Bowles, el recluso de Tánger – Mohamed Chukri

paul_bowles
Paul Bowles

Mohamed Chukri (Nador, 1935-Rabat, 2003) fue un personaje más que curioso que escribió en árabe, pese a que por haber nacido en El Rif hablaba español y francés. Bohemio y un tanto escritor maldito del mundo islámico, Chukri -se lo veía bebiendo en los bares de Tánger muchas noches-mezclaba muy bien las dos tradiciones en que se formó, la islámica y la occidental, aprendida en el mítico Tánger Internacional, que es el tema de fondo, en más de un modo, de este libro de recuerdos y de reflexiones de Chukri sobre Paul Bowles (el último mito de esa perdida ciudad internacional, en la que murió) aunque también dedique un buen espacio al carácter, anécdotas y maldiciones que acompañaron la vida, a la postre trágica, de la mujer de Paul, Jane Bowles que (a quienes la conocieron) no sólo les parecía también una gran escritora, sino mucho más sugestiva que el siempre un tanto frígido Paul…

En principio hay una crítica a ese mundo similar a la que hace Juan Goytisolo:El brillo de Genet, de Borroughs, de los Bowles, de Tennessee Williams, de Ginsberg o de Capote -entre muchos más- ocultaba al pueblo marroquí, colonizado y empobrecido y que (según esta teoría) interesaba poco a los glamurosos visitantes… Es difícil decir que no les interesaba el mundo marroquí, cuando Bowles (desde 1949) se quedó allí prácticamente toda su vida. Recogió el folklore musical marroquí que podría haberse perdido y procuró transmitir los relatos orales (tan árabes) de sus amigos Mrabet o Charhadi. Lo que sólo se insinúa -y el caso de Bowles no fue el más típico- es que el interés de los visitantes por el mundo marroquí se limitaba a cierto exotismo que les gustaba y a la facilidad del turismo sexual masculino que allí encontraban. El Islam lo prohibía pero, en aquellos tiempos más tolerantes, se hacía la vista gorda.

Es natural, hasta cierto punto, que en el ameno libro de Chukri, no falto de alguna acidez, se mueve entre dos aguas: la fascinación y el desdén. La atracción por ese Bowles que al final hizo de Tánger su castillo aunque no lo amara (no es tan seguro) y el desdén por aquel mundo refulgente -en el que también estaba Jane y la mora Cherifa- que quería el “color local” y el sexo, pero nunca el fondo de la cultura marroquí.

Tampoco a Paul parece aplicable por entero este desinterés (que Chukri argumenta) pero sí desde luego a escritores como Capote, Williams o el mismo Burroughs, que buscaron la permisividad de la ciudad con la droga y con la homosexualidad masculina. Les interesaron los chicos marroquíes más que la cultura de Marruecos. Pero ¿también a Bowles? ¿O lo compaginó con cierta rara sabiduría que su frialdad ocultaba?

Es verdad que Chukri es ambivalente con Bowles, rechaza al icono de la vieja sociedad internacional, al que adoraba, y salva al escritor y al hombre que estimó sin entenderlo. Quizá ninguno entendió por entero al otro, aunque hubiera tanta cercanía. Bowles viene a ser la rica contradicción del Tánger internacional, una suerte de país que nunca existió, un lugar en Marruecos que no era del todo Marruecos, pero tampoco España ni Francia ni Londres ni Nueva York… Luz y sombra: fulgor.

Trd. de El Metni. Cabaret Voltaire, 2012. 324 pp., 19 e.
Por Luis Antonio de Villena
Fuente: El Cultural

©2012-paginasarabes®

Licencia Creative Commons

Bowles, el recluso de Tánger – Mohamed Chukri por Luis Antonio de Villena se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Basada en una obra en http://paginasarabes.wordpress.com/2012/12/01/bowles-el-recluso-de-tanger-mohamed-chukri.

Un poeta qatarí, condenado por apoyar la ‘primavera árabe’

La condena es interpretada como un acto de hipocresía del rico emirato, erigido en defensor de las revueltas a través de la cadena Al Yazira.

'Insultar el Emir' (en la foto) fue uno de los cargos que enfrenta.
‘Insultar el Emir’ (en la foto) fue uno de los cargos que enfrenta.

