse directamente con el mundo ultraterrestre.

En cuanto a nosotros, hemos conversado con tres personas que aseguran pertenecer a la confraternidad subsistente hoy día.

No había motivo alguno para recelar de aquellos tres individuos, que dan pruebas de conocerse entre sí y que en la austeridad de su vida, sobrios gustos y ascéticas costumbres tenían la más valiosa prueba de veracidad. Representaban de cuarenta y cuarenta y cinco años, y desde luego se colegía su vasta erudición y el conocimiento que de varios idiomas demostraban. No permanecían mucho tiempo en una misma población, sino que se marchaban de improviso, sin que nadie lo advirtiese.

Otra confraternidad subalterna es la llamada de los Pitris en la India, que no obstante haber divulgado Jacolliot su nombre, es todavía más secreta que la llamada Hermanos herméticos por Mackenzie. Si Jacolliot supo algo de esta hermandad de Pitris lo debió a los manuscritos que los brahmanes le permitieron consultar, por razones de ellos conocidas. El Agruchada Parikshai dice algo sobre esta hermandad secreta, tal como era en antiguos tiempos; pero nada en concreto resulta de las explicaciones que da de los ritos místicos y los conjuros mágicos, de suerte que las místicas palabras: L’om L’Rhum, Sh’hrum y Sho-rim Ramaya-Namaha, quedan tan enigmáticas como antes. Sin embargo, preciso es justificar a Jacolliot, porque acepta los hechos plenamente sin entrar en estériles especulaciones.

Quien quiera convencerse de que hoy mismo existe una religión que durante siglos ha burlado las osadas pesquisas de los misioneros y las cachazadas investigaciones de los arqueólogos, procure sorprender en su retiro a los drusos de Siria, que  se extienden desde la llanura oriental de Damasco hasta la costa occidental. No apetecen prosélitos, eluden toda notoriedad y mantienen amistoso trato con cristianos y musulmanes cuando las circunstancias lo exigen, pues respetan las religiones extrañas, aunque sin revelar jamás los secretos de la suya. En vano los misioneros intentan intimidarlos con amenazas, excitarlos con los dicterios de infieles, idólatras, bandidos y ladrones, o atraerlos con halagos y dádivas, pues nada puede persuadir a un druso a convertirse al cristianismo.

Respecto a los profanos, no se les deja ver siquiera los libros sagrados ni tienen el más remoto indicio del lugar donde se custodian; y aunque algunos misioneros se alaban de poseer ejemplares de estos libros, como los que Nasr-Allah regaló al rey de Francia y tradujo Petis de la Croix en 1701, no son mas que una exposición de doctrinas más o menos divulgadas sin secreto alguno entre los montañeses de Líbano, compiladas por un derviche apóstata que fue expulsado de la comunidad hanafita por malversar dinero de los huérfanos y de las viudas. Tampoco tiene ningún valor esotérico la obra de Silvestre de Sacy titulada: La religión de los drusos, que se reduce a un enjambre de hipótesis. El año 1870 un viajero inglés encontró un ejemplar de esta obra en el alféizar de la ventana de una de las capillas de los unitarios, y al preguntarle al okal  sobre la utilidad de aquel libro, respondió irónicamente después de hojearlo: “Leed esta instructiva y verídica obra, porque no podría yo explicaros mejor ni más acabadamente los misterios de Dios y de nuestro bienaventurado Hamsa”. El viajero comprendió la ironía de esta respuesta.

