El mito de Josué: la purificación étnica – Los mitos fundacionales de la política israelí – Roger Garaudy

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“Josué, y todo Israel con él, pasó de Laquis a Eglón. Yavé entrego Laquis a manos israelitas. Pusieron su campo junto a la ciudad y la atacaron. Aquel mismo día la tomaron y pasaron a filo de espada a todos los habitantes que había en ella y la dieron al anatema, como habían hecho con Laquis… Josué y todo Israel con él subió de Eglón a Hebrón…” 42.

La lectura integrista del sionismo político: El 9 de abril de 1948, Menahem Beghin, con sus tropas del Irgún, masacró a los 254 habitantes del pueblo de Deir Yassin, hombres, mujeres y niños.

No estudiaremos este episodio de fosilización del mito en historia y de pretensiones de bricolage histórico en aras de la justificación de una política concreta más que en un caso particular: el de la instrumentalización de los relatos bíblicos,porque no han cesado de jugar un papel determinante en el devenir de Occidente abarcando sus empresas más sanguinarias, desde la persecución de los judíos por los romanos, después por los cristianos, hasta las Cruzadas, las inquisiciones, las Santas Alianzas, las dominaciones coloniales ejercidas por los pueblos elegidos, hasta las exacciones del Estado de Israel, no sólo por su política de expansión en Oriente Medio,sino por las presiones de sus lobbies, de los cuales el más poderoso, constituido en la potencia más potente de los Estados Unidos, juega un papel de primer orden en la política americana de dominación mundial y de agresión militar.

Esa es la razón de nuestra elección: la explotación de un pasado mítico orienta el futuro hacia lo que podría ser un suicidio planetario.La Biblia contiene, más allá del relato de las masacres ordenadas por un “Dios de los ejércitos”, el gran profetismo de Amós, Ezequiel, Isaías y Job, así como la anunciación de una nueva alianza con Daniel.

Esta nueva alianza (este Nuevo Testamento) marcará a la vez la mayor mutación de la historia de los hombres y los dioses con la aparición de Jesús, a través de la cual,como dicen los Padres de la Iglesia de Oriente “Dios se hizo hombre para que el hombre pudiera llegar a ser Dios”. Después se regresó, con San Pablo, a la visión tradicional de un Dios soberano y todopoderoso, dirigiendo desde el exterior y lo alto la vida de los hombres y las comunidades, no ya por medio de la ley judía, sino de una gracia cristiana que poseería la misma exterioridad acabando con la responsabilidad del hombre. “Por medio de la gracia habéis sido salvados. Esto no os viene de vosotros. Es un don de Dios” 43.

No hablaremos de la Biblia en general, sino sólo de la parte en la cual pretende inspirarse hoy en día el régimen teocrático israelí y el movimiento sionista: la Torá (que los cristianos llaman el Pentateuco, es decir los cinco libros iniciales – Génesis, Éxodo,Levítico, Números y Deuteronomio -) y sus anexos llamados históricos (Josué, Jueces,Reyes y Samuel). De la Torá judía no forma parte la grandiosa crítica profética que recuerda constantemente que “la alianza de Dios con los hombres” es condicional y universal, ligada a la observancia de la ley divina y se abre a todos los pueblos y a todos los hombres.

La Torá (el Pentateuco) y los libros históricos (tal y como los exégetas han demostrado desde hace más de un siglo) son una compilación escrita de tradiciones orales hecha por los cronistas del siglo IX y por los escribas de Salomón, cuya preocupación central era legitimar (exagerándolas) las conquistas de David y de su imperio (del que, por otra parte no existe ninguna posibilidad de recuperación histórica,ni por medio de restos arqueológicos ni por medio de otros documentos que no sean los relatos bíblicos. El primer suceso confirmado por historias ajenas concierne a Salomón del cual encontramos restos en los archivos asirios).

Hasta ahí no hay ninguna fuente ajena a los relatos de la Biblia para controlar su historicidad.Por ejemplo, los vestigios arqueológicos de Ur, en Irak, no nos dan más datos sobre Abraham que los que nos dan las ruinas de Troya sobre Héctor o Príamo.

En el libro de los Números (XXXI, 7-18) se nos cuentan los logros de los “hijos de Israel” que, habiendo vencido a los Madianitas, “tal y como el Señor había ordenado a Moisés, mataron a todos los hombres, (…), hicieron prisioneras a las mujeres(…),incendiaron todas las ciudades”. Cuando volvieron a Moisés “Moisés se enfadó. ¿Por qué, les pregunto, habéis dejado vivas a las mujeres? Bien, ahora matad a todos los niños y matad a todas las mujeres que han conocido a un hombre en trato conyugal…Pero todas las vírgenes, guardáoslas para vosotros”.

