Palestina y el cisne negro del sionismo – José Steinsleger

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Hacia 1980, cuando el turbocapitalismo encendió los motores de la economía neoliberal, las ideas de Karl Popper (1902-94) encontraron el caldo de cultivo idóneo para torpedear cualquier pretensión interesada en dotar de sentido a la totalidad.

La clara y erudita prosa british de Popper logró que la mezquindad ideológica adquiriera estatus de imparcialidad. Goliat tendría las mismas prerrogativas de David y, en paralelo, las complicadas y seductoras ideas del posmodernismo francés consagraban la primera persona del singular.

Estudios del tipo Producción lechera y totalitarismo durante el segundo periodo del imperio mongol, pasaron a gozar de tanta o más importancia que la siempre sospechada causa de emancipación de los pueblos. En las antípodas del Karl socialista, Popper nutrió por izquierda y derecha las curiosas modalidades del conservadurismo mundial. Lema central: el escepticismo.

Difícil de refutar, la lógica de Popper iluminó la faz oculta de las ideologías conocidas, y por inducción condujo a insólitos comportamientos políticos que, con el ceño fruncido, descubrían la fantástica novedad de que todo tenía su lado bueno y malo, y que el “punto de vista” del más fuerte era tan válido como el del más débil.

Los conservadores hicieron las paces con su lado feudal, los liberales con su otro yo conservador, y los anarquistas de cubículo con su matriz plebeya. Los socialistas legalizaron el ambidextrismo, los comunistas dejaron de criticar el espíritu burgués, los trotskistas añadieron más páginas al Programa, la corbata sustituyó el cómodo cuello Mao, y los culturalistas encontraron en el indigenismo talibán el sujeto perdido de la revolución mundial.

Por si las moscas, destacados intelectuales de izquierda abjuraron de todo atisbo de fe estaliniana y, a grito pelado, aprendieron a conjugar todos los tiempos del verbo tolerar. Desafortunadamente, pocos repararon que en los diccionarios, el bendito verbo figuraba encerrado entre los vocablos teología y tortura.

Frente a los procesos revolucionarios de los países pobres (árabes, en particular), el espíritu popperiano retomó, de agache, las enjundiosas consideraciones que el colonialismo usaba, desde el siglo dieciocho, para dividir al mundo en naciones “bárbaras” y “civilizadas”. Hubo excepciones, claro está. Pero en líneas generales, tales fueron los rasgos de lo que dio en llamarse “crisis de los paradigmas”.

En suma, el neoliberalismo popperiano centrifugó el sentido de la realidad. Y en su lugar empezaron a bailar, frenéticamente, las parejas intercambiables del “posmarxismo” intelectual: optimismo, pesimismo, voluntarismo y oportunismo. ¿Pero a causa de qué convocamos a Popper, tras anunciar algo sobre Palestina?

Pues bien: ocurre que el centro de gravedad de su pensamiento se apoya en la interesante (y polémica) consecuencia de que el progreso de lo que fuere sólo se da cuando una hipótesis fracasa. Y no en el caso contrario, cuando es confirmada. Su ejemplo de los cisnes es conocido: todos los cisnes son blancos (como si hubiera sido comprobado). Hasta que en 1687, en Australia, se descubrió el cisne negro.

Como sabemos, la “tierra prometida” imaginada por los judíos en la Biblia, se llamaba Palestina. Hipótesis que por su grandiosidad y desmesura, la ciencia y la política seculares tuvieron la prudencia de no refutar o probar. Hasta que a mediados del siglo 19 (con perdón del hermosísimo ánade), apareció el cisne negro del sionismo. Entonces, quedó probado que el legado ético y humanitario del judaísmo podía ser políticamente manipulable. Cosa que para el cristianismo no era novedad.

Desde la creación de la entidad ilegal llamada Israel, el debate en torno a Palestina (regímenes árabes incluidos) ha excluido, sistemáticamente, el rol del sionismo reduciéndolo a un mero conflicto entre “árabes y judíos”. Falsedad que a más de negar la historia de Palestina como parte indisoluble de la nación árabe (así como la de México lo es de la nación latinoamericana), prueba que la “racionalidad crítica” de Popper sólo es válida para la “sociedad abierta” occidental y sus amigos.

En 1945, la ONU recogió en la Carta de San Francisco el sentimiento de la humanidad devastada en dos guerras mundiales, que en realidad fueron continuación la una de la otra. No obstante, dos años después le dio visos de tortuosa legalidad “teológica” al proyecto que Hitler había pensado para Alemania nazi: la creación, en Palestina, del enclave militar que los sionistas llamaron “Israel”.

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La destrucción de Irak y Afganistán, así como las ofensivas militares y mediáticas contra Líbano, Irán y Gaza, fueron el último capítulo del terrorismo occidental sin más. Y para no herir susceptibilidades, prescindiremos de nombrar a la mamá de los marxistas académicamente correctos, que justificaron la aventura colonial en Libia.

Siria sigue en camino, y demos por hecho que todos los articulados, incisos, anexos y “hojas de ruta” de la llamada “cuestión palestina”, estallarán el 20 de septiembre entrante, cuando el Consejo de Seguridad de la ONU decida si el país ocupado tiene o no derecho a funcionar como Estado miembro.

