Los brasileños del Líbano o “brasilibaneses”

Un pedacito de Brasil en Sultan Yakoub. Foto: Renata Malkes

La historia de la emigración libanesa a Brasil es larga. Se dice que los libaneses cristianos empezaron a emigrar a Brasil a fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX, mientras Líbano todavía era parte del Imperio Otomano. Sin embargo, incluso después de la derrota de los otomanos en la Primera Guerra Mundial, las olas de emigrantes libaneses no cesaron. Por el contrario, el número aumentó debido a los acontecimientos ocurridos en la región, como el establecimiento del protectorado francés, la creación del estado de Israel y la guerra civil que se extendió entre 1975 y 1990, y fue responsable de una ola de migración de libaneses musulmanes.

En Brasil, estos migrantes libaneses –conocidos como “turcos”– trabajaron como vendedores ambulantes, comerciando artículos manufacturados como ropa y joyas en grandes ciudades brasileñas. Luego, muchos de ellos abrieron sus tiendas en centros comerciales como Vinte e Cinco de Março y calles de Oriente en la zona del centro de Sao Paulo, con lo que cambió para siempre al paisaje urbano de la ciudad así como la manera de hacer negocios.

Como suele pasar en estos casos, en un comienzo los libaneses se mantuvieron aparte de la sociedad brasileña: hablaban su idioma (árabe, pero en muchos casos, francés), comían su propia comida, educaban a sus hijos a su propia manera. Sin embargo, no les tomó mucho adaptar su cultura al país que habían adoptado, y pronto aprendieron portugués, adaptaron sus recetas a los ingredientes que encontraron ahí, se casaron con brasileños de origen libanés más antiguo, pero también de otras comunidades como la portuguesa y la española. Como fuera, todo tomó su modo natural, con sus descendientes totalmente integrados en el país donde nacieron.

La crisis económica que sufrió Brasil en los años 80 y 90 afectó directamente a estas familias, que dependen de los ingresos por el comercio. Muchos escogieron regresar al Líbano y reconstruir su vidas en la vieja patria. Por supuesto, ya no eran los mismos, pues sus hijos habían nacido como brasileños, no hablaban otro idioma que no fuera portugués. A este grupo se le llama “brasilibaneses”, como dice Roberto Khatlab en el blog del Consejo de Ciudadanos Brasileños en el Mundo:

[Trata-se de] um neologismo com o qual eu identifico os cidadãos binacionais líbano-brasileiros no Líbano – conta com cerca de 10 mil pessoas (sem incluir aqueles que retornaram ao Brasil sem ter obtido a nacionalidade). Em 1954, o banqueiro Jean Abou-Jaoudé funda, em Beirute, a Associação da Amizade Brasil-Líbano, que está em atividade até hoje. Os “brasilibaneses” estão presentes em todo o território libanês, do Norte (Dar Beechtar…) ao Sul (Kabrikha…), mas principalmente no Bekaa, onde existem aldeias inteiras – como Sultan Yaacoub, Kamed-Lawz e Ghazzé – com 90% de “brasilibaneses” que falam fluentemente o português e perpetuam os costumes brasileiros (gastronomia, música, arquitetura, agricultura…).

[Se trata] de un neologismo con el que identifico a los ciudadanos binacionales líbano-brasileños en El Líbano -que tiene cerca de 10,000 personas (no incluye los que regresaron a Brasil sin haber obtenido la nacionalidad). En 1954, el banquero Jean Abou-Jaoude, radicado en Beirut, fundó la Asociación de Amistad Brasil-Líbano, que funciona hasta ahora. Los “brasilibaneses” están presentes en todo el Líbano, en el norte (Dar Beechtar) y sur (Kabrikha), pero principalmente en Bekaa, donde hay aldeas enteras -como Sultan Yaacoub, Kamed-Lawz y Ghazzé- con 90% de “brasilibaneses” que hablan portugués con fluidez y continúan con las costumbres brasileñas (comida, música, arquitectura, agricultura).

Un fenómeno muy interesante ocurrió en Bekaa: en la zona hay pueblos como Sultan Yakub donde el primer idioma no es ni árabe ni francés, sino portugués. En su blog, el periodista Gustavo Chakra aborda  el tema con algo de sorpresa.

Quem viaja para Sultan Yakoub é alertado que, uma vez na cidade, pode pedir informações em português que qualquer pessoa responde na hora. Afinal, nesta pequena vila em uma colina isolada no meio do vale do Beqaa, quase todos os mil habitantes moraram ou ainda têm um parente próximo que vive no Brasil.

