Geo tv at – baba fen بابافين

عمو: آلو

el tío: ¡oiga!

الأولاد: آلو

los niños: ¡diga!

ع: آلو

أ: آلو

ع: بابا فين؟

¿dónde está papá?

أ: بابا هينا هينا اهو اقله مين؟

papá está aquí, aquí mismito, ¿quién le digo (que le llama)?

ع: قله عمو

dile que soy el tío

أ: عمو مين؟ اقله مين بكلمه؟

el tío qué ¿quién le digo (que le llama)?

ع: بابا فين؟

أ: بابا هينا هينا اهو اقله مين؟

ع: قله عمو

أ: عمو مين؟ اقله مين بكلمه؟

أ: عمو عمو عمو

tío, tío, tío,

ع: نعم

¡dime!

أ: شفت حصلي ايه؟

¿has visto lo que tengo?

ع: ايه؟

¿qué?

أ: عمو عمو عمو

ع: اممم

أ: شفت جرالي ايه؟

¿has visto lo que me ha pasado?

ع: ايه؟

أ: شفت البراية؟

¿has visto el sacapuntas?

ع: براية ايه؟

¿qué sacapuntas?

أ: كانت وياية

lo tenía aquí conmigo

اديتها لصاحبي

se lo presté a mi amigo

ع: صاحبك؟

¿a tu amigo?

أ: قالي حرجعها

me dijo que me lo devolvería

خدها وضيعها

lo cogió y lo ha perdido

ع: وضيعها؟

¿lo ha perdido?

أ: وانا قلت لبابا

y yo se lo he dicho a papá

ع: طب هوة فين؟

bueno, ¿dónde está él?

أ: بابا هينا هينا اهو اقله مين؟

ع: أنا عمو

yo soy el tío

أ: عمو مين؟ اقله مين بكلمه؟

ع: ياواد انا عمو

¡niño, que soy el tío!

ع: آلو

بنت: آلو

ع: آلو

ب: آلو

ع: مين الحلوة؟

¿quién eres, guapa?

ب : انا توتة

soy Tota

ع: توتة مين؟

¿qué Tota?

ب: اخت بتة

la hermana de Bota

ع: ايه بتة؟

¿qué Bota?

ب: ابن بابا

el hijo de papá

ع: انا عايز بابا

quiero (hablar) con papá

ب: بابا هينا هينا اهو اقله مين

ع: قليله عمو

أ: عمو مين؟ اقله مين بكلمه؟

ب: عمو عمو عمو

ع: مممم..!

ب: شفت انا حلوة ازاي؟

¿has visto lo guapa que soy?

ع: قوي!

¡mucho!

ب: عمو عمو عمو

ع: يا نعم!

¡que sí!

ب: شفت انا طعمة ازاي؟

¿has visto lo buena que soy?

ع: قوي قوي قوي قوي!

ب: أنا اكلت الكاكا

yo me he comido la tarta

ع: الكاكا؟

¿la tarta?

ب: اكلت الشوكلاتة

me he comido el chocolate

ع: الشوكلاتة؟

¿el chocolate?

ب: اتقسمت حتة خليتها لبطة

corté un trozo y lo dejé para después

ب: اكلتها القطة وانا قلت لبابا

se lo comió la gata y yo se lo he dicho a papá

ع: بابا فين؟

ب: بابا هينا هينا اهو اقله مين؟

ع: قليله عمو!

أ: عمو مين؟ اقله مين بكلمه؟

ع: آلو

ولد : آلو

ع: آلو

و: آلو ..

ع: وانت مين؟

¿y tú quien eres?

و: انا صاحبهم

yo soy su amigo

ع: صاحب مين؟

¿qué amigo?

و: لولو قريبهم

Lulu, el pariente de ellos

ع: لولو مين؟

و: لولو حبيبهم

Lulu, su amigo

ع: بابا فين؟

و: بابا هينا هينا اهو اقله مين؟

ع: قله عمو

أ: عمو مين؟ اقله مين بكلمه؟

و: عمو عمو عمو

ع: نعم

و: بص حقولك ايه؟

mira lo que te voy a decir

ع: ايه؟

و: عمو عمو عمو

ع: شو؟

و: انت بتزعل ليه؟

¿porqué te enfadas?

و: اسمع فزورة حلوة صغيورة

escucha una adivinanza bonita y pequeñita

خرجت من بيتها تاهت ولقيتها

salió de su casa y se perdió pero la encontré

ها عارف حلتها

¿sabes la solución?

ع: ياسلام

¡madre mía!

و: حندهلك بابا

te paso a papá

ع: طب هوة فين؟

أ: بابا هينا هينا اهو اقله مين؟

ع: قله عمو

أ: عمو مين؟

ع: انا انا

أ: اقله مين بكلمه؟

ع: اوه.. أنا عاوز بابا

أ: بابا هينا هينا اهو اقله مين؟

ع: قلوله عمو

أ: عمو مين؟ اقله مين بكلمه؟

ع: ها ها ها طب بابا مين؟

¡ay, ay, ay, pero bueno! ¿y quién es papá?

