Puede la cultura sufrir apocalipsis

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El fin del mundo ha sido anunciado al menos 30 mil veces por grupos cristianos que han interpretado mal el texto bíblico del Apocalipsis, señala el investigador venezolano Fernando Báez. Pero en Megido, el escenario donde ocurrirá el Juicio Final según San Juan, sólo quedan ruinas de sus antiguos palacios y murallas.

La fecha del “Apocalipsis maya”, considera, debería mover a reflexionar en la advertencia que representa el colapso que sufrieron las antiguas ciudades de esta civilización y que se podría repetir hoy en las grandes metrópolis de no tomar a tiempo medidas preventivas. Sin perseverancia y voluntad, escribe en Las maravillas perdidas del mundo, en un siglo la catástrofe cultural de la humanidad será irremediable.

“La historia es un cementerio de culturas y civilizaciones que pensaron que eran eternas, pero los desastres naturales y las guerras las redujeron a meras ruinas”, afirma en entrevista.

Se calcula que el 50 por ciento de la memoria del mundo se ha perdido. Traducido en números, son 650 culturas desaparecidas en 5 continentes, 30 civilizaciones colapsadas y 100 imperios extintos en un período de 8 mil años.

“Si se acepta que el Homo habilis tiene unos 2.5 millones de años y el Homo sapiens sapiens desarrolló la escritura hace unos pocos miles de años, quiere decir que la humanidad tiene 99 por ciento de prehistoria y 1 por ciento de historia escrita. Y lo que sabemos de la prehistoria se reduce a 30 por ciento, de hallazgos casi todos casuales. Hemos perdido la pista hacia nosotros mismos. Es increíble que no estemos alertas ante estos fenómenos”.

Báez cierra con Las maravillas perdidas del mundo (Océano) una pentalogía dedicada al tema de la destrucción cultural, que abordó previamente en Historia de la antigua biblioteca de Alejandría, Historia universal de la destrucción de los libros, La destrucción cultural de Iraq y El saqueo cultural de América Latina.

Las catástrofes han provocado también la desaparición de miles de especies. Según los biólogos, apunta, existen actualmente 1.5 millones de especies descubiertas, que representan apenas el 1 por ciento que logró salvarse de la extinción desde el comienzo de la vida en el planeta hace 4 mil 400 millones de años. “Esto quiere decir que 99.9 por ciento de los seres vivos ha desaparecido de forma natural o por calamidades, la mayoría sin dejar rastro de su intensa presencia”.

Antes de escribir su libro, dice Báez, no imaginaba la magnitud de las catástrofes culturales que han tenido lugar en diferentes épocas. “Estar en tantos sitios en ruinas en los cinco continentes, en Merv en Turkmenistán o en el puerto de Biblos en Líbano, ha sido una suerte de déja vu ontológico en cada oportunidad. La experiencia me ha dejado exhausto y nunca volveré a ser el mismo”.

Las maravillas perdidas del mundo reúne, en voz de su autor, casos paradigmáticos de declive, colapso o destrucción de civilizaciones, lenguas, escrituras y obras de arte desde la antigüedad hasta la época actual, basado en sus viajes y lecturas.

Desde el Paleolítico hasta Afganistán, dice Báez, se han destruido los símbolos de la memoria colectiva de los vencidos. “No basta con eliminar al adversario; hay que dominar a los supervivientes, hacerlos aborrecer su propio pasado, transculturizarlos. Un pueblo sin memoria es como un hombre amnésico, es presa fortuita de quien lo rodee”.

Igual que las guerras, han sido letales los desastres naturales, que por su recurrencia suponen un desafío para los programas de protección del patrimonio cultural. El “tesoro de Bengasi”, con miles de piezas arqueológicas, fue robado en Libia, y en Siria y Tombuctú existe la amenaza de desastre cultural, lo que hace necesario, afirma, una mayor participación de la comunidad cultural internacional.

Báez desconfía de que existan candados confiables en los museos para evitar la adquisición de bienes producto del pillaje cultural o de la falsificación. “La mayoría de las mejores colecciones de los grandes museos de Europa y Estados Unidos tienen un prestigio comprado ilegalmente o robado. El Museo Británico o el Louvre son el equivalente de un Homenaje al Saqueo Cultural en el Mundo”.

Su libro La destrucción cultural de Iraq, resultado de la visita que hizo al país árabe en 2003 comisionado por la UNESCO para investigar los daños a sus bibliotecas y museos, significó para Báez una “cacería” por parte de Estados Unidos, que según ha denunciado se tradujo en pérdida de contratos e incluso amenazas de muerte. Ahora confía en que su pentalogía sensibilice a los lectores sobre la urgencia de retomar el tema de la defensa de la memoria.

“Nunca seré perdonado por haber denunciado la destrucción cultural causada por Estados Unidos en Iraq. Nunca. Pero lejos de ser un problema, es estimulante. Como dijo ese genio que era Mario Benedetti: ‘…La historia tañe sonora/ Su lección como campana/ Para gozar el mañana/ Hay que pelear el ahora'”.

Por Silvia Isabel Gámez/Agencia Reforma

Fuente : El Golfo

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