El primer colectivo de mujeres fotógrafas de Oriente Próximo

La cobertura de las revueltas de los países árabes unió a un grupo de fotógrafas que documentaban aquellas revoluciones. Hoy conforman el primer colectivo fotográfico de mujeres de Oriente Próximo. Su nombre es Rawiya, que significa `ella, la que cuenta su historia´.


La Primavera Árabe trajo aires de cambio políticos y sociales. Una de las lecciones aprehendidas de aquellas revueltas fue que la unión hace la fuerza. Fruto de esta filosofía nace Rawiya, el primer colectivo de mujeres fotógrafas de Oriente Próximo, formado por un conjunto de profesionales que se conocieron documentando, precisamente, las revoluciones árabes.

Justo un año antes de las revueltas, en 2009, Newsha Tavakolian viajó a Beirut y coincidió con Tamara Abdul Hadi y Dalia Khamissy. Surgió así la idea de crear un colectivo de fotógrafas. Enseguida aparecieron los nombres de otras colegas, Tanya Habjouqa y Laura Boushnak, conocidas por el trabajo que realizaban en la zona.

Estos primeros encuentros y muchas conversaciones por Skype consolidaron el grupo. Posteriormente, contactaron con Myriam Abdelaziz, fotógrafa que destacaba por su trabajo sobre la revolución egipcia.

Esta fue la génesis de Rawiya. El nombre significa “ella, la que cuenta la historia”. Hoy es el primer colectivo fotográfico de mujeres de Oriente Próximo. Con sus fotos, quieren presentar una visión de la zona desde dentro y transmitir una visión local del proceso de cambio que vive la región.


Rawiya reflexiona sobre temas políticos y sociales como la guerra, los refugiados, la marginación o la homosexualidad, pero no quiere olvidar la belleza y sentido del humor propio de su cultura. En definitiva, combaten los estereotipos y ofrecen una nueva perspectiva.

Las herramientas de Rawiya son los foto-ensayos, fotografías que documentan historias cotidianas que los grandes medios no cubren habitualmente.

“Es lo que estábamos haciendo cada una de nosotros por separado, pero pensamos que uniendo fuerzas podríamos arrojar más luz sobre las historias que contamos. La unión hace la fuerza, como nos gusta recordar en Rawiya”, nos cuenta Dalia Khamissy.

El interés por este primer colectivo de fotógrafas de Oriente Próximo ha sido notable desde que comenzaron su andadura hace unos meses han sido invitadas a presentar su trabajo en DubaiKuwait, Estados Unidos, Londres, Suecia…

Se presenta un año intenso para el colectivo, que también prepara la edición de una revista donde poder plasmar distintos temas con la visión local de cada una de las zonas de Oriente Próximo.

A pesar de haber conseguido llegar a nuevas audiencias, lo que realmente les ilusiona es ser fuente de inspiración para el boom de fotógrafos que han surgido desde el Norte de África a Oriente Próximo en los últimos años.

“Hay una oleada de fotógrafos de Oriente Próximo que están irrumpiendo con fuerza, y nos alegramos de formar parte de este movimiento”, nos cuenta Tanya Habjouqa.

“Tenemos una oportunidad de usar estas plataformas artísticas para contrarrestar la visión, a menudo negativa, sobre la zona con historias nuevas, con una visión interna más fresca. Nos interesa retratar temas sociales, pero también celebrar el sentido del humor y las tradiciones, que, a veces, son omitidas”, prosigue Habjouqa.


Rawiya se plantea su futuro a corto plazo compartiendo historias de la región. Más adelante, esperan ampliar el grupo con nuevas componentes dentro de las muchas fotógrafas profesionales que trabajan en Oriente Próximo.

A largo plazo, quieren convertirse en un punto de referencia para fotógrafos, periodistas y artistas con un interés en Oriente Próximo, que les permita romper con las fronteras sociales y poner de manifiesto una perspectiva distinta sobre la región.

Actualmente, Myriam Abdelaziz reside entre El Cairo y Nueva York; Tamara Abdul Hadi y Dalia Khamissy, en Beirut; Laura Boushnak, en Sarajevo; Tanya Habjouqa trabaja en Jerusalén Oriental; y Newsha Tavakolian, en Teherán.

Por Mónica Moyano

©2012-paginasarabes® 

Licencia Creative Commons

El primer colectivo de mujeres fotógrafas de Oriente Próximo por Mónica Moyano se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.
Basada en una obra en paginasarabes.wordpress.com.