La condena a cadena perpetua de un poeta catarí por apoyar la Primavera Árabe y criticar a las “élites represoras” ha sacado a la luz la contradicción del régimen autocrático de Qatar con la imagen de país moderno que quiere proyectar. Las organizaciones de derechos humanos han condenado la sentencia y acusado de hipocresía a ese rico emirato erigido en defensor de las revueltas árabes, a algunas de las cuales ha prestado incluso apoyo financiero y logístico.

El tribunal de seguridad del Estado de Qatar declaró el jueves a Mohammad Ibn al Dheeb al Ajami culpable de “insultar” al emir, el jefe Hamad Bin Khalifa al Thani, y de “alentar del derrocamiento del sistema de gobierno”. Esas graves acusaciones, que según el código qatarí se castigan con cinco años de cárcel y la pena de muerte respectivamente, se basan en un poema titulado Jazmín, en referencia al símbolo de la revuelta tunecina que inauguró la llamada Primavera Árabe.

“Resulta deplorable que Qatar, que se presenta internacionalmente como un país que promueve la libertad de expresión, cometa lo que parece un flagrante abuso de ese derecho”, ha denunciado Philip Luther, director de Amnistía Internacional (AI) para Oriente Próximo.

Entusiasmado como millones de árabes con esos cambios, Al Ajami leyó su poesía ante un pequeño grupo de amigos en su piso de El Cairo. Alguno de ellos grabó el recital y lo colgó en Internet. Así fue como las autoridades qataríes descubrieron los versos en los que dice: “Todos somos Túnez frente a las élites represivas” y “Si los jeques no pueden hacer justicia, debiéramos cambiar el poder y dárselo a la mujer hermosa”, según la traducción del árabe hecha por AI.

El poeta, de 37 años y padre de cuatro hijos, fue detenido el 16 de noviembre de 2011 en Doha y trasladado a la prisión central, sin que sus familiares y amigos tuvieran noticias de su paradero hasta el pasado septiembre. Descubrieron entonces la causa de su detención y que había pasado cinco meses en una celda de aislamiento, sin poder leer y escribir.

Al Ajami nunca ha negado ser el autor del poema, pero niega que pretendiera ofender o animar a la sedición. Sin embargo, tres expertos en poesía de los ministerios de Cultura y Educación testificaron que su poema era insultante para el emir y su hijo.

“Es un tremendo error judicial”, declaró su abogado defensor, Nagib al Naimi, a la salida del tribunal, según la agencia Reuters. “El juez mantuvo secreto el juicio. Mohammad no pudo defenderse y a mí no se me permitió alegar”, añadió Al Naimi antes de expresar su intención de recurrir el veredicto, para lo que cuenta con 30 días.

El caso plantea un dilema al emir quien se ha declarado un ardiente defensor de los derechos humanos de los palestinos, como durante su reciente visita a Gaza, y cuya cadena de televisión, Al Yazira, a menudo afea las violaciones en otros lugares del mundo. Sin embargo, mantiene un estricto control para los asuntos internos y no permite los partidos políticos. Cabe la posibilidad de que Hamad otorgue un perdón real a Al Ajami, pero eso no solucionaría las limitaciones a la libertad de expresión que Human Rights Watch ha denunciado en el emirato.

Por Ángeles Espinosa

Fuente: El País

©2012-paginasarabes®

Licencia Creative Commons

Un poeta qatarí, condenado por apoyar la ‘primavera árabe’ por Ángeles Espinosa se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Basada en una obra en http://paginasarabes.wordpress.com/2012/12/01/un-poeta-qatari-condenado-por-apoyar-la-primavera-arabe.

Gaza – Por Eduardo Galeano

ruinas_palestina_bandera
Para justificarse, el terrorismo de Estado fabrica terroristas: siembra odio y cosecha coartadas. Todo indica que esta carnicería de Gaza, que según sus autores quiere acabar con los terroristas, logrará multiplicarlos.

Desde 1948, los palestinos viven condenados a humillación perpetua. No pueden ni respirar sin permiso. Han perdido su patria, sus tierras, su agua, su libertad, su todo. Ni siquiera tienen derecho a elegir sus gobernantes. Cuando votan a quien no deben votar, son castigados. Gaza está siendo castigada. Se convirtió en una ratonera sin salida, desde que Hamas ganó limpiamente las elecciones en el año 2006. Algo parecido había ocurrido en 1932, cuando el Partido Comunista triunfó en las elecciones de El Salvador. Bañados en sangre, los salvadoreños expiaron su mala conducta y desde entonces vivieron sometidos a dictaduras militares. La democracia es un lujo que no todos merecen.