Fuente La Jornada

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El “Destino del Guerrero ” – Los Hititas

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La identidad de las etnias y de las lenguas que se hablaban en el Asia Menor antes del II milenio a.C. supera las posibilidades de conocimiento. La región oeste se orientó hacia el mar Egeo y la Hélade desde temprano, mientras que la zona este perteneció al Oriente antiguo. Los prehititas (“hatti”) se establecieron en el norte. Alrededor del 2000 ya tenían un largo período de asentamiento; su lengua está probablemente vinculada con las caucásicas. Por entonces, gente de habla indoeuropea arribó al Asia Menor y dos siglos después había subyugado una porción apreciable del territorio sin eliminar a sus habitantes. Eran los “nesitas”, que la bibliografía conoce como hititas y que fueron precedidos por sus parientes, los luvitas. Ambas lenguas, junto con otras de menor importancia, constituyen la rama anatólica de la familia indoeuropea.

Tras un período de organización entre los siglos XIX y XVII a.C., hacia 1400 los hititas iniciaron su expansión territorial y llegaron a la cumbre de su poderío, disputando la su-premacía a Egipto. Los tres principales frentes de lucha de los hititas en el orden externo fueron:

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a) Egipto: El Imperio Nuevo, después de la expulsión de los hicsos (1580), se extendió por Asia y chocó con Hatti y Mitanni. La batalla de Kadesh (1285) entre hititas y egipcios no resolvió el pleito; en 1269 se firmó un tratado que establecía un condominio sobre Siria. Hatti se derrumbó hacia 1200, pero los egipcios ya no podían hacer valer sus pretensiones.

b) Mitanni: En el siglo XVII a.C., los hurritas se fortalecieron y constituyeron el reino de Mitanni. En su momento de máximo esplendor, Mitanni abarcó el norte de Mesopotamia y Siria, con salida al Mediterráneo, y fue tenaz contrincante de Egipto. A través de alianzas dinásticas, se unió con su enemigo contra los hititas, pero el debilitamiento de Egipto durante el reinado de Amenofis III (1402-1364), la hábil política de aquéllos y el surgimiento de Asiria como potencia provocaron la destrucción de Mitanni hacia 1370-1340; los restos de los hurritas se retiraron hacia el norte y parte de ellos se estableció en la meseta de Armenia.

c) Asiria-Babilonia: las disputas por la posesión de Siria septentrional condujeron al saqueo de Babilonia por Mursilis I (1595). Hacia 1370 Asiria comenzó a fortalecerse, pero hititas y asirios no llegaron a chocar al lograr un reparto equitativo de los despojos de Mitanni. . A fines del siglo XIII a.C., el imperio hitita se hundió. Quinientos años después, la conquista del reino neohitita de Karkemish (717) por los asirios marcó su fin definitivo.

Un cuarto frente de conflicto, Azzi-Hayasa, en el oeste de la meseta de Armenia, tuvo a maltraer a los hititas y a menudo los obligó a permanecer a la defensiva. Las fronteras orientales, en las márgenes del río Eufrates, constituyeron un foco permanente de tensión. El pueblo montañés de los kaskas y los países de Azzi-Hayasa e Isuwa no perdían ocasión para poner en aprietos a su poderoso vecino.

La confrontación entre ambas partes no era una cuestión estrictamente militar. James Mellaart ha planteado la posibilidad de que los hititas trataran de mantener el control de una fuente alternativa de estaño; exploraciones geológicas han descubierto la presencia de depósitos aluvionales de oro, plata y estaño al pie del monte Aragatz, al noroeste de la actual República de Armenia. El estaño se procesaba, junto con el cobre, en los hornos metalúrgicos de Metzamor (ca. 1500)(1) .

Sin embargo, el estaño del Cáucaso no parece haber sido tan relevante en la época. Según Charles Burney, la casiterita utilizada en Metzamor era importada (2) , en tanto Jak Ya-kar ha señalado que tanto podía ser local como importada de Irán o Afganistán occidental (3) . James G. Macqueen ha sugerido que Azzi-Hayasa quizás controlara los ricos depósitos metalíferos del noroeste y norte de la meseta de Armenia, lo que suscitó el interés de su poderoso vecino del oeste (4) .

En la época tenían gran importancia los maryannu, conductores de carros de combate que representaban la aristocracia guerrera hurrita y los estratos superiores de Mitanni. Su poderío no se limitaba a los estados hurritas, sino que estaban presentes en la clase alta de los pequeños estados sirio-palestinos y formaban su oficialidad. Sirvieron como mercenarios de los faraones egipcios, por ejemplo contra la segunda oleada de los “pueblos del mar” (5) .

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Los autores que admiten la presencia o la influencia indoirania en Mitanni concuerdan en el origen sánscrito de maryannu; sus oponentes han propuesto una fuente caucásica oriental (6) . El sumerio mar-gid-da (mar “carro”) (7) podría haberse combinado con el védico máryah (“hombre joven, valiente”), en nuestra opinión, para dar maryannu (“guerrero en carro de combate”).

La función guerrera es la segunda en la clasificación trifuncional de Georges Dumézil. Su análisis en el mundo indoiranio es relevante por ser el más próximo al armenio y porque la legislación religiosa y los himnos sagrados han conservado datos relacionados.

Dumézil ha estudiado a algunos de los héroes guerreros (Hércules, Indra, etc.), trazando un esquema general en el que aparecen como líderes militares, símbolo de las fuerzas de la tempestad y cometedores de tres pecados (matar a la criatura de una divinidad, sentir miedo que lleva a una acción deshonrosa, realizar un acto sexual prohibido). La transgresión sexual (adulterio, violación, concubinato) toma distintas formas entre los guerreros a veces divinos y en otras humanizados, quienes personifican la fuerza primitiva irrefrenable y bárbara: “(…) Por doquier el guerrero se toma libertades con los códigos mediante los cuales los seniores pretenden disciplinar el ardor de los jóvenes, por doquier se reconoce ‘derechos no escritos’ sobre la mujer del prójimo, sobre la virtud de las mozas” (8) .