Suenan confusos tambores


Siempre la misma historia, el mal uso de las palabras: judío, hebreo e israelita son sinónimos. Israelíes son los ciudadanos del Estado de Israel. En el Estado de Israel –que algunos se empeñan en denominar “judío”- viven israelíes: unos son judíos y otros no. Los israelíes judíos, unos son de extrema derecha, ortodoxos llenos de privilegios (no pagan impuestos, quienes estudian en escuelas rabínicas no hacen servicio militar, y tratan de imponer sus tradiciones) y otros son israelíes judíos progresistas, de izquierdas, liberales y cosmopolitas. Otros, judíos israelíes agnósticos o ateos e israelíes árabes, musulmanes, cristianos o drusos.

El Partido en el gobierno es el Likud, presidido por Netanyahu, que se alía con facciones ultraderechistas del Parlamento: Shas (judío ortodoxo) e Yisrael Beytenu, “Israel nuestra casa”. Pero quien se considera orto-doxo excluye a otros como hetero-doxos; olvidando que hetero no es sinónimo de hereje sino que significa otra opinión, actitud o conducta. El Rabí Jesús de Nazaret fue judío heterodoxo. No cabe hablar de antisemitismo alguno, sino de “reconocer el derecho de los palestinos a vivir libre de amenazas dentro de fronteras seguras y reconocidas”(Resolución 242 del Consejo de Seguridad de la ONU, 1967).

El gobierno de Israel califica de “antisemita” a cualquier gentil que discrepe de su política belicista. Si el que opina es judío, éste “se odia a sí mismo”. Razonamiento tan falso como la pretendida superioridad de la raza aria.

Existen famosos escritores, poetas, artistas, periodistas judíos e israelíes que no comparten las ideas ni las actuaciones excluyentes del Likud y que se oponen a la vergüenza de ese muro que discrimina a palestinos en sus propias tierras. Como encerrados en “guetos palestinos”. ¿No es una proyección sarcástica? Judíos israelíes que denuncian la ocupación de tierras de los palestinos, en las que se asientan colonos integristas y excluyentes. ¿No era algo parecido a lo que hicieron los nazis encerrando en guetos a judíos polacos, alemanes, austríacos, checos y ucranianos? ¿No fueron enviados al exilio millones de palestinos cuyas casas, tierras y medios de vida se hicieron imposibles por la intolerancia de las milicias que formaron la Haganah, brazo armado de la Agencia judía responsable de atraer judíos a Israel? Recordemos la actividad terrorista del Irgun y de Stern Gang, de cuyas filas surgirían Yigal Alon, Moshe Dayan, Isaac Rabin, Menahen Begin. Cuando preguntaron a Golda Meier por los derechos del pueblo palestino respondió: “¿Qué pueblo? No hay más pueblo que el judío”.

Existe un lobby judío que actúa en muchos países y gobiernos. Nada que objetar mientras respeten las reglas de la democracia. Pero no es conforme a derecho la prepotencia del gobierno israelí y su acoso y matanzas en Deir Yassin en donde Irgun asesinó a todos los habitantes (1948). Muchos judíos padecieron en los campos de exterminio nazis, pero también gitanos, comunistas, homosexuales, socialistas y discapacitados. Nadie podrá ignorar ni negar el Holocausto, pero no podemos permitir el exterminio del pueblo palestino.

Ni es admisible que posean ojivas nucleares sin control de las instituciones internacionales (AIEA). Actúan como los pakistaníes o los coreanos del norte con sus bombas nucleares. ¿Con qué autoridad amenazan con atacar al pueblo iraní porque sus dirigentes desarrollen energía nuclear para fines industriales cuando los israelíes la han utilizado para bombas nucleares?

