Usufructuar con el dolor – (O como vender la historia del holocausto) – Por Aisar Albornoz


Así como la judería organizada recordó al Holocausto cuando el Poder de Israel llegó a su grado máximo, del mismo modo recordó al Holocausto cuando el poder judío norteamericano llegó a su punto máximo. El pretexto, sin embargo, fue que, tanto en un caso como en el otro, los judíos se hallaban ante un inminente “segundo Holocausto”. De este modo las élites judías norteamericanas pudieron adoptar poses heroicas mientras se dedicaban a una matonería cobarde. Norman Podhoretz, por ejemplo, después de la guerra de Junio de 1967 fogoneó la nueva resolución judía instando a “resistir a cualquiera que, de cualquier forma y en cualquier grado, y por cualquier motivo en absoluto intente hacernos daño . . . A partir de ahora estaríamos parados sobre nuestro propio terreno.”[1]

Así como los israelíes, armados hasta los dientes por los Estados Unidos, ponían valerosamente en su lugar a los levantiscos palestinos,del mismo modo los judíos norteamericanos ponían valerosamente en su lugar a los díscolos negros.

El descargar todo sobre los que menos capacidad tienen para defenderse: ése es el verdadero contenido del coraje que ostenta la judería norteamericana organizada.

Moviéndose agresivamente para defender sus intereses corporativos y de clase, las élites judías calificaron de antisemita a toda oposición a sus nuevas políticas conservadoras. Así, Nathan Perlmutter, directivo de la ADL,sostuvo que el “verdadero antisemitismo” en los EE.UU. residía en iniciativas políticas “corrosivas para los intereses judíos” tales como la acción afirmativa, los recortes en el presupuesto de defensa, el neo-aislacionismo, así como la oposición al poderío nuclear y hasta la reforma del Colegio Electoral.[2]

El Holocausto llegó a desempeñar un papel crítico en esta ofensiva ideológica. Lo más obvio es que la evocación de la persecución histórica permitió desviar la atención de las críticas actuales. Los judíos hasta podían hacer referencia al “sistema de cuotas” que habían padecido en el pasado como un pretexto para oponerse a los programas de acción afirmativa. Más allá de ello, sin embargo, el esquema del Holocausto concibió al antisemitismo como un odio gentil estrictamente irracional hacia los judíos. Excluyó la posibilidad de que la animadversión contra los judíos podría estar fundada sobre un real conflicto de intereses. El invocar al Holocausto fue, por lo tanto, una maniobra para deslegitimar toda crítica de los judíos: cualquier crítica sólo podía surgir de un odio patológico.

Hacia los años 1970, el antisemitismo ya no era una característica destacada en la vida norteamericana. Aún así, los líderes judíos comenzaron a hacer sonar las campanas de alarma afirmando que la judería norteamericana estaba siendo amenazada por un virulento “nuevo antisemitismo”.[3]

Las principales pruebas de un estudio realizado por la ADL (“por quienes murieron porque eran judíos”) incluyó el espectáculo Jesucristo Superstar de Broadway y a una publicación contracultural que “presentaba a Kissinger como un sicofante adulador, cobarde, agresivo, servil, tirano, trepador social, manipulador maligno, esnob inseguro y dotado de un inescrupuloso afán de poder” – con lo cual, en todo caso, casi se quedaron cortos.[4]

Para la judería norteamericana organizada, esta histeria artificial acerca de un nuevo antisemitismo sirvió múltiples propósitos. Aumentó el valor bursátil de las acciones de Israel como refugio de última instancia, como si los judíos norteamericanos hubiesen necesitado tener un refugio así. Más allá de eso, las apelaciones de campañas de recolección de fondos por parte de organizaciones judías supuestamente combatiendo el antisemitismo cayeron en oídos más receptivos. Sartre alguna vez observó: “El antisemita se encuentra en la desafortunada posición de tener la necesidad vital de disponer del mismo enemigo al cual desea destruir”[5]