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El Amor y la Pasión – Un Cuento Sufie


Había una princesa que estaba locamente enamorada de un capitán de su guardia y, aunque sólo tenía 17 años, no tenía ningún otro deseo que casarse con él, aún a costa de lo que pudiera perder. Su padre que tenía fama de sabio no cesaba de decirle:

-No estás preparada para recorrer el camino del amor. El amor es renuncia y así como regala, crucifica. Todavía eres muy joven y a veces caprichosa, si buscas en el amor sólo la paz y el placer, no es este el momento de casarte.

-Pero, padre, ¡sería tan feliz junto a él!, que no me separaría ni un solo instante de su lado. Compartiríamos hasta el más profundo de nuestros sueños.

Entonces el rey reflexionó y se dijo:

-Las prohibiciones hacen crecer el deseo y si le prohíbo que se encuentre con su amado, su deseo por él crecerá desesperado. Además los sabios dicen: “Cuando el amor os llegue, seguidlo, aunque sus senderos son arduos y penosos”.

De modo que al fin le dijo a su hija:

-Hija mía, voy a someter a prueba tu amor por ese joven. Vas a ser encerrada con él cuarenta días y cuarenta noches. Si al final siguen queriéndose casar es que estás preparada y entonces tendrás mi consentimiento.

La princesa, loca de alegría, aceptó la prueba y abrazó a su padre. Todo marchó perfectamente los primeros días, pero tras la excitación y la euforia no tardó en presentarse la rutina y el aburrimiento. Lo que al principio era música celestial para la princesa se fue tornando ruido y así comenzó a vivir un extraño vaivén entre el dolor y el placer, la alegría y la tristeza. Así, antes de que pasaran dos semanas ya estaba suspirando por otro tipo de compañía, llegando a repudiar todo lo dijera o hiciese su amante. A las tres semanas estaba tan harta de aquel hombre que chillaba y aporreaba la puerta de su recinto. Cuando al fin pudo salir de allí, se echó en brazos de su padre agradecida de haberle librado de aquel a quién había llegado a aborrecer.

Al tiempo, cuando la princesa recobró la serenidad perdida, le dijo a su padre:

-Padre, háblame del matrimonio.

Y su padre, el rey, le dijo:

-Escucha lo que dicen los poetas de nuestro reino:

“Dejad que en vuestra unión crezcan los espacios.

Amaos el uno al otro, más no hagáis del amor una prisión.

Llenaos mutuamente las copas, pero no bebáis de la misma.

Compartid vuestro pan, más no comáis del mismo trozo.

Y permaneced juntos, más no demasiados juntos,

pues ni el roble ni el ciprés, crecen uno a la sombra del otro”.

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Nabucodonosor II

La Torre de Babel en cuadro de Brueghel

Rey de Babilonia (?, h. 630 – Babilonia ?, 562 a.C.). Nabucodonosor era hijo de Nabopolasar, un general caldeo que, tras la muerte de Asurbanipal, se había proclamado soberano de Elam, Mesopotamia, Siria y Palestina, fundando un Imperio neobabilonio que vino a ocupar el espacio del declinante Imperio asirio.

Nabucodonosor aseguró el dominio de estos territorios derrotando a los egipcios en la batalla de Karkemish (605), todavía en vida de su padre. Muerto Nabopolasar en aquel mismo año, Nabucodonosor le sucedió y se consagró a la tarea de consolidar el imperio que había heredado, combatiendo incesantemente contra sus enemigos, especialmente en la zona sirio-palestina.

A pesar de que Nabucodonosor había ocupado Jerusalén y deportado a muchos judíos a Babilonia, el rey Joaquín de Judá se rebeló en connivencia con los egipcios en el 597; tras recuperar Jerusalén, Nabucodonosor les castigó con una segunda deportación a Babilonia. Puso entonces en el Trono de Judá a Sedecías, que también le traicionó, rebelándose de nuevo en alianza con Tiro y Egipto (586).

Tras un año y medio de asedio, Nabucodonosor tomó Jerusalén por tercera vez, mandó destruir la ciudad y el templo (clave de la identidad del pueblo judío) y envió un tercer contingente de judíos deportados a Babilonia; este «cautiverio babilónico» de los judíos se prolongaría hasta que el imperio fuera conquistado por los persas, quienes restauraron el Templo y permitieron el regreso de los deportados a su país de origen. Tras una dura lucha, Nabucodonosor completó su victoria con la anexión de Tiro (573) y una nueva derrota de los egipcios (567).

Desde entonces, Nabucodonosor se consagró al engrandecimiento de Babilonia, dándole el esplendor que merecía su carácter de capital de un vasto imperio: la rodeó de una doble muralla con puertas monumentales, la adornó con jardines colgantes, reparó puentes y canales y construyó un santuario con un zigurat de 90 metros de altura (identificado con la Torre de Babel del relato bíblico) y un templo al que se accedía por una gran vía procesional.

Ya al final de su reinado empezaron a aparecer síntomas de decadencia, que se manifestaron en la lucha por el poder entre los sacerdotes del dios Marduk y los de Samash; Ciro II aprovechó la debilidad causada por esta pugna para imponer el dominio de Persia sobre Babilonia a partir del 539 a. C.

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