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El sucesor de Moisés, Josué, perseveró, tras la conquista de Canaán, de manera sistemática, en esta política de purificación étnica ordenado por el Dios de los ejércitos.

“Aquel mismo día se apoderó Josué de Maceda y la destruyó con todos los bienes que en ella había y su rey, pasándola a filo de espada. Dio al anatema la ciudad, y a todos los vivientes que en ella había, sin dejar uno solo, y trató a su rey como había tratado al de Jericó.

Paso Josué con todo Israel de Maceda a Libna y la atacó. Yavé la entregó también a las manos de Israel, con su rey; y la pasó a filo de espada a ella y a cuantos en ella había, sin dejar escapar a uno, y trató a su rey como había tratado al de Jericó.Paso Josué con todo Israel de Libna a Laquis, y la atacó, acampando ante ella.Yavé entregó a Laquis a manos de Israel, que la tomó al segundo día, y la pasó al filo de la espada, con todos los vivientes que en ella había, como había hecho en Libna.

Entonces Goram, rey de Gazer, subió para socorrer a Laquis; pero Josué le derrotó a él y a su pueblo, sin dejar escapar a nadie.“Josué, y todo Israel con él, pasó de Laquis a Eglón. Yavé entrego Laquis a manos israelitas. Pusieron su campo junto a la ciudad y la atacaron. Aquel mismo día la tomaron y pasaron a filo de espada a todos los habitantes que había en ella y la dieron al anatema, como habían hecho con Laquis… Josué y todo Israel con él subió de Eglón a Hebrón…” 44.

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Y la letanía continúa enumerando los “exterminios sagrados” perpetrados en Cisjordania.

Debemos, ante estos relatos, plantearnos dos cuestiones fundamentales:

a) La de su veracidad histórica.

Nos ceñiremos aquí a la arqueología. Las excavaciones parecen haber demostrado que los israelitas que llegaron al final del siglo XIII a. C. No pudieron tomar Jericó porque Jericó estaba por la época deshabitada. La ciudad del Bronce Medio fue destruida hacia 1550 y fue en seguida abandonada. En el siglo XIV fue escasamente rehabitada: se han encontrado vasijas de esta época en las tumbas del Bronce Medio que fueron reutilizadas y una casa en la que se halló un pequeño cántaro de mediados del siglo XIV. Nada puede ser atribuido al siglo XIII. No hay restos de fortificaciones del Bronce Reciente. La conclusión de K. M. Kenyon es que es imposible asociar la destrucción de Jericó con una entrada de israelíes a finales del siglo XIII a. C.45

Lo mismo es aplicable a la “toma de Ay”.“De todos los relatos de la conquista, este es el más detallado; no contiene ningún elemento milagroso y aparece como el más verosímil. Desgraciadamente está desmentido por la arqueología.

El lugar ha sido excavado por dos equipos diferentes. Los resultados son concordantes: Et-Tell era, en el Bronce Antiguo, una gran ciudad de la que ignoramos el nombre y que fue destruida en algún momento del Bronce Antiguo, hacia 2400 a. C.Permaneció desierta hasta ca. 1200, cuando una reducida ciudad no fortificada se instaló sobre una parte de las ruinas. Ésta no subsistió más allá del inicio del siglo X a. C. como mucho; tras lo cual el sitio fue abandonado. Cuando llegaron los israelíes no había ciudad alguna en Ay, no había rey alguno en Ay, sólo ruinas de 1200 años de edad”.46

b) La de las consecuencias de una imitación literal de esta exaltación de una política de exterminio.

¿Por qué, en base a todo esto, un judío piadoso e integrista (es decir, fiel a una lectura literal de la Biblia) no iba a seguir el ejemplo de personajes tan prestigiosos como Moisés o Josué?

¿No está dicho al inicio del libro de los Números, cuando comienza la conquista de Palestina (Canaán):

“Oyó Yavé la voz de Israel, y le entregó el cananeo, a quien dio al anatema,destruyéndolos a ellos y a sus ciudades…”47. Y después, refiriéndose a los Amoritas y a su rey: “Y le derrotaron a él y a toda su gente, hasta no dejar ni uno, y se apoderaron de su tierra” 48.