Sin embargo, la hermandad de los drusos es una de las menos esotéricas, pues otras hay mucho más poderosas y cultas, cuya existencia ni siquiera sospechan los europeos. Hay muchas ramificaciones de la Gran Logia Madre, que pueden considerarse como la porción secreta de ciertas comunidades. Una de ellas es la llamada Laghana-Sastra, que cuenta con muchos miles de adeptos diseminados en multitud de grupos por la comarca del Dekkan, al Sur de la India. La superstición popular tiene en gran temor a esta secta por su fama de maga y hechicera. Los brahmanes los califican de ateos y sacrílegos porque no reconocen la autoridad de los Vedas ni de los libros de Manú en los puntos discrepantes de sus peculiares textos, cuya exclusiva autenticidad se atribuyen. No tienen templos ni sacerdotes, pero todo individuo de la comunidad se ausenta de su casa tres días de cada quincena, y según asegura la voz pública, se reúnen en parajes de la montaña, escondidos a las demás sectas, donde la exuberante vegetación índica oculta a las miradas del curioso los amurallados recintos donde celebran sus asambleas. Aquel lugar está circuido por el bosque sagrado (
assonata, y en lengua tamil arassa maram), por el estilo de los que más tarde plantaron los egipcios en torno de sus templos para ocultarlos a las miradas de los profanos.

Acerca de las modernas asociaciones secretas de Oriente, dice Yarker:

Lo que mayor analogía ofrece con los misterios brahmánicos, son sin duda los antiquísimos Senderos de los derviches, gobernados por doce oficiales, de los que el más antiguo ejerce autoridad sobre los otros once. Cada tribunal tiene su presidente (sheik) y sus diputados (califas) que en caso necesario le substituyen en el cargo y pueden ser muchos en número, como ocurre con el título honorífico de maestro masón.

La orden de los Senderos comprende cuatro grados (columnas):

  • El primero es la Humanidad, cuya regla estriba en la observancia de la ley escrita y en la entera sumisión a las órdenes del sheik.
  • El segundo es el Sendero, donde el discípulo (murid) adquiere poderes espirituales y se iguala al fundador del sendero.
  • El tercer grado es el del Conocimiento, cuando el discípulo alcanza la inspiración y se “absorbe en el Profeta”.
  • El cuarto grado le une con Dios, y entonces ve a Dios en todas las cosas.

El primero y segundo grados se han subdividido últimamente en los subalternos de Integridad, Virtud, Templanza y Benevolencia. Después del cuarto grado, el sheike confiere al discípulo el título de maestro honorario, pues según su mística expresión: “el hombre ha de morir antes de que nazca el santo”” vemos que este misticismo puede aplicarse a Cristo como fundador de un sendero.

En cuanto a los derviches bektases, que solían iniciar a los jenízaros, llevan por insignia un cubito de mármol manchado de sangre.

El candidato a la iniciación ha de pasar un año de prueba, y en este tiempo se le comunican fingidos secretos por ver si los descubre. Tiene dos padrinos que le despojan del dinero y aún del vestido, y le ponen al cuello una cuerda de lana de oveja y le ciñen un cinturón de la misma contextura. En esta disposición le conducen los padrinos al centro de un aposento y le sientan sobre una gran piedra guarnecida de conchas de peregrino, con los brazos cruzados, el cuerpo hacia delante y el pie derecho sobre el izquierdo, a modo de esclavo en venta. Después de rezar algunas oraciones, se le coloca en actitud especial con la mano puesta de cierto modo en la del sheik, quien recita entonces un versículo del Corán, diciendo:

“Quien jura al darte la mano, ante Dios jura, porque la mano de Dios está en su mano”.

El que viole este juramento lo violará en su daño, y el que lo cumpla recibirá de Dios abundosa recompensa. El signo de estos derviches consiste en ponerse la mano debajo de la barba, tal vez en memoración de su juramento. Emplean el doble triángulo por emblema, con la Trimurti inscrita en sus ángulos, y también se valen del signo masónico de aflicción, tal como se usa en Francia.

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EEUU mantiene a Cuba, Irán, Siria y Sudán como países patrocinadores del terrorismo

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EEUU mantiene a Cuba, Irán, Siria y Sudán como países patrocinadores del terrorismo

El Departamento de Estado de Estados Unidos ha mantenido a Cuba, Irán, Siria y Sudán en su lista de países patrocinadores del terrorismo, una designación que, más allá de consideraciones simbólicas, implica sanciones y limita las relaciones con sus gobiernos.

El Departamento de Estado norteamericano ha hecho público este jueves su informe anual sobre terrorismo –correspondiente a 2012–, en el que hace un repaso por regiones y países de la situación a nivel mundial. El Gobierno de Barack Obama informa, entre otras cuestiones, de bastiones para el terrorismo y de organizaciones violentas.