La figura apasionada de los máryah, propia de la antigua mitología indoirania, sufrió luego un cambio brusco; Indra se convirtió en personificación de la maldad. Verethragna y Mitra se dividieron su función, y apareció una nueva concepción moral, donde la figura del guerrero pecador quedó en el polo opuesto al de la pureza y la purificación. Dumézil y Stig Wikander han identificado este cambio con la reforma de Zoroastro; Jean Haudry señala que la fecha, la causa y la forma de esta revolución religiosa son desconocidas (9) . No obstante, T. Burrow ha indicado que una invasión irania desde el sur provocó la división de la zona ocupada por los indoiranios entre el Penjab y el Asia occidental; la tensión entre ambos grupos se expresó en la prédica de Zoroastro, hacia los siglos XII-XI a.C., y los dioses indoiranios fueron anatematizados como deivas (“demonios”) (10) .

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En un tratado firmado con Huqqana de Azzi-Hayasa, Supiluliuma I menciona una serie de obligaciones de derecho civil:

Mi hermana, que te he entregado como esposa, tiene hermanas y cuñadas. Ellas se han convertido en tus parientes a causa de tu matrimonio. Porque en el país de Hatti hay una ley: no toques a tus hermanas y primas. Esto está prohibido. Quien se permita acto semejante en Hatti, no vivirá, morirá.

Como vuestro país es menos civilizado, ustedes están habituados a tomar a vuestras hermanas y primas. Ésto está prohibido en Hatti. Si un día una hermana, una cuñada o una prima de tu mujer te visitan, agasájala con bebida y comida. Coman, beban y pasen momentos agradables. Pero no la toques. Esto está prohibido, es causal de muerte. No lo intentes de manera espontánea, y si alguien te lo sugiere, no le prestes atención. No lo hagas. Que esto te esté prohibido por juramento.

Manténte lejos de las mujeres de palacio. No te acerques y no hables a cuanta mujer de palacio exista, libre o esclava. Que tu siervo o sierva no se acerquen a ella, no le hablen. Cuando pase una mujer de palacio, ábrele camino y huye. El siguiente caso de una mujer de palacio te servirá de lección.

¿Quién era Mariya y por qué murió? ¿Acaso no había encontrado y observado a una mujer de palacio? Pero mi padre, el padre del Sol, lo vio por una ventana y le dijo colérico: ‘¿Por qué miraste a esa mujer?’ Y Mariya murió por ese error.

Un hecho que ha producido la muerte de un hombre vale como lección para ti.

Cuando vuelvas a Hayasa, no toques a las mujeres y hermanas de tu hermano. Esto está prohibido en Hatti. Si sucediera que vuelvas a palacio, no hagas esta cosa prohibida. Ni debes tomar nueva mujer del país de Azzi, y si ya tienes una, que sea considerada tu concubina, pero no tu esposa.

Toma de vuelta a tu hija otorgada a Mariya y entrégala al hermano de éste (11) .

Con un nombre “medio erótico, medio guerrero”, Mariya era líder de un país “menos civilizado”, donde los hombres tenían derecho a poseer varias mujeres –incluso con relación de consanguinidad– en igualdad legal. Representaba la primera etapa de la función guerrera, la del combatiente que sentía la necesidad de saciar su naturaleza indómita, su sed de hazañas y su pasión inflamada, a quien los hititas entrados en la segunda fase oponían un sistema moral y familiar que constituía el fundamento para que el monarca se librara de un peligroso enemigo por una supuesta transgresión a las reglas establecidas. Es posible que Mariya se hallara en Hattusas para la firma de la paz y hubiera sido víctima de una argucia del rey Tuthaliya III.

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Siguiendo la clasificación de Claude Levi-Strauss, los hititas vivían en un estadio “cultural” –donde el incesto estaba prohibido–, y los hayasianos, en un estadio “natural”. En la legislación hitita, la violación era uno de los tres crímenes capitales (los otros eran la relación sexual con animales y la desobediencia a la autoridad del Estado), entre los que debía comprenderse el incesto en sus diferentes variantes (voluntario o forzado). Supiluliuma seguramente aplicaba la norma 193 del código hitita, que establecía el levirato (casamiento de la mujer viuda con su cuñado) (12) .

La prohibición de relacionarse con “mujeres de palacio”, en cambio, no parece tener fundamentos jurídicos y su existencia parece dudosa, máxime en el caso de que aquéllas fueran libres. Esta advertencia no está acompañada por una prohibición explícita o una amenaza de muerte; el rey hitita sólo se basa en su tono imperativo y la desgracia de Mariya. La sentencia de muerte contra éste por la mera relación con una mujer de palacio no tenía justificativo legal.

Teniendo en cuenta el sentido “valiente” de máryah y la posible vinculación del lat. mas, maris (“macho, varón”) y maritus (“hombre casado”) con el dios Marte, la palabra armenia *mariya (“hombre joven”) debió tener el sentido adicional de “valiente” o “guerrero”, cuya expresión es el nombre personal Mariya (13).

El probable origen sudoriental (Kizzuwatna) de la familia real hitita dejó una visible influencia hurrita sobre la corte, el culto y la religión, en tanto que el impacto lingüístico pro-venía de los días de gloria de Mitanni, antes del reinado de Supiluliuma. La fama de los maryannu llegó al imperio hitita, donde el poderío de los guerreros de Azzi-Hayasa –que manejaban carros de combate y quizás se apodaban *mariya– también debía gozar de cierto predicamento. Su líder fue víctima de esa fama, alimentada por la tradición mítica e ideológica.