Son hijos de la impotencia los cohetes caseros que los militantes de Hamas, acorralados en Gaza, disparan con chambona puntería sobre las tierras que habían sido palestinas y que la ocupación israelí usurpó. Y la desesperación, a la orilla de la locura suicida, es la madre de las bravatas que niegan el derecho a la existencia de Israel, gritos sin ninguna eficacia, mientras la muy eficaz guerra de exterminio está negando, desde hace años, el derecho a la existencia de Palestina. Ya poca Palestina queda. Paso a paso, Israel la está borrando del mapa.

Los colonos invaden, y tras ellos los soldados van corrigiendo la frontera. Las balas sacralizan el despojo, en legítima defensa. No hay guerra agresiva que no diga ser guerra defensiva. Hitler invadió Polonia para evitar que Polonia invadiera Alemania. Bush invadió Irak para evitar que Irak invadiera el mundo. En cada una de sus guerras defensivas, Israel se ha tragado otro pedazo de Palestina, y los almuerzos siguen. La devoración se justifica por los títulos de propiedad que la Biblia otorgó, por los dos mil años de persecución que el pueblo judío sufrió, y por el pánico que generan los palestinos al acecho.

Israel es el país que jamás cumple las recomendaciones ni las resoluciones de las Naciones Unidas, el que nunca acata las sentencias de los tribunales internacionales, el que se burla de las leyes internacionales, y es también el único país que ha legalizado la tortura de prisioneros. ¿Quién le regaló el derecho de negar todos los derechos? ¿De dónde viene la impunidad con que Israel está ejecutando la matanza de Gaza? El gobierno español no hubiera podido bombardear impunemente al País Vasco para acabar con ETA, ni el gobierno británico hubiera podido arrasar Irlanda para liquidar a IRA. ¿Acaso la tragedia del Holocausto implica una póliza de eterna impunidad? ¿O esa luz verde proviene de la potencia mandamás que tiene en Israel al más incondicional de sus vasallos?.

El ejército israelí, el más moderno y sofisticado del mundo, sabe a quién mata. No mata por error. Mata por horror. Las víctimas civiles se llaman daños colaterales, según el diccionario de otras guerras imperiales. En Gaza, de cada diez daños colaterales, tres son niños. Y suman miles los mutilados, víctimas de la tecnología del descuartizamiento humano, que la industria militar está ensayando exitosamente en esta operación de limpieza étnica.

Y como siempre, siempre lo mismo: en Gaza, cien a uno. Por cada cien palestinos muertos, un israelí.

Gente peligrosa, advierte el otro bombardeo, a cargo de los medios masivos de manipulación, que nos invitan a creer que una vida israelí vale tanto como cien vidas palestinas. Y esos medios también nos invitan a creer que son humanitarias las doscientas bombas atómicas de Israel, y que una potencia nuclear llamada Irán fue la que aniquiló Hiroshima y Nagasaki.

La llamada comunidad internacional, ¿existe?

¿Es algo más que un club de mercaderes, banqueros y guerreros? ¿Es algo más que el nombre artístico que los Estados Unidos se ponen cuando hacen teatro?

Ante la tragedia de Gaza, la hipocresía mundial se luce una vez más. Como siempre, la indiferencia, los discursos vacíos, las declaraciones huecas, las declamaciones altisonantes, las posturas ambiguas, rinden tributo a la sagrada impunidad.
Ante la tragedia de Gaza, los países árabes se lavan las manos. Como siempre. Y como siempre, los países europeos se frotan las manos.

La vieja Europa, tan capaz de belleza y de perversidad, derrama alguna que otra lágrima mientras secretamente celebra esta jugada maestra. Porque la cacería de judíos fue siempre una costumbre europea, pero desde hace medio siglo esa deuda histórica está siendo cobrada a los palestinos, que también son semitas y que nunca fueron, ni son, antisemitas. Ellos están pagando, en sangre contante y sonante, una cuenta ajena.

Por Eduardo Galeano

©2012-paginasarabes®

Licencia Creative Commons

Gaza por Eduardo Galeano se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Basada en una obra en http://paginasarabes.wordpress.com/2012/12/01/gaza-por-eduardo-galeano.