Juicio del Tribunal Internacional sobre la invasión de Israel a Líbano – (Masacre de Sabra y Shatila) – Eduardo del Río (Rius) – (+ Video)

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JUICIO
 DEL TRIBUNAL INTERNACIONAL SOBRE LA INVASION ISRAEL AL LIBANO

En Marzo de 1982 se llevó a cabo en la ciudad de Tokio, Japón, el Tribunal de los pueblos (emanado del Tribunal Russell), para juzgar la invasión del Líbano por el ejército de Israel. Después de una semana de analizar testimonios, películas, declaraciones, reportajes y fotografías, el jurado llegó a las siguientes conclusiones.

Este reportaje es publicado en México por primera vez y creemos que también en el continente americano.

Los editores

JUICIO DEL TRIBUNAL

El tribunal Internacional de los Pueblos ha encontrado culpable al gobierno de Israel de actos definidos por el Derecho Internacional como Crímenes de guerra. Esta conclusión no es nueva. Varias comisiones internacionales de investigación, así como varios organismos internacionales, han también encontrado culpable de cometer crímenes de guerra al gobierno de Israel.

Las evidencias oídas y analizadas por este Tribunal, confirman y amplían esas conclusiones previas.

Al dictaminar el juicio de este Tribunal, ha sido esencial el uso de términos apegados al Derecho Internacional.

Pero no es la intención de este juicio identificar estos actos como crímenes, sólo porque violan determinadas cláusulas de ciertos tratados y cartas. Cierto que violan esos tratados, pero también violan algo más: las condiciones mínimas del ser humano para convivir sobrela Tierraen un estado civilizado.

Nos han horrorizado los testimonios y los efectos de estos crímenes, tanto en los cuerpos de las víctimas palestinas y libanesas, así como en las mentes de los soldados israelitas y libaneses utilizados para llevarlos a cabo. Hemos oído sobre el uso de la bomba “de racimo”, que viaja a fantástica velocidad, pudiendo penetrar el cuerpo humano por un agujero relativamente pequeño y, una vez dentro, resolverse en todas direcciones, destruyendo sistemáticamente carne y huesos, dejando dentro de la piel una masa informe que puede salir del miembro destrozado como si fuera pasta de dientes. También hemos visto la fotografía de un joven soldado israelí, de pie en una esquina de Beirut, quien declaró al fotógrafo que así lo testimonió aquí, que su método para no tener miedo era pensar que la gente que lo rodeaba no eran seres humanos.

Ha sido muy penoso testimoniar cómo se convierte en pasta un cuerpo y ser testigos de cómo un alma se vuelve también pasta…

Hemos encontrado al gobierno de Israel culpable de los siguientes crímenes:

1.-CRIMEN CONTRA LA PAZ

Este es el principal crimen,llevar a cabo una guerra donde había estado de paz. El argumento del gobierno de Israel, de que actuó en defensa propia, es rechazado por este Tribunal, como lo ha sido por las anteriores comisiones investigadoras.

El crimen contra la paz, del gobierno israelí, tiene dos aspectos. Primero, es una violación de la soberanía del Estado de Líbano. Segundo, el crimen se agrava por el hecho de haber acabado con una frágil paz con los palestinos, lograda mediante un cese al fuego conseguido tras largas y penosas negociaciones. Esta paz se había prolongado ya por más de un año, gracias a la buena voluntad dela OLP.Elmundo entero estaba esperando se prolongara indefinidamente para llegar a un acuerdo definitivo.


2.-CRIMENES DE GUERRA

Dentro de esta categoría, el Derecho Internacional comprende distintos métodos bélicos y horrorosas armas de destrucción. Hemos escuchado el testimonio sobre el uso de proyectiles de alta tecnología que parecen hechos, no para causar bajas, sino para provocar atroces sufrimientos a las víctimas. Ya ha sido descrito el efecto de la “bomba de racimo”. Hemos visto y oído testimonios indicando el uso indiscriminado de bombas de fósforo, de nuevas bombas que penetran hasta los refugios, de bombas que funcionan al alto vacío y de bombas de fragmentación, utilizadas contra la población civil. Un médico testimonió aquí que el 60 por ciento de los pacientes por él tratado eran niños.

El ejército Israelí bombardeó objetivos específicamente prohibidos por las leyes internacionales,(hospitales, centros de investigación, orfanatos , escuelas,la Universidad Árabe, mezquitas e iglesias). Un testimonio nos mostró fotografías del bombardeo a una clínica para niños con problemas, recientemente establecida en un campo de refugiados.