La figura del dios guerrero Vahagn, cuyas raíces se remontan a la época previa a la fragmentación indoeuropea, y que ha sufrido, entre otras, influencia hitita (14) , sugiere que entre los hayasianos debía existir el ambiente ideológico sobre el cual se erigiría la tradición guerrera. Ese ambiente era de probable origen indoeuropeo y, más precisamente, armenio.

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Notas:

1. James Mellaart, “Anatolian Trade with Europe and Anatolian Geography and Culture Provinces in the Late Bronze Age”, Anatolian Studies (Ankara), vol. XVIII, 1968, p. 200-201.

2. Charles Burney y David Marshall Lang, The Peoples of the Hills. Ancient Ararat and Caucasus, Londres, 1971, p. 68. Objetos babilonios de los siglos XVI-XV a.C. (una pesa de la época de Burna-Buriarash I y un sello cilíndrico de Kurigalzu I) hallados en Metzamor parecen haber llegado vía Siria a través del río Aratzaní, la misma ruta del estaño, “y no es accidente que muchos objetos de estaño se hayan encontrado en el cementerio de Metzamor” (Emma Khanzadian y Boris Piotrovsky, “A Cylinder Seal with Ancient Egyptian Hieroglyphic Inscription from the Metsamor Gravesite”, Soviet Archaeology and Anthropology [Armonk, NY], Spring 1992. 74).

3. Jak Yakar, “Regional and Local Schools of Metalwork in Early Bronze Age Anatolia, Part II”, Anatolian Studies (Ankara), vol. XXXV, 1985, 31. Afganistán e Irán eran las fuentes principales del estaño mesopotámico en el III milenio a.C. (Tamara Stech y Vincent Pigott, “The Metals Trade in Southwest Asia in the Third Millennium B.C.”, Iraq [Londres], vol. 48, 41-48).

4. Cf. James G. Macqueen, The Hittites and their Contemporaries in Asia Minor, Londres, 1996, p. 41-43, 54.

5. Abraham Malamat, “Siria y Palestina en la segunda mitad del segundo milenio”, en E. Cassin, J. Bottéro y J. Vercoutter (eds.), Los imperios del antiguo Oriente, vol. II, Madrid, 1983, 155-156; Nancy K. Sandars, The Sea People, Londres, 1987, 119.

6. Igor Diakonoff, “Language Contact in the Caucasus and the Near East”, en T. Markey y J. Greppin (eds.), When Worlds Collide. Indo-Europeans and Pre-Indo-Europeans, Ann Arbor, 1990, 64.

7. Levón Petrosián, “‘Mar-Gid-Da’, ‘Mar’, ‘Maran-Sayl’ (ensayo histórico-etimológico)” (en armenio), en Sesión científica republicana dedicada a la integración de las investigaciones de campo etnográficas y folklóricas, Ereván, 1984, 37.

8. Georges Dumézil, El destino del guerrero, Londres, 1971, 92.

9. Idem, 128; Haudry, Les indoeuropéens, París, 1985, 81.

10. T. Burrow, “La invasión aria en la India”, en A. Cotterell (ed.), Historia de las civilizaciones antiguas, vol. II, Barcelona, 1984, 377.

11. Citado por Nicolas Adóntz, Histoire d’Arménie, París, 1946, 29-31.

12. Oliver Gurney, The Hittites, Londres, 1990, 78, 83. Para Heinrich Otten, la historia de Mariya ejemplifica la discreción que el yerno debía mostrar en las reglas de etiqueta mientras visitaba la corte hitita (Heinrich Otten, “Hititas, hurritas y mitanios”, en E. Cassin, J. Bottéro y J. Vercoutter, op. cit., 121).

13. Cf. Vartán Matiossián, “Mariya, líder del país de Hayasa, y sus conexiones” (en armenio), Bazmavep (Venecia), 1-4, 1992, 324.

14. Ivanov 1983. 39-40. Sobre Vahagn, cf. Vartán Matiossián, “Soles y orígenes: el mito armenio de la creación”, Transoxiana, vol. 2, 2001

El destino del guerrero : un paralelo en la meseta de Armenia de Vartán Matiossián

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Las sandalias en el Antiguo Egipto – Segunda parte

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Las sandalias en el Antiguo Egipto eran símbolo de dignidad regia así como un bien de prestigio. Durante el Reino Antiguo es de uso social para los privilegiados: “Uno, que no posee sandalias no es un Señor que acumula riquezas” (Ipuwer 2,4-5).

Durante el Reino Medio se las asocia a ocasiones especiales. En el Imperio Nuevo en la aldea de trabajadores de Deir el Medina hay escenas de comercio de sandalias en el mercado.

Las sandalias eran parte indispensable del equipo funerario, baste un ejemplo: en los Textos de los Sarcófagos (colección de fórmulas funerarias) leemos: “Oh Osiris NN! Toma tu parte, tus vestimentas y tus sandalias!”(CT 1, 10.72) (Nota: Edición de Edouard Naville, Das ägyptisches Totenbuch). Durante el Imperio Nuevo hay profusión de modelos de calzado y se los decora con materiales preciosos.

