La belleza y la higiene en el antiguo Egipto. Por Teresa Bedman

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La belleza para los antiguos egipcios, era sinónimo de bueno, de hermoso, de armonioso y sobre todo de perfecto.

Ellos, que se consideraban una parte más del ciclo de la vida, no creían ser superiores a las otras criaturas de la naturaleza, y que como ellas, habían sido creados para formar una única parte con el todo.

Según cuenta la tradición, cuando el dios creador, hizo surgir del caos la luz cegadora del sol e iluminó con sus rayos, los cielos azules, poblándolos de aves y pájaros. Concibió al Nilo dándole el don mágico de inundar la fértil tierra negra. Depositó en ella las semillas que darían origen a las plantas y a los árboles. Pobló la tierra de hermosos animales. Y que cuando contempló su obra terminada, las lágrimas del dios resbalaron por sus mejillas de satisfacción, al contemplar la belleza de todo cuanto había creado. Éstas, cayeron al suelo, y del barro, surgió el hombre.

Desde los comienzos de la historia tenemos constancia de la preocupación del hombre egipcio por conservar lo más perfectamente y armonioso el cuerpo que le había sido entregado. Esa excesiva y constante evolución en las formas y en los procedimientos le llevó a desarrollar un conocimiento de su cuerpo, de los medios y formas para conservar a éste, lo mejor posible. Por lo tanto, desarrolló un conocimiento exhaustivo de los animales, plantas, y minerales que le proporcionasen un mayor y mejor bienestar.

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Tenemos que aprender a ver la belleza egipcia. Cuando nos enfrentamos a un relieve, a una estatua, a una pintura, tenemos que saber discernir lo que estamos contemplando. No podemos pararnos y decir simplemente que hermoso, que bonito. Cuando por ejemplo nos paramos a contemplar esta hermosa pintura, tenemos que ir más allá de la pura belleza. En primer lugar vemos que el conjunto desprende armonía. La combinación de los colores, la disposición de las joyas o la simple indumentaria, no están dispuestas por azar. Tenemos también que pensar, que cada uno de los legados que nos dejó el pueblo egipcio, tenían por finalidad cumplir con una función mágica y religiosa.

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Observemos por ejemplo los maravillosos ojos de Tjepu. Cuando los hombres y las mujeres del antiguo Egipto se maquillaban los ojos, no lo hacían solamente para resaltar la belleza de los mismos, ni siquiera para cumplir con un fin aséptico. Ya saben que el mesdemet o khol , el contorno negro con el que resaltaban los ojos, y que lo obtenían de la galena (sulfuro de plomo) o de la antimonita (sulfuro de antimonio), lo empleaban para prevenir enfermedades oculares, como repelente de moscas y para prevenir el reflejo del sol. Pero además, cuando los egipcios se pintaban los ojos lo que también estaban representando eran los ojos de Horus, es decir, un amuleto con lo que invocaban la protección mágica de su persona.

HIGIENE: El cuidado personal

Aunque el pueblo egipcio fue un pueblo tremendamente tradicionalista, no se pudo sustraer de las modas, por lo que a cada periodo de la historia de Egipto, le corresponde un gusto preferente por la estética de ese período.

 El Baño

El egipcio sabía que tener un cuerpo limpio era igual a saludable. ¿Y hay algo más saludable que sentir el agua fresca reconfortando y recorriendo la piel?

Dado que el medio era hostil, el egipcio frente a lo que cabría pensar , era un pueblo que se lavaba varias veces al día. No conocieron la bañera como tal, pero sí los beneficiosos efectos de una buena ducha. En las casas de las familias más acaudaladas, los sirvientes atendían a sus señores en los cuartos de baño, pasando el agua a través de una especie de cestillo produciendo un efecto de ducha.

Al atardecer, después de un caluroso día no había nada más tonificante que sumergirse en las frescas aguas del estanque que toda buena casa tenía en la parte central de su jardín.

Pero para la gente que carecía de estos lujos, se tenía que contentar, a la hora de hacer su aseo personal, con introducirse en una especie de balde , donde se iba vertiendo el agua con otro recipiente poco a poco. Para lavarse manos y cara, disponían de jofainas. Aunque el común denominador se bañaba en el Nilo, o en canales.

Una limpieza alternativa y que era empleada por las clases menos privilegiadas, por los soldados en campaña, etc… era la de utilizar friegas de arena para arrancar la suciedad.

 La hidratación corporal

Las señoras de las clases privilegiadas sabían que para mantener la fiel suave y limpia de impurezas, no había nada mejor que los beneficios de un buen peeling. Una receta que recoge el papiro médico Ebers dice: 1 polvo de alabastro, 1 de natrón rojo, 1 sal del Bajo Egipto, 1 de miel[1]. Se mezclaba todo, con la pasta obtenida se untaba el cuerpo, a la cara, o las manos y después se retiraba con agua.

Después de la limpieza corporal, el segundo objetivo era conseguir que la piel no se resecase, manteniéndola, húmeda, suave y elástica. Para ello, la utilización de ungüentos a partir de aceites tanto animales como vegetales era primordial. Para este fin se emplearon grasas de hipopótamos, cocodrilos o vegetales. También conocieron los beneficios terapéuticos de un buen masaje corporal con aceites y otros ungüentos.