El ejército israelí violó el Derecho Internacional al poner sitio a la ciudad de Beirut, rodeándola y cortando todo suministro de agua, electricidad, gasolina, alimentos y medicinas, al mismo tiempo que la ciudad era bombardeada. Tenemos la evidencia testimonial de un piloto que recibió órdenes de bombardear indiscriminadamente la ciudad de Tiro. El campo palestino en Sidón con 80 000 habitantes, fue bombardeado durante once días, destruído totalmente, ignorándose el número de muertos.

También escuchamos el testimonio de doctores y enfermeras que trataron desesperadamente de salvar las vidas al menos de algunos de los quemados y mutilados que, llevamos a los hospitales, fueron literalmente arrancados de las mesas de operaciones por las tropas, y dejados morir. Uno de los médicos describió toda la variedad de torturas-patadas, golpes, privación de comida y bebida-llevadas a cabo por los soldados israelitas contra los civiles palestinos con los que fue hecho prisionero.

Miles de esos cautivos, considerados prisioneros de guerra, continúan detenidos.

Queremos señalar que, a pesar de la gravedad de estos hechos, de los actos de ilegalidad e inhumana crueldad, hay que considerar como el peor crimen de guerra los bombardeos, especialmente el de Beirut, que fueron una verdadera masacre llevada a cabo por mar, tierra y aire.

Nadie puede lanzar sobre ciudades sobrepobladas proyectiles de tal naturaleza, y pretender que no va a causar gran número de bajas entre la población civil.

3.-CRIMENES CONTRA LA HUMANIDAD

En el Derecho Internacional, esta categoría de crímenes incluye una gran variedad de ellos, sistemáticamente dirigidos contra la población civil.

El gobierno israelí, y no sólo unos cuantos chivos expiatorios, lleva toda la responsabilidad por las masacres de Sabra y Shatila, los campos de refugiados palestinos. Tuvimos testimonios, no terminantes, de que algunos soldados israelitas participaron, junto con los falangistas, en el momento de las masacres. Pero bien prueben o no ser ciertos estos informes, el gobierno israelí lleva directa responsabilidad en las masacres, puesto que en ese momento las fuerzas militares de israel tenían el mando militar de la ciudad y tal comola Comisión Kahandel propio gobierno israelí lo informó los falangistas estaban bajo el mando directo del ejército israelí. Uno de los testigos informó haber visto personalmente a las tropas falangistas justamente en la entrada de los campos, utilizando walkie-talkies. Ello indica que los falangistas estaban integrados dentro del aparato de comunicaciones militar y bajo el mando israelí.

Pero más que eso, la total operación dirigida por Israel contra los palestinos en Líbano, es un crimen contra la humanidad, desde el momento en que la intención final era destruirlos como palestinos y obligarlos a huir masivamente del país.

Los métodos de guerra descritos son indudablemente del orden criminal, no importa quién o en nombre de qué los lleven a cabo. No hay religión, ideología, tradición o entidad nacional de ninguna clase, ni aun la autodefensa, que pretendan negar que esos actos sean criminales. Usar tales métodos para defender cualquier valor humano, llámese paz, justicia o liberación, es degradar ese valor en simple hipocresía barata.

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4.-EL CIMEN DE NEGAR A LOS PALESTINOS SU DERECHO A
LA AUTODETERMINACIÓN

La autodeterminación es un derecho inalienable de todos los pueblos. Es el principio fundamental sobre el que se basa la existencia justificada de cualquier Estado o nación. El argumento de que el Estado de Israel tiene el derecho a existir, refuerza aun más este derecho. El hecho de que se haya negado a otro pueblo este derecho, violando las leyes internacionales, es la clave de todos los otros crímenes cometidos por el gobierno israelí en Líbano. No podemos decir que ése haya sido el único propósito de la invasión, pero es la única explicación de los criminales excesos ocurridos durante esa invasión.

Cuando los propósitos de un ejército son puramente militares, está claro que esos objetivos no se alcanzan destruyendo clínicas para niños retrasados mentales, quemando los libros de las bibliotecas árabes o destruyendo las zonas residenciales junto con todos los civiles moradores de esas áreas. Es obvio que estas actividades formaron parte de un proyecto para acabar con un pueblo palestino como pueblo.

En los territorios ocupados ésto ha sido sistemático, destruyendo toda expresión de la  cultura palestina ,(edificios, centros culturales, propiedades, organizaciones, libros de historia del pueblo palestino, banderas palestinas, etcétera). Todo esto ha sido debidamente documentado y sabido en todas partes. Estas actividades se intensificaron gravemente durante la invasión a Líbano, donde también fueron destruídas sistemáticamente las propiedades e instituciones palestinas.