Dentro de este análisis, Washington incluye a Cuba, Irán, Siria y Sudán como “países patrocinadores del terrorismo” y mantiene para ellos una serie de prohibiciones, incluidos vetos a la venta de armas y a la ayuda económica y controles sobre las exportaciones.

Cuba entró a formar parte de esta lista en 1982 y, aunque “no hay indicios de que el Gobierno proporcione armas o entrenamiento militar a grupos terroristas”, Estados Unidos sí considera que da amparo a miembros de organizaciones como ETA o las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Según Washington, más de una veintena de miembros de ETA residen actualmente en Cuba, pese a que las autoridades de la isla “están intentando distanciarse” de este grupo negando ciertos servicios a los etarras, por ejemplo la entrega de documentos para viajes.

En el caso de Irán, Estados Unidos considera que “ha incrementado su actividad vinculada con el terrorismo”, hasta el punto de participar en ataques o intentos de atentados en India, Tailandia, Georgia y Kenia. “Irán proporcionó apoyo financiero, material y logístico a grupos terroristas y milicias en Oriente Próximo y Asia Central”, advierte Washington.

Otro motivo de “preocupación” para el Departamento de Estado es la industria nuclear iraní, toda vez que considera que la República Islámica “continúa violando sus obligaciones internacionales” y sigue sin suspender sus “actividades de proliferación nuclear” pese a los múltiples llamamientos.

SIRIA

Estados Unidos incluyó a Siria como patrocinador del terrorismo en el año 1979 y, para su informe sobre 2012, ha tenido en cuenta la guerra civil que atraviesa el país, ya que este conflicto ha hecho “todavía más fuertes” las relaciones entre Damasco y determinados grupos.

El Departamento de Estado norteamericano reprocha a Damasco su respaldo al grupo libanés Hezbolá, al que ha dado apoyo tanto político como armamentístico. Asimismo, el presidente sirio, Bashar al Assad, “sigue expresando públicamente su apoyo a grupos terroristas palestinos como elementos de resistencia contra Israel”, según Washington.

El informe destaca también la importancia de Siria como elemento clave para la financiación del terrorismo, entre otros motivos por la imposibilidad de seguir el curso del dinero en un país con un “vasto mercado negro”. En este sentido, el Gobierno estadounidense informa de que el 60 por ciento de las transacciones se hacen en metálico y de que casi el 80 por ciento de los sirios no utilizan servicios bancarios para sus actividades.

Estados Unidos vigiló “de cerca” en 2012 la localización y la situación de materiales e instalaciones militares considerados susceptibles, “incluido el significativo arsenal de armas químicas”. Este arsenal “permanece bajo control del régimen de Al Assad”, lo que no evita que, “dada la inestabilidad en Siria”, pueda terminar en mano de organizaciones terroristas, explica el Ministerio que dirige John Kerry.

Por otra parte, el Departamento de Estado incluye el caso de Sudán, país catalogado como patrocinador del terrorismo desde 1993. Aunque el país africano es “colaborador” en “ciertos asuntos”, Washington lamenta el “resentimiento” y la “desconfianza” que muestran ciertos dirigentes cuando se trata de colaborar con Estados Unidos.

El informe asegura que varios grupos terroristas tienen actividad en Sudán, incluidos algunos vinculados con Al Qaeda, pero salvo la “excepción” del grupo palestino Hamás, el Gobierno de Omar Hassan al Bashir “no parece apoyar la presencia de elementos extremistas violentos”.

Con información de : Europa Press

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Jesús y la interpretación de “Petrum”

Simón Pedro
Simón Pedro – “Petrum”

En cuanto a Pedro, la exégesis ha demostrado hace tiempo que en la fundación de la Iglesia romana no tuvo más parte que proporcionar el pretexto, tan hábilmente aprovechado por el astuto Ireneo, para cimentar la nueva Iglesia sobre la Petra o Kiffa, que mediante un sencillo juego de palabras se relacionaba con Petroma o doble tabla de piedra que el hierofante empleaba en el misterio final de la iniciación. Aquí se encierra acaso todo el secreto de las alegaciones del Vaticano.