Escribo como persona que admira la historia del pueblo de Israel sin ignorar sus páginas negras, como las tienen los demás pueblos, culturas y civilizaciones. ¿Que se consideran “el pueblo elegido”? Allá ellos con sus historias pero no podemos tolerar que excluyan a los demás como goyim. Entre tantas razones para respetarlos, los admiro porque en su seno ha vivido el Rabí Jesús de Nazaret. En ese sentido yo también soy judío (hasta podría llevar sangre judía, pero no acepto servidumbres de raza, género, lengua o color). También me reconozco del pueblo cristiano y de su cultura pero no acepto a ese enclave ideológico con “sede” en el Vaticano. Y me sé griego y romano, como me sé árabe y musulmán. ¿Cómo si no hubiera podido escribir estas líneas y expresar mi pensamiento? Nunca podré ser “antisemita” porque eso es una barbaridad sin sentido. Pero puedo discrepar de formas de sionismo excluyente y prepotente porque me sé ciudadano del mundo y nunca he hecho acepción de personas. Si me viene corta la nacionalidad española y aún esta pobre caricatura “europea”, ¿cómo no voy a reconocer la dignidad de todo ser humano en un planeta que nos estamos cargando por nuestra insensatez suicida? Vivan en paz, como fruto de la justicia, los ciudadanos del mundo y acabemos con esta explotación de unos seres por otros, con el hambre, con las guerras, con la explosión demográfica y construyamos todos juntos otro mundo más justo y solidario.

Por José Carlos García Fajardo
Profesor Emérito de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Director del CCS
fajardoccs@solidarios.org.es

©2012-paginasarabes® 

Licencia Creative Commons

Suenan confusos tambores por José Carlos García Fajardo se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.
Basada en una obra en paginasarabes.wordpress.com.

Llega “El Pampa” Larralde a Viedma y Patagones – (+ Videos)

jose_larralde_002
El espectáculo engalana una nutrida agenda cultural por el mes aniversario. El “Pampa”, uno de los folcloristas sureros más importantes de la historia de nuestra música, se encuentra de gira por todo el país y llegara a Viedma con lo que él llama “una guitarreada”, según lo expresado por Larralde en algunos medios nacionales. “Con mi guitarra abro un abanico y a medida que la gente se va entusiasmando extiendo la propuesta” dice.

Este artista, nacido en la localidad bonaerense de Huanguelén y descendiente de vascos y árabes, escribió sus primeros versos a los siete años de edad, iniciando así un camino vasto y fecundo que lo llevaría inexorablemente al corazón de los argentinos.

Fuente: NoticiasNet

jose_larralde_001
José Larralde nació un 22 de octubre de 1937 en Huanguelén, Provincia de Buenos Aires – Argentina

Escribió sus primeros versos a los siete años de edad, iniciando así un camino vasto y fecundo que lo llevaría inexorablemente al corazón de los Argentinos. Descendiente de vascos y árabes, don José ha sido trabajador rural, tractorista, albañil, mecánico, soldador y, como él mismo se define, guitarrero y cantor.

Vivió frente a la casa de don José Dip y allí escuchaba continuamente a Jorge Cafrune.

Un día le pidió a don José Dip que le presentara a Jorge Cafrune. Durante una noche de 1966, en un asado en casa de don Eduardo Saad , tío de Larralde, don José Dip le dice que allí le presentará a Jorge Cafrune.

Allí, José le pasa a Jorge los temas que había compuesto, el último de los cuales, era “Sin pique”. Luego de escuchar la interpretación de Larralde de “Sin Pique”, Cafrune quedó prendado del tema y le pide a don José Dip que al día siguiente llamara a Hernán Figueroa Reyes, director de grabaciones de CBS, porque quería grabarlo en esa semana. Hernán le dice a don José Dip que ello es imposible porque estaba listo para salir el LP “Yo digo lo que siento”. Pese a todo, Jorge se empecina y lo graba enseguida. Conjuntamente con “Permiso”, “Sin Pique” apareció en el siguiente LP de Jorge, titulado “Jorge Cafrune” (CBS 8745), en 1967.

Veinte días después, Cafrune regresa a Huanguelén pues tenía que actuar en una localidad cercana, muy pequeña, llamada Girodías. Jorge hizo invitar a “Pepe” Larralde para que le acompañe.

En aquella oportunidad, Cafrune interpretó 3 temas, presentó a Larralde y ya no cantó más. Toda la noche quien cantó fue Larralde. Desde entonces, en todas sus actuaciones, Cafrune siempre mencionaba “a un chango de Huanguelén”, promocionando a Larralde.

En el año 1967, José Larralde grabó el primero, de una serie de treinta y un discos editados en la Argentina. Su intensa actividad discográfica sufrió interrupciones sobre todo por el contenido crítico de la mayoría de sus canciones. En todas ellas, están presentes las vivencias de oficios, situaciones y personajes que conoció y vivió a lo largo de su vida. Personalmente, además, ejercitó las más diversas ocupaciones en el medio rural. A sus versos, tal vez por desconocimiento del medio geográfico y social en que nació y creció, suele endilgárseles cierto hermetismo y rebuscamiento.

