El alma de Persia, en una obra traducida al español

El alma de Persia, en una obra traducida al español
El alma de Persia, en una obra traducida al español

El Shahnameh, El libro de los Reyes, la obra cumbre de la épica persa, que aglutina toda el alma de sus gentes, ya tiene su primera traducción completa al español, mil años después de que la escribiera el poeta Hakim Abdolghasem Ferdowsí.

Beatriz de Salas, tras más de dos décadas como profesora en el prestigioso departamento de español de la universidades Azad de Teherán, ha dedicado ya tres años y medio a la traducción del Shahnameh y, ahora, ha salido de la imprenta el primero de tres volúmenes en edición bilingüe de lujo.

“El texto completo son 62 historias en 60.000 pareados, desde la mítica creación del mundo hasta la invasión del Imperio Persa por el Islam  La protagonista es la nación persa y retrata fielmente el espíritu de sus habitantes”, dice a Efe De Salas, emocionada al pensar en la obra.

Para ella, este texto de mil años, esencial incluso en el actual programa educativo del bachillerato en la República Islámica, “retrata el Irán de hoy, la idiosincrasia de los iraníes, las costumbres y caracteres que perviven sobre todo en el medio rural”.

“Tanto es así, que el 80 por ciento de los nombres de mis alumnos, en más de dos décadas de universidad en Irán, salen del Shahnameh, que es un texto escrito exclusivamente en lengua persa y que cubre realmente el periodo zoroástrico, hasta la llegada del Islám”, agrega la profesora venezolana.

No duda en comparar el “Libro de los Reyes” persa, de algún modo, con la obra épica hispana “El Cantar de mío Cid”, que, aunque más breve y compuesto unos 200 años más tarde, comparte también la narración de hechos heroicos e históricos, el impulso a una lengua y la búsqueda del espíritu de un pueblo.

Ferdowsi, recalca De Salas, al escribir esta obra alrededor del año 1000 de la era cristiana, tres siglos y medio después de la invasión musulmana de Persia, logró preservar e incluso resucitar, para mantenerla hasta ahora, la lengua persa, que empezaba a notar una fuerte influencia del árabe, el idioma del Corán y de los ocupantes.

Los personajes de la obra, que enlaza a monarcas míticos y reales del imperio persa, además de reinas, princesas, héroes, guerreros y gentes del pueblo llano, “todos con un carácter fuerte, desarrollan un relato muy ameno. No es una época aburrida, ni mucho menos”, recalca De Salas.

Un dato en el que De Salas insiste del Shahnameh es la presencia de mujeres; reinas, princesa y otras damas populares, de “fuerte carácter”, que para ella tienen una ascendencia y un lugar muy destacado en el desarrollo de la historia de Irán.

También algunos de los personajes del pueblo llano tienen una influencia importante, “como es el caso de Kabe, el herrero, el primer individuo de extracción popular en no someterse y pedir directamente justicia al rey”.

“Muchas de las historias del Shahnameh se recogen después en muchas obras de la literatura universal, como es el caso del amor entre Zal y Rudabeh, que es un relato muy similar al de Romeo y Julieta, pero que acaba bien”, dice la traductora.

La princesa Rudabeh de Kabul, en una época en que el actual Afganistán era parte del Imperio Persa, y su enamorado Zal, son finalmente los padres de Rostam, el principal héroe del Shahnameh y de toda la épica iraní.

Hasta ahora, el Zhahnameh solo se había traducido al español de forma parcial por parte de Clara Janés y Ahmad Tahiri, que han publicado algunas de las historias del libro de Ferdowsi, que De Salas ha adaptado en prosa al español, dada la imposibilidad de reproducir de manera coherente los pareados en verso del original.

La traducción de Beatriz de Salas se ha hecho a sugerencia de la Unesco (Organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura) con el patrocinio de la Embajada de Venezuela en Teherán y su publicación ha despertado un considerable interés, hasta el punto de que el propio presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, ha escrito una nota previa que aparece en el primer volumen.

“Ha sido un honor y un placer. He disfrutado cada uno de los pareados”, recalca De Salas, quien desea que su trabajo sea “un paso para el acercamiento entre la cultura persa y la hispana”.