El Deuteronomio incide en la misma línea, exigiendo no sólo la expoliación de la tierra y la expulsión de los autóctonos, sino la masacre: “Cuando Yavé, tu Dios, te introduzca en la tierra que vas a poseer y arroje delante de ti a muchos pueblos (…) las darás al anatema49, “y las suprimirás” 50.

De Sharon al Rabino Meir Kahane, es la prefiguración de la actitud de los sionistas hacia el pueblo palestino.

¿Acaso no era la conducta de Josué la misma que la de Menahem Beguin cuando el 9 de abril de 1948 los 254 habitantes de la ciudad de Deir Yassin, hombres, mujeres y niños fueron masacrados por sus tropas del Irgún a fin de hacer huir aterrorizados a los árabes desarmados? 51

Llamaba a los judíos “no sólo a expulsar a los árabes, sino a apoderarse de toda Palestina”.

¿Acaso no era la conducta de Josué la misma que la de Moshé Dayan: “Si poseemos el libro de la Biblia, si se nos considera como el pueblo de la Biblia, deberíamos poseer todas las tierras bíblicas”. 52?

¿Acaso no era la conducta de Josué la que definía Yoram Ben Porath en el gran periódico Yediot Aharonoth, el 14 de julio de 1972: “No hay sionismo, colonización de Estado judía, sin la evicción de los árabes y la expropiación de su tierras”.?

En lo tocante a los medios empleados para este despojo de tierras fueron fijados por Rabín cuando era General en jefe en los territorios ocupados: romper los brazos de los que lanzaban piedras en la Intifada.

¿Cuál es la reacción de las escuelas talmúdicas de Israel? Aupar al poder a uno de los responsables más directos de Sabra y Shatila: el general Rafael Eytan, que reclama el “reforzamiento de las colonias judías existentes”.

Animado por las mismas certezas, el Doctor Baruch Goldstein, colono de origen americano de Kiryat Arba (Cisjordania) causó más de cincuenta víctimas ametrallando a los palestinos que rezaban en la Tumba de los Patriarcas. Miembro de un grupo integrista apadrinado por Ariel Sharon (bajo la protección del cual fueron perpetradas las masacres de Sabra y Shatila, y que fue recompensado por su crimen con un ascenso.

Ministro de Vivienda, cargo que le otorgó la responsabilidad de llevar adelante las colonias en los territorios ocupados), Baruch Goldstein es hoy en día objeto de un verdadero culto por parte de los integristas que vienen a cubrir de flores y besos su tumba ya que fue rigurosamente fiel a la tradición de Josué exterminando a todos los pueblos de Canaán para apoderarse de sus tierras.

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Esta “limpieza étnica” que ha llegado a ser sistemática en el Estado de Israel hoy en día, deriva del principio de pureza étnica que impide la mezcla de sangre judía con la “sangre impura” de todos los demás pueblos.

En los textos que especifican la orden de Dios de exterminar las poblaciones que pone en sus manos, el Señor recomienda a Moisés que su pueblo no despose a las mujeres de dichos pueblos 53.

En el Deuteronomio el pueblo elegido 54 no debe mezclarse con los demás: “No darás tu hija a su hijo ni tomarás su hija para tu hijo” 55.

Esta apartheid es la única vía para impedir la desaparición de la raza elegida por Dios, de la fe que le liga a él.

Esta separación del Otro ha tomado cariz de ley, en su libro El Talmud 56 el Rabino Cohen escribe: “los habitantes del mundo pueden ser divididos entre Israel y las demás naciones en bloque. Israel es el pueblo elegido: dogma capital”.

A la vuelta del exilio, Esdrás y Nehemías velan por el restablecimiento de este apartheid.Esdrás llora porque “la raza santa (sic) se mezcló con los pueblos de aquella tierra” 57… Pinhas empala a una pareja mixta… Esdrás ordena la selección racial y la exclusión: “todos aquellos que habían tomado mujeres extranjeras las devolvieron,mujeres y niños” 58. Nehemías dice de los judíos: “los purificaba de elementos extranjeros” 59.

Esta mixofobia y este rechazo del Otro exceden la dimensión racial. Si se rechaza la sangre del otro evitando el matrimonio mixto, se rechaza también su religión, su cultura o su manera de ser.Así, Yavé fulmina a aquellos que se apartan de su verdad, la única que existe, por supuesto: Sofonías lucha contra las modas extranjeras en la vestimenta; Nehemías contra las lenguas extranjeras: “Vi asimismo por aquellos días judíos que habían tomado mujeres de Azoto, de Ammón y de Moab, cuyos hijos por mitad hablaban azoteo o lalengua de este u otro pueblo, y no sabían hablar judío. Les amonesté y les maldije;golpeé a algunos de entre ellos, les arranqué los cabellos…” 60.