Un médico nos testificó que su hospital fue destruido únicamente por ser un hospital palestino donde se atendía a palestinos. ¿Y cómo podemos calificar el lanzamiento de bombas de tortura, como las bombas de fósforo o las llamadas bombas de racimo, sino como un acto masivo de terrorismo de Estado?

Por otra parte, varios testigos provenientes de los territorios ocupados testimoniaron que con la invasión a Líbano se intensificaron los actos de opresión a los palestinos, incluyendo el toque de queda, el racionamiento y corte del suministro de agua y provisiones, la demolición de casas y propiedades, el secuestro y asesinato de líderes, y especialmente la expropiación ilegal de tierras propiedad de árabes.

Sostenemos que el conjunto de estos actos constituyen una forma de GENOCIDIO, no en el sentido de que hayan logrado matar a todos los palestinos, sino por formar parte de un proyecto para destruir al pueblo palestino como cultura y transformarlo en un pueblo de refugiados dispersos por todas partes.

Y todavía hay más: se siguen violando abiertamente los derechos de los propios ciudadanos israelitas que protestan contra esos actos y que apoyan el derecho del pueblo palestino a la autodeterminación. En Israel está restringida seriamente la libertad de prensa.

COMPLICIDAD DE LOS ESTADOS UNIDOS

De los testimonios y evidencias presentados ante este Tribunal, hemos confirmado la grave responsabilidad del gobierno de Estados Unidos en los crímenes cometidos por el gobierno de Israel. Proporcionar ayuda a un criminal significa participar en el crimen. Por apoyar persistentemente la política agresiva del gobierno de Israel, diplomáticamente, económicamente y militarmente, Estados Unidos hizo posible la invasión israelí a Libano.

Estados Unidos participó en los crímenes al proporcionar las nuevas y crueles armas a las fuerzas armadas israelitas. A pesar de que los Estados Unidos habían garantizado la vida y seguridad del pueblo palestino, en tanto se desarrollaran las pláticas entre Israel yla OLP, no hicieron nada para impedir las masacres en los campos de Sabra y Shatila. Si los Estados Unidos se hubieran opuesto resueltamente a la política agresiva del gobierno de Israel, no se hubieran llevado a cabo ni la invasión a Líbano ni las masacres de Sabra y Shatila. Entre Junio y Agosto de 1982, los Estados Unidos vetaron todas las resoluciones del consejo de seguridad de las Naciones Unidas, pidiendo la retirada de las tropas de Israel de Líbano y hasta este día los Estados Unidos no han usado su enorme poder para obligar a Israel a retirar sus fuerzas de Líbano y a reconocer el derecho del pueblo palestino a la autodeterminación.

MIEMBROS DEL JURADO:

Utsunomiya Tokuma (Senador japonés y Consejero Imperial). Joe Nordmann ( Francia, abogado y presidente de la Asociación Internacional de Juristas Democráticos). Mazisi Kunene ( Poeta, Sudáfrica ). Hirayama Shoji (Japón, pastor protestante ). Bae Dong Ho (Corea del Sur, exilado ). R. K. Garg ( India, magistrado dela Suprema Corte). Ie Masaharu ( Japón, profesor de Derecho Internacional ). Ahmad Matatla ( Argelia, parlamentario ). Rui Mu ( China, profesor de Derecho, Universidad de Pekín ). Gordon Mclntosh ( Australia, senador ). Inoue Kiyoshi ( Japón, profesor emérito, Universidad de Kyoto ). Roman Bedor ( Belau, activista antinuclear ). David Dellinger ( USA, activista por la paz ). Norma Hiroshi ( Japón, escritor ). Eduardo del Río, Rius ( México, periodista ). Okamoto Yoshihiko ( Japón, director de cine ). Kohra Rumiko ( Japón, poetisa ). Oljas Suleimenov ( URSS, poeta ). Lee Fwe Soong ( Corea, escritor ). Nakayama Chinatsu ( Japón, senador ). Morikawa Kimju ( Japón, abogado ). Warin Wonghanchao ( Tailandia, profesor de economía ). Oda Makoto ( Japón, escritor, presidente del jurado ). Itagaki Yuko ( Japón, profesor Universidad de Tokio ). Shibo Mitzukazu ( Japón, periodista ). Douglas Lummis ( USA, profesor de Ciencias Políticas ). Maxim Ghilan ( Israel, editor ). Yoshitake Teruko ( Japón, escritora ). Louis Marton ( Francia, editor ).

1983.

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