No obstante ello, si se analiza globalmente toda su producción, es fácil entender el porqué de la adhesión y fidelidad del público. Este quizás, valorice el desprecio del intérprete hacia la maquinaria comercial que, la mayoría de las veces, ha sido principal causante del bastardeo y desvirtuación del género.

En efecto, Larralde, desde hace años, desarrolla su labor artística lejos de los circuitos comerciales masivos de festivales y casi sin apoyo promocional y publicitarios de las grandes empresas de comunicación. Ello no le impidió, no le impide, ni le impedirá seguir concitando la atención y el apoyo de nutridos núcleos de seguidores en cada uno de sus recitales.

Su canto trascendió nuestras fronteras para llegar a países como Alemania, Australia, México, Brasil, Colombia, Venezuela, Uruguay, Paraguay, Chile y España entre otros. Como dato elocuente de su popularidad, baste decir que las ventas de sus discos han superado largamente los doce millones de unidades y que su obra más popular “HERENCIA PA´ UN HIJO GAUCHO”, lleva vendidas, ya, más de cinco millones de placas.

Fue uno de los pioneros en difundir los loncomeos y cordilleranos de origen y ambientación patagónica recopilados y/o compuestos por los hermanos Berbel. Ocasionalmente abordó canciones del Litoral y Cuyo, o rescató viejos valses criollos como “Temblando” (Alberto Acuña – Gualberto Márquez “Charrúa”); “Cardo” (Pedro Noda – Enrique Uzal).

Recientemente lo han reivindicado, como modelo, algunos músicos del rock pesado local, en particular Ricardo Iorio, ex líder del grupo Hermética.

En 1995 se le otorgó el premio Konex al mejor cantante masculino de música de raíz folklórica, y en 1995 y 1996 obtuvo sendos premios ACE (Asociación de Cronistas del Espectáculo).

Como compositor, tiene en su haber mas de seiscientas obras, trescientas de las cuales no han sido editadas hasta el momento.

Cantor orillero, tal como él gusta que le llamen, exhibe hoy una trayectoria tan notable como digna, pues se ha alejado voluntariamente del consumismo perverso tan característico de nuestra sociedad. Sin embargo, y a pesar de ello, su gente no lo olvida. Así lo demuestran la concurrencia a cada una de sus presentaciones y las sostenidas ventas de sus discos. Su éxito artístico esta bien sustentado en la auténtica y sincera expresión campera tanto como por el permanente testimonio que ha dado, a lo largo de toda su obra, de sus convicciones.

En 30 años, José Larralde, ha forjado una mística acaso única en el folklore argentino. Su clara y potente voz y su estampa de patriarca contrastan respecto de su obra, que siempre recurre sólo a lo imprescindible para mostrar las cosas más comunes de la vida cotidiana.

Larralde dice sus verdades (dice verdades), y las dice con una convicción tal que las mismas trocan en universales. Canciones como “A las once menos cuarto”, “Patagonia”, “Y otras cosas fuleras” o sus monólogos, que regala entre tema y tema, muestran un Larralde sagaz, agudo y atento observador de la realidad del hábitat circundante. Pero Larralde no se queda allí, también es testimonial (muy testimonial), cuando arremete denunciando las desigualdades entre pobres y ricos, entre peones y patrones o entre los “todopoderosos” señores instruidos de la ciudad y los, aún hoy, desprotegidos trabajadores rurales.

Capaz de cantarle una bella despedida al cigarrillo (o al mate) como narrar poéticamente la envidia del pájaro preso ante la algarabía de los gorriones libres, Larralde observa, escribe y canta aquellas cosas que, en la premura por “vivir” lo nuestro, pasamos por alto.

Allí, en sus canciones y en su poesía de neta y auténtica raigambre campera, está el secreto de este autor de obras que recorren el país de punta a punta dejando, en cada pueblo, un poco del hombre que les dio vida.

José Larralde es, hoy en día, el único compositor del folklore nacional capaz de mostrar bellamente la esencia del hombre de nuestras llanuras.

 
©2012-paginasarabes®

Licencia Creative Commons

Llega “El Pampa” Larralde a Viedma y Patagones por Al Muru Andalucí se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.
Basada en una obra en paginasarabes.wordpress.com.