En el culto encontramos títulos tales como: hry tbty (Wb III, 389) “el mayordomo de las sandalias” y hrp sndwt “Administrador del faldellín {real}” (Flk 196) (Nota: Helck, Beamtentitel, 18). Todo esto confirma el complejo ritual de la vestimenta cotidiana del rey (Urk I, 105, 17). Las sandalias eran indispensables para el rey, el cual debía llevar diferentes modelos según la ocasión, y también en el caso de las funciones sacerdotales. En la ceremonia real del heb sed o de rejuvenecimiento del poder, hay un paso que es el lavado de los pies del rey, y el acercamiento de las sandalias a través de un alto funcionario.

Los dioses también llevan calzados, pero raramente lo apreciamos a través de los textos (Nota: ver a tales efectos: LM 125, Merikara P64) En los Textos de las Pirámides 1215 se menciona la huella del pie de los dioses en forma de sandalias (Nota Schäfer MDAIK 8, 1939, pg. 147, imagen 3). Testimonios del calzado de los dioses en la iconografía es más frecuente que en las fuentes escritas. El estampado de los pies de los devotos sobre el techo del templo de Jonsu de Karnak es un hecho notable (Nota: Ver Schäfer, MDAIK 8, 1939, pg. 150 imagen 5) .

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En las tumbas privadas de la dinastía XVIII se exhiben con frecuencia diosas sin sandalias pero reinas calzadas! Hecho sumamente interesante, no es cierto? La reina Nefertari, esposa favorita de Ramsés II, tenía en su tumba bellas sandalias de papiro (Nota: Schiaparelli E.: La tomba di Nofertari Mirinmut, figura 51). Durante el Imperio Nuevo el rey, en su calidad de sacerdote, llevaba en los ritos sandalias de plata para las procesiones (Urk. IV, 1952,5).

Las enfermedades y dolencias en los pies

El documento más antiguo sobre medicina es el Papiro Ebers, hallado en una tumba tebana en 1860, fechado en la dinastía XVIII. Luego de la edición de W. Wreszinski cuenta con 877 parágrafos. Está guardado en la Universidad de Leipzig. Otro texto médico importante es el Papiro Hearst , el cual provino de excavaciones clandestinas en 1899 en los alrededores de Deir el-Ballas (Alto Egipto), fechado en la dinastía XVIII. Luego de la edición de W. Wreszinski consta de 260 parágrafos. Se conserva en la Universidad de California. Estos documentos nos hacen comprender que los egipcios padecían enfermedades y dolencias que afectaban sus miembros inferiores y que poseían tratados médicos para curarlos o tratarlos. A través de algunos parágrafos de estos documentos, sabremos qué hacían los egipcios especialmente para tratar sus pies. Se valían de compresas, unguentos, pomadas, bálsamos, fricciones, vendajes y otros métodos para curar las enfermedades.

El Papiro Ebers contiene un pequeño tratado dedicado a los miembros inferiores (en egipcio m3st). Para denominar a los pies les decían rdwy. Los parágrafos 611 a 615 son 5 recetas para curar enfermedades de los pies. “Otro (remedio) para hacer desaparecer la hinchazón (en los pies) de un hombre: (planta) uadu de los campos, larva de renacuajo de las marismas. Cocer en aceite y se le frotarán los pies (rdwy)” Eb.Nº 611 (Nota: Lefebvre, G. Essai sur la médicine égyptienne pg. 158). A esta hinchazón aludida en egipcio se la llamaba tejeb pero había otra inflamación llamada shefut.

Se puede citar la escena del Papiro Westcar (7: 14-16) en el que el príncipe va en busca del mago Djedi y dice: “El lo encontró acostado sobre una estera de junco en el piso de su morada, un servidor, sosteniéndole la cabeza, la untaba con pomada, mientras que otro le masajeaba los pies”. (Nota: Adriaan De Buck, Egyptian Readingbook, Vol. 1). Hay otros parágrafos que aluden a curaciones para dolor de pantorrillas, picazón en los pies y calambres en los miembros inferiores. “Otro remedio para hacer desaparecer la picazón de los pies (rdwy). Granos de piñón, granos de guisantes, granos de chames, grasa de toro. Cocer, luego vendar durante cuatro días.” Eb. Nº 615.

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Había una dolencia o patología que denominaban whdw, que afectaba los pies. Se trata de una inflamación dolorosa. Otra patología de los pies era llamada hn´w pero no tenemos mucho detalle. En el papiro Ebers hay un capítulo dedicado a las dolencias del dedo mayor del pie y en general de dedos y uñas. El papiro Hearst también contiene recetas para estos males, una especialmente trata de un dedo enfermo con pus: Mezclaban sulfuro de arsénico del Alto Egipto 1/32, sulfuro de arsénico del Bajo Egipto 1/32, aceite sefet 1/8, y luego envolvían el dedo con esto (Hearst Nº 173-174). “Otro remedio para la uña del dedo mayor: miel 1/4, tierra de nubia 1/34, planta sheshemet 1/32, styrax 1/32, planta ibw 1/32. Mezclar todo y envolver con ello.” Eb. Nº 618. Para curar los dedos mayores de los pies primero espolvoreaban la zona afectada y luego aplicaban un ungüento. Trataban el temblor de los pies purgando las vísceras en donde pensaban que se originaba este mal. (Eb.Nº 856d)

Casos de minusválidos

Al parecer los egipcios padecían esclerosis en los miembros inferiores, osteoartritis deformante y dolencias en los pies, por diversos motivos. Hay evidencias en la iconografía del uso de bastones para caminar lo cual sugiere ciertas enfermedades en piernas y pies. En la tumba de Mery en Hagarsheh, por ejemplo, se aprecia al dignatario con una pierna muy enferma, apenas puede apoyar su pie en el piso y para mantenerse en pie se ayuda con un largo bastón. En la tumba de Ptah Hotep en Saqqarah se ve a un personaje con un bastón, visiblemente lisiado. (Nota: Vandier, J.: Manuel d´archaéologie égyptienne, Vol. V). El caso de un faraón enfermo: Siptah tenía deformado un pie, se estima que padeció poliomielitis y murió muy joven.