A reportagem fez o teste e, realmente, o primeiro pedestre abordado falava português. Era Hussein El Jaroush. Nascido no Líbano, ele foi há duas décadas para o Brasil, onde viveu por 13 anos. Passou por Salvador, Rio de Janeiro, Recife, Maceió e, como muitos conterrâneos, terminou em Santo André. Na cidade do ABC paulista, existe até uma espécie de clube, chamado “Chácara Sultan Yakoub”, onde os originários desta vila do Líbano se reúnem nos fins de semana para jogar futebol e fazer churrasco.

A los que viajan a Sultan Yakoub se les aconseja que, una vez que hayan llegado al pueblo, pidan información en portugués pues cualquiera responde instantáneamente. Después de todo, en esta pequeña aldea en una aislada colina en medio del valle de Bekaa, casi todos los habitantes vivieron o tienen un pariente cercano que vive en Brasil.

Este reportero hizo la prueba y, ciertamente, el primer peatón que se acercó hablaba portugués. Era Hussein El Jaroush. Nació en El Líbano, hace dos décadas se fue a Brasil, donde vivió 13 años. Pasó por Salvador, Rio de Janeiro, Recife, Maceió y como muchos de sus compatriotas, terminó en Santo André. En esa ciudad en las afueras de Sao Paulo, hay incluso una especie de club llamado “Granja Sultan Yakoub”, donde la gente de este pueblo en El Líbano se reúne los fines de semana para jugar fútbol y hacer parrilladas.Gustavo Chacra cita a otro “brasilibanés”, Jamal, de 39 años, a quien los nuevos tiempos imponen nuevos retos, como mantener el portugués entre las generaciones más jóvenes, sobre todo a los que nacieron en El Líbano:

O importante para Jamal é manter a ligação com o Brasil pela língua. Especialmente por causa do seu filho. Ele diz que sempre fala em português com o menino, apesar de muitas vezes receber a resposta em árabe.

Lo importante para Jamal, es mantener vínculos con Brasil a través del idioma. Sobre todo por su hijo. Dice que siempre habla en portugués con el niño, a pesar que muchas veces recibe la respuesta en árabe.

Con la finalidad de asegurar la conservación del portugués entre las familias “brasilibanesas”, entre otros elementes de la cultura brasileña, el gobierno brasileño estableció  el Centro Cultural Brasil-Líbano en Beirut en abril de 2011. Los miércoles, el centro “exhibe películas gratis para las personas de Beirut, en su mayoría brasileños y descendientes”.

capoeira_beirut

Capoeira en Beirut, el grupo libanés que fundó la escuela.

El blog “Excessivamente Humano”brinda  más detalles:

“É uma antiga reivindicação dos libaneses, de forma geral, e da comunidade de origem brasileira no Líbano, de modo especial”, explica Roberto Medeiros, ministro-conselheiro e chefe do setor cultural da embaixada brasileira, sobre a iniciativa de fundação do centro. “Em encontros sociais ou culturais com os membros da embaixada em Beirute, os libaneses sempre solicitavam que o governo brasileiro criasse uma instituição com a função específica de divulgar a língua portuguesa e a cultura brasileira”, completa.

“Era un pedido antiguo de los libaneses en general, y la comunidad de origen brasileño en El Líbano en particular”, dijo Roberto Medeiros, ministro consejero y jefe de la sección cultural de la embajada brasileña, sobre la iniciativa de fundar el centro. “En reuniones sociales o culturales o de miembros de la embajada en Beirut, los libaneses siempre pedían que el gobierno brasileño creara una institución con la función específica de difundir el idioma portugués y la cultura brasileña”, agregó.

 

El hecho es que este pedido se hizo durante muchos años, y durante décadas estuvo atrapado en la red burocrática de Brasilia. Además, aunque la iniciativa del Ministerio de Asuntos Exteriores de Brasil es loable, todavía dista de reunir al público principal para el cual el centro fue creado, porque brasileños como Jamal no asisten porque viven en el valle de Bekaa, donde se concentra la mayoría de brasileños. El siguiente paso sería llevar a profesores de portugués a la región así como exhortar y apoyar la asociaciones culturales brasileñas y otros centros culturales dedicados, por ejemplo, a América Latina, como el Centro de Estudios y Cultura Latinoamericana en la Universidad de Kaslik y el Proyecto Alecrim Internacional en El Líbano, una institución comprometida a mantener la identidad cultural de los niños brasileños que viven en el extranjero.

El momento es oportuno para que Brasil satisfaga un antiguo pedido de los brasileños en El Líbano, pero también para incluirlos como intermediarios en el comercio entre los dos países.

Escrito por Richard de Araújo ·
Traducido por Gabriela Garcia Calderon Orbe

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