Para estas organizaciones judías la inversa es igualmente cierta. Con una oferta declinante de antisemitismo, en años recientes ha estallado una rivalidad sangrienta entre las principales organizaciones judías de “defensa” – en particular entre la ADL y el Centro Simon Wiesenthal. De paso, en materia de recolección de fondos las supuestas amenazas que enfrenta Israel sirven a un propósito similar. Al volver de un viaje por Israel, el respetado periodista Danny Rubinstein informaba: “De acuerdo con la mayoría de las personas del establishment judío, lo importante es enfatizar una y otra vez los peligros externos que amenazan a Israel . . . El establishment en Estados Unidos necesita a Israel sólo como la víctima de un cruel ataque árabe. Para un Israel así se puede conseguir apoyo, donantes, dinero . . . Todos conocen la suma oficial de las contribuciones recolectadas en el Jewish Appealde los EE.UU., en dónde se utiliza el nombre de Israel pero dónde casi la mitad de la suma no va a Israel sino a las instituciones judías norteamericanas. ¿Acaso existe un cinismo mayor?”

Como vemos, la explotación por parte de la industria del Holocausto de las “desamparadas víctimas del Holocausto” es la más reciente, y probablemente la más fea,manifestación de este cinismo. [6]

Sin embargo, el motivo principal para hacer sonar las campanas de alarma del antisemitismo residió en otra parte. A medida en que los judíos norteamericanos gozaban de un mayor éxito, tanto más se desplazaban constantemente hacia la derecha política. Aunque seguían estando a la izquierda del centro en materia de cuestiones culturales, tales como moralidad sexual y aborto, los judíos se volvieron cada vez más conservadores en cuestiones políticas y económicas. [7]

Complementando el giro a la derecha, hubo un giro hacia adentro en virtud del cual los judíos, que ya no se sentían relacionados con sus aliados pobres del pasado, destinaron sus recursos solamente a cuestiones judías. Esta reorientación de la judería norteamericana [8] se hizo claramente evidente en la creciente tensión entre judíos y negros. Tradicionalmente alineados con las personas negras y en contra de discriminaciones de casta en los EE.UU., muchos judíos rompieron la alianza de los Derechos Civiles hacia fines de los 1960 cuando, como dice Jonathan Kaufman “los objetivos de los movimientos por los derechos civiles se desplazaban de demandas por igualdad política y legal a demandas por igualdad económica.” En forma similar, Cheryl Greenberg recuerda que: “Cuando el movimiento por los derechos civiles se desplazó hacia el Norte, hacia el vecindario de estos judíos liberales, la cuestión de la integración adquirió un tono diferente. Con inquietudes entendidas ahora más en términos de clase que de raza, los judíos huyeron a los suburbios casi tan rápidamente como los cristianos blancos para evitar lo que percibieron como el deterioro de sus escuelas y sus vecindarios.” La culminación memorable de esto fue la prolongada huelga de los docentes de Nueva York en 1968 que enfrentó a un sindicato profesional mayormente judío contra los activistas de una comunidad negra que luchaban por el control de las escuelas que desmejoraban.Los informes sobre la huelga mencionan con frecuencia un antisemitismo marginal. La erupción del racismo judío – no muy lejos de la superficie antes de la huelga – se recuerda con menor frecuencia.

 N. Finkelstein

Y esta industria,como todo “negocio” bien ideado … dá sus frutos,y en un país tan alejado geográficamente de EEUU y de Israel,prospera la idea,y la propaganda sionista sigue en marcha …

La nota de marras es la siguiente:

El holocausto judío se enseñará en las escuelas

A partir del presente ciclo lectivo, las escuelas entrerrianas incluirán en su currícula la semana de la Shoa, mediante la cual se enseñará sobre el Holocausto judío a los alumnos de tercer año del secundario y sexto grado del primario.

Así lo confirmó el ministro de Gobierno, Adán Bahl, quien precisó que estos contenidos se desarrollarán “entre el 9 y el 16 de noviembre”, y continuarán “los años subsiguientes”. El ministro entendió que es “muy importante” el conocimiento de este tema, para “evitar situaciones de antisemitismo”.Bahl indicó que “hoy (por ayer) se ratificó un convenio que firmamos hace un tiempo atrás, a través del cual el Consejo General de Educación (CGE), luego de trabajar con la Asociación Israelita y con los técnicos del Consejo, concluyó el trabajo con la resolución de incorporar la Semana del Shoa en la currícula de la escuela primaria, secundaria y de jóvenes y adultos, como así también en el calendario escolar”.

“Creemos que es muy importante que la juventud tenga unos días de reflexión donde se conozca lo que sucedió en la segunda guerra mundial, y se incorporen conceptos claros para evitar situaciones de antisemitismo, que a veces la sociedad puede percibir y que hay que erradicar desde muy joven”, remarcó el ministro, al tiempo que sostuvo que “la única forma de hacerlo es la educación”.