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Andreas C. Nerlich, director del Pathologisches Institut der Ludwig-Maximilians Universität en Munich realizó un descubrimiento importante en una momia de la dinastía XXI a XXIII hallada en Tebas: el pie posee una prótesis de dedo mayor tallada en madera en tres partes articuladas y sujeta al pie por tiras y una pieza de lino, que fue usada en vida. Perteneció a una mujer que falleció a los 55 años de edad y se constituye en el caso de la prótesis más antigua del mundo. Está tan perfectamente hecha, modelada para ser insertada a la altura del metatarso, que se infiere que la persona pudo caminar normalmente con ella.

El tesoro maravilloso de la reina Tauseret y el rey Siptah

El rey Siptah gobernó desde -1196 hasta -1190, a su muerte tomó el trono Tauseret -1190/-1188 cerrando la dinastía XIX. Hacia el – 1200 Egipto está inmerso en época de turbulencia política y en – 1190 el trono se hallaba en manos de una reina llamada Tauseret, esposa de Sethi II. Fue corregente de Siptah, un hijo colateral de Sethi II. Reinó sola en el trono apenas dos años porque Siptah era débil de salud y murió repentinamente en -1190. La reina mandó construir una tumba en el Valle de los Reyes, en Biban el-Moluk, y para su favorito, el canciller Bay. Esta tumba, numerada con el 56 por Maspero (el que le avisó a Theodore Davies de su existencia e importancia puesto que pertenecía a la reina Tauseret) fue completamente saqueada en tiempos antiguos, entre cuyos restos se destaca una sandalia de plata, de 13 cm de largo por 4,8 cm de ancho. Se encuentra incisa con motivo de gramíneas. Frente curvo hacia el empeine. (Nota: Theodore Davis, Biban el Moluk, London 1908, lámina 21).

Aldred aseveró que el uso de esta sandalia fue funerario y que pudo pertenecer solamente a un cuerpo momificado. Muchos de los objetos hallados en la tumba pertenecen a una niña, y en el caso de la sandalia, por el material y el diseño y medidas, sólo pudo pertenecer a un niño, esto se confirma por la medición estimada del ataúd, que no es de un adulto. Aldred concluyó que la tumba 56 le perteneció a una niña de no más de cuatro años de edad, miembro de la familia real, posiblemente una hija de Sethi II con Tauseret, aunque no sabemos su nombre. (Nota: Aldred, Cyril: JEA 49, pg. 177)

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Las sandalias de oro del rey Psusennes I y Sheshonq II

Las dinastías XXI y XXII tuvieron sede en Tanis, en donde Montet halló en la década del ´40, los grandiosos tesoros de estos reyes, que se pueden resumir en toneladas de oro y plata en trabajos de una manufactura exquisita.

Psusennes I gobernó desde -1036 a -989. Sus sandalias funerarias de oro se inspiran en el estilo predinástico, están cinceladas con motivos de fibras vegetales y una roseta. Miden 23,5 cm de largo. Dunand estableció su uso ceremonial y no funerario. Pero como calzado ceremonial lastimaría el pie al rey salvo que se las calce cuando el rito tenía lugar o cuando tomaba su sitial pues con este tipo de sandalias no se puede caminar.

Sheshonq II, de la dinastía XXII, fue corregente hacia -890. Sus bellas sandalias funerarias de oro son de forma sencilla y elegante, expresando el estilo de la época. Miden 29 cm de largo. (Nota: Montet, Pierre: Tanis: Douze années de fouilles dans une capitale oubliée du delta égyptien, Payot, Paris 1952, pg. 155-156.)

En la tumba de Tutanjamon…

En la tumba de Tutanjamon (KV62) se hallaron sandalias guardadas en una caja de madera que tenía una inscripción en una etiqueta de madera que decía: dm3 tbti hm.f – ‘nh-wd3-snb (“Sandalias de papiro de Su Majestad – Vida-Prosperidad-Salud”)

Carter había llegado a despejar la antecámara, la cual mide 8 x 3,6 mts, en la cual había hallado sandalias y relató: “Había sandalias, por ejemplo, con dibujos hechos a base de cuentas cuyo hilado se había podrido. Tal como estaban en el suelo de la cámara parecían estar en perfectas condiciones, pero si intentábamos tomarlas se nos quedaban en las manos y todo lo que teníamos como premio a nuestros esfuerzos era un puñado de cuentas sueltas y sin objeto alguno. Este era un caso claro de tratamiento inmediato: con un hornillo de alcohol, parafina, y una hora o dos para que ésta se endureciera, la sandalia podía obtenerse intacta y manejarse con toda libertad”. (Nota: Carter, Howard: La tumba de Tutankhamon, pg. 73). Luego encontró un cofre o caja de madera repleto de objetos, tardó 3 semanas en vaciarlo. En él encontró sandalias de junco en perfectas condiciones, no tuvo ningún problema. Hacia el fondo del cofre habían dos pares de sandalias y un par de calzado de cuero decorado con oro. Estaban todos en muy malas condiciones. Sufrieron daños por la forma en la que habían sido embaladas pero el cuero estaba deshecho y no se podía reconstruir el calzado. Entonces Carter relata: “Pegamos la decoración de oro que aún quedaba con una solución de bálsamo de Canadá”. (Nota: Carter, Howard: ibid. Pg. 108).Ya en esa época Carter recomendaba que en el futuro era conveniente para la conservación del objeto hacer una réplica del calzado de cuero y luego aplicar la decoración original en oro, como única salida para que este calzado pueda verlo las futuras generaciones.