 El desodorante

Dada que las altas temperaturas sometían a los cuerpos a una transpiración excesiva, los beneficios de la ducha o limpieza diaria duraba poco. Por eso inventaron el desodorante fabricado a partir de trementina e incienso en polvo[2]. Otra receta, basada también en el mismo principio consistía en incienso, alumbre y mirra[3] que se aplicaba en diferentes partes del cuerpo.

 Los cuidados del rostro

Mantener un rostro joven ha sido y es la lucha del hombre y la mujer desde la antiguedad.

Para conservarse hermosas, se sabe que la mujer egipcia no se exponía al sol, permaneciendo en el interior de la frescura del hogar. Las campesinas sólo salían a trabajar en los campos en época de recogida de cosecha.

Pero cuando los años pasan y la frescura de la juventud se pierde, y a pesar de que la arruga es bella, las antiguas egipcias, combatieron – como nosotras – a la pata de gallo a muerte.

Al alcance de todo el mundo estaban las semillas de alholva (fenugreek) que era una planta que se utilizaba como forraje. El aceite obtenido de la misma estaba recomendado para la arruga y también para las pecas.

Otra receta que garantizaba la total desaparición de las arrugas de la cara, consistía en mezclar resina de terebínto, cera de abeja, behen fresco, aceite de alholva e hierbas de chipre. Se trituraba todo y se dejaba macerar. Después, una aplicación diaria era suficiente para que obrara el milagro.

Una nota a pie de página de donde he sacado la receta, dice que no se ha podio comprobar su eficacia pues alguno de los ingredientes no ha podido ser identificado con toda seguridad.

La higiene bucal

Dentro del aseo matinal y también después cada comida, lo egipcios tenía costumbre de realizar un aseo bucal. Este consistía en enjuagues bucales a partir de nitrita o natrón disuelto en agua. Pero si lo que tenían era un problema de halitosis, entonces tomaban una pastillas de kifi que se realizaban a partir de semillas de alholva molidas, mezcladas con incienso, mirra, bayas de enebro, resina de acacia, pasas y miel[4].

El maquillaje

Bueno, después de aseada y perfectamente hidratada, venía el maquillaje.

Una buena egipcia que se preciase, no podía salir a la calle con la cara lavada.

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Desde el Periodo Predinástico, tenemos que los egipcios, tanto para ellas como para ellos, por belleza e higiene, se protegían los ojos con mesdemet (el khol), que como ya he mencionado anteriormente era un polvo negro que se obtenía de la galena y que se empleaba como antideslumbrante del sol, como protector de enfermedades oculares y como repelente de las moscas. Actualmente se sigue utilizando en Egipto con el mismo fin.

Tenemos constancia que hasta la dinastía IV se empleó una sombra verde, denominada udju, que se obtenía de la malaquita. Después de esta dinastía no se volvió a emplear.

Las egipcias oscurecían sus cejas y pestañas con este polvo de galena mezclado con agua y se aplicaba húmedo con la ayuda de palitos realizados en madera, metal o hueso. Este sería el antecedente de lo que hoy conocemos como máscara de pestañas.

Los labios también se maquillaban. A éstos, se les aplicaba con la ayuda de una especie de pincel o simplemente con el dedo, óxido de hierro humedecido, dándoles una tonalidad rojiza. También sabemos que por lo menos durante la dinastía XIX este mismo maquillaje de óxido de hierro se aplicó a los pómulos, para que resaltasen. Sería nuestro actual colorete. Este maquillaje se sigue utilizando en el interior de Egipto y también por las mujeres de alguna tribu beduinas.

En la difícil tarea de cuidarse y embellecerse, los egipcios utilizaron un sinfín de hermosos objetos. Así tenemos precisas pinzas con lo que eliminar cualquier bello superfluo, cuchillas para rasurar, hermosos tarros para ungüentos, recipientes para el khol, espejos, peines y un sinnúmero de otros objetos que para nada desentonarían en cualquiera de nuestros tocadores.

El cuidado del cabello

Se nos hace extraño averiguar la importancia que daba el pueblo egipcio al aseo y cuidado del cabello. El hombre llevó casi siempre el cabello más o menos corto, salvo durante el Imperio Nuevo donde el gusto por las pelucas hizo furor. Los sacerdotes tomaron la costumbre de afeitarse la cabeza así como todo el cuerpo, en señal de pureza, a partir de la dinastía XIX fue obligatorio. También se rasuraban el rostro, aunque tenemos ejemplos, sobre todo del Imperio Antiguo, de funcionarios con bigotes. El uso de la barba no era muy habitual aunque también tenemos algún ejemplo, sobre todo en campesinos desaseados y también se la dejaban en señal de duelo. No hay que confundir esta barba, con la barba que aparecen en estatuas, de lapizlázuli y era una señal de divinidad.

El gusto de la mujer egipcia por la utilización de las pelucas se remonta a las primeras dinastías. Durante el Imperio Antiguo, éstas son de melena corta. Las sirvientas, no utilizaban pelucas, y el pelo lo llevaban largo.

A partir del Imperio Medio el gusto por el peinado cambia. Se siguen utilizando las pelucas, pero ahora tienen la forma de rollo, imitando la iconografía de la diosa Hat-Hor.

Una vez más, durante el Imperio Nuevo el gusto, raya la perfección… Es el momento de las pesadas pelucas, con pequeñas trenzas, tirabuzones u ondas a media espalda. Muy adornadas con joyería o con simples coronas de nenúfares.