Según precisó, estos contenidos son “aplicables a partir de este año, entre el 9 y el 16 de noviembre, y continuarán los años siguientes”. Acotó que previamente se realizará la formación de los docentes. Asimismo, señaló que “el material se dará en tercer año de la secundaria y sexto de primaria, con contenidos adecuados a las edades de los chicos”.

Luego el funcionario indicó: “Nos comentaban las autoridades de la Asociación Israelita que es la primera vez que tiene en el país la posibilidad de establecer esta metodología de trabajo con un Gobierno provincial”.

En ese orden, remarcó: “Creemos que este contenido es importante para todos los seres humanos, e inculcado desde la juventud contribuye a la formación de las personas”.

El holocausto

Se denomina Holocausto judío al intento de aniquilar totalmente a la población judía de Europa que implementó el nazismo durante la segunda guerra mundial. Por medio de esa política del horror, se asesinaron algo más de seis millones de personas mediante gas venenoso, balas, horcas, porras, puños, hambre y trabajo extenuante, más otras quince millones pertenecientes a otras comunidades.

Los campos de concentración donde se mató a millones de personas de manera industrial fueron: Auschwitz, Belzec, Chelmno, Jasenovac, Majdanek, Maly Trostinets, Sobibór y Treblinka.

… Quizás se pueda incluir en la currícula los campos de refugiados palestinos,o las masacres de Sabra y Shatila … o las “aventuras” del carnicero Ariel Sharon … o las prisiones clandestinas donde se tortura y mata a jóvenes y niños palestinos,por el simple hecho de serlo.De los ataques con bombas de fósforo,con la demolición de viviendas y la destrucción de todo lo digno que posee el pueblo palestino.Digo … sería más equitativo,¿verdad? … contrarrestar la imagen de pobres víctimas dadas a los judíos en el siglo pasado,y mostrar como han “crecido” hasta convertirse en enormes victimarios y verdugos del pueblo palestino.

Confiamos en que el ministro de gobierno de la provincia de Entre Ríos,sabrá incluír dichos contenidos para acercarlos más a la realidad actual.

Notas:

[1] )- Novick, The Holocaust,173 (Podhoretz)

[2] )- Nathan Perlmutter y Ruth Ann Perlmutter, The Real Anti-Semitism in America
(New York:1982).

[3] )- Novick, The Holocaust,170-2.

[4] )- Arnold Forster y Benjamin R. Epstein, The New Anti-Semitism
(New York: 1974, 107

[5] )- Jean-Paul Sartre, Anti-Semite and Jew (New York 1965), 28.

[6] )- Saidel, Never Too Late,222. Seth Mnookin, ” Will NYPD Look to Los Angeles For Latest ‘Sensitivity’ Training?” en Forward (7 Enero 2000). El artículo informa que la ADL y el Centro Simon Wiesenthal están compitiendo por la concesión de programas que enseñen “tolerancia”.– Noam Chomsky, Pirates and Emperors
(New York 19S6), 29 – 30 (Rubinstein).

[7] )- Para el análisis de los datos de una encuesta véase Murray Friedman, ” Are American Jews Moving to the Right?” in Commentary (April 2000). Por ejemplo, en las elecciones de 1997 para alcalde de Nueva York, en dónde se enfrentaron la típica demócrata Ruth Messinger y el republicano de la ley-y-orden Rudolph Guliani, todo un 75% de los votos judíos fue para Giuliani. Lo más significativo es que, para votar por Giuliani, los judíos tuvieron que cruzar no sólo las líneas partidarias tradicionales sino incluso las étnicas (Messinger es judía).

[8] )- Parece ser que este giro fue también producido en parte por el desplazamiento de la dirigencia cosmopolita judía de Europa Central por judíos descendientes de los arribistas y chauvinistas de los schtetl de Europa Oriental como el alcalde de Nueva York Edward Koch y el editor ejecutivo del New York Times A. M. Rosenthal. En este sentido es de mencionar que los historiadores judíos que disienten con el dogmatismo del Holocausto provienen generalmente de Europa Central – por ejemplo, Hannah Arendt, Henry Friedlander, Raul Hilberg y Arno Mayer.


Por Aisar Albornoz 

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