Sobre el particular, dice muy oportunamente Wilder:

En los países orientales se designaba al hierofante con el título de … (Pedro) que en caldeo y fenicio significa intérprete. Hay en todo esto reminiscencias de la ley mosaica, así como respecto de las atribuciones que el papa se arroga para ser el hierofante o intérprete de la religión cristiana .

Hasta cierto punto hemos de concederle el derecho de interpretación, pues la Iglesia latina incorporó en sus ceremonias, símbolos, ritos, templos y vestiduras sacerdotales, las tradiciones del culto pagano y aun su culto público y externo. De lo contrario, sus dogmas serían más lógicos y no tan ofensivos a la majestad del supremo e invisible Dios.

En el sarcófago de la reina Mentuhept, de la oncena dinastía, se encontró una inscripción jeroglífica copiada del Libro de los muertos, cuya interpretación es como sigue:

 

PTR                     RF                SU

Peter-               ref-                   su.

 

Bunsen entremezcla este sagrado formulario con toda una serie de interpretaciones glosadas de un monumento de cuarenta siglos de antigüedad, y dice sobre el caso:

Esto equivale a creer que la verdadera interpretación ya no era inteligible en aquella época… Conviene, por lo tanto, advertir que el sagrado texto de un himno compuesto por el espíritu de un difunto era, hace 4.000 años, del todo ininteligible para los copistas del rey.

Cierto es que era ininteligible para los copistas profanos, como lo demuestran las confusas y contradictorias interpretaciones de los comentadores, pues la palabra PTR  la conocían únicamente los hierofantes de los santuarios, y la escogió Jesús para designar el cargo conferido a uno de sus apóstoles.

Sobre el significado de esta palabra, dice Bunsen:

Opino que PTR es literalmente el antiguo arameo y hebreo Patar que encontramos en la historia de José en significación específica de interpretar. De aquí que pitrum equivalga a interpretación de un texto o de un sueño.

En varios pasajes de un manuscrito cuyo texto es en parte griego y en parte demótico, tuvimos ocasión de leer frases que bien pudieran esclarecer la materia de que vamos tratando. Uno de los personajes de la narración, el judío iluminador Telciotes, se comunica con su Patar. Algunos pasajes representan al iluminador en una … (cueva, donde sólo interrumpe su contemplativo aislamiento para enseñar a los discípulos de afuera, no personalmente, sino por mediación del patar, que recibe las lecciones de sabiduría aplicando el oído a un agujero circular abierto en la cortina que oculta al maestro de la vista de los discípulos, a quienes el patar transmite oralmente las enseñanzas. Tal era, con leves variantes, el procedimiento seguido por Pitágoras, quien, según sabemos, jamás permitía que le vieran los neófitos sino que les aleccionaba tras la cortina de separación entre la cueva y el auditorio.

No sabemos si el judío iluminador del manuscrito greco-demótico alude o no a Jesús; pero sea como fuese, subsiste la misteriosa denominación que más tarde aplicó la Iglesia católica al portero del cielo e intérprete de la voluntad de Jesucristo. La palabra patar o peter coloca a maestro y discípulo en la esfera de iniciación en la doctrina secreta. El sumo hierofante de los Misterios no permitía jamás que le viesen ni oyesen los candidatos, para quienes era el Deus ex machina, la invisible Divinidad, que presidía las ceremonias por medio de su vicario. Al cabo de dos mil años vemos que los Dalai-Lamas del Tíbet siguen todavía el mismo procedimiento en los misterios de su religión. Si Jesús conocía el secreto significado del nuevo nombre que dio a Simón, debió de ser iniciado, pues de lo contrario lo ignorara; y, por lo tanto, ya hubiese recibido la iniciación de los pitagóricos esenios, de los magos caldeos o de los sacerdotes egipcios, su doctrina no pudo ser ni más ni menos que una parte de la secreta enseñada por los hierofantes paganos a los pocos y escogidos adeptos que entraban en el sagrado adyta.

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