La utilización de las pelucas era un signo de distinción, pero al mismo tiempo, protegía a sus portadoras de los fuertes rayos solares. En su mayor parte eran de pelo humano, pero también se han localizado de fibra vegetal. Se guardaban en cajas y se han localizado tenacillas con las que ondulaban el pelo y también en alguna de ellas, han sido localizados restos de cera de abeja[5] que se empleaban para fijar las ondas. La misión polaca que trabaja en Deir el Bahari, recientemente ha localizado un taller de pelucas, donde se encontró cuatro vasos de alabastro que contenían mechas de pelo humano; redes de lino en forma de gorro que servían de base para las pelucas y que se ataban a la cabeza[6]; una caja que contenía alfileres de hueso, una punzón de bronce; y fragmentos de dos cuchillos de sílex. Pero el hallazgo más importante es la localización en el mismo taller de un modelo de cabeza en el cual se habían trazado líneas negras que mostraba el contorno de los diferentes largos de la peluca. También se encontró en el mismo depósito, semillas de dátiles del desierto (Balanites aegyptiaca) de donde se extraía un aceite muy perfumado y muy apreciado en cosmética; un polvo marrón que seguramente era utilizado para teñir la peluca y un resto ceroso de jabón de sosa duro, que aún tenía propiedades detergentes.

Durante el corto periodo de El Amarna, se vuelve a las pelucas cortas de corte tradicional que adoptará la reina y por consiguiente toda la corte. Pero pasado este momento, las dinastías siguientes volverán a la utilización de la peluca larga.

El gusto tan extendido por el uso de pelucas, nos puede llevar a la falsa idea de que o bien los egipcios eran calvos o que no cuidaban para nada su pelo natural. Nada más lejos de la realidad.

Desde épocas predinásticas, conocemos de la utilización de peines, bien de hueso o madera que se siguieron utilizando durante toda la época histórica. Estos eran de una o de dos caras, gruesos que permitía arrastrar la suciedad y las liendres. Los piojos, no solamente eran molestos sino que son portadores de enfermedades como el tifus. Por lo que el aseo del pelo estaba muy extendido. Se sabe que los egipcios se lavaban periódicamente el cuero cabelludo y que utilizaban aceites extraídos de la Balanites aegyptiaca, dátiles del desierto, para perfumarlo.

Si a nosotras nos preocupan las canas, a las egipcias también. Se las cubrían con diferentes remedios: con hena (actualmente se sigue utilizando); la sangre de una vaca negra hervida y mezclada con aceite; o la grasa de una serpiente negra. Estos remedios garantizaban que su pelo recuperaba el color negro.

Si con tanto menjurje, el cabello se le ha quedado sin brillo y algo áspero. No hay que preocuparse. Se cogen las yemas de los huevos del cuervo negro, se aplican directamente, se dejan unos minutos y a lavar. El pelo recobra todo su brillo negro  natural.

Pero si su problema es que sus cabellos son débiles. Tampoco hay problema: Se toma la pata de un galgo hembra, el hueso de un dátil, la pezuña de un burro, se hierve todo en abundante aceite, se deja enfriar y se aplica diariamente durante varias semanas.

 Si su problema es la alopecia… No hay problema. La aplicación diaria de una loción aceitosa a partir de aceite de alholva opera milagros.

La manicura y la pedicura

Tenemos constancia que desde la dinastía XII, tanto los hombres como las mujeres se hacían la manicura y la pedicura y que también utilizaban barniz o laca blanca para decorarlas.

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El vestido

Como ha ocurrido a lo largo de toda la historia, quien marcará la pauta a la hora del gusto del vestir, será la mujer aunque como también veremos, los hombres cuidarán de una forma muy especial su apariencia exterior. No olvidemos también la importancia que tuvo para este pueblo la conservación de su cuerpo en la espera de un mundo mejor

El benigno clima de Egipto, hizo que el vestido de todas las épocas fuese ligero y fresco. Se empleó casi siempre el lino, de una textura semigruesa. En épocas del Imperio Nuevo, como veremos más adelante se empleará para realizar los sugerentes vestidos de la XVIII y XIX dinastía, un lino especialmente fino denominado byssus, importado de Siria.

La lana fue raramente empleada ya que se consideraba impura, pues era el tejido que habitualmente empleaban los pueblos asiáticos. El algodón no fue conocido en Egipto hasta la época romana.

El vestido femenino evolucionará a lo largo de la historia de Egipto, como veremos a continuación. Mientras que para el hombre se va a mantener más homogénea. Este casi siempre empleará el kilt corto con los dos extremos cruzados y anudados a la altura de la cadera.

Durante el Imperio Antiguo, la sobriedad tanto en la indumentaria como en el peinado marca la pauta. Para la mujer noble, los vestidos son de tirantes anchos y largos hasta los tobillos y los brazos se cubrían con una especie de túnica.

El Imperio Medio deja en libertad parte de la anatomía femenina. El busto se muestra sin reparos y de una forma sugerente.

Pero el gusto por lo exquisito le llega a Egipto de Oriente. Las mujeres del Imperio Nuevo se cubren con el fino lino procedente de Siria, las transparencias y los pliegues marcan las suaves curvas de sus cuerpos. Vestidos largos, anudados a la cintura con fajines de colores, que se entreabrían dejando al aire las torneadas piernas de sus dueñas. Sobre éstos, túnicas plisadas, con mangas. En otras ocasiones una especie de chal longitudinal, también plisado, se recogía en forma de abanico sobre los hombros. En alguno de estos vestidos se cosían plaquitas de fayenza, o pasta de cristal que al caminar, chocaban entre sí, y producían un sugerente sonido como de campanillas.