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En esta tumba la humedad y otros agentes desintegraron objetos hechos con materiales orgánicos, como el cuero. Las variaciones de temperatura y humedad causan severos daños en las obras de arte. Cuando se estudian los objetos es necesario hacer un minucioso análisis de los materiales de los que está hecho y estudiar en que condiciones permaneció guardado y durante que lapso de tiempo (en el caso de la tumba de Tutanjamon que es un gobernante del -1330, hasta que Carter tocó sus objetos nuevamente en 1922… pasaron 3250 años!). Muchos objetos sufrieron alteraciones químicas en ciertos materiales, especialmente cueros y adhesivos. La causa de deterioro principal fue la humedad que se filtró a través de la caliza en la roca viva. El rey tenía puestas sandalias de oro y sus dedos protegidos por dediles de oro también. Se habían vendado por separado cada dedo y luego se colocó el dedil, luego se vendó todo el pie, finalmente se calzó la sandalia. Luego se puso otra capa de vendajes para ajustar las sandalias a los pies, especialmente entre el dedo mayor y el siguiente. Se aprecia un gran esmero en el ritual del embalsamamiento y tenemos testimonios de los distintos procesos: “Siguiendo con esto, poner los dediles de oro en sus manos y pies. Comienza por los cuatro dedos y termina con el dedo mayor. Envolver todo con un gran trozo de lino rojo de Sais.” (…) “Palabras a recitar sobre este procedimiento: Osiris NN: has recibido tus dediles y tus dedos son de oro puro y tus uñas son de electro! Tú eres tocado en verdad, por la emanación de Ra, el cuerpo divino de Osiris” (…) “Tus dedos brillarán en la morada de Osiris, en el taller de embalsamamiento del mismo Horus (…)” (Nota: texto ritual grecorromano de Tebas basado en un original más antiguo.) Por la medida de la momia (1,63 mt) y las medidas osteológicas se calcula que el rey debió medir entre 1,68-1,69 mts.

El portasandalias

En el Antiguo Egipto era muy estimada la vestimenta del rey, hasta tal punto que poseían un funcionario cuyo título nobiliario era el de “Porta sandalias del Rey”. Este personaje aparece representado especialmente en: Cabeza de maza de Narmer, Ashmolean Museum Nro. Inv. E3631, Oxford. Caliza. 19,5 alto por 18,8 cm de diámetro. Está cubierta por completo de relieves pero se halla muy desgastada. El rey aparece en la escena principal sentado en un pabellón con la corona roja. En el registro inferior y hacia la izquierda, aparece el portasandalias, el cual lleva las sandalias atadas a su muñeca izquierda y un cántaro en su mano derecha, viste un raro taparrabo con tiras que caen por delante de sus muslos, está en actitud de moción o de acercamiento hacia el pabellón donde se halla el monarca presenciando una ceremonia. Frente a él su nombre o título escrito con la roseta y el estuchecito que posiblemente guardaba las sandalias.

Cabeza de maza real: University College, London, Nro. Inv. 14898. Objeto muy deteriorado, se ve al rey con la corona del Bajo Egipto sentado en un dosel y muy cerca de su rostro los rastros de un símbolo interpretado por A.J. Arkell como la cola del escorpión, el resto del cuerpo del insecto está desaparecido. No hay rastros de la roseta. Arkell sugirió que habría estado debajo del dibujo del escorpión pero esto no pudo ser comprobado. Tanto en la cabeza de maza de Escorpión como en ésta el rey no lleva barba ceremonial. En este objeto por estar tan deteriorado no sabemos si en la escena descripta se hallaba presente el portasandalias. Posiblemente represente a Escorpión durante la fiesta del jubileo real (heb sed).

Paleta Cairo-Brooklyn en donde un portasandalias aparece con un aguamanil muy parecido al que lleva en la Paleta de Narmer.

Paleta de Narmer: el portasandalias en el anverso: escena en cuatro registros, en el segundo aparece este personaje detrás del rey. Lleva el estuche con el sello del rey posiblemente colgado del cuello, aunque para Vandier (Vandier, Jacques, Manuel tome I : 597) es un pectoral con forma arquitectónica. El nombre del personaje se escribe con dos jeroglíficos, la roseta y un objeto curioso. La roseta es la representación de la lilácea, y luego una especie de estuche para contener sandalias, con todo ello podemos traducir su título como”Portasandalias del Rey del Alto Egipto” (Vandier, Manuel I: 597).

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En escritura jeroglífica, aunque el signo léxico de la roseta esté primero que el estuche para sandalias y al traducirse se diga: “Portasandalias del Rey del Alto Egipto” y no: “Rey, portasandalias”, se debe a la prolepsis honoris causa, llamado por otros autores “énfasis por anticipación” pues siempre debe ser colocado en primer término el logograma de “rey” y luego lo que se quiera expresar. Lleva las sandalias atadas a su muñeca izquierda y un aguamanil en su mano derecha. En cuanto a la roseta, Vandier dice que es la grafía más antigua del término niswt o sea, Rey del Alto Egipto (idem Schott, Hieroglyphen, pg. 25, el cual dice que la roseta debe leerse como el nombre de la flor, que en la época histórica era hrrt, y que designaría al nombre de Horus protocolar del rey) Para la roseta, Kaplony propone leerla niswt (IÄF Anm. 1586). La roseta a veces tiene siete pétalos y puede significar “vida” o “fertilidad”. En en anverso de la paleta aparece un rectángulo con una representación de un objeto que es la descripción esquemática de las sandalias del rey sujetas por la tira que las une (Whitney Davis, Masking the Blow pg. 168).