Todos los disidentes son juzgados con severidad. Rebeca, hermana de Isaac y madre de Jacob, afirma: “Estoy disgustada y triste a causa de las hijas de Het [las mujeres hititas]. Si Jacob toma una mujer como esa, entre las hijas de Het, ¿qué me importa la vida?” 61. O los parientes de Sansón que, abrumados por el matrimonio de su hijo con una filistea le gritan: “¿acaso no hay mujeres entre las hijas de tus hermanos y en todo tu pueblo para que tomes mujer entre los filisteos, esos incircuncisos?” 62.

La literalidad conduce a las mismas masacres de Josué: “Los colonos puritanos de América, en su caza del Indio para tomar sus tierras, invocaban a Josué y a los exterminios sagrados de los Amalecitas y de los Filisteos” 63.

Haim Cohen, que fue juzgado por la Corte Suprema de Israel, constata: “la amarga ironía del destino quiso que las mismas tesis biológicas y racistas propagadas por los nazis y que inspiraron las infamantes leyes de Nuremberg, sirvieran de base para la definición del judaísmo en el seno del Estado de Israel” 64.

En efecto, en el proceso de Nuremberg contra los criminales de guerra nazis, en el seno del interrogatorio del teórico de la raza, Julius Streicher, se planteó la pregunta:

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“En 1935, en el Congreso del Partido en Nuremberg, fueron promulgadas las ‘leyes raciales’. ¿Fue usted consultado o participó en el curso de la preparación de este proyecto de ley?

Acusado Streicher: – Sí, creo haber participado en el sentido de que, desde hacía años atrás, venía escribiendo que había que evitar en el futuro toda mezcla de sangre alemana y de sangre judía. He escrito artículos en este sentido, y siempre he repetido que debíamos tomar a la raza judía, o al pueblo judío, como modelo. Siempre he repetido en mis artículos que los judíos deberían ser considerados como un modelo para las otras razas, ya que se dieron a sí mismos una ley racial, la ley de Moisés que dice: “Si vais a un país extranjero no debéis tomar esposas extranjeras”. Y esto, señores,es de una importancia considerable para juzgar las leyes de Nuremberg. Son las leyes judías las que han sido tomadas como modelo. Cuando, siglos más tarde, el legislador judío Esdrás constató que, a pesar de ello, muchos judíos habían desposado a mujeres no judías, estas uniones fueron disueltas. Fue el origen de la judería que, gracias a sus leyes raciales, subsistió durante siglos, mientras que las otras razas, y todas las demás civilizaciones, fueron aniquiladas” 65.

Fue así, en efecto, como los juristas, consejeros del Ministerio del Interior nazi,elaboraron las “Leyes de Nuremberg, del derecho de la población del Reich y de la protección de la sangre alemana y del honor alemán”. Estos juristas consejeros, Bernard Losener y Friedrich Knost comentan así el texto en el libro Las leyes de Nuremberg: “Según la voluntad del Führer, las leyes de Nuremberg no implicaban verdaderamente medidas dirigidas a acentuar el odio racial o a perpetuarlo; al contrario, tales medidas significaban el inicio de una tregua en las relaciones entre el pueblo judío y el pueblo alemán.

Si los judíos tenían ya su propio estado, en el cual se sentirían en su hogar, la cuestión judía podría ser considerada resuelta, tanto por los judíos como por losalemanes. Esta es la causa por la que los sionistas más convencidos no opusieron la más mínima resistencia contra el espíritu de las leyes de Nuremberg”.

Este racismo, modelo de todos los demás racismos, es una ideología de dominación de diversos pueblos.

Entre la shoah cananea y la mixofobia se inserta actualmente la ideología de la transferencia de poblaciones que sostienen el 77% de los rabinos de Judea-Samaria. El hecho de que esta doctrina de la exclusión-exterminación, tenga fundamentos en parte religiosos (es Dios quien lo impone) no enmienda en nada el rechazo judío al Otro.Dios, en el Levítico, insta a los judíos a no practicar la mezcla de las especies 66 y les ordena distinguir entre el puro y el impuro 67 tal y como él mismo ha distinguido Israel de los demás pueblos 68 para llevar a cabo una discriminación racial: “Estableceré una diferencia entre mi pueblo y tu pueblo” 69.