 El calzado

El calzado que utilizaban eran sandalias, realizadas en materiales vegetales como hojas de palma, esparto, juncos o papiros. También se realizaban en cuero pero eran muy costosas. No se han encontrado talleres de artesanos que se dedicasen a estos fines, por lo que se piensa que eran realizadas por las mujeres en el hogar.

Como ven, señoras y señores, en esta materia no se ha inventado casi nada, y tan sólo somos los herederos de las costumbres de un pueblo con un pasado milenario.

Notas :
[1] Wenzel G.- Vida cotidiana doméstica: la casa como espacio vital. Egipto, el mundo de los faraones. Colonia 1997.
[2] Papiro Ebers, 708-711
[3] Wenzel, G.- Op.cit, 1997, 405.
[4] Wenzel,G.- Op.cit, 1997, 405.
[5] Wenzel,G.- Op. cit. 1997, 4072

Bibliografía:
CIMMINO,F.- La vida cotidiana de los Egipcios. Madrid, 1991.
MONTET,P.- La vida cotidiana en Egipto en tiempos de los Ramsés. Madrid, 1996
ROBINS, G.- Las mujeres en el antiguo Egipto. Madrid, 1996.
STROUHAL, E.- La vida en el antiguo Egipto. Barcelona, 1994.
VOGELSANG-EASTWOOD,G.- Pharaonic Egyptian Clothing. Leiden, 1993.
WATKINS, J.B.- Toilet articles from Ancient Egypt. Nueva York, 1943
ZOFFLI, E.- Costume e cultura dell’ antico Egitto. De Narmer a Cleopatra. Milan, 1991

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Palestina – Israel: cronología de una perfidia (Primera Parte).


Para poder entender la situación en Oriente Próximo debemos remontarnos a los antecedentes históricos, ellos dan una visión que puede ayudarnos a comprender la posición actual de la comunidad internacional frente a los ataques israelíes al pueblo palestino, si hace mas de un siglo fueron algunos países europeos quienes decidieron por el pueblo palestino, en la actualidad no debe sorprendernos que la comunidad internacional sea incapaz de manifestarse en contra de esos ataques del ejército israelí.

La U. E. tiene poder para intervenir pero no ejército, EEUU es la única que podría intervenir militarmente pero no lo hará puesto que son socios de Israel.

Un recorrido cronológico por los hechos ocurridos nos hará conocer los antecedentes del conflicto, el conflicto armado en sí y la búsqueda de soluciones a lo largo del tiempo.

Los antecedentes del conflicto

1882 Llegada de los primeros colonos judíos a Palestina financiados por el barón Rothschild.

1886 Théodor Herzl, líder del movimiento sionista, preconiza la creación de un estado judío en Palestina, Argentina o Uganda.

1897 Celebración en Basilea del primer congreso sionista en el que se crea la Organización Sionista Mundial.

1916 Durante la I Guerra Mundial se llega a los Acuerdos secretos Sykes-Picot entre Gran Bretaña y Francia por el que las dos potencias se reparten el Próximo Oriente, con la promesa de una futura independencia a cambio del apoyo árabe en el conflicto. Palestina queda bajo control británico.

1917 Mediante la Declaración Balfour, carta enviada al líder del movimiento sionista, Gran Bretaña acepta la futura creación de un hogar nacional judío en Palestina.

1919 El primer Congreso Nacional Palestino, celebrado en Jerusalén, rechaza la Declaración Balfour y solicita la independencia para Palestina.

1922 La Sociedad de Naciones confía a Gran Bretaña el mandato sobre Palestina. La administración británica impulsa una nueva ola de inmigración judía y la resistencia palestina contra la ocupación produce sucesivos estallidos de violencia.

1933 La llegada al poder del régimen nazi y sus persecuciones antisemitas provocan la emigración masiva de judíos. En Palestina, el número de inmigrantes será en los años 30 el doble que el de los años 20. De manera que la proporción de judíos pasará de 10% en 1918 a un 30% en 1939.

1936 Se desencadena la Gran Revuelta Árabe, insurrección que se extiende por toda Palestina.

1937 Ante la grave situación que se vive en Palestina, la comisión enviada por Gran Bretaña publica el Informe Peel en el que se recomienda la partición de Palestina en dos estados.

1947 La Asamblea General de las Naciones Unidas por medio de la Resolución 181 aprueba el plan de partición de Palestina en un estado árabe y otro hebreo, con el rechazo de los países árabes.

El conflicto armado

1948 Proclamación, el 14 de mayo, del Estado de Israel que da lugar a la primera guerra entre árabes e israelíes. Israel consolida su poder en la zona y se produce el éxodo de 600.000 palestinos. La ONU adopta la Resolución 194 sobre la cuestión de los refugiados.

1956 Segunda guerra árabe-israelí. Agresión por parte de Israel, Francia y Gran Bretaña contra Egipto tras la nacionalización del canal de Suez por el presidente Naser.

1964 Creación en Jerusalén de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y publicación de la Carta Nacional Palestina, que será modificada en su forma definitiva en julio de 1968.

1967 Guerra de Junio o de los – Seis Días – , provocada por la alianza entre Egipto, Siria y Jordania, que ponen en peligro la salida de los barcos israelíes al mar Rojo. Acaba con la ocupación israelí del resto de Palestina (Cisjordania, Gaza, Jerusalén-Este), el Sinaí egipcio y el Golán sirio. La Resolución 242 de Naciones Unidas exige la retirada de las tropas israelíes de los territorios ocupados.