El segundo volumen de la edición bilingüe persa-español del Zhahnameh está ya en la imprenta y De Salas espera que el tercero no tarde en llegar, acompañado, como los dos primeros, de dibujos de época recogidos de ediciones antiguas del libro conservadas en la Biblioteca Nacional de Irán.

Fuente: Canarias7

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Cristianos, peregrinos y curiosos celebraron llegada de Navidad en Belén

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Miles de cristianos palestinos, peregrinos y curiosos se congregaron anoche en Belén para festejar, cada uno a su manera, la llegada de la Navidad, que comenzó con la Misa del Gallo junto a la Basílica de la Natividad.

La Plaza del Pesebre, corazón de la ciudad, estaba abarrotada este mediodía para presenciar el último tramo de la travesía desde Jerusalén del Patriarca Latino de Jerusalén, Fuad Twal, máxima autoridad católica en Tierra Santa.

El arzobispo jordano se aproximó a la iglesia bendiciendo, saludando con la mano entre una nube de incienso y deseando felicidad a todos en árabe, antes de entrar por la Puerta de la Humildad, tan pequeña que obliga a cualquiera que la cruza a inclinarse.

Emotiva ceremonia

Twal concluía así su tradicional peregrinaje, que comienza escoltado por la Policía israelí y continúa por la de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), una vez al este del muro de separación israelí en el territorio ocupado de Cisjordania.

Como cada 24 de diciembre, Belén rezumaba la celebración, con muchos jóvenes, tanto cristianos (que suponen un tercio de la población de la ciudad) como musulmanes, vestidos con sus mejores galas y bien engominados, ellos, y maquilladas, ellas.

La plaza estaba decorada con un gran globo con los colores de la bandera palestina y el bordado de una kefia (el pañuelo típico de la región que popularizó para el mundo Yaser Arafat) en el que se leía “Merry Christmas” (Feliz Navidad).

Frente a la Basílica, un árbol de quince metros de altura decorado con numerosas bolas rojas de distintos tamaños y una estrella de metro y medio en la copa presenciaba en silencio durante horas el desfile de decenas de grupos locales de boyscouts.

Más de 3.000 pasaron con redobles de tambores, globos de colores, banderas palestinas junto al belén situado a los pies del árbol, que encendió la pasada semana el primer ministro de la ANP, Salam Fayad.

El pesebre (con mula y buey, pese al reciente matiz papal) se convertía en el decorado perfecto de las fotos de las familias cristianas, peregrinos de distintos países del mundo, vigilados por una marcada presencia policial.

Para unos, se trata de un día con un significado religioso fundamental; para otros, de una excusa más para salir a la calle a olvidar los sinsabores del día a día y la ocupación israelí.

Para la anciana Alexandra Asrak, en cambio, esta Navidad no es especial, sino una de las muchas en las que se desplaza de su Jerusalén natal a Belén para ver llegar al Patriarca.

Sólo algunos afortunados tendrán un hueco esta noche en la Misa del Gallo en Santa Catalina, a la que asistirán el presidente de la ANP, Mahmud Abbás, el ministro de Exteriores jordano, Naser Yuda, y representantes de las potencias europeas custodias de Tierra Santa: España, Italia, Bélgica y Francia.

Encendió el Cirio de la paz

Benedicto XVI encendió ayer el Cirio de la Paz colocado en la ventana de su apartamento, que da a la plaza de San Pedro, y se inauguró el Portal de Belén, que, como manda la tradición cristiana, cuenta con la mula y el buey.

La inauguración del Nacimiento y el encendido del cirio son los dos ritos tradicionales con los que dan comienzo las celebraciones navideñas en el Vaticano, donde a las 22.00 hora local (21.00 GMT), Benedicto XVI ofició en la basílica de San Pedro la Misa del Gallo.

Este es el cuarto año en el que la Misa del Gallo se adelanta dos horas para que no se fatigue Benedicto XVI, que tiene casi 86 años y que hoy oficiará los ritos de la Navidad.

El encendido del cirio es una tradición polaca que seguía Juan Pablo II y que Benedicto XVI continúa. Cerca una banda de música entonó “Noche de paz”.

Por Brenda Ramos Rojas

Fuente : La Mula

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