Así, en 1993, el gran Rabino Sitruk puede decir sin miedo alguno de ser llamado al orden por instancia alguna: “Quisiera que los jóvenes judíos no desposasen jamás más que a muchachas judías”.Esta fobia halla su punto culminante cuando se trata de Israel. Así, Israel “que será santa” 70 no debe “mancharse” 71 con el contacto con otras naciones que Dios “ha aborrecido” 72. La prohibición se repite hasta la saciedad: “No contraigas matrimonio con ellas [las naciones cananeas], no des tus hijas a sus hijos ni tomes sus hijas para tus hijos” 73. “…y os ligáis con los restos de esas gentes que han quedado entre vosotros, si contraéis matrimonios con ellas, mezclándoos con ellas y mezclándose ellas con vosotros, sabed bien que Yavé, vuestro Dios, no seguirá arrojándolas [a las naciones] delante de vosotros, sino que serán para vosotros un lazo y una trampa, aguijón en vuestros costados y espinas en vuestros ojos, hasta que desaparezcáis de sobre esta excelente tierra que os ha dado Yavé, vuestro Dios” 74.

El 10 de noviembre de 1975, en sesión plenaria, la ONU consideró que el sionismo era una forma de racismo y de discriminación racial.Tras el desmembramiento de la URSS, los Estados Unidos iniciaron sus triquiñuelas en la ONU y, entre muchos otros actos de bandolerismo internacional, obtuvieron el 16 de diciembre de 1991 la abrogación de esta justa resolución de 1975, lavando así una vez más la sangre que mancha a Israel y a sus dirigentes. Por tanto, al menos de hecho,nada ha cambiado en 1975, o más bien sí: la represión, el genocidio lento del pueblo palestino, la colonización, han adquirido una amplitud sin precedentes.

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42 Josué X, 34.

43 Efesios II, 8.

44 Josué X, 18-36.

45 Cf. K.M. Kenyon, Digging up Jericho, Londres, 1957, pp. 256-265 ; Jericho, dans Archaeology Study,

ed. D. Winton, Oxford, 1967, spec. pp. 272-274 ; H.J. Franken, Tell es-Sultan and Old Testament Jericho,

en OTS, 14 (1965), pp. 189-200. M. Weippert, Die Landnahme der israelitischen Stämme, pp. 54-55.

46 Padre de Vaux (O.P.), Histoire ancienne d’Israël, ed. Lecoffre et Gabalda, París 1971, T I, p. 565.

Cf. en 1933-35 por Judith Marquet-Krause, Les fouilles de `Ay (Et-Tell), París, 1949; J.A. Callaway a

partir de 1964, cf. J.A. Callaway, Basor 178 (ca. 1965), pp. I3-40 ; RB, 72 (1965), pp. 409-415 ; K.

Schoonover, RB 75 (1968), pp. 243-247 ; 76 (1969), pp.423-426 ; J.A. Callaway, Basor, 196 (dic. 1969),

pp.2-16.

47 XXI, 3.

48 XXI, 35.

49 VII, 1-2.

50 VII, 24.

51 Menahem Beguin, La révolte: Histoire de l’Irgoun, p. 200, ed. Albatros, 1978.

52 Jerusalem Post, 10 de agosto de 1967.

53 Éxodo XXXIV, 16.

54 Cf. VII, 6.

55 Cf. VII, 3.

56 París, Payot, 1986, p. 104.

57 Cf. IX, 2.

58 Cf. X, 44.

59 Cf. XIII, 30.

60 Cf. XII, 23-25.

61 Génesis XXVII, 46.

62 Jueces XIV, 3.

63 Thomas Nelson, The puritans of Massachusets, Judaism, vol. XVI, p. 2, 1967.

64 Cf. Joseph Badi, Fundamental Laws of the State of Israel, Nueva York, 1960, p. 156.

65 Proceso a los grandes criminales de guerra ante el Tribunal militar internacional (Nuremberg: 14 de

noviembre de 1945 – 1 de octubre de 1946. Texto oficial en francés. Debate del 26 de abril de 1946,

Tomo XII. D. 321).

66 Levítico XIX, 19.

67 Cf. Ibídem XX, 25.

68 Cf. Ibídem XX, 25.

69 Éxodo VIII, 19.

70 Levítico XX, 26.

71 Esdrás IX, 11.

72 Levítico XX, 23.

73 Deuteronomio VII, 3-4.

74 Josué XXIII, 12-13.

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