1968 IV Congreso Nacional Palestino de la OLP. Modificaciones de la Carta Nacional Palestina.

1969 Yaser Arafat es elegido presidente de la OLP. Tras la derrota de 1967 esta organización lanza, tanto desde los territorios palestinos ocupados como desde los países limítrofes, una estrategia basada en atentados terroristas como forma de perpetuar la lucha armada por la liberación.

1970 Septiembre negro. La OLP es expulsada de Jordania y establece su cuartel general en Líbano.

1973 Guerra de Octubre (Yom Kipur / Ramadán). Egipto y Siria lanzan un ataque sorpresa mientras los judíos celebran el día del Perdón. Por primera vez Israel no logra vencer a los ejércitos árabes, pero la victoria tampoco se plasma en la recuperación de ninguno de los territorios ocupados. Durante la cumbre de Argel, la Liga Árabe reconoce a la OLP como única representante del pueblo palestino. Adopción de la Resolución 338 por parte de Naciones Unidas que hace un llamamiento al alto el fuego y retoma los términos de la 242.

1974 Discurso de Yaser Arafat ante la Asamblea General de Naciones Unidas. La ONU reconoce a la OLP como representante legítimo de los intereses del pueblo palestino y le concede el estatuto de observador.

1975 Comienza la guerra civil libanesa. Israel pretende expulsar de Líbano a los palestinos.

1978 Firma de los acuerdos de paz de Camp David entre Israel y Egipto, arbitrados por Estados Unidos.

1981 Asesinato del presidente egipcio Anuar El-Sadat en El Cairo. Israel anexiona el Golán.

1982 Israel invade el Líbano llegando hasta las puertas de Beirut. Los dirigentes de la OLP tienen que abandonar el territorio libanés pasando a establecerse esta vez en Túnez.

1985 Israel abandona el Líbano pero sus tropas permanecen en una – franja de seguridad – al sur del país. Poco después Israel bombardea el cuartel general de la OLP en Túnez.

1987 Comienza, el 9 de diciembre, la Intifada, revuelta popular en los territorios palestinos ocupados de Cisjordania y Gaza.


La búsqueda de soluciones políticas

1988 El Consejo Nacional Palestino, reunido en Argel, proclama el Estado Independiente de Palestina, con Yaser Arafat como presidente, así como reconoce la existencia del Estado de Israel. Ante la Asamblea General de Naciones Unidas, reunida en Ginebra, Yaser Arafat condena el terrorismo en todas sus formas. Washington acepta comenzar a dialogar con la OLP.

1990 Iraq invade y ocupa Kuwait.

1991 El 17 de enero, comienza la Guerra del Golfo. La OLP se alinea con Iraq. Los aliados imponen a Israel la no beligerancia. El 30 de octubre se inaugura en Madrid la Conferencia de Paz sobre Oriente Medio, patrocinada por los Estados Unidos y la URSS. Además de Egipto, Siria, Líbano e Israel, los representantes palestinos de los territorios ocupados acuden a la reunión formando parte de una delegación conjunta jordano-palestina. Se establecen las bases de las futuras negociaciones.

1993 Firma en Washington, el 13 de septiembre, entre Arafat y Rabín, de la Declaración de Principios, elaborada secretamente durante el verano en Oslo. En los días previos, Arafat había reconocido el derecho a existir de Israel y Rabín aceptado a la OLP como representante única de los palestinos. El acuerdo, también conocido como Oslo I, preveía un período transitorio de cinco años en los que se irían desarrollando las bases para obtener la autonomía de Cisjordania y la franja de Gaza y elaborar un estatuto sobre el futuro de Jerusalén, logrando, a continuación, una solución definitiva.

1994 Masacre de palestinos a manos de un colono israelí en la mezquita de Hebrón en el momento de la plegaria. El 4 de mayo, Yaser Arafat e Isaac Rabin ratifican en El Cairo las modalidades de aplicación del acuerdo del 13 de septiembre de 1993 por las que se estipula la autonomía de la franja de Gaza (40%) y la ciudad cisjordana de Jericó en primer lugar. En julio Yaser Arafat regresa a Gaza. Creación de la Autoridad Palestina (AP), órgano de gobierno provisional y germen del nuevo estado en ciernes. El 26 de octubre se firma el tratado de paz israelo-jordano.

1995 Arafat y Rabín firman en Washington el acuerdo provisional para Cisjordania y la franja de Gaza (Oslo II o Acuerdo de Taba) sobre la extensión de la autonomía. En un proceso lento las tropas israelíes empiezan a retirarse de las principales ciudades palestinas. Se fijan elecciones en Palestina para enero de 1996. El 4 de noviembre, un estudiante judío de extrema-derecha asesina al Primer Ministro israelí, Isaac Rabín. Será reemplazado por Shimon Peres.

1996 En enero, Yaser Arafat es elegido presidente de la Autoridad Palestina. En abril, Israel lanza la operación Uvas de la Ira contra posiciones de Hezbollah en el Líbano. Finalmente se llega a un acuerdo de alto el fuego entre Israel y Líbano y se sientan las bases para futuras negociaciones. En mayo, Benjamín Netanyahu y su coalición en la que se agrupa la derecha, la extrema derecha y los partidos religiosos gana los comicios israelíes y paraliza el proceso de paz. La apertura, en septiembre, de un túnel bajo la esplanada de las mezquitas por parte de las autoridades judías de Jerusalén, provoca gravísimos enfrentamientos en los territorios ocupados.

1997 Firma del Protocolo de Hebrón en el que se acuerda el repliegue, que no retirada, del ejército israelí de las cuatro quintas partes de dicha ciudad. La decisión del gobierno israelí de construir una colonia judía sobre la colina de Abu Gneim (Har Homa), en la parte árabe ocupada de Jerusalén, bloquea las negociaciones de paz.

1998 A petición de la Administración Clinton, las autoridades israelíes negocian con la Autoridad Palestina el Memorándum de Wye River, que tiene por objeto desbloquear la aplicación de Oslo II. Israel se compromete a retirarse en tres meses de un 13% de los territorios cisjordanos ocupados (no se trataba de una cesión adicional, puesto que estaba obligado por Oslo II a traspasar esos territorios), a cambio del compromiso por parte de la AP de reprimir con mayor dureza a los movimientos terroristas con ayuda de la CIA.

1999 El 4 de mayo se cumple el plazo previsto por los acuerdos de 1993 para la finalización del período transitorio de autonomía palestina sin haberse cumplido ni los plazos ni lo acordado. El 4 de septiembre, Arafat y Barak firman los Acuerdos de Charm El-Cheij (Egipto), versión corregida de los acuerdos de Wye, por los que se comprometían a implementar todos los acuerdos firmados desde 1993 aún pendientes por los continuos retrasos israelíes.

2000 El fracaso de la cumbre celebrada en Ginebra entre Clinton y Hafez El-Asad acaba con las esperanzas de paz entre Israel y Siria. En mayo, se produce la retirada precipitada (estaba prevista para el 7 de julio) del ejército israelí del sur del Líbano tras la ofensiva de Hezbollah. En julio, la cumbre israelo-palestina de Camp David destinada a tratar todos los asuntos pendientes relacionados con el estatuto final concluye sin alcanzar ningún acuerdo por las discrepancias sobre la soberanía de Jerusalén. La visita de Ariel Sharon, el 28 de septiembre, a la Explanada de las Mezquitas en Jerusalén provoca violentos enfrentamientos que se extienden rápidamente por Cisjordania y la franja de Gaza, dando comienzo a una Segunda Intifada. En octubre se celebra una nueva cumbre en Charm el-Cheij. Israelíes y palestinos se comprometen únicamente por un acuerdo oral ante el presidente Clinton y le encargan la elaboración de la declaración final. El 21 de diciembre Clinton convoca en Washington a los negociadores israelíes y palestinos con objeto de lograr un posible acuerdo de punto final, pero sus esfuerzos son infructuosos debiendo dejar las negociaciones futuras en manos de su sucesor en la Casa Blanca, Georges Bush.

2001 A comienzos de febrero, Ariel Sharon, líder del derechista partido Likud, gana las elecciones a Primer Ministro en Israel lo que añade aún mayor incertidumbre sobre la continuación de las negociaciones para lograr un acuerdo de paz. A pesar de algunos intentos a favor de la reanudación de las conversaciones, la violencia persiste.

2002 Nueva escalada de violencia en el conflicto en Oriente Próximo, un nuevo elemento amenaza con ampliar la inestabilidad y violencia a los países vecinos a Israel y los Territorios Ocupados, hay gran convulsión política en los campos de refugiados palestinos y en las calles de diversas ciudades de Jordania, Líbano, Siria, Egipto y otras naciones árabes, como consecuencia de la preocupación por la actuación militar israelí de Gaza y Cisjordania y por el asedio a las instituciones políticas y militares de la Autoridad Nacional Palestina.

La invasión de fuerzas israelíes en la ciudad de Ramalá y la toma del cuartel general del presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Yasser Arafat, es un paso grave del que será muy difícil volver atrás. Habrá más ataques terroristas suicidas; habrá más represalias de Israel y la guerra se volverá todavía más abierta. Es, por lo tanto, el momento para que la Unión Europea, Estados Unidos, la Liga Árabe y las Naciones Unidas adopten una posición común a favor de un alto el fuego y para que pueda entrar en la región una fuerza de verificación internacional no armada que disuada a las partes del uso de la fuerza.

En la madrugada del miércoles 3 de abril, el Ejército israelí invadió las ciudades palestinas de Jenin y Salfit. Al mismo tiempo, continúan las operaciones en Ramala, Belén, Tulkarem y Kalkilya. A raíz de la expansión de las operaciones, creció la presión diplomática sobre el primer ministro israelí, Ariel Sharon, para que ponga fin a la escalada del conflicto.

Fuentes:
Instituto Español de Relaciones Internacionales y Política Exterior
Julieta Espín Ocampo, arabista y colaboradora del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH, Madrid)
Mariano Aguirre, Director del Instituto de Investigaciones para la Paz.

Bertus Hendriks, especialista en temas de Oriente Medio.
Vidal Beneyto.

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“Exterminad a todas las bestias” La islamofobia en el contexto del racismo colonial occidental

La islamofobia en el contexto del racismo colonial occidental

La frase procede de la novela de Joseph Conrad El corazón de las tinieblas, donde el personaje principal termina su informe, que justifica la ocupación de vidas y tierras en África que las naciones europeas están a punto de iniciar, con la siguiente conclusión: “Exterminad a todas las bestias”. La frase es también el título de un libro de Sven Lindquist, donde este autor dibuja la historia de los genocidios cometidos a lo largo de la historia, y de los argumentos racionalistas que siempre se han desarrollado para justificar estos crímenes. Ese libro incluye, pero no se limita a ellos, la carnicería y esclavización de decenas de millones de africanos en el comercio esclavista atlántico, la masacre de diez millones de africanos, hombres, mujeres y niños, por los belgas en el Congo en los siglos XIX y XX, la destrucción alemana del pueblo herero en 1904, y el holocausto judío y el holocausto de otros pueblos en Europa en la Segunda Guerra Mundial.

“La muerte se ocupa de los moribundos y de sus insanos gritos de furia… resonando en el sublime silencio de la infinitud” (Estado Mayor alemán).

En 1904 el Estado Mayor alemán informó del genocidio en el África del Sudoeste, hoy Namibia, de un número de hereros estimado en 80.000 personas. “La patria entera”, dijo el Estado Mayor en Berlín, “manifestó su gratitud al ejército alemán por este resultado”. La carnicería de los hereros y de otros pueblos africanos por los alemanes y otros europeos fue la precursora de los genocidios por venir en todo el mundo.

Siempre hay una justificación para la barbarie. Casi siempre, si no siempre, ésta consiste en etiquetar a las víctimas de esos actos bárbaros como “menos” que el pueblo que comete esos actos – como “bestias” reales, cuyo maltrato, tortura y muerte se puede por tanto justificar moralmente.

Dibujo colonialista en Punch (Londres), finales del siglo XIX: El soldado británico da muestras de alegría mientras lee un telegrama que dice: “Califa asesinado”.

El subtítulo del dibujo: “A través del continente oscuro”.

Conrad escribió acerca de la fiebre por la tierra de África y sus riquezas que se estaba produciendo en el siglo XIX, cuando los “buenos” blancos sacaban un atroz beneficio de los pueblos negros, y justificaban al mismo tiempo cada paso que daban. No sólo fueron los europeos quienes se beneficiaron económicamente de la barbarie de violaciones, torturas, cortes de brazos y piernas, y asesinatos, que marcó la opresión de los africanos y el robo de los recursos de sus tierras, sino también muchos americanos –incluyendo a John D. Rockefeller, Sr.– hicieron grandes fortunas con la miseria y la muerte de los negros. Las acciones europeas en África fueron similares en muchos aspectos a la esclavización en América del pueblo negro, y al robo de la tierra de los nativos americanos …por gente que hablaba de la libertad y la democracia.

Hemos escuchado justificaciones sin fin para lo que Israel, apoyado por los Estados Unidos, ha hecho al pueblo libanés durante la invasión y bombardeo … Del mismo modo que ha habido siempre justificaciones para la destrucción que Israel, con el apoyo de los Estados Unidos, ha llevado al pueblo palestino.

La imagen está grabada en mi mente: ambulancias de la Cruz Roja en Líbano destruidas por las bombas y los misiles israelíes. Las ambulancias estaban claramente marcadas con grandes cruces rojas en el techo y los lados, y parece ser que precisamente por ello fueron destruidas. La gente que estaba dentro había sido herida previamente por las bombas suministradas por los Estados Unidos, pero el objetivo de los israelíes era matarlos, enseñarles la lección de que el país más fuerte, en aras de sus intereses, puede hacerle lo que quiera al país más débil. Es la lección que los colonialistas siempre intentaron inculcar, en concreto cuando querían la tierra de los que asesinaban, o cuando querían asegurar de que nadie pudiera poner en riesgo sus intereses económicos, políticos o militares.

Así pues, los israelíes asesinaron a la gente de las ambulancias: niños pequeños, mujeres, ancianos, inocentes. Cuando yo era pequeño veía películas donde los rabiosos enemigos de la libertad hacían tales cosas. Ahora un “aliado”, financiado, defendido y apoyado por los Estados Unidos, hace estas cosas. Escuché cómo un médico decía que al menos un hospital fue bombardeado por “nuestras” bombas.


Al mismo tiempo, los medios de comunicación informaban de que el gobierno Bush enviaba un cargamento con bombas teledirigidas de 5000 libras, porque los israelíes ya habían lanzado la mayoría de las que les habíamos dado previamente. Juzgando por las montañas de escombros, montañas de escombros que habían sido edificios de apartamentos, donde todavía asomaban juguetes o libros, pude darme cuenta de que los israelíes necesitaban más de “nuestras” bombas. Las bombas serían lanzadas por aviones de caza que los Estados Unidos también habían suministrado a nuestro “aliado amante de la democracia”.

Podemos comprender tres cosas cuando observamos e intentamos entender toda esta abominación:

Una: Israel es y siempre ha sido un país de apartheid, lleno de autopistas por donde sólo los judíos israelíes pueden conducir, y de bantustanes donde los palestinos son hacinados cada vez más, mientras el gobierno israelí les roba más y más de sus tierras y de su agua, y les aísla de sus granjas, de sus trabajos, negocios y escuelas. Gaza y Cisjordania son para los palestinos como Mississippi y las peores partes del Sur fueron para los afroamericanos, oprimidos durante la mayor parte de la historia de este país.

Dos: El aliado más estrecho de Israel, los Estados Unidos, también se ha construido sobre la subyugación de otras gentes, especialmente la gente de color, y por lo tanto los dos países comparten un punto de vista racial sobre la historia, y una meta común: mantener las estructuras de poder que, basadas en la raza, han construido.

Y tres: Ambos países están determinados a mandar en el tan rico en petróleo Oriente Medio, sin importarles cuántos inocentes tengan que asesinar para alcanzar sus objetivos.

Mientras siguen sus destructivas y antidemocráticas agendas, sus palabras y sus hechos demuestran sus profundas convicciones sobre el tipo de países que creen ser, en abierto conflicto con la realidad. Como cuando en Líbano Israel mataba niños y otros inocentes llamándoles “terroristas”.

Los Estados Unidos intentaron durante muchas décadas mantener la ficción de que libertad y esclavitud podían coexistir, y esta hipocresía casi hizo saltar la nación en pedazos. El Compromiso de Missouri, aprobado en 1820, aceptaba que Missouri fuera admitido como estado esclavista, pero establecía que la esclavitud sería prohibida en cualquier futuro estado que surgiera de la gran compra del territorio de Luisiana. Thomas Jefferson intuyó que el compromiso no podía durar, diciendo de él que era “como un incendio en la noche”, y alertó sobre la posible destrucción de la nación en un futuro a causa precisamente del conflicto entre esclavitud y libertad.

Jefferson había redactado la Declaración de la Independencia, con sus hermosas palabras sobre que todos los hombres habían sido creados iguales, mientras un joven negro esclavizado le abanicaba en el calor de su habitación. Cuando Jefferson murió, lo primero que el albacea inventarió en la finca del ex-presidente y autor de la Declaración de la Independencia fue “unos valiosos 70 negros”, junto con otras cosas valiosas como cepos, látigos, muebles, utensilios de cocina, etc.

El propietario de esclavos Jefferson obviamente no creía en sus propias palabras sobre la igualdad, pero supo que el compromiso entre esclavitud y libertad no podría durar mucho, como así fue. El Compromiso de Missouri terminó en 1854, cuando las fuerzas esclavistas lo rechazaron, en un intento de expandir la esclavitud. La Guerra Civil siguió en unos años a la revocación del Compromiso de Missouri, llevando la destrucción a gran parte de la nación. Pero todavía hasta hoy el país se aferra desesperadamente a la desigualdad basada en criterios raciales.

Por lo tanto, Israel y los Estados Unidos son aliados naturales. Ambos han apoyado el terrorismo cuando les ha convenido, y han calificado a otros de “terroristas” cuando les ha convenido. Los Estados Unidos se mantienen en una aprobación callada (y a veces no tan callada) cuando Israel arrasa aldeas palestinas enteras, trata de manera brutal a la población, organiza castigos colectivos, asesina con impunidad, construye un Muro del Apartheid en tierra en su mayor parte robada a los palestinos, y se afana en extender el asesinato y la tortura.

El anterior Primer ministro de Israel, Ariel Sharon, ha sido responsable de muchos crímenes de guerra. En octubre de 1953 dirigió a la Unidad 101 del ejército israelí cuando llevó a cabo la matanza de los civiles de la aldea palestina de Kibya, y la destrucción de todas sus casas. Las acciones de Sharon contra civiles inocentes fueron tan espantosas que el entonces Primer ministro de Israel, Moshe Sharrett, tuvo que decir en una reunión gubernamental que él condenaba “el asunto de Kibya, que nos expone ante el mundo entero como si fuéramos una banda sanguinaria, capaz de masacres colectivas, sin importarnos lo que esto significa, o si nuestras acciones nos conducen a la guerra”.

Sharon proveyó reflectores para que sus aliados cristianos libaneses pudieran asesinar a cientos de palestinos, hombres, mujeres y niños, en la masacre de Sabra y Shatila en Líbano en 1982. También convirtió en blancos a las personas y edificios de la Autoridad Palestina, en un intento de destruir la capacidad del pueblo palestino para tener algún día un gobierno realmente independiente.

El antiguo Primer ministro Yitzhak Shamir, que perteneció a la banda del grupo Stern que organizó la masacre de 250 civiles en la aldea de Deir Yassin en 1948, intentó en su día llegar un acuerdo con el Partido Nazi de Hitler. Los términos de ese acuerdo eran que un Estado Judío se crearía en Palestina sobre bases “totalitarias” y que estaría vinculado por un tratado a la Alemania nazi.

Israel, que es periódicamente alabado en los medios de comunicación estadounidenses, ayudó a la Sudáfrica gobernada por los blancos a sortear las sanciones de las Naciones Unidas, y a luchar contra los movimientos africanos de liberación en sus fronteras. Cuando los sudafricanos atacaron la capital de Mozambique, Maputo, en 1983, alcanzando a un centro de atención infantil y numerosos edificios, reconocieron que habían organizado el ataque sobre el modelo del ataque israelí a Beirut en el verano anterior.

Israel también ayudó a las fuerzas que fueron organizadas por la CIA para luchar contra el movimiento africano de liberación en Angola, suministrándoles armas a través de Zaire, que estaba entonces gobernado por el brutal dictador terrorista, y sostenido por los Estados Unidos, Mobutu Sese Seko.

Los israelíes también entrenaron a las fuerzas sudafricanas en los métodos más efectivos para doblegar a los sudafricanos negros, aplicando lo que habían aprendido subyugando a los palestinos. Israel y los Estados Unidos suministraron armas y municiones a Sudáfrica, e Israel se asoció a Sudárica en programas de desarrollo de armas nucleares…

Por Clinton L. Cox

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