Keimer sugirió que era una cubeta para lavarse los pies. El diseño interior de la cubeta recuerda a un jeroglífico de la IV dinastía y otro hallado en una vasija de terracota ahora en el Museo de Leipzig (Medum, plate XIII) (Vandier, Manuel I : 598) El portasandalias era un miembro de la familia real con seguridad. En el reverso de la paleta: aparece nuevamente el personaje detrás del rey, parado sobre una línea de base , esperando la orden del rey para ejecutar sus tareas. Lleva las sandalias atadas en su muñeca izquierda, una vasija en su mano izquierda (no sabemos si es para contener agua o tal vez aceite), una caja pequeña que tal vez contenga el sello del rey atada en su cuello en forma de un pectoral, y su taparrabos tiene dos largas tiras que cuelgan por delante de sus muslos.

Needler en 1984 supuso que este cuenco servía para recoger la sangre de la víctima en la ceremonia de mazazo en la nuca, pero Whitney Davis no está de acuerdo. El portasandalias es denominado por medio de dos jeroglíficos como en el anverso de la paleta, la roseta que es una flor o planta lilácea y el objeto que puede ser un estuche para guardar sandalias (Vandier, Jacques, Manuel Tome I: 597) o tal vez el bulbo de una planta como lo sugirió Schott (Schott, 1950, pg. 22 Untersuchungen). Mientras que el portasandalias en el anverso tiene un lugar preeminente en la escena, en el momento de la ejecución de los enemigos, en el reverso no está claro. Aparece detrás del rey justo antes de que éste descargue la maza sobre el enemigo. El portasandalias tiene su propia línea de base donde está parado, a la izquierda de la composición, como en las cercanías de la escena principal- El rey siempre está acompañado por este funcionario de gran rango, pero la pregunta es por qué el portasandalias parece ser en esta paleta el único funcionario de prestigio? Decimos prestigio porque lo debía tener para estar presenciando el momento crucial de la descarga de la maza sobre el jefe de los enemigos. En el anverso él tiene un limitado lugar en la composición, el ocupa un lugar caminando al lado o al costado del rey.

Deducimos que él estaba afectado a la ceremonia ritual de destrucción del enemigo. En el reverso los enemigos vencidos bajo la línea de base miran por sobre sus hombros no hacia el rey sino hacia el portador de sandalias, esto es revelador. El portador de sandalias “viene desde atrás”, hacia el rey, espacialmente hablando, y ése era su lugar universal en la escenificación. El puede estar antes, durante y después del desarrollo de la historia narrada con la diferencia de que él está visualizado desde el punto de vista del enemigo porque Narmer está parado entre el portador de sandalias y el enemigo caído. Luego de que el rey asestaba el golpe, el portasandalias avanzaba hasta llegar al lugar del gobernante y adquiría una importancia fundamental. (Whitney Davis, Masking theBlow, pg. 196). Hablamos de un antes y un después en una escena del golpe, los dos enemigos bajo la línea de base están a la derecha del rey (el pasado o el momento anterior al porrazo) mirando atrás en dirección al golpe que se les está viniendo encima (Whitney Davis Masking The Blow, pg. 196) Para Davis el portasandalias no es un hijo del rey, pero siempre aparece como un muchacho joven, de cabello corto.

En la tumba de Meir del funcionario Senbi aparece el portasandalias, fechado en la dinastia XII. El portasandalias es un funcionario de rango que está adscripto al rey o al entorno de un nomarca. Este era su ámbito de trabajo. En el caso del relieve de Senbi vemos al portasandalias con un título que se escribe con un hombre sentado llevando un objeto indeterminado y dos pequeños estuches no sabemos si en ellos guardaban las sandalias. El personaje lleva un faldón largo desde la cintura hasta la pantorrillas, con un cinto y largo bastón.

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Conclusión

En este sencillo escrito hemos tratado de dar a conocer parte de la indumentaria de los antiguos egipcios, a veces ignorada en las grandes obras de arte pero que según hemos vislumbrado, poseía un gran significado simbólico y religioso, además del utilitario. Esperamos que de ahora en más, cuando miremos un relieve, una escultura o una pintura, nos detengamos a observar qué llevaban en los pies los antiguos egipcios.

Abreviaturas usadas en el texto

BAR: Breasted Ancient Records
LM: Libro de los Muertos
CT: Cercuel Texts
Wb: Wörterbuch der Ägyptischen Sprache
TP: Textos de las Pirámides
Urk: Urkunden des Ägyptischen Altertumskunde
ZÄS: Zeitschrift für Ägyptische Sprache und Altertumskunde
IÄF: Inschriften der Ägyptischen Frühzeit
Gr : Gardiner, Egyptian Grammar
Flk: Faulkner, Concise Dictionary of Middle Egyptian
LÄ: Lexikon der Ägyptologie
Cairo CG: Cairo Catalogue Général
JE: Journal d’entrée (Cairo Museum)
MDAIK Mitteilungen der Deutsches Archaeologisches Institut abteilung Kairo.
JEA: Journal of Egyptian Archaeology

Alejandra R